Según el Diccionario de la Real Academia Española, la hipocresía es el “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.” Hay personas que actúan de esa manera en momentos específicos con el fin de salir de una situación incómoda, o con el propósito de no herir los sentimientos de los demás. No obstante, hay quienes hacen de la hipocresía su estilo y forma de vida. Éstos son algunos signos para saber si eres hipócrita:

1. Criticas a los que son mejores que tú:

Pretendes respetar a alguien solo si tiene mayor autoridad que tú. Criticas sus acciones cuando no están presentes y los alabas cuando estás cerca de ellos. La mayoría del tiempo sientes envidia de cualquiera que tenga más éxito que tú, y eso te lleva a juzgarlos con frecuencia.

2. Te gusta el chisme:

Escuchas, compartes y difundes chismes sobre las personas que te rodean. Utilizas esto como herramienta para destacar los errores de los demás, para sentirte superior y para hacerte ver bien o como la víctima. No reconoces que eres chismoso y te gusta decir que únicamente expresas tu opinión.

3. Ayudas a los demás solo si te produce beneficios:

Tus acciones se basan en lo que puedes obtener a cambio. Si algo no te produce beneficios, entonces no lo haces, o si es que lo realizas, es con el fin de quedar bien ante otros. No te preocupas genuinamente por las personas, sino que los ves como un medio para mejorar tu reputación.

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4. Te gusta ser el centro de atención:

Estás constantemente resaltando tus logros y alabándote a ti mismo. Aunque no te guste admitirlo, te importa la aprobación de los demás y eres inseguro. Tus acciones en la vida real y las redes sociales están plagadas con cosas que acentúan tu supuesta “vida perfecta”.

5. Aplicas la doble moral:

Estableces altos estándares que afirmas cumplir y exiges que los demás hagan lo mismo; sin embargo, no practicas tus propias demandas. Te es fácil censurar a los demás por no hacer lo correcto, pero no te gusta asumir la responsabilidad cuando te equivocas. Los que te rodean te conocen por tomar la posición de juez de otros, pero de abogado de ti mismo.

6. No reconoces que eres hipócrita:

El orgullo no te deja reconocer que eres hipócrita. Intentas disfrazar este defecto con miles de excusas, pero en el fondo sabes que tienes un problema de autoestima y que necesitas trabajar en ello. Para dejar la hipocresía atrás y comenzar a amar genuinamente a los demás, primero debes perdonarte a ti mismo, aceptarte tal como eres y recibir el amor de Dios. A partir de ese momento, ora todos los días y pide que Jesús te ayude a lidiar con este problema.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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