Nunca es tarde para mejorar la memoria y ejercitar el cerebro. Los seres humanos tenemos la capacidad de aprender cosas nuevas sin importar la edad; esto significa que también podemos adquirir habilidades que nos permiten retener información con mayor precisión y por un tiempo prolongado. Éstos son algunos ejercicios que ayudan a mejorar la memoria:

1. Ejercitar el cerebro:

De la misma manera que el cuerpo necesita estar activo y en movimiento para ser saludable; el cerebro requiere ejercicio diario. Esto se logra a través de actividades que desafían al cerebro a adquirir una nueva habilidad, por ejemplo: aprender un deporte, tocar un instrumento musical, hacer manualidades, memorizar una nueva canción, bailar, etc. Cuando uno practica algo que ya sabe, el cerebro solo sigue un patrón ya aprendido; mejor dicho, no representa un gran reto, y por lo tanto, no constituye un buen ejercicio. Lo recomendable es hacer algo que nunca se ha hecho antes y continuar practicándolo.

2. Ejercicio físico:

El ejercicio físico incrementa la cantidad de oxígeno que ingresa al cerebro y reduce el riesgo de la pérdida de memoria; además, reduce el estrés. Los expertos recomiendan comenzar el día con ejercicios aeróbicos, o cualquier otra actividad física que requiera la coordinación de los ojos y las manos, o que demande habilidades motoras complejas. Una rutina diaria de ejercicios no necesita durar horas para tener un efecto positivo en el cerebro. Lo importante es practicarlo con regularidad y disfrutar el momento.

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3. Dormir adecuadamente:

Algunas personas creen que dormir no tiene un gran impacto en su desempeño cerebral; sin embargo, están equivocados. Numerosos estudios han demostrado que en promedio, los adultos deben dormir entre 7.5 a 9 horas diarias para tener un funcionamiento adecuado durante el día. Dormir adecuadamente ayuda a la memoria, incrementa la creatividad, favorece la resolución de problemas y el pensamiento crítico-analítico.

4. Tener amigos:

Tener una vida social saludable no solo reduce la gravedad de las enfermedades, sino que también disminuye el estrés; el cual es un gran obstáculo para la memoria, pues, con el tiempo, el estrés crónico destruye las células cerebrales y daña el hipocampo (región del cerebro responsable del procesamiento de nueva información y la retención de los recuerdos). Tener amigos también provee una oportunidad para practicar actividades en grupo que favorecen al cerebro y la memoria.

5. Comer saludablemente:

La comida es el combustible con el cual el cerebro funciona. Para que el cerebro trabaje de mejor manera se debe consumir alimentos ricos en omega 3, tales como los pescados (salmón, atún, arenque, la trucha y sardinas); asimismo, las algas marinas, nueces, semillas de linaza molida, aceite de linaza, frijoles, espinacas, brócoli, semillas de calabaza y soja. También se debe ingerir agua con regularidad y disminuir la ingesta de comida chatarra.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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