Rendirse

rendirse marzo 07CVCLAVOZ - “Nada más romántico que alguien muriendo por sus ideales” se leía en un artículo anterior en este blog. Entre aquellas películas que estoy seguro nunca voy a mirar hay una que se titula “Retroceder nunca, rendirse jamás”. La gente necesita héroes porque no está dispuesta a jugarse el pellejo por nada. Los próceres son su sustituto en el campo de batalla. Son los garantes de la seguridad, la prosperidad y los principios sobre los que se sostiene la nación.

Los héroes no se rinden. Entonces, en persona o post mortem, recibirán medallas y condecoraciones. Sobre ellos se escribirán emotivos panegíricos, se producirán elaborados documentales y sus hazañas formarán parte del patrimonio cultural de las futuras generaciones.

Pero miremos, por un momento al menos, el otro lado de las cosas. En el fondo de la historia, en el patio trasero de los grandes recuentos, hay una larga fila de ciudadanas y ciudadanos que no lo lograron. Son los que se rindieron, los que tuvieron miedo, los que se cansaron, los que se devolvieron, los que renunciaron. Abrumados por el peso de la realidad, desilusionados por la opresión y la injusticia sin contrapeso, empobrecidos, fracasados sus intentos de hacer las cosas mejor, tiraron la toalla.

De nuevo, como hemos afirmado en estas líneas, la cultura predominante es superficial. Dominada por el discurso de los funcionarios, seducida por los grandes eventos, comprada por una publicidad inicua, se inclina reverente ante ídolos de pacotilla, personajes de cartón, héroes de historieta. Se espanta con los perdedores. Los que fracasaron son abominación a sus ojos acostumbrados a la pirotecnia de las imágenes. No tiene compasión para los marginados, los viejos, los enfermos. En cambio, en el héroe esconde la gente su secreta cobardía, su enorme frustración y ve en él lo que nunca verá en sí misma.

No es fácil encontrar las palabras para representar la valentía de rendirse. Una paradoja tal es siempre un misterio para quienes tienen la vida resuelta y viven amparados en la seguridad de unos cuantos preceptos. La obsesión por la vida exitosa no deja espacio para considerar la renuncia, no pocas veces el gesto que requiere más valor asumir.

Seguir luchando y profundizar así las consecuencias de una existencia empobrecida o dar un paso al lado y recuperar un poco al menos la humanidad perdida. Qué ironía. Ambas opciones otorgan por igual la posibilidad de una amarga victoria…

Benjamín Parra

Benjamín Parra

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

All Rights Reserved Copyright © 2011 - 2012 Christian Vision USA, Inc.