Pasos

pasos mar 2CVCLAVOZ - Se vuelve a los pasos perdidos. Se regresa a esos espacios para estar a solas con el mundo privado que se hace tan imprescindible a veces. En ese retorno virtual está la ansiedad de volver a tocar aquellas cosas que se fueron y que se conservan nada más en recuerdos, palabras e imágenes. Ahí está la conciencia del goce que no se puede describir y al mismo tiempo del dolor y el extrañamiento.

Se dice que no tiene sentido acampar en el bosque de las ausencias. Que es mejor vivir en los bulevares de las presencias. Pero, ¿dónde encontraría alguien esas memorias que dan cuenta de cómo se le fue formando la vida? La vida está hecha de todas las cosas que se han vivido (perdón por la obviedad). Y las cosas que se han vivido sólo pueden valer recordándolas. Cada uno sabrá si sólo quiere volver a sentirlas o si intenta sacar lecciones y moralejas.

Pasos temblorosos, embriagados, imprecisos, porque como que se desmaya uno, se aleja, deja, se va pero quiere con toda el alma quedarse para siempre. Expectantes, apresurados, ligeros, porque como que vuela uno, se acerca, busca, viene y quiere con toda el alma que no exista el tiempo ni el espacio.

Pasos leves para que nadie se dé cuenta que camina uno. Pasos fuertes y confiados para que todos se den cuenta a dónde va. Pasos de bailarín, de Pierrot, de arlequín, de pajarito. Pasos de siete leguas, de gato con botas, de corsario desembarcado. Pasos que llegan bien pronto. Pasos que vagan desorientados.

Se vuelve a los pasos perdidos. Ahí está la crónica de la pasión, la locura y el amor. Ahí está la dictadura del miedo, la culpa y la vergüenza. Ahí está la fuerza creadora, el entusiasmo y la visión. Ahí está la bronca, la tristeza, la emoción, esas risas y lágrimas que son propias y de nadie más. Ahí están las opciones, las posibilidades, las dudas. Ahí están los silencios forzados y las palabras que ya nadie necesita. Ahí están las horas muertas y las heridas vivas.

Pasos que se alejan por el pasillo de la noche y dejan el corazón a la intemperie. Pasos que regresan de la calle y suben los veintisiete escalones del olvido. Pasos que saben de memoria cómo suena el piso de la habitación a las tres y media de la mañana…

Benjamín Parra

Benjamín Parra

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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