Todos los padres buscamos tener el respeto de nuestros hijos. Es primordial para llevar una buena relación y también para educarlos correctamente. Pero no olvidemos que nosotros los padres también los debemos respetar a ellos como seres humanos que son.

El ser constantes en las pautas y normas es clave. Porque si un día porque no estás de humor o cansado no les impones la disciplina que les has impuesto antes, ya los chicos pueden ir perdiendo el norte. Se desorientan. Lo que está mal un día, otro está bien o viceversa. Eso no trae nada bueno.

El respeto es ganado, no puede ser exigido. Cuando tus hijos te hablen, así sea a gritos, escúchalos. Evidentemente cálmalos con un buen abrazo, les dices que los amas y luego les preguntas por qué están tan alterados.

Si por el contrario nos colocamos al mismo nivel de pegar gritos, decir frases amenazadoras o humillantes, no vamos a lograr más que conseguir la misma respuesta en otras ocasiones.

El diálogo es imprescindible. El tono de voz moderado, la cortesía y los buenos modales no son solo cosas que debemos enseñar. Si las practicamos, las aprenderán mejor por el ejemplo. Les enseña más lo que hacemos que lo que decimos.

Sé que hay niños que tienen tanto temperamento, que muchas veces nos pueden sacar de las casillas. Si el nene se pone demasiado terco, o grosero – ¡algunos hasta les pegan a sus padres! En esos casos yo sí recomiendo una buena nalgada, que pique. Cuando se les da y se les dice la razón por la cual se le está dando, generalmente funciona a perfección. Darles la razón por la cual le has dado el castigo es muy importante.  La comunicación per sé, forma parte de una relación donde se puede dar amor y recibirlo de vuelta, respetar y que te respeten.

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Una clave para lograr respeto es conversar con los chicos, no solo cuando les tengas que llamar la atención por algo que hayan hecho mal. En el día, les puedes preguntar cómo les fue, que han aprendido y tal vez hasta compartirles algún momento agradable del día que hayas tenido. Cuéntales de cuando tú eras niño y las aventuras que pudiste vivir con amiguitos. Saber escucharlos y constantemente conversar con ellos va a estrechar la relación y va a fortalecer los lazos de respeto. Con ello, las posibilidades de que ellos a su vez en el futuro tengan buenas relaciones de amistad y de pareja van a ser mayores.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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