El querer controlar nuestra vida es un deseo natural en el ser humano. El problema está cuando empezamos a expandir esa autoridad e intentamos ejercerlo sobre otros; a este tipo de personas se les denomina “controladores”. El psicólogo clínico del Departamento de Salud Mental del Condado de Los Ángeles, Seth Meyers, afirma que los controladores necesitan estar al mando en todo porque temen que su vida se desmorone si no lo hacen; él también asegura que “la necesidad de un alto nivel de control en situaciones a menudo no es psicológicamente saludable porque mucho en la vida está más allá de nuestro control.”

En ocasiones, nosotros mismos podemos serlo aún sin darnos cuenta, pero debemos estar en constante revisión de nuestro propio comportamiento para darnos cuenta de los posibles efectos. Éstas son algunas señales que te ayudarán a darte cuenta si eres controlador:

 

Consejos para no ser controlador:

La psicoterapeuta, Amy Morin, recomienda practicar el control de las emociones propias en lugar de lo que ocurre alrededor; asimismo, practicar aceptar que no todas las cosas saldrán según lo planeado.” Por otra parte, en Lucas 12:22-28 dice que no debemos preocuparnos por las situaciones diarias, sino que más bien, depositemos nuestra confianza en Dios. Él es el único que sabe lo que ocurrió en el pasado, lo que sucede en la actualidad, y lo que acontecerá en el futuro. Aún cuando nuestros planes no salgan de acuerdo a lo que pensamos, debemos de tener fe de que Dios siempre está en control de todo; y si Él está al mando, todas las cosas cooperan para el bien (Romanos 8:28).

 

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Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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