Por Norma Pinzón.

Recientemente tuve la oportunidad de viajar con mis compañeros de CVCLAVOZ a Mendoza, Argentina, para realizar una jornada de capacitación para comunicadores. Estas son hermosas oportunidades que nos regala el Señor para colocarle cara a esos oyentes que diariamente nos escuchan y poder palpar un poco el impacto que sigue teniendo la radio y lo que Dios hace en la vida de las personas.

Era la mañana del primer día de capacitación; se hizo un descanso para tomar algo y de pronto se acerca a mí una mujer joven y me abraza y comienza a llorar y a testificar lo que había pasado en su vida a través del programa de Pildoritas y Reflexiones y deseo compartirlo con ustedes en este artículo. Esto sucedió hace diecisiete años cuando Roxana Guiñazu queda embarazada y cae en una profunda depresión. Lo único que quería y en lo que pensaba todo el tiempo era en quitarse la vida y dice que ella estaba muy mal, llorando mucho y el Señor le dijo: “Enciende la radio”; cuando lo hizo estaba saliendo el programa y Papá Dios le dijo que Él estaba con ella, que todo estaría bien con su bebé y a partir de ese momento se fueron los pensamientos de acabar con su vida y la de su hija Camila (que es la que está al lado izquierdo de la foto). Fue un momento tan especial; nos abrazamos, lloramos y le pedí que al final de mi charla ella contara su testimonio ante el grupo y cuando terminó, todos estábamos llorando.

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Le agradezco tanto al Señor que nos permita escuchar estas historias de vidas impactadas, donde toda la Gloria y Honra es para Él, pues Él es el único que verdaderamente sabe lo que cada persona necesita en el momento justo y oportuno.

Cuántos testimonios como el de Roxana habrá en estos casi veinte años que llevamos al aire que tal vez nunca escucharemos aquí en la tierra pero lo sabremos allá en el cielo.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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