A diario nos preguntamos por qué el mundo está en el caos que vemos a diario en las noticias. Nos preguntamos repetidamente, ¿por qué? Y diariamente, también nos preguntamos qué podemos hacer.

Tú puedes contribuir con el cambio. Así como una piedra lanzada al agua ocasiona un movimiento que puede tener consecuencias que no imaginamos, tú puedes ser como un cerillo que enciende la llama de la pasión por ayudar al prójimo.

Hay días que me he sentido baja de ánimo, seca de humor y no entiendo a qué se debe. Esos días lo que hago es que tomo la decisión de bendecir a cada persona que se cruza conmigo. Sin que ellos lo sepan. Solo lo hago. Sean conocidos o no. Estoy segura que los beneficia a ellos de muchas maneras y con honestidad, me hace sentir mejor a mi también.

Y es que vemos las injusticias en el mundo y nos preguntamos, qué podemos hacer. Sentimos que el caos es demasiado y qué puede hacer una persona como uno que no tiene ningún nexo gubernamental ni está relacionado con alguna institución que pudiera contribuir. La verdad es que hay mucho que podemos hacer.

Yo normalmente evito ir a eventos de caridad o ayuda donde se publicite lo que voy a hacer. Evito lo más que puedo ir a eventos donde hay reseñas en la prensa o un canal de televisión acerca de la ayuda que se va a dar. Y entiendo que en parte hay que dejar saber que hay gente ayudando y que puede ser una inspiración para otros, pero siempre pienso que satisface mucho más hacer ese tipo de cosas cuando nadie sabe lo que estás haciendo.

Aunque sea a un solo niño que no conoces que decidas apadrinar a la distancia a través de instituciones que se encargan de cubrir sus necesidades básicas, estás haciendo mucho. No pienses que un solo chico que ayudes no va a cambiar el mundo. Sí lo cambia, porque hay familias alrededor de ese chico que ayudas que pueden ver que aún hay humanidad, y eso les da esperanza. Eso les da inspiración para también brindar ayuda si llegan a salir de esa situación.

Te interesa:  ¡Tres en uno!

Tratar bien a las personas, ayudar a quien veas en problemas en la calle, a una anciana que veas perdida en un estacionamiento, a un desamparado que notes que está hambriento, darle una mano al vecino que está bajando cosas pesadas de su auto, en fin, cada gesto, cada disposición a ayudar que hagas a conciencia, causa un efecto maravilloso en los corazones de quienes te vean o de esos a quienes ayudas. No dejes de hacerlo cuando sientas que debes.

Entiendo que hay quienes se aprovechan de la bondad de muchos y debemos cerciorarnos, sobre todo si somos mujeres solas, de que sea cierto que necesitan ayuda. O para estar claras, no vamos a montar a un desamparado en nuestro auto, porque no conocemos su estado mental. Pero si podemos comprarle algo de comer y dejárselo cerca u ofrecérselo sin bajarnos del auto por ejemplo.

No te sigas quejando de cómo anda el mundo si no tomas la iniciativa de hacer algo a diario al respecto. Déjate guiar por tu buen espíritu teniendo tus sentidos bien alertas para tomar decisiones correctas. Dios te ayudará a saber si hay peligro o no.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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1 Comentario

  1. Cierto. Gracias. Que Dios te guíe, acompañe y bendiga siempre.

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