►Espantosa y fea
“Cosa espantosa y fea es hecha en el país: los profetas profetizan mentira y los sacerdotes dominan por manos de ellos. ¡Y mi pueblo así lo quiere! ¿Qué, pues haréis cuando llegue el fin? Jeremías 5:30-31
Pandemia, ¿todos sabemos en que consiste? Hace unos años viajando por Londres recordé una de las pestes que sacudió esa ciudad hace muchísimos años. Cuenta la historia que los cuerpos de la gente sin vida se amontonaban en las calles y las autoridades tomaron la decisión de quemarlas en una zanja común. Y es que cuando una peste azota una comunidad, encontrar el calificativo es fácil: cosa espantosa y fea. A principios del año 2009 apareció la amenaza de la gripe porcina en Norte América y todo el mundo globalizado se puso en alerta tomando medidas de seguridad. Pero, no hay necesidad de traer a la memoria una pandemia, basta pensar en como las famosas maras tienen algunas comunidades de rodillas, es una cosa espantosa y fea. ¿Cierto?
Jehová por medio del profeta Jeremías califica en la misma forma a una pandemia espiritual que azotaba al pueblo de Israel en la época previa a la deportación a Babilonia y que es enunciada claramente en el versículo que hoy invocamos como base. “Los profetas profetizan mentira”, actitud que se ha vuelto una constante en la historia de la humanidad. Pensemos, ¿Cuántas doctrinas falsas no han surgido a través de la historia que pretenden explicar la naturaleza de Dios y su relación con los humanos? No tendríamos tiempo en este espacio para describirlas y darnos cuenta que si bien algunas son tan absurdas, otras plantean una verdad a medias aderezadas de ‘doctrinas convenientes’. Pero el tema no se queda allí solamente, resulta que los encargados de regir el culto a un Dios superior, las han tomado como doctrina y dominan sobre la base de ellas. Recordemos algunas épocas de la historia cuando la sociedad ha sido sometida a prácticas inadecuadas con el objetivo de tratarla como ‘rebaño’ y llevarla a donde estos inconscientes y mal intencionados quieren. Paremos un momento aquí.
¿Acaso no es cosa espantosa y fea esto que ha sucedido no una vez sino muchas? Yo no se a ustedes, pero a mí no me gusta darme cuenta que he sido engañado y llevado a creer cosas falsas. Por ejemplo, formarme una opinión inadecuada de alguien al creer lo que dice la famosa opinión pública; tomar decisiones sobre correos cibernéticos que divulgan fantasías; asustarme y tener miedo por informaciones supersticiosas, y, en fin, por tantas falsedades en donde, reinan las doctrinas religiosas basadas en mentiras. En Isaías 5:13 declara: “Por tanto, mi pueblo es llevado cautivo, porque no tiene conocimiento, sus nobles se mueren de hambre y la multitud está seca de sed.”
Si vemos atentamente lo que hemos expuesto, la cosa espantosa y fea no es solo las mentiras que se enseñan y la actitud de los que son responsables de las religiones, ¡no!, el cuadro se completa porque, y por favor atendamos esto, “Mi pueblo así lo quiere” ¿Vemos la profundidad de lo que dice Jehová? Traigamos a colación una frase popular para evidenciar a las personas que les gusta que los sometan a algún vejamen o engaño: Pero, ¡eso le gusta! ¡Vaya!, no creo que a alguno de nosotros nos guste que nos opriman o que nos engañen, parece absurdo. Sin embargo, es lastimoso encontrar personas que son maltratadas en el hogar y que parecen disfrutar con esto, ¿cierto? De manera que para Dios, la cosa espantosa y fea, es que su pueblo, ¡pues así lo quiere! Insistimos, ¿vemos esto? ¿Acaso, no nos inquieta saber que posiblemente estamos sometidos al manejo irresponsable de los que inventan doctrinas mentirosas?
Hoy llamamos la atención nuevamente a lo que dice el apóstol Juan en su primera epístola universal capítulo 2 y verso 27, “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.” (El subrayado es mío) Por favor, atendamos. Debemos permanecer en Cristo para que el Espíritu Santo nos guíe y no caigamos en error. ¿Saben la razón? Pues porque, ¿qué haremos cuando llegue el fin? COSA ESPANTOSA Y FEA, ¿no es cierto?
¡No puedes dejarte engañar!
Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡concluyente!
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