Comer en exceso y la falta de ejercicio causa sobrepeso; sin embargo, hay otras prácticas que también contribuyen a que esto suceda. Cuando uno pierde el control de la cantidad de consumo de comida, es más fácil que suba de peso de una manera no saludable. Por tal motivo, uno debe cuidar sus hábitos y costumbres para evitar ganar kilos extra sin proponérselo.

1. Comer viendo la televisión:

Comer frente a cualquier aparato electrónico que propague imágenes continuas y en movimiento es dañino para la salud. De acuerdo con un estudio publicado en JAMA Network Journals, la televisión promueve la vida sedentaria y mientras se mira más películas o programas que tengan más acción, uno tiende a comer más. Esta afirmación es reiterada por muchos otros científicos y estudiosos, entre ellos, Opeyemi Bolajoko, nutricionista y dietista de la Politécnica Rufus Giwa. Esta nutricionista afirma que las personas que pasan mucho tiempo mientras comen y ven la televisión, viendo Internet o televisión por cable, están propensos a ganar peso: “Estarían comiendo y realmente no estarían conscientes de lo que o la cantidad de lo que están comiendo. Así que tienden a comer más. Es por eso que muchas personas comen, comen más, y porque comen más, puede hacer que agreguen peso junto con el hecho de que cuando comen, el tiempo que pasan viendo la televisión, no están haciendo nada activo, eso es la inactividad, a lo que llamamos estilo de vida sedentario.”

2. Estrés, ansiedad y depresión:

La revista The Obesity Society publicó un estudio en donde se demostró que el estrés crónico está asociado con los altos niveles de obesidad. Por otra parte, la ansiedad en algunas personas se manifiesta por el deseo compulsivo de ingerir cantidades grandes de comida; lo cual resulta en la rápida ganancia de peso. Asimismo, un estudio publicado en la revista Appetite afirma que tan solo pensar en un evento futuro también puede causar el deseo de comer más. Esto se debe a que la hormona ghrelina (la llamada “hormona del hambre”) se eleva cuando se piensa en un evento estresante. De igual manera, un resumen de quince estudios publicados en la revista Archives of General Psychiatry manifiesta que la obesidad y la depresión están fuertemente relacionadas. “Es fenómeno del pollo y el huevo”, dice la psicóloga Leslie Heinberg, PhD, que dirige el Instituto Bariátrico y Metabólico de la Clínica Cleveland. “Pero sí sabemos que la depresión tiene muchos síntomas que pueden empeorar la obesidad: trastornos del apetito, falta de energía, falta de motivación para hacer las cosas”.

3. Tener amigos o familiares con el gusto por la comida chatarra:

Las relaciones personales también afectan nuestros hábitos alimenticios. Nuestro círculo de familiares, amistades y conocidos puede hacer que cambiemos nuestro nivel de consumo de comida. Un estudio publicado en New England Journal of Medicine descubrió que las personas que tienen a un conocido con problemas de obesidad, tienen el 57% de probabilidades de caer en el mismo problema. El Dr. Nicholas Christakis, un físico y profesor de sociología médica en la Facultad de Medicina de Harvard, explica que esto se debe a que “tú cambias tu idea de qué es un tipo de cuerpo aceptable al mirar a las personas alrededor tuyo”. Además, las reuniones sociales o salidas en grupo hacen que uno se adapte a las costumbres alimenticias de los otros; y si ellos no llevan un estilo de vida saludable, es muy probable que influya en nuestro comportamiento.

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Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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