Son muy pocas las personas que al cometer un error reconocen que se equivocaron y piden perdón por ello; la mayoría trata de encontrar un culpable en vez de asumir su responsabilidad. Un claro ejemplo es lo que pasó con Adán y Eva en el huerto del Edén, quienes en vez de arrepentirse por haber desobedecido a Dios echaron la culpa a un tercero por su mal proceder.

No podemos negar que el enemigo conoce muy bien nuestras debilidades, nos tienta con cosas y personas agradables y deseables a nuestra vista, trabaja sutilmente en nuestra mente y es ahí donde gana las batallas. Como hijos de Dios no debemos permitírselo, necesitamos pedirle diariamente al Espíritu Santo que nos de discernimiento para rechazar todo aquello que no viene de Dios y nos aparta de Él porque al pecar sólo lastimamos su corazón y le causamos mucho dolor. Aunque nuestro Padre Celestial siempre trate de evitarnos sufrimiento somos nosotros los que al final de cuentas decidimos usando el libre albedrío.

Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. 1 Pedro 5:8-9 (NVI)

Cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, ayunar y asistir a la iglesia, nos vamos debilitando espiritualmente y es cuando más vulnerables nos hacemos a los ataques del enemigo. Erróneamente llegamos a pensar que Dios se alejó de nosotros, cuando en realidad fuimos nosotros los que nos distanciamos de Él.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19 (RVR 1960)

Debemos estar conscientes de que no podremos ganar ninguna batalla si estamos en pecado porque Dios lo aborrece, incluso nuestras oraciones se ven afectadas. Necesitamos confesárselos para que nos purifique y santifique, para que nuestra relación con Él sea restaurada y escuche nuestro clamor además para inhabilitar los planes del enemigo sobre nuestras vidas y familias.

No permitas que un pensamiento negativo entre a tu mente y permanezca en tu corazón.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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