La historia del rey David en la Biblia es un gran ejemplo de humildad, valentía, fe y amor. No obstante, hay un episodio en su vida en donde él cometió un pecado que marcó por completo su existencia y la de su pueblo (2 Samuel 11 y 12). En esa ocasión David mandó a asesinar al esposo de una mujer con quien había tenido relaciones sexuales. Ante este hecho Dios le envió a un profeta para anunciarle que su pecado tendría como consecuencia la muerte de su hijo. Cuando el niño nació, cayó gravemente enfermo y David se vistió de luto para ayunar y rogar a Dios por su sanidad. Sin embargo, el bebé murió tal y como lo había anunciado el profeta; y cuando David se enteró, se levantó y volvió a su vida cotidiana. De todo este suceso, David escribió el Salmos 51, el cual denota su profundo y sincero arrepentimiento hacia Dios. Y nosotros ¿qué podemos aprender de esto?

Todos tenemos momentos difíciles en la vida y algunas circunstancias parecen más complejas que otras; pese este hecho no podemos rendirnos tan fácilmente sino más bien, seguir adelante. Al examinar la historia de David, podemos extraer los siguientes pasos:

Paso 1: Arrepentirse.

Reconocer nuestras debilidades y faltas no nos hacen ser menos, pues en realidad sólo los valientes pueden admitir que se han equivocado. Sin embargo, no basta solo con sentirse apenado, también hay que estar dispuestos a pedir perdón y enmendar los daños causados a otras personas y a uno mismo.

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Paso 2: Asumir las consecuencias.

Las consecuencias son obligatorias y nadie puede escapar de ellas, es por eso que debemos asumirlas con humildad y no quejarnos de ellas. Después de todo, sólo son el efecto de algo que hemos causado.

Paso 3: Orar.

Las consecuencias pueden causar mucho dolor y aflicción, y éstas pueden ser un buen momento para acercarnos a Dios. Usa este tiempo para pedir por las vidas de las personas que han sido afectadas y también para que Dios te dé la paz para perdonarte a ti mismo.

Paso 4: Levantarse.

Nadie puede caminar si se queda recostado en el suelo. De la misma forma, no puedes avanzar si te quedas atrapado en tus errores. Así como hay tiempo de dolor, también lo hay de alegría; así que no detengas y continúa.

Paso 5: Conectarse con otros.

Relaciónate con personas que puedan ayudarte y a otros a los que puedas ayudar. El hombre es un ser sociable por naturaleza y no puede convivir sin la compañía de los demás. Por lo tanto, no te encierres y acércate a otros.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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