La Biblia resalta la importancia de reunirse con otras personas que comparten la misma fe, pues esto crea unidad y permite que los asistentes se animen unos y otros. En Hebreos 10:25 dice: “No dejemos de reunirnos, como hacen algunos. Al contrario, animémonos cada vez más a seguir confiando en Dios, y más aún cuando ya vemos que se acerca el día en que el Señor juzgará a todo el mundo.” (TLA)

Por otra parte, un estudio realizado por Harvard T.H. Chan School of Public Health reveló que ir a la iglesia tiene efectos en la esperanza de vida. Ellos realizaron una investigación durante 16 años a un grupo de mujeres que asistían a la iglesia, y compararon los resultados con otras mujeres que nunca acudían. Allí descubrieron que las mujeres que se congregaban más de una vez por semana tenían el 30% menos probabilidades de morir. El autor principal del estudio, el profesor de epidemiología Tyler VanderWeele, afirma que “Parte del beneficio parece ser que asistir a los servicios religiosos aumenta el apoyo social, desalienta el hábito de fumar, disminuye la depresión y ayuda a las personas a desarrollar una visión más optimista o esperanzadora de la vida”.

Esta investigación también demostró que las mujeres que concurrían a la iglesia más de una vez por semana tenían el 26% menos riesgo de mortalidad; mientras que las que iban una vez -o menos- por semana, tenían el 13%. Además, las que asistían con regularidad demostraron tener el 27% menor riesgo de mortalidad cardiovascular y el 21% de muerte por cáncer. Además, reveló que las participantes vivieron un promedio de 5 meses más.

En conclusión, aparte de los beneficios en cuanto a la disminución de la mortalidad, ir a la iglesia es una práctica que debe realizarse con alegría y buena disposición, porque Dios está donde hay personas que se reúnen en su nombre (Mateo 18:20).

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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