Despidiendo a un ser querido

CVCLAVOZ. Nunca será fácil lidiar con la pérdida de un ser querido. Sin embargo un viejo refrán ingles dice que hay dos cosas aseguradas en la vida, una el pagar impuestos y la otra morir. Y la muerte de un ser querido no es algo para lo cual estamos preparados.  No existe sermón, libro, incluso no existe medicina que te prepare para esa situación.  Lo único que te puede dar fortaleza es el Espíritu Santo de Dios. Y es precisamente de eso que quiero hablarte, de cómo lidiar con la pérdida de un ser querido fortaleciéndote en Dios.

Nunca pensé que me encontraría escribiendo estas líneas pero cuando  mi madre falleció de repente todo mi mundo cambio. Espacio y tiempo se volvieron uno, memorias y sueños se entrelazaron y por ultimo expectativas y razonamientos se mezclaron para dar paso al proceso de lidiar con la partida de la persona a la que más he amado en esta tierra y la que más me ha amado a mí.

Al principio funcionas mecánicamente. Conduces, hablas, interactúas como una persona normal, pero con el tiempo la anestesia se va y entra el dolor.  Las personas que conocemos de Cristo, sabemos que hay una esperanza, que la muerte en Cristo es ganancia (Fil.1:21)  pero aun así extrañar a ese ser querido es lo más lógico y normal en un ser humano. Dios nos hizo en eternidad y para eternidad. La separación nunca estuvo en sus planes, vino a consecuencia del pecado del hombre y se rompió cuando Jesús llevo cautiva la cautividad (Ef.4:8-10).  Esta libertad nos garantiza que pasaremos la eternidad con El. Pero en lo que llega la eternidad tenemos una vida en la tierra donde luchamos con nuestros sentimientos diariamente y estos sentimientos incluyen el dolor de la ausencia.

La clave para vencer está en luchar con las armas que Dios nos dejo establecidas en su palabra. El entender el propósito de Dios para nuestras vidas es crucial. Saber que no estamos aquí por casualidad, sino que fuimos creados para adorar a Dios nos da contexto existencial. Servirle nos da propósito. Un propósito superior, que no está ligado a lo material sino a lo espiritual. Entendemos entonces que nada termina el día que partimos de este mundo. Comenzamos una eternidad con Cristo en lugares celestiales (Juan 14:6).

Lo que sucede con los que quedamos después de despedir a aquellos que amamos y se nos han adelantado a esa eternidad requiere atención.  Si no guardamos nuestros corazones podemos llegar a cuestionar la voluntad de Dios. Y su voluntad sabemos siempre será perfecta. Aun cuando no la entendamos. Entonces es vital enfocarnos inmediatamente en quien es Dios y no en quienes somos nosotros (Ej. La hija que perdió a su madre, la madre que perdió a su hijo, el esposo que perdió la esposa, etc.) . Esto último para evitar cuestionamientos improductivos.

Durante este proceso trata también de evitar llevarte de la gente, cada caso es único. Cada experiencia singular. Las opiniones de la gente tienden a ser generalizadas o basadas en sus propias experiencias. Con buenas intenciones te dicen; “no llores, él/ella está en un mejor lugar”, otros difieren y dicen “llora, no lo reprimas porque después es peor”.  La realidad es que tanto llorar como no llorar depende de ti. Mi consejo es que tienes que hacer las dos cosas. Cuando extrañes llora, y hazlo con propiedad. Hazlo sin sentirte avergonzado/a. Recuerda que es tu ser amado, te separaste temporalmente pero de todas formas te separaste y eso duele. Aun Jesús lloro la muerte de su amigo Lázaro.  Así que es válido llorar  pero no te quedes en ese lugar de vacio recuerda que no es una despedida sino un hasta luego. Y también recuerda que no estás solo/a Dios está contigo y nunca te dejara (Josué 1:9). Recuerda también que Dios tiene un propósito con tu vida y debes cumplirlo. Por lo tanto debes seguir caminando, derecho y hacia adelante. Con la plena certeza de que aquel que te llamo está perfeccionando la obra en ti hasta el mismo día de Cristo (Fil.1:6).

Una de las razones que provoca las lagrimas o el dolor son las memorias de las cosas que no hicimos o que no dijimos, pero la palabra de Dios dice que debemos pensar en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (Fil.4:8). Este versículo deja establecido un principio, recuerda que lo que el hombre piense de si eso es (Prov.23:7), por lo tanto si enfocas tus pensamientos en todo lo bueno que hiciste y dijiste sentirás paz y satisfacción en lugar de tristeza.

Ya para cerrar quiero recordarte que todo esto es un proceso, y como todos los procesos  la única garantía que tenemos es que Dios nos ha prometido estar presente y con nosotros en ellos.  Tu Dios, y Padre celestial te dice “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaias41:10).

Por:  Johanna Torres

 El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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