“Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos. Prosperarán como la hierba bien regada, como sauces en la ribera de un río” Isaías 44:3-4 (NTV)

Una decisión firme y determinante puede ser el inicio de tiempos buenos para ti, tus hijos y tus futuras generaciones. Todos deseamos que nuestra descendencia tenga una vida bendecida y próspera. Esta promesa nos recuerda que nuestras decisiones tendrán consecuencias de bendición o maldición para las futuras generaciones. Por lo tanto pide sabiduría al Señor ya que tus decisiones afectarán tanto tu vida como la de aquellos que tanto amas.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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