“Y sus discípulos le preguntaron: Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? Ni él pecó, ni sus padres respondió Jesús, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.” Juan 9:2-3 (NVI)

Cuando experimentamos el amor de Dios, nos damos cuenta que aún las cosas malas que nos han sucedido o las dificultades, pueden convertirse en una perfecta oportunidad para que veamos la gloria de Dios en nuestra vida. Es posible ser pleno, cuando le entregamos a nuestro Padre todo lo que nos está dañando o deteniendo. No dejes que pase un momento más sin poner toda circunstancia delante de Dios, decídete a ser libre y disfrutar de los planes que Él tiene para tu vida.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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