Todas las personas tienen orgullo, pero cuando éste se sale de control, se convierte en algo dañino para nosotros y los demás. A veces es más sencillo reconocer la altivez en otras personas que en uno mismo; sin embargo, podemos ser soberbios sin darnos cuenta. C. S. Lewis dijo: “El orgullo es un cáncer espiritual: se come la posibilidad misma de amar, o el contentamiento, o incluso el sentido común”. Si deseas librarte del orgullo que puede arruinar tu vida, entonces presta atención a las siguientes señales:

1. Engrandeces tus logros:

Cuando uno alcanza algún logro, es normal que se sienta satisfecho consigo mismo y quiera celebrarlo. El problema nace cuando exageramos nuestros triunfos y los hacemos ver más grandes de lo que son. Este comportamiento demuestra escasez de humildad, inmadurez, e incluso puede llevarte a la ruina; así como lo dice Proverbios 18:12: El orgullo acaba en fracaso; la honra comienza con la humildad” (TLA).

2. No consideras el esfuerzo de los demás:

El éxito que se obtiene al trabajar en equipo es el producto de la colaboración de todos, pero cuando intentas llevarte el crédito por toda la labor realizada, es una clara señal de soberbia. A nadie le gusta ser menospreciado, y cuando te colocas sobre los demás, puedes causar antipatía en otros. Incluso Proverbios 21:24 señala: Qué bien le queda al orgulloso que lo llamen «¡malcriado y vanidoso!»” (TLA).

3. Te cuesta ser agradecido:

Si te cuesta tener una actitud de agradecimiento; entonces es tu orgullo el que te impide reconocer el esfuerzo y valor de los demás. Ser agradecido es una práctica que hará que los demás te vean como una persona humilde y prudente. Ésto también se aplica cuando se trata de darle las gracias a Dios en todo momento.

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4. Piensas que eres irreemplazable:

Solo porque seas bueno en lo que hagas, no significa que eres irreemplazable. En alguna parte, hay otras personas que son mejores que tú y que podrían tomar tu lugar; es por ello que pensar que tu equipo puede irse a la ruina sin tu presencia, es un pensamiento irreal y arrogante. Recuerda lo que dice Romanos 12:3: “…No se crean mejores de lo que realmente son. Más bien, véanse ustedes mismos según la capacidad que Dios les ha dado como seguidores de Cristo” (TLA).

5. No te gusta aprender de otros:

La vida del ser humano es un constante aprendizaje y al rechazar la enseñanza de alguien, no sólo estás demostrando ignorancia, sino también orgullo. Nunca niegues la instrucción de alguien, incluso cuando pienses que no podría enseñarte nada. Todos tienen algo que enseñar y algo que aprender. Recuerda Proverbios 9:9:“Educa al sabio, y aumentará su sabiduría; enséñale algo al justo, y aumentará su saber” (TLA).

6. No admites tus errores:

Hay dos actitudes que demuestran arrogancia: no admitir los errores, y culpar a otros. Las personas humildes saben admitir su responsabilidad cuando algo sale mal, y es esta conducta la que hace que los demás los admiren y honren. Proverbios 29:23 afirma que: El orgulloso será humillado, y el humilde será alabado” (TLA).

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

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