¡Yo pude, Tu también!

CVCLAVOZ El pasado lunes 3 de julio llegó a los estudios centrales de CVCLAVOZ  este joven simpático, atento y además talentoso.  Acompañado por nuestra colega Fabiola Romero, este singular latinoamericano llamado José Luis Zelaya nos contaba parte de su historia.  Tuve el privelegio de acompañarlo unos días en su visita a la ciudad de Miami,FL.

Aquí le presento un breve relato de su vida, como antesala a nuestra entrevista más personal con él, en la edición de El Antivirus.  José Luis en entrevista exclusiva a un rotativo de su país natal Honduras,  destacó no sólo su amor por la tierra que le vio nacer, sino también por ayudar a muchos jóvenes que por no tener papeles en la unión americana, viven tras las sombras y el miedo latente de sufrir una deportación.

Pese a tener los requisitos para ser maestro y toda la pasión por educar hispanos en Estados Unidos, el hondureño José Luis Zelaya no puede ejercer su profesión dada su condición de indocumentado.  El aventajado estudiante de la Universidad de Texas A&M, que llegó de “mojado” al estado de Texas siendo un adolescente -orillado por los sufrimientos y el acoso de maras y pandillas así como por la violencia intrafamiliar que recibía de su padre- enfrenta en la actualidad una orden de deportación por la que podría ser enjuiciado pronto.

Aunque sus inicios fueron como la de la mayoría de los inmigrantes, José Luis dijo que su mayor sueño era reunirse con su madre y su hermana, quienes abandonaron Honduras por las mismas situaciones.  Pero una vez en Texas, el joven se solidarizó con su madre y empezaron, en equipo, a realizar todo tipo de tareas para pagar renta, comer y sobrevivir. Sin embargo, ese mismo año se abre una nueva oportunidad en su vida; se enlista en clases privadas y se pone al corriente en la educación estadounidense.  Años más tarde este humilde jovencito llega a liderar uno de los movimientos de mayor trascendencia y ejerce junto a cientos de jóvenes presión para que Estados Unidos apruebe la reforma “Dream Act” o el “Acta del Sueño”, un espacio que brinda oportunidades académicas a los jóvenes del mundo en los EEUU.

 ¿Hace cuánto vive en Estados Unidos?

Yo me vine de Honduras a la edad de los catorce años, eso significa que salí del país como en noviembre del año 2000. Me tomó más o menos 45 días haber llegado aquí a los Estados Unidos; en diciembre del 2000 ya estaba aquí. Ya llevó varios años en este país, once años.

 ¿Cómo llegó?

No sé si ha escuchado un poco mi historia, pero cuando yo estaba en Honduras, viví en el barrio Cabañas (San Pedro Sula), un barrio bien peligroso en Honduras, me encontraba ante esas condiciones.  Luego a la edad de los 14 años, después de una pelea entre pandillas, yo simplemente estaba jugando pelota en el campo y desafortunadamente me llegaron a balear dos veces en el brazo, y eso fue lo que me motivó a emigrar del país, al mirar que necesitaba protección, que necesitaba a mi mamá, que era la única persona que me decía que me quería, que verdaderamente me demostraba su amor, entonces yo quería estar con ella.

Lo que me impulsó para venir fue estar con mi mamá, que no la había visto por casi dos años y estar con mi hermana, porque después del “huracán Mitch” ellas se vinieron a este país huyendo de un padre alcohólico, que nos abusaba mental y físicamente.  Mi abuela también me motivó a viajar, porque mi mamá siempre me decía que me viniera pero mi papá se oponía.

Me acuerdo que en el camino vine solo, sin familia, pero en el camino encontré gente en Guatemala, de ahí nos empezamos a ir a México, caminamos bastante y estuvimos en México un buen rato y luego en Estados Unidos. A mí me asaltaron varias veces, incluso una vez me subí a un tren y desafortunadamente un chavito que se quería subir no alcanzó a subir y murió en el intento; me acuerdo que niñas de 12 o 10 años los coyotes las violaban, dejaban a los ancianos tirados, no los ayudaban porque supuestamente no tenían dinero y era de sálvense quien pueda.

 ¿Cómo llega a la frontera con Texas?

Llegamos a la frontera y me acuerdo que pasé el río Bravo, fue horrible porque casi me estanqué y luego migración me agarró y yo tenía miedo de regresar porque cuando salí de Honduras yo no le dije a mi papá que me iba a venir, no le dije adiós a nadie, tenía miedo que mi papá me pegara, porque me golpeaba con machete, con faja, por todo el alcohol que él consumía; yo simplemente me fui donde mi abuela y ella en la noche me levantó y me envió en un taxi a la terminal “El Torito”, a agarrar un bus para Santa Bárbara, y de ahí la caminata.

Cuando me agarró Migración a mi me dio miedo de no continuar, y a quien más iba a buscar sino que a mi papá y ya puesto allá seguiría todo igual o peor. Fíjese que cuando llego a Texas ya no tenía comunicación con mi mamá, había perdido teléfono y todo, y esto fue un milagro de Dios, porque cuando me llevan a una detención de menores ellos contactaron a mi mamá y estuve unos 15 días, después me reunieron con mi mamá… lo que está escrito en papel es que tenía miedo de persecución en mi propio país, esa fue la razón por la cual me entregaron con mi mamá pero yo tengo ahora una orden de deportación.

 ¿Qué pasa con esa orden de deportación que hay en su contra?

Cuando yo vine a este país yo no hablaba inglés, no entendía nada de las leyes, mi mamá y yo muy pobres, no teníamos casi nada.  No sabíamos nada de inmigración; una gente que estaba aconsejando a mi mamá le decían que no fuéramos a Corte porque si íbamos a mí me iban a deportar y mi mamá tenía miedo, entonces dejé de ir a Corte, dejé de presentarme y fue cuando me dieron la orden de deportación. Yo apenas me acabo de dar cuenta de esto hace 4 meses….

 ¿Que estudios has cursado en este país americano?

Ahorita me acabo de graduar de maestro de Matemática y Ciencias. Y estoy haciendo mi maestría en gestión curricular.  Quiero trabajar a nivel estatal para poder mejorar el plan de estudios en la universidad. Me estoy enfocando bastante en cultura e inmigración y de como yo, como maestro, puedo motivar a otros estudiantes a que paremos toda discriminación, sin importar la religión, raza, color y que nos amemos unos a otros.  En Honduras, como mi papá era bien violento esas eran características que se me estaban “pegando” a mí. Entonces en mi tercer grado yo incluso me salí de la escuela, retrasé grados porque tenía que trabajar. Y luego cuando mi mamá se vino a EEUU yo estuve yendo al instituto sampedrano “Debe y Haber”, mi mamá le mandaba dinero a mi papá para que yo estudiara.  Ahí estudié un semestre, es decir, ya estaba en el primer curso.  Se me hacía muy difícil graduarme, pero pude salir de la escuela y comenzar el ciclo común.

 ¿Se ha vuelto a comunicar con su papá o nunca más volvieron a establecer contacto?

Fíjese que desafortunadamente el único contacto que tuve con él fue cuando ya estaba aquí; él me llamó para amenazarme, que era un traidor por lo que le había hecho, incluso mi abuela me dijo que lo ha visto y que él le dijo que no tenía hijos, porque yo lo había traicionado. Yo puedo entender el dolor que él ha sufrido porque yo me vine así, pero desafortunadamente el alcohol destruyó su familia.

Al igual que otros jóvenes de tu edad que luchan por el “Dream Act”, ¿qué representa para ti defender la causa para miles de hispanos que como tu están de forma irregular en el país?

Yo he estado envuelto en este movimiento hace mucho tiempo, y estamos luchando.  Lo que el “Dream Act” significa es que nos daría la oportunidad a estudiantes como yo que no somos criminales, que queremos mejorar este país y trabajar.

De acuerdo a eso me gustaría poder ayudar a mi comunidad, me gustaría poder dar clases, ir a diferentes partes del mundo y ayudar. Vivimos en este país, donde muchos estudiantes vinieron cuando tenían 2 años, meses de nacidos y muchos de ellos son hondureños, guatemaltecos, colombianos, mexicanos, no importa; el país de ellos es este país, a la bandera que le cantan es a ésta bandera.  Es bien injusto que el gobierno ahorita nos dé la oportunidad de ir a la escuela, de ir a la universidad, pero no nos dan una oportunidad de trabajar, de tener una licencia de conducir, no nos dan una oportunidad de sobresalir en este país. A mí me han ofrecido trabajo internacionalmente varios países pero no quiero, porque quiero poder seguir luchando por otros estudiantes y por mí.

Yo no estoy luchando para ir a la Universidad, yo ya estoy en la universidad. Yo lucho para que otros jovencitos se eduquen, para que otros vayan a la universidad y dejen de andar en pandillas, drogas o lo que sea y que se pongan a estudiar, que nos eduquemos porque si nos educamos es como verdaderamente vamos a poder salir adelante.

¿Qué llamado le hace al gobierno estadounidense?

Queremos decirle al gobierno que no somos criminales, que somos estudiantes que queremos ayudar a este país, a la comunidad y que queremos la oportunidad de poder servir.  A mí lo único que me juzga de ser indocumentado es que no puedo trabajar, no puedo dar clases, no puedo servir a mis estudiantes, y eso a mí me duele, porque soy un maestro con gran pasión para ayudar.

¿Has recibido apoyo de tus maestros para continuar en tu lucha?

En esta Universidad hay mucho apoyo de maestros y alumnos en general, incluso hace poco y gracias a eso fui nombrado el primer hispano presidente del movimiento juvenil de Texas A&M aquí en el estado de Texas, y también como el segundo estudiante indocumentado que figura en ese puesto en una universidad grande como lo es ésta.

Eso fue algo que nos sirvió para que la gente mire nuestras historias y que miren que verdaderamente no soy un criminal, no soy alguien que quiere dañar a la comunidad, sino alguien que quiere seguir impactando en la vida de los jóvenes y pido una oportunidad para ejercer mi carrera.

 ¿Qué avances hay en su proceso de deportación y cómo has superado este percance?

Yo no me lo imaginaba, pero he hablado con varios abogados y con el movimiento “Dream Act” a nivel nacional que si algo me llegase a pasar cómo se podría hacer para que yo me pudiera quedar en este país. Lo que miro es que mi estatus migratorio no me define, el tener una orden de deportación no me detiene tampoco; hay mucho apoyo a nivel de mi familia, de amigos, mi fe en Dios de que todo va a estar bien, y mi meta es seguir aquí ayudando a jóvenes que se eduquen, trabajar, ganar dinero, establecer el movimiento “Dream Act”, y que a pesar de mi historia, – que no tenía ni para comer, – me he graduado ya de la sexta universidad más grande de Estados Unidos y una de las mejores en todo Texas y a nivel mundial.

 ¿Que mensaje envías a la comunidad de estudiantes hispanos en EEUU y al gobierno en general respecto a tu situación y al tema migratorio?

Lo importante es esto: que no importa la circunstancia que atravesamos, los obstáculos que vengan, no hay que dejarse vencer. Sí se puede, eduquémonos, la educación es algo bien importante; en vez de las drogas busquemos libros, y en vez de pandillas busquen la Universidad, y que miren mi historia como ejemplo. Que los jóvenes, padres y abuelitos se inspiren a ser mejores, sin violencia, y con educación.  Hoy en día José Luis comparte junto a su madre y hermana un pequeño apartamento en Texas, decorado con objetos de su natal Honduras y uno que otro reconocimiento estudiantil. Para pagar su maestría, José Luis teje bufandas y gorros, los que vende en el campus universitario a diez dólares cada uno.

Este Hondureño Cinco Estrellas de 25 años de edad, es un ejemplo de lucha y perseverancia, que pese a los embates de la vida asegura continuará abogando por los más desposeídos de su país y aquellos jóvenes que aun sin documentos quieren dar lo mejor de sí.  Aquí en El Antivirus – CVCLAVOZ nos honra su visita y el tiempo otorgado para realizarle una entrevista y presentarla a toda Latinoamerica hoy en Miercoles Romántico.  Agradecemos al Departamento 19 (http://www.departamento19.hn)CVCLAVOZ 

Rafael Angel Pérez
Productor/Presentador
EL ANTIVIRUS
lunes @ viernes / 6@8pm (U.S. East time)
antivirus@cvclavoz.com

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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