Conforme el tiempo pasa debemos ser más maduros y procurar ir hacia adelante en todos los aspectos de nuestra vida. Para ello es primordial que nos evaluemos constantemente y veamos nuestro progreso. Éstas son algunas prácticas que indican que estás madurando:

1. Dejando atrás el pasado:

No te quedes atrapado en el ayer. No digas que los años anteriores fueron mejores o que tu pasado no te permite avanzar. Tu futuro es una consecuencia de las decisiones que tomes en el presente; por lo tanto, si quieres comenzar a hacer cambios significativos en tu vida, el mejor momento es ahora.

2. Perdonando a los demás:

¿Hay alguna persona a la que debas perdonar? Guardar resentimiento no te hace ningún bien. Es tiempo de ser libre y perdonar cualquier daño que te hayan hecho. Esto es un sinónimo de madurez y sabiduría.

3. Adaptándonos a los cambios:

Las personas seguras de sí mismas saben adaptarse a cualquier cambio por más pequeño que sea. Los que se niegan a ajustarse a ellos nunca prosperan y se ven limitados; así que, cada vez que tengas la oportunidad de probar algo nuevo ¡no te resistas!

4. Aprendiendo de tus errores:

Haz que tus errores se conviertan en lecciones de las cuales puedas aprender. En vez de lamentarte por lo que pasó, utiliza esa experiencia para no cometer la misma equivocación otra vez y puedas aconsejar a otros.

5. Siendo optimista con respecto al futuro:

Algunos se afligen por el mañana cuando éste aún no ha llegado, pero es importante disfrutar cada momento y esperar el futuro con la seguridad puesta en Dios.

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6. Siendo humilde:

Por muchos logros que obtengas, no permitas que el orgullo invada tu vida. En cambio, sé ejemplo de los demás y practica la humildad.

7. Trabajando en tus sueños:

Las personas maduras saben que los logros se obtienen a base de esfuerzo y por ello trabajan para alcanzar sus sueños. Así que una señal de madurez es no conformarse con solo soñar, sino comenzar a hacer.

8. Respetando y ayudando a los demás:

De la misma manera que recibes ayuda, también dásela a los demás. Procura que otros vean tus intenciones honestas y nunca niegues tu apoyo cuando puedas darlo.

9. Evitando el chisme:

Los chismes no contribuyen a nada bueno, entonces ¿para qué hacerlo? Huye de las conversaciones inútiles y que solo promueven murmuración sin sentido. Si tienes algún problema con alguien, confronta la situación cara a cara y evita las habladurías.

10. Siendo genuino:

En vez de intentar copiar a alguien más, sé tú mismo. De hecho, sé una mejor versión de ti mismo. Eres único y especial; por lo tanto, trabaja en ti mismo y no imites los malos ejemplos de los demás.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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