Viviendo la Navidad

Mery-XmasCVCLAVOZ – Me encanta esta época del año, porque es cuando más deseos de bienestar y prosperidad compartimos con quienes nos rodean. Creo en la fuerza que tiene el pensamiento colectivo, y que cuando muchos seres humanos están en la misma sintonía de amor, pueden contrarrestar muchos de los males que se nos presenten. Es en esta época, cuando las guerras cesan momentáneamente por el gran significado de conmemorar el nacimiento de quien dio su vida por nosotros.
Se siente en el ambiente esa necesidad de vivir en paz y sin violencia. Se aviva el deseo que abrigamos los padres de que nuestros hijos crezcan en un ambiente de amor, paz y prosperidad.

Amo la navidad por todo lo que conlleva. La programación de la televisión se llena de películas alusivas a esta época y que por cierto, me encantan. Pero déjame decirte que la mayoría de las producciones que he visto, por no decir todas, basan la navidad en lo siguiente: regalos, pino, pavo, Santa Claus, (también hay ahora “Santa Closa” o no sé como llamarle a la esposa de Santa Claus), entre otras muchas trivialidades.

Claro que también enfatizan la importancia de la unión, la armonía y el perdón, pero rara vez vemos en las producciones estadounidenses la imagen de lo que nosotros llamamos un “nacimiento”. Rara vez vemos que en esas películas la gente evoque el verdadero significado de la navidad: el nacimiento de Jesús. Al ver una de esas películas, me incomodó una escena en la que la madre de la familia dice: “¡¿-Cómo va a ser navidad, si no hay regalos, ni pino?! ¡Imposible vivir la navidad sin “Frosty!” (hablando de un muñeco de nieve que colocan los vecinos en el tejado de su casa).

En casos como ése, podemos constatar cómo el “tener” venció al “ser”. Cómo el consumismo ha causado estragos mayores de los que podemos imaginar. Y es precisamente, cuando anteponemos los regalos como punto fundamental de la navidad, que sentimos cierto vacío y nostalgia en esta fecha, cuando debería de llenarnos de júbilo y esperanza.

Encontré una bellísima reflexión escrita hace muchos años por Constantino Maradei, relacionada con la Navidad, y que me dio luz para entender su verdadero significado:

Si tienes tristeza, ¡Alégrate! La Navidad es GOZO.
Si tienes enemigos, ¡Reconcíliate! La Navidad es PAZ.
Si tienes amigos, ¡Búscalos! La Navidad es ENCUENTRO.
Si tienes pobres a tu lado, ¡Ayúdalos! La Navidad es COMPARTIR.
Si tienes soberbia, ¡Sepúltala! La Navidad es HUMILDAD.
Si tienes maldad y pecado, ¡Arrepiéntete y cambia! La Navidad es CONVERSIÓN Y GRACIA
Si tienes tinieblas, ¡Enciende tu farol! La Navidad es LUZ
Si tienes errores, ¡Reflexiona! La Navidad es VERDAD
Si tienes resentimientos, ¡Olvídalos! La Navidad es AMOR

Por supuesto que la Navidad es todo lo anterior. Si quieres vivir una Navidad diferente, te recomiendo que apliques a tu vida lo anterior.
Procura hacer un alto en tu vida y analizar si lo que has sembrado está de acuerdo con lo que deseas. Si tus relaciones están basadas en el amor y la armonía. Vive sembrando el amor y verás que la vida te dará continuamente momentos llenos de ese bello sentimiento.

Si hay alguien con quien hayas tenido una diferencia, alguien de quien por diferentes circunstancias te hayas distanciado en forma agresiva, te sugiero que busques la reconciliación de tu alma con la suya a través de otorgar o solicitar el perdón. Si por alguna razón, no sabes dónde se encuentra esa persona o ya no está en el tren de tu vida, no dejes que llegue tan importante fecha para hacer un ejercicio que te ayudará a liberarte de esa carga rencorosa. En el silencio de tu habitación, cierra tus ojos y di: “Donde quiera que estés te perdono, te libero y me libero”. Si el agravio fue realizado por ti y sientes esa culpabilidad, solicita ese perdón divino a través de una oración dicha desde lo más profundo de tu corazón.

Vive ahora una Navidad diferente perdonándote los errores que como ser humano hayas cometido. Deja de estar martirizándote por lo que hiciste o no hiciste en algún momento de tu vida.

Estoy seguro que es un dolor muy grande el que siente un padre o una madre al ver que sus hijos no son hombres o mujeres de bien; constatar que en ellos la violencia o las malas compañías han hecho estragos por causa de los continuos conflictos en los que pueden verse involucrados. La pregunta que no se hace esperar es: ¿Qué he hecho o qué no hice para tener unos hijos así? Evita padecer un dolor mayor, reconciliándote contigo mismo, con los demás y con la vida. Procura hacer el firme propósito de recibir el amor y la bondad en tu corazón y transmitir eso mismo a quienes te rodean.

Te invito a vivir una navidad diferente, verdaderamente feliz, agregando ese toque espiritual de tener la presencia de Cristo en todos tus actos y afectos. Recuerda el verdadero significado que tiene la navidad y vívela intensamente deseando y procurando el bienestar de los demás.

¡FELIZ NAVIDAD!

Cesar Lozano

 

 

 

César Lozano

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