A finales de los años 80 se estrenó una película llamada “Todos los perros van al cielo”. Del título se puede deducir que la historia se centró en la idea de que las mascotas van al cielo después de morir, y aunque este film es solo ficción, en cierta manera creó una especie de incertidumbre con respecto al tema.

Los que tienen, o han tenido, mascotas alguna vez, saben lo difícil que es enfrentar el deceso de un animal querido. Las mascotas se convierten en parte de nuestra vida y, por lo cual, es doloroso entender que una vez que se hayan ido, jamás volverán.

¿A dónde va mi mascota cuando muere?

En la Biblia no hay alguna parte que nos indique cuál es la eternidad de las mascotas. El cielo y el infierno están diseñadas para los seres humanos únicamente, pues, solo nosotros tenemos la capacidad de aceptar o rechazar la salvación de Dios. En Juan 3:16 nos especifica que la salvación está disponible para quienes crean en Jesús: “Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.” Los animales no tienen la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. Ellos actúan por instintos, en cambio, los humanos actuamos con pleno conocimiento de nuestras acciones.

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¿Veré a mi mascota en el cielo?

A modo de consuelo, en ocasiones decimos que tenemos podremos ver a nuestras mascotas en el cielo; no obstante, esa afirmación no puede ser confirmada. Hay varios pasajes en la Biblia que indican que en el cielo habrán animales y que todos conviviremos en armonía. Sin embargo, lo que no precisa es que si podremos ver o no a nuestras mascotas allí.

¿A Dios le importa mi mascota?

Dios se preocupa por toda su creación. A Él le importa lo que ocurre no sólo con los humanos, sino también con los animales, plantas y naturaleza en general. El hecho de que no sepamos qué destino les depara a nuestras mascotas después de la muerte, no significa que Dios tampoco. Sólo Él sabe qué es lo mejor y también conoce cuánto amamos a nuestras mascotas. Lo único que nos queda es confiar en su sabiduría y poder, después de todo, los animales también son creación suya y Él sabe cómo disponer mejor de ellas.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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