La existencia de muchas herramientas tecnológicas ha hecho que dejemos de utilizar nuestra memoria y confiemos la recolección de información a nuestros dispositivos. Hoy en día, casi nadie podría recitar de memoria los números de celular de su agenda, pues todos esos datos se encuentran disponibles en nuestros teléfonos móviles. Sin embargo, no podemos hacer lo mismo cuando se trata de la Biblia. En Josué 1:8, dice: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” Cuando uno tiene la Palabra de Dios presente en su mente y corazón, le es mucho más fácil hacer el bien e ignorar el mal. Es por ello que debemos memorizar versículos bíblicos. Aún si no eres bueno haciéndolo, estos tips te ayudarán:

1. Elige un versículo que tenga significado para ti:

No se trata de memorizar sin razón. Los versículos bíblicos que quieras guardar en tu mente deben ser los que sientas que te hablan a nivel personal; de esta manera, te será más fácil recordar. Para comenzar, elige uno que sea corto y esté en alguna versión que utilice un lenguaje sencillo.

2. Utiliza la mejor herramienta:

Hay muchas clasificaciones para las distintas formas de aprendes de una persona. Las más comunes son: visual, auditivo y kinestésico. Al saber cuál de éstas es la que más te funciona, te será más fácil memorizar un versículo.

  • Aprendizaje visual: Si eres de los que recuerda con rapidez los gráficos o texto, entonces eres una persona visual. Para memorizar versículos puedes escribirlos y colocarlo en lugares que frecuentes en tu casa o lugar de trabajo, ¡también puedes aprovechar la ocasión y decorar los espacios con textos bíblicos!
  • Aprendizaje auditivo: Si tienes facilidad para recordar letras de canciones, o no olvidas las conversaciones que tuviste; entonces eres una persona auditiva. Cuando memorices un versículo, agrégale la melodía de tu canción preferida y practica cada vez que puedas.
  • Aprendizaje kinestésico: Si para aprender necesitas tocar o sentir algo, entonces eres una persona kinestésica. Para que recuerdes mejor un versículo bíblico, añade movimientos corporales simples que te ayuden a conectar una palabra con un gesto. De esta manera podrás recordar con mayor comodidad.
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3. Practica con frecuencia:

Memorizar versículos bíblicos, al igual que cualquier otro aprendizaje, requiere práctica y constancia. Ve un paso a la vez y memoriza el texto de poco a poco. Verás que si practicas con regularidad, en poco tiempo lograrás repetir de memoria muchos otros textos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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