Vivimos en una sociedad donde el chisme se ha vuelto una forma de socializar con otros y está tan arraigado que ya no se le ve como algo dañino. Lo que algunos no consideran es que el chisme es destructivo y lastima a todos los implicados. Hay personas que no saben en qué ocasiones están fomentando o siendo parte de un chisme, y pueden caer en él sin saberlo. Sin embargo, hay otros que lo practican aún sabiendo que lo que hacen está mal.

Éstos son algunos tipos de chismes que debemos evitar:

1. Hablar mal de otros (Colosenses 3:8, Santiago 4:11):

Hay diferentes situaciones que nos llevan a hablar mal de otros; en algunas podemos tener la razón, y en otras, podemos dejarnos llevar por las emociones del momento y no por la veracidad del hecho. Cuando uno habla en contra de alguien, está fomentando que otros también lo hagan. Esto genera que los demás comiencen a incrementar frases, historias o sucesos que incrementan lo que se dijo originalmente; lo cual termina dañando a la persona injustamente.

2. Quejarnos (Santiago 5:9):

Al igual que hablar mal de alguien, la queja induce al chisme, lo mantiene vivo y lo promueve. Con frecuencia, la queja no es más que un disfraz para la crítica y, cuando esto sucede, es fácil juzgar a otros en lugar de ver nuestros propios errores. No obstante, lo que algunos no consideran es que de la misma manera en que uno se queja de otros, probablemente haya alguien que también se queje de uno. Por consiguiente, se debe evitar este comportamiento y no ser parte del chisme.

3. Esparcir rumores (Proverbios 13:3):

Cuando uno escucha un rumor que no está confirmado y aún así lo comenta con otros, está fomentando el chisme y la calumnia. Hay miles de casos de personas que han tenido problemas legales injustamente porque alguien esparció un rumor que no era cierto. Lo mejor que uno puede hacer en estos casos es confrontar a la persona aludida y comprobar si lo que se dice es cierto. Si uno no hace esto y cae en la tentación de divulgarlo, el chisme puede hacerse aún mayor de lo que era inicialmente.

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4. Insinuar (Proverbios 26:20):

El prejuicio y el exceso de imaginación llevan a que uno insinúe una situación que nunca sucedió. Algunas personas se dejan llevar por los rumores de otros, o porque creen que tienen la razón y comienzan a hablar de hechos como si fueran ciertos. Lo que puede comenzar como un inocente comentario, se puede expandir como un incendio que arrasa con todo a su paso. Es por ello que siempre se debe meditar en lo que uno va a decir, antes de causar daño a los demás.

5. Propagar el chisme (Santiago 4:17):

Cuando uno escucha algún rumor, un secreto, un comentario malicioso o negativo en contra de alguien, y lo comenta con otros, se convierte en un eslabón más de una cadena destructiva. Es tan culpable el que inicia un chisme como el que lo comparte con otros; y ambos están pecando. El chisme no genera nada bueno, y si no se detiene a tiempo, puede salirse de control y causar daño irreparable.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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