El sistema

sistema abril 19CVCLAVOZ - El sistema – me decían los estudiantes de ingeniería de la universidad donde trabajé hace muchos años – es una especie de caja negra con una entrada (input) y una salida (output); lo que hay que descifrar es lo que sucede dentro de esa caja. La materia aquella se llamaba “Ingeniería de Sistemas” y aunque siempre fue un misterio para mí, amante de las buganvillas y de todas las cosas no sistémicas de la vida, el asunto quedó como una cuestión de interés que de tanto en tanto me provoca hurgar.

Siempre me imagino el sistema como una maquinaria y hace algún tiempo escribí algo que tal vez les gustaría leer:

Constructo macabro que aherroja las mentes con sus engranajes de miedo y condenaciones eternas. Ingeniería de poleas y roldanas que confinan para siempre el tiempo, los bolsillos y los sueños. Alambique que condensa paciente e inexorablemente la esencia de la libertad que deviene la tinta de los discursos mentirosos de los maquinistas en jefe.

Bigornias del adoctrinamiento que moldea las mentes para convertirlas en instrumentos útiles a la nomenclatura de los dictadores perfumados y limpiecitos. Válvulas que comprimen la palabra libertaria que se transforma definitivamente en energía para sus rotores e insaciables sistemas de alimentación. Conductores que mueven los volantes de los destinos triturados en nombre de la misión. Maquinaria, mecánica, matemática de la opresión…

Las personas sensibles quizá identificarían esta descripción con alguna institución conocida, pero si se la mira bien es aplicable a todos los sistemas de la vida: educación, política, causas públicas, ciertos ámbitos de las relaciones humanas, en fin.

La clave de los sistemas es uniformar procedimientos, igualar lo disímil y eliminar las individualidades. El output del sistema requiere que todos sus componentes trabajen para el mismo fin, por lo que cualquier cosa que opere independientemente se constituye en un peligro para el resultado y hay que neutralizarlo tan pronto como se detecte.

Es este carácter de los sistemas lo que me aleja constitutivamente de ellos: la obsesión por igualar las mentes, los recursos y los conceptos destruyendo así la individualidad y la creatividad. La otra cosa que no puedo asimilar es la política del control, la lógica policial que tiene la responsabilidad de disuadir cualquier disidencia al precio que sea necesario, porque finalmente la esencia del sistema es la conservación de sí mismo. La causa, los principios, el amor y todo lo que es esencialmente humano y que el sistema invoca como su razón de ser, desaparece definitivamente en su caja negra.

Benjamín Parra

Benjamín Parra

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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