La guianza no lo es todo

Bernadette Mayek de la Universidad de Wisconsin preparó estrategias para poder utilizar las consecuencias correctamente para ayudar a nuestros hijos.  Su enfoque es enseñar consecuencias naturales y lógicas en lugar de castigos para cambiar la forma en la que nuestros hijos actúan.
Según Mayek las consecuencias que no sean poco razonables, se podrían utilizar cuando nuestros hijos no están respondiendo a las medidas preventivas y a la guía. De acuerdo con Mayek, las consecuencias le enseñan a un niño qué es lo que no debe hacer. Sin embargo, las consecuencias por sí solas, no pueden enseñarles a los niños los valores y habilidades que son importantes para la autoestima, resolución de problemas y para el autocontrol. Las consecuencias sin prevención son crueles; las consecuencias sin la guía, no serán efectivas dice Mayek.
Aunque Mayek sugiere que la guía es la parte principal de una disciplina efectiva, tengo la convicción de que ver y afirmar lo que está bien en nuestros hijos es la parte central de la disciplina efectiva. Si nos comprometemos como padres para ver lo que está bien en nuestros hijos y los incentivamos para eso, podremos guiarlos. Si sólo vemos lo malo que hacen, no responderán a la guía, aún si nuestra guía es genial. En otras palabras, si encontramos a nuestros hijos haciendo algo bien y se lo decimos, enseñarles lo bueno y lo malo será más efectivo, ayudándoles a aprender cómo ser responsables por sus acciones, y enseñándoles a relacionarse positivamente con otros. Recuerdo cuando nuestro hijo Andre tenía cerca de dos años, volví de la escuela y mi hermosa esposa Wenona y mi hijo Andre estaban esperándome en casa. Los besé a los dos e inmediatamente Wenona y yo comenzamos a hablar acerca de todas las cosas que Andre había hecho mal durante el día. Nos dimos vuelta y vimos que Andre estaba sentado en la esquina de nuestro pequeño departamento. Estaba con sus manos sobre sus orejas con una cara rebelde, como si quisiera comunicarnos “No quiero escuchar nada”. Ese día decidimos parar de repetir lo malo y decidimos buscar las cosas buenas. Ese fue un punto decisivo para todos nosotros. Aprendimos que cuanto más vemos lo bueno y les decimos a nuestros hijos que nos damos cuenta de lo bueno, es cuando menos cosas malas hacen. Lo interesante de esto es que esto nos da credibilidad para disciplinar con efectividad.  No puedo esperar que al intentar guiar sin afirmar la guianza sea afectiva.  Es casi como construir un camino sin saber a donde voy, sin nivelar el terreno e inmediatamente tiro el asfalto.  El construir un buen camino toma planeación, materiales de calidad y un proceso responsable.  No puedo esperar que el camino guíe a las personas correctamente si solamente tiro el asfalto sin ninguna preparación.  No puedo esperar guiar a mis hijos solamente con palabras de dirección.  Es importante construir el terreno con la afirmación.

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