La corbata

corbata feb 3CVCLAVOZ – Tengo que ponerme una corbata para que la productora determine si la imagen de estos vídeos que debo grabar corresponde al imaginario de la audiencia. Añares que no la uso. Me dejan ponerla suelta sobre el cuello abierto de la camisa y un poco al desgaire. Admito esta intromisión en mis crecientes desganos culturales por razones bastante ajenas al interés de mi apreciada audiencia, por lo que me excusaré de explicarlas. Paso el examen y me dispongo a exponer en enlucidos segmentos de cinco minutos mis desérticas disquisiciones sobre comunicadores desubicados y universos paralelos. En cuanto acaban estos experimentos digitales la guardo apresuradamente lo más lejos posible.

Me hago cargo de lo foráneo que puede resultar a las generaciones jóvenes que la corbata siquiera merezca cuatrocientas palabras de reflexión. Pero respondo a la sutil provocación de mi editora y paso a contarles que existen legiones de sufridos militantes de las instituciones religiosas que fueron formados en la extraña idea de que la corbata tenía alguna conexión misteriosa con los niveles de espiritualidad que se esperaba fueran exhibidos por los hombres en las santas convocaciones y asambleas. Nunca pude entender la conexión entre la así llamada estatura espiritual y este adminículo cuyos orígenes se encuentran en unos dudosos pañuelos que portaban en su uniforme los mercenarios croatas en el siglo XVII.

Elevada a la condición de ropaje sagrado junto a la camisa blanca, el traje, el pelo corto, amén de libros y cancioneros sagrados de tamaño sobrenatural, la corbata ocupa un lugar de privilegio en las crónicas de ancianos y profetas desaforados. Insignia elocuente de dignatarios, emblema de texturas y diseños abismantes, rompefilas en reservados espacios protocolares, todavía reclama sus fueros entre sabihondos parlantes y generales sin uniforme.

Nosotros, notable legión de mercenarios del siglo presente, preferimos las improvisaciones del algodón, los trucos del jean en sus diversas y desteñidas manifestaciones y todas las posibilidades que proporcione el cuero artesanal.

He aquí otro divertimento de fin de semana – porque no todo el tiempo florecen ilustradas y dramáticas las ideas de mi cabeza tantas veces atribulada…

Benjamín Parra

Benjamín Parra

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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