Re-calculando Ruta….
CVC LA VOZ “… Habla, porque tu siervo oye”. 1 Samuel 3:10.
Que maravilloso que es nuestro Dios. Él no irrumpió con violencia en la vida de Samuel, tan solo le habló al oído, con voz cálida para hacerse escuchar. Cuando el niño le dijo que hablara, no le reprochó el no haberlo oído antes, no usó su omnipotencia para que se asustara.
Dios esperó a que Samuel, un niño, le dijera con su débil voz que le autorizaba a hablarle.
Ese es nuestro Dios, así obra con cada uno de nosotros.
No es su forma el imponerse, sino que El nos atraerá a Su presencia.
En cada momento de nuestra vida Dios quiere guiarnos con Su Palabra. Él desea hablarnos, y espera que nosotros deseemos escucharlo.
¿Será tal vez, que nos haga falta esa actitud de niño, como la de Samuel?
Al crecer, nos hemos ido formando nuestras propias opiniones, obtenido conocimiento, títulos, preconceptos, demasiadas historias. Si dejamos todo eso de lado, o mejor dicho a los pies de la cruz de Cristo, si nos vaciamos completamente, Él podría, tal vez, hablarnos.
“Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Isaías 50:4.
En este, pasaje no solo nos dice de “hablar palabras sabias”, sino también de “despertar nuestro oído para que oiga sabiamente”
Dios encontró en Samuel a alguien obediente a su llamado, fue juez, sacerdote, profeta, consejero, y tremendo hombre de Dios, pero sobre todas las cosas Samuel estaba dispuesto a ser lo que Dios quería que fuera, Su siervo.
Samuel avanzaba en lo que emprendía porque “oía” las instrucciones de Dios.
Muchas veces, por no decir siempre, pedimos a Dios que gobierne sobre nuestras vidas, pero no renunciamos a las metas que nosotros mismos nos hemos fijado. Pedimos a menudo a Dios que nos ayude a llegar a donde “NOSOTROS” queremos llegar, pero… ¿Será a donde Dios quiere que lleguemos?
Tengo un GPS en mi auto, y le cargo la dirección a donde quiero ir, pero suele ocurrirme que si voy acompañada y conversando no “OIGO” cuando me habla dándome las instrucciones para llegar a mí destino, y por supuesto voy para otro lado. El GPS entonces me dice “RECALCULANDO” y me vuelve a la ruta correcta para llegar a la dirección marcada.
Así tenemos que “RECALCULAR” nosotros., y dejar no solo el control de nuestros proyectos, sueños, vidas y todo lo que ello implica, sino también nuestro futuro y nuestro destino en manos de Dios. Obedecer a su llamado, y lo que Dios quiere de nosotros. Por último “OIR” cada instrucción atentamente, para seguir el mapa que el nos trazo para nuestras vidas.
“Samuel creció, y el SEÑOR estaba con él; y no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras…” 1 Samuel 3:19
¿Cuál va a ser tu decisión hoy? Espero que sea la de recalcular y “OIR” las instrucciones de Dios.
Zulma Tigani
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
[/styledbox]










