El gozo de un padre

IMG_4506CVCLAVOZ – Hoy en día con las presiones económicas y laborales; las diferentes actividades de nuestros hijos en crecimiento y en general de cada uno de los miembros de la familia; se hace cada vez más difícil el poder sentarse a cenar juntos en la mesa.

Para mí, este fue un tema que se resaltó notablemente durante la semana de vacaciones que recientemente tomamos en familia.  El plan que compré incluía todas las comidas, pero lo curioso no es esto, si no el hecho de que había unas horas establecidas con precisión para “cenar juntos cada noche” dado que posterior a nuestro turno estaba programado otro exactamente dos horas después.

Cada noche teníamos que coordinar bien nuestras agendas para estar listos a la hora de ir al comedor y sentarnos juntos. En este contexto, no había excusa de que alguno de mis hijos tuviera una práctica de la escuela, o que tuviera que estudiar, o que hubiese un evento al que tenía que asistir. Yo no podía decir que estaba saliendo tarde del trabajo o que hubo mucho tráfico que no me permitía llegar a tiempo. No existía la excusa de que no se compraron a tiempo los ingredientes para la cena o que esta iba a tardar.

Todo estaba listo para que nuestra familia pudiera sentarse y solo pensar en que elegir del menú. La mesa estaba preparada. Esto abrió el tiempo para conversar, dialogar, preguntar, reír, recomendar… Al fin ¡ser una familia unida!

En una ocasión escuché a alguien decir que “la mesa nos une” y tiene mucha razón. Mi esposa y yo tenemos cuatro hijos varones; sus edades son: 21, 17, 16 y 6 años. Durante ese tiempo de transición, cuando los hijos comienzan a crecer y las actividades de la escuela, deportes, iglesia, la familia extendida, y demás llegan a dictar la agenda de nuestra vida; ya es casi imposible para nosotros como familia tener un tiempo en común, un tiempo donde todos coincidamos; aún así, si podemos estar todos reunidos alrededor de la mesa, el tiempo es limitado y lleno de distracciones. En esta ocasión durante toda la semana de nuestras vacaciones, estas distracciones fueron bloqueadas y pudimos con calma y sin presión estar juntos compartiendo por más de una hora.

Haciendo un resumen de todo los días de vacaciones, te puedo contar de muchos recuerdos preciosos pero el que más aprecio y resalto en mi memoria, fueron las conversaciones y momentos que pasamos “juntos como familia alrededor de una mesa cenando”, donde el tiempo y las presiones del mundo no fueron permitidos en ese momento, “nuestro momento”. Ahora entiendo un poco mejor el gozo que noto en mi propio padre cuando nos uníamos durante esos días especiales durante el año.

También me da más luz de lo que la Biblia nos dice en Juan 17:20-23 cuando Jesús ora al Padre Celestial que estemos unidos como creyentes. Igual, Salmos133:1-3 nos describe la clave para recibir su bendición.

Salmos 133:1-3 ¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! Es como el buen aceite que desde la cabeza, va descendiendo por la barba,
por la barba de Aarón,
 hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón
que va descendiendo sobre los montes.

Volviendo a la normalidad de la normalidad de esta vida caótica, estoy organizando junto con mi esposa mejor nuestras cenas como familia y ahorrando para tener otras vacaciones en el futuro no muy lejano.

 

J Mark GallardoDirector Ejecutivo

J Mark Gallardo
Director Ejecutivo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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