Cuando escuchamos sobre la trata de blancas pensamos que es una realidad lejana que nunca llegará a nosotros. Podemos sentirnos tristes y dolidos por esa cruda realidad; sin embargo, esa pena nos da una especie de seguridad relativa. Esto significa que involuntariamente creemos que el tráfico humano no nos afecta. No obstante, éstas son algunas maneras en las que esta actividad criminal nos perjudica a todos:

1. Crea desestabilidad comercial:

Según la campaña 50 for Freedom, existe una competencia desleal entre las empresas formales y las que obtienen ganancias debido a la trata de personas. Las empresas fraudulentas explotan a sus trabajadores, les pagan un salario muy bajo y no les dan beneficios. De esta manera, hacen que sus productos sean más baratos que otros y tienen mayor venta. Por otra parte, las empresas formales cumplen con todos los requisitos de la ley, pagan un salario adecuado a sus trabajadores, les otorgan beneficios, pero sus productos tienen un costo más elevado.

Por ejemplo, una camiseta hecha por víctimas del tráfico humano puede costar $6, mientras que, una hecha por una empresa formal, $45. Es lógico que las personas prefieran comprar el de menor precio para cuidar su economía, pero esto aumenta los ingresos de las empresas informales. Tener más ganancias los incentiva a explotar a más personas para que puedan generar más productos que satisfagan el mercado.

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2. Reduce los empleos:

Los que practican la explotación laboral prefieren contratar a personas que cobran un salario de hasta un dólar por día. Si una persona quiere aplicar a un trabajo y obtener un sueldo justo no será contratado. Además, las empresas formales caen en bancarrota porque no obtienen las mismas ganancias que las informales; lo cual termina en el despido de empleados y la falta de trabajo.

3. Fomenta la propagación de enfermedades:

El tráfico sexual de personas es una de las mayores causas de propagación de enfermedades. Cuando una persona enferma contagia a otra que también es portadora de otro virus, puede incluso crear un nuevo y más resistente mal. La promiscuidad de las víctimas y consumidores hace que las enfermedades se transmitan con mayor rapidez y facilidad, lo cual termina afectando a la población en general.

Por ejemplo, si un hombre tiene relaciones sexuales con una víctima de explotación sexual que tiene alguna enfermedad, entonces él ya adquirió el mal. Si después de ello, él se acuesta con su esposa, novia, enamorada, o cualquier otra persona, también le estará transmitiendo la enfermedad. De esta manera, el círculo de personas afectadas se va agrandando más y más.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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