El arte de decir adiós

decir adiosCVCLAVOZ - Hoy quiero escribir algo de mi corazón, y que llegue directo al tuyo.

Hay días en los que nos sentimos más receptivos y podemos expresar mejor lo que pasa en nuestro interior. No sé si este es uno de esos días  pero no quiero dejar pasar la oportunidad de que podamos compartir juntos este momento.
Cuando llegamos a este mundo, pareciera que desde el primer día nos están preparando para las despedidas. Nos enseñan en la escuela primaria el ciclo de la vida. Experimentamos cuando la mariposa que recogimos, se vuela y sigue su camino. Vivimos el triste momento de perder a nuestro amado perrito, o nuestra mascota preferida.
Nuestros amigos cambian. La gente nos traiciona. Y las lecciones se aprenden.
Aprendemos a pedir perdón, aprendemos a disfrutar los momentos que Dios nos regala hoy. Intentamos aprender a VIVIR, y morimos intentando encontrar la respuesta a esta ecuación, para luego darnos cuenta que no hay una. Que la vida la haces tú, y que cada día escribes una nueva historia. Y en todo este aprendizaje, en todas las vueltas de la vida, las idas y venidas, las caídas y las levantadas, muchos aprenden a dejar ir.
Hoy me pregunto, ¿Cuán privilegiada es la persona que aprendió a dejar ir, que aprendió a olvidar, que aprendió a seguir adelante?
Siendo una “amateur” en el tema, pero buena pasante, intento descubrir cuál es el beneficio del olvido.
Si olvido el amor que me dieron, las enseñanzas que dejaron, los llantos en los que me acompañaron, y las profundas tristezas que ya no debían ser solo mías  sino compartidas, entonces estoy olvidándome a mi. Estoy olvidando una parte de mi ser. Me estoy despidiendo de una pieza esencial del rompecabezas de la compleja conjunción que me forma.
Entonces no quiero olvidar, no quiero olvidarte, no quiero olvidarme, no quiero perderme.
Pero si al despedirme, puedo dejar atrás los momentos en los que me equivoqué, y puedo con mi vista al cielo mirar un futuro  en el que quizá de alguna u otra forma te encuentres tú, en alguna nueva enseñanza, en una nueva amistad, en un nuevo amor, en un nuevo trabajo, en una nueva mirada que nace como esa mariposa. Entonces mi despedida solo será para poder mirar para adelante, y darle la chance a Dios que pueda escribir nuevamente en esta hoja en blanco que se reitera en mi camino.
Solo entonces, despediré esa situación, ese momento, esa persona, ese dolor. Y seguiré confiada en que Dios tiene en sus manos el mundo,  como también  a mí.
Sin mirar atrás.
yasmin el arranke 2
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