“El jefe comunal destacó que este es un paso muy significativo desde lo simbólico y desde la concreción de una medida” (las cursivas son mías). Así leo en un periódico de la ciudad y pienso: ¿Qué quiere decir que es muy significativo “desde” lo simbólico y “desde” la concreción de una medida?
Nos queda la rara sensación de que el remedio parece ser peor que la enfermedad – siendo la enfermedad la diaria inmolación de la palabra en el altar de los nuevos medios de comunicación y las redes llamadas “sociales”. Exigidos los nuevos profesionales del periodismo a escribir y hablar bien, en lugar de enriquecer su vocabulario con la lectura, la reflexión y el pensamiento crítico, asimilan a su trabajo nuevas palabras e ideas-resumen que ahorran considerablemente el trabajo de elaborar un relato rico y variado. “Desde” es una palabra nueva – por así decir – para referirse al contexto en que un hecho ocurre. Cierta actividad se aborda “desde lo lúdico”, nos cuenta animadamente nuestra amiga profesora de tercer grado.
Cuando en un hecho delictivo están involucrados funcionarios de la política, la magistratura o la policía, los periodistas hablan de un “confuso incidente”; si en el mismo hecho participa un sujeto cualquiera entonces es un asalto, un homicidio, una violación.
Otro joven periodista se refiere a cierto escándalo público como un hecho “deleznable”, queriendo decir seguramente “repudiable”. Deleznable significa algo que se disgrega fácilmente, que es inconsistente y por eso no se aprecia. Queda para la academia – o la anécdota – preguntar cómo un hecho repudiable se deshace fácilmente o se disgrega. Algunos diccionarios han aceptado esta nueva connotación de la palabra pero no representa adecuadamente lo que se quiere comunicar.
Un comunicador se defiende públicamente de una acusación diciendo que aquello es “un infundio sin fundamento”; desconoce el joven especialista en comunicación que infundio quiere decir, precisamente, sin fundamento.
Mi amigo Angel, de Más Vale Tarde en CVCLAVOZ dice que va a “sonar” una canción. Lejos están los días en que un presentador decía que iba a colocar, a poner o a hacernos escuchar una canción. Lo que yo ignoraba es que “sonar” ya se ha instalado como palabra nueva.
¿Qué más digo? Porque me faltaría tiempo y espacio para las nuevas palabras, como wasapear – un periodista de una revista local termina su artículo dejándonos el wasap del entrevistado, etiquetarte, dame like, se viralizó, ubícame en Face.
Todo esto, sumado al ruido de los escapes libres de autos y motos, los conductores que no respetan los tiempos de los semáforos y la canícula húmeda de febrero.
Peor para mí…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

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