¿Cómo no amargarse la vida?

iAMARGADOCVCLAVOZ - El principal enemigo por lo cual se amarga uno la vida es “mediante la tortura mental”; o dicho de otro modo, el “malvivir” auto-provocado…

“No nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede”. Son las ideas, la interpretación de los hechos externos y los pensamientos positivos o negativos los que dan lugar a las emociones. Por lo tanto, lo que hay que cambiar para sentirnos bien es “nuestro diálogo interno”.

La verdadera razón de porque las personas se amargan es porque después de un hecho acontecido en la vida, no lo sueltan, no perdonan, no lo superan y en ocasiones no lo aceptan siendo el hecho un factor de realidad que fue y se llevo a cabo…

Muchísimas son las personas que todavía buscan explicaciones a cosas que jamás la tendrán, como la muerte de un ser querido, el despido de un empleo siendo ellos buenos empleados, la ruptura en una relación que llevaba años, la perdida material, etc.

Son muchas las personas que están y viven amargadas con hechos que pasaron años atrás.

La palabra “amargura” significa veneno, o algo ácido que se come y destruye. En realidad el ser amargo es de tener enojo e ira, de tener resentimiento en contra de alguien, aun que tal vez es sin expresarlo muy abiertamente. Muchas veces tenemos amargura en contra de Dios porque algo no es como queremos, y culpamos a Dios.

El ser amargo nos hace necios, porque nos da motivo y desenfreno de decir cosas indebidas en contra de estas personas, y luego hacemos cosas en contra de ellos que no debemos también.

Ahora bien que salida nos da Dios a la amargura:

Efesios 4:31,32

31 Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. 32 Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Sal 37:8 ¡Ya no sigas enojado! ¡Deja a un lado tu ira! No pierdas los estribos, que eso sólo trae daño.

En ambas salidas Dios nos presenta la decisión de perdonar, y abandonar.

Ora a Dios en tus propias palabras y pídele que te ayude a cambiar toda: Amargura, aflicción, disgusto, pena, sufrimiento, tormento, tristeza, desconsuelo, desengaño, dolor, pesadumbre, pesar, sinsabor.

Deja que Jesús te muestre la senda de la vida; en su presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre.

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El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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