Donde hubo fuego cenizas quedan

Donde hubo fuego cenizas quedan

La semana pasada compartió con nosotros en Sabor Latino, el Pastor Gerson Morey, del Teclado de Gerson, ganador 2013 y 2014  del Premio Aguila en Miami;  es uno de nuestro colaboradores para compartir y ampliar temas de vida y situaciones en general.  Estuvimos hablando de esas relaciones que pueden quedarse en nuestro corazón a pesar del tiempo, aquí  comparto su artículo:

El refrán hace referencia a las secuelas emocionales que permanecen en las parejas, aun después del rompimiento de una relación amorosa. Las cenizas, son los recuerdos y los sentimientos-casi siempre silenciosos- que se guardan por la ex pareja.
Pero en muchos casos, estas emociones pueden ser dañinas y causa de tropiezo, sobretodo si la persona a quien se llora, añora y extraña ya empezó otra relación. Entonces, las cenizas se convierten en una mezcla de tristeza, amargura y despecho. Olvidando que el amor y el poder de Dios están vigentes para restaurarnos, aun de esos “fuegos”, que en la mayoría de los casos consumieron años.
De hecho, la situación se complica cuando de alguna manera, la ex pareja es parte de nuestras vidas. Como por ejemplo, la madre que tiene que ver al padre de sus hijos -cuando éste los visita- o viceversa. Situación derivada de una separación o el divorcio. También, cuando ex novios o ex esposos tienen en común algún conocido, alguna actividad o lugar que frecuentan. Ya sea trabajo, familia, amigos y aun dentro de la iglesia. Causando casi siempre incomodidad, indignación o vergüenza por la presencia del ex.
Por eso, debemos darle una mirada a las verdades bíblicas para que nos ayuden a lidiar y a sobreponernos a situaciones como las que acabamos de exponer.
Antes que nada, debemos establecer que el sufrimiento es una experiencia normal y será parte de la vida cristiana (1 Pedro 3:17), aunque unas veces padeceremos más que otras. Porque cuando los problemas envuelven relaciones personales o sentimentales, el sufrimiento adquiere otro matiz. En un sentido general, Jesús lo advirtió a sus discípulos diciéndoles: “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
Asimismo, aunque la tristeza, la amargura y el despecho son emociones propias de alguien que ha sido olvidado, rechazado o traicionado, debemos recordar que el Espíritu Santo es quien nos da el consuelo que necesitamos. Jesús lo llamó el “otro Consolador” (Juan 14:16), para que los creyentes lo busquemos en el dolor y la tristeza para el alivio, el consuelo y el descanso.
Ahora bien, quizá será imposible olvidar -en el sentido mental de la palabra- a quien fuera la ex pareja. Pretender eso, sería un poco irrealista. Pero en otro sentido, podemos ciertamente olvidar como decía Pablo “… lo que queda atrás” y extendernos “a lo que está delante” (Filipenses 3:13).
Y aunque el apóstol hace referencia a obtener el “premio celestial” que le espera en el futuro, la determinación de Pablo, nos anima a tener una buena actitud, sin quedar paralizados por las dificultades. Dicho de otra manera, determinarnos a seguir adelante, “olvidando lo que queda atrás” sin odios ni resentimientos. La incomodidad y la indignación que podemos sentir hacia la ex pareja, están muchas veces arraigadas en la falta de perdón.
Además, en la misma medida que olvidamos “lo que queda atrás”, debemos recordar qué la palabra de Dios efectúa una obra de limpieza en nuestro interior (Juan 15:3). La constante exposición a las Sagradas Escrituras, contribuyen a la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2), y nos ayudan a nuestro crecimiento espiritual (1 Pedro 2:2). Cuando crecemos en el carácter de Cristo, somos menos propensos a ser arrastrados por cuestiones sentimentales. Cuando crecemos en la fe, somos gobernados por convicciones y no por emociones. La madurez cristiana es proporcional al grado de prominencia que tiene la Biblia en nuestras mentes y corazones y al grado de influencia que permitimos al Espíritu Santo.
Para terminar, debemos confiar en que todo lo que nos sucede -bueno o malo- forman parte de los propósitos eternos que Dios tiene para cada uno de nosotros. En momentos, no entendemos las cosas que suceden y hasta nos lamentemos por algunas de ellas, pero debemos recordar que la voluntad de Dios es siempre buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Por lo tanto, si Dios lo permitió, es porque es bueno y agradable y porque forma parte de su plan perfecto para nuestras vidas. Algún día entenderemos el propósito. Algún día veremos los beneficios. “Todas las cosas ayudan para bien” decía Pablo, porque Dios es poderoso y sabio para obrar a nuestro bien.
Que Dios te conceda la gracia para “voltear la página”. Para mirar hacia delante. Sin broncas, ni rencores. Que las “cenizas” sean tu testimonio. Solo en Jesús podemos empezar de nuevo y empezar bien. Lo pasado, pasado

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana

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. El presente se escribió en su totalidad por un ser humano, sin uso de ChatGPT o alguna otra herramienta de inteligencia artificial.

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