“Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas. A todos les doy la debida recompensa, según lo merecen sus acciones”. Jeremías 17:10 (NTV).

Nada le es oculto a Dios, Él conoce cada uno de nuestros pensamientos y sabe lo que alberga nuestro corazón. Por lo tanto y como hijos suyos, debemos procurar que todo lo que Dios halle en nuestros corazones sea agradable. Pidamos entonces al Espíritu Santo para que renueve nuestra mente y cambie nuestro corazón, aprendamos de la Palabra de Dios y pongámosla en práctica en nuestro diario vivir.

Por: Cesia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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