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7 maneras de relajarte cuando estás estresado

Un poco de estrés nos ayuda a ser responsables y cumplir con nuestras obligaciones; pero, mucho estrés nos deja profundas secuelas emocionales y físicas. Es importante aprender a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida y no dejar que ninguno se vaya al extremo; es por ello que debemos controlar el estrés antes que él nos controle. Éstas son algunas maneras rápidas con las que puedes relajarte:

1. Toma un baño de agua caliente:

Muchos estudios científicos han demostrado que tomar un baño de agua caliente tiene beneficios para la salud, pues, ayuda a la circulación sanguínea, relaja los músculos y el sistema nervioso, reduce el nivel de azúcar en la sangre, fomenta el balance de las hormonas, además, ayuda a la regeneración de las células de la piel. Ya sea en la ducha o en la bañera, el agua caliente es una forma rápida de relajar tu cuerpo y disminuir el estrés.

2. Camina:

Los médicos recomiendan mantener el cuerpo en constante movimiento y no llevar una vida sedentaria. Aunque no parezca, esto puede ser un gran remedio anti estrés. Cuando quieras despejar tu mente y alejarte de tus preocupaciones, sal a caminar a algún lugar que te parezca tranquilo y donde puedas disfrutar el ambiente. Recuerda que ese paseo no es para que te concentres más en tus problemas, sino para que te relajes y te concentres en cosas positivas.

3. Desconéctate de la tecnología:

El sonido de las notificaciones, o la ausencia de ellas, puede añadir más estrés a tu vida. No dejes que la tecnología se convierta en una carga más; separa un tiempo para disfrutar de alguna otra actividad que no incluya aparatos electrónicos y verás la diferencia. También puedes dedicar esos momentos para culminar alguna otra tarea que dejaste pendiente, o simplemente para tomar una siesta corta.

4. Canta y baila:

No importa si tienes una voz prodigiosa, o si cuando cantas todos huyen; lo importante es cantar. La música tiene un efecto casi instantáneo porque puede cambiar tu sentido del humor en cuanto comienzas a cantar. Si a esto le añades los beneficios del baile, comprobarás cómo tus preocupaciones se sienten más ligeras. Si sabes tocar algún instrumento musical, no desaproveches tu talento y ponlo en práctica. ¡La música es un regalo y debemos aprovecharla!

5. Lee:

La lectura disminuye el estrés. Algunas personas se quedan dormidas cuando leen, pero este hecho -además de ser una señal de falta de práctica en lectura- es un signo de relajación. La lectura hace que uno se interne en un estado de tranquilidad y se enfoque en el tema sobre el cual está leyendo; por lo cual, es una cura rápida para la preocupación. Un excelente libro que te ayudará en cualquier momento es la Biblia, allí encontrarás textos como éste: Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia! Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño.” (Salmos 118:5-6 TLA).

6. Pasa tiempo con tus amigos:

No tengas miedo de confiar tus preocupaciones a alguien. Los verdaderos amigos estarán allí para entenderte, y si no les dices qué te ocurre, no hay manera de que ellos lo sepan. Cuando necesites alejar el estrés de tu vida, reúnete con tus amigos y pasa tiempo de calidad con ellos. Si por motivos de tiempo es difícil que te encuentres con ellos, siempre puedes confiar con Dios. Él es el amigo más fiel que puede existir, y además, está interesado por ti.

7. Practica tu pasatiempo preferido:

Si tienes un pasatiempo, entonces dedica un tiempo para hacerlo. Si hay algo que te gustaría hacer pero que no te atreves, entonces ahora es el mejor momento. Reemplaza tus preocupaciones con alguna actividad que mantenga tu mente centrada en otra cosa. Recuerda que tu actitud influye mucho en los resultados que obtengas. Si estás predispuesto a lo malo, entonces eso es lo que ocurrirá; pero, si te concentras en lo bueno, verás que hay más razones por las cuales estar felices que por las que estresarse.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

¿Cansado, agotado, oprimido?

“Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:30

Muchas veces vemos personas que parecen ir por la vida llevando una pesada carga. En tal sentido la Biblia nos enseña que hay un “yugo de opresión” (Isaías 58:9). El yugo era una pesada madera que se ponía sobre las bestias para arar la tierra de forma pareja, pero también se lo asocia con el trabajo forzado o la esclavitud.

Al igual que aquellos animales que hacían un trabajo forzado, hay personas que viven oprimidas llevando una pesada carga que apenas pueden soportar. Sin embargo Jesús nos dice que su yugo es fácil y que ligera es su carga, lo cual pareciera una contradicción. Si nuestra carga es pesada, es posible que voluntariamente estemos aceptando llevar “otros yugos” u otras cargas que no nos corresponde llevar. Suele pasar que otras personas pudieran venir a nuestras vidas intentado poner yugos, tales como exigencias desmedidas, culpas o responsabilidades que no nos corresponden y entonces terminamos sintiéndonos oprimidos y sin fuerzas.

Pudiera pasar también que sea uno mismo quien se pone yugos que no le corresponde llevar. Tal es el caso de las personas que tienen una auto exigencia desmedida, viven presionados y muchas veces se sienten desalentados de no poder alcanzar el nivel que se proponían.

Dice la Biblia: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28. Podemos ir delante de Cristo y dejar toda carga, todo peso extra que nos impusieron o que aceptamos llevar. De tal manera podremos alcanzar la paz y el descanso que tanto necesitamos.

En la presencia de Dios, es posible dejar tus cargas, porque llegará el tiempo que el yugo se pudrirá, como dice Isaías 10:27 “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro y su yugo de tu cerviz y el yugo se pudrirá a causa de la unción”. Solo en la presencia de Dios resulta posible hallar descanso y libertad de todo yugo de opresión. Decídete hoy a vivir en aquella libertad que Cristo quiere para tu vida.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuánto pesa tu yugo?

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” (Mateo 11:25-30).

Comencemos por definir qué se entiende por yugo: se trata de un madero que se coloca en los bueyes para unirlos. Solo los animales con un fuerte cuello pueden soportarlo ya que es allí donde se apoya todo el trabajo, aunque el peso se divide entre los dos animales. El yugo es sinónimo de carga pasada o trabajo forzado, pero también nos da la idea de “estar atado”, ya que la autonomía de estos animales se reduce solo a poder caminar.

El pasaje citado nos habla de un yugo que es de Cristo. Esto debe entenderse como las instrucciones que Él nos da para que vivamos de acuerdo a Su voluntad y de tal manera podamos permanecer en el camino que Jesús preparó para nosotros. Efesios 2:10 dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Muchas veces vemos personas que piensan que están soportando el yugo de Cristo, cuando en realidad solo se trata de un pesado yugo de esclavitud que ellos mismos han tomado o alguien más les ha impuesto. La Biblia dice que el yugo de Cristo, no es pesado, por lo tanto si tu carga lo es y te sientes agobiado, ¿No será que estás cargando un yugo extraño?. Dice la Biblia: “Ahora, pues, ¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?” (Hechos 15:10).

Parece que en aquella época algunos se encargaban de poner pesadas cargas sobre otros, exigiéndole lo que ni ellos mismos podían lograr. Por lo tanto, pudiera haber   personas que quisieran imponernos yugos que no nos corresponden llevar. ¿Conoces alguno? La culpa, altas exigencias, comparaciones son ejemplos de algunos de los yugos mas sutiles que alguien podría poner sobre tu vida. El apóstol Pablo nos da un importante consejo en relación a esto: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” (Gálatas 5:1)

Por lo cual es necesario comenzar a revisar si nuestro yugo realmente es el de Cristo o se trata de alguna pesada carga que no nos correspondía llevar. Es posible también que nuestra carga se haya aumentado por causa del pecado o la rebeldía. La Biblia dice que todo pecado trae consecuencias y en muchos casos es de amargura de corazón, ese sentimiento que nos hace sentir oprimidos, cansados y sin ganas de seguir.

Por lo cual, si te sientes agotado con las presiones de la vida, si piensas que estás llevando una pesada carga, entonces hoy es una buena oportunidad para aceptar la invitación de Cristo e ir delante de Él para entregar toda carga y hallar verdadero descanso.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cansado o Agotado?

Si estás cansado, en tu lugar cerraría este artículo e iría a dormir una buena siesta. Ya que lo único que repara el cansancio, es descansar. Si al despertar no se te pasa, quizá sea bueno que sigas leyendo lo que viene.

Deuteronomio 33:25 dice – Así como tus días, serán tus fuerzas –
Cuando Dios nos hizo, deposito en nosotros la energía suficiente para cada día de nuestra vida, por eso a cada día le llega su noche, para descansar. A diferencia del cansancio, el agotamiento no tiene nada que ver con el desgaste físico, sino más bien el emocional.

Si me permites, me gustaría mencionarte cuales son algunas de las cosas que hacen que las horas de descanso, aparentemente, no rindan.

  • Nadie puede tener el control de todo, pero obstinadamente muchos de nosotros lo intentamos hasta el hartazgo, eso agota.
  • El resentimiento por aquello que nos afectó al no poder dejar ir la ofensa, eso agota.
  • La ansiedad de querer que todo sea ayer para que salga a nuestra manera, eso agota.
  • El perfeccionismo que distinto es a la excelencia, eso agota.
  • La rutina que produce aburrimiento, eso agota.
  • Las comparaciones que nos llevan a una autocrítica constante, eso agota.
  • La preocupación por lo que sabes que solo no podrás resolver, aunque lo intentes, eso agota.
  • Querer cambiar a otras personas, cuando sabemos que jamás tendremos semejante poder, eso agota.
  • Dilatar decisiones creyendo que el mundo no podrá seguir sin nosotros, eso agota.

Aunque la presión sea necesaria, algunas veces, para ajustar algunas “tuercas sueltas” ninguno de nosotros nació para vivir en ese estado constantemente, el agotamiento va prácticamente de la mano con el orgullo.
Dios nos dejó en sus mandamientos una resolución acerca del respeto por el reposo, y Jesús nos invita a llevar nuestras cargas a Él para poder descansar.
Todos tenemos puntos vulnerables y no por eso dejamos de ser humanos con un propósito, la única forma en la que el agotamiento salga de nuestro camino es soltando ese peso que nos agobia.
Cumplir el propósito de Dios para nuestra vida, es lo mejor que nos puede pasar; pero si en el camino el agotamiento, por querer hacerlo a nuestra manera, nos quita la vida… ya no habrá propósito que valga.

“La gente más feliz no es la que tiene lo mejor, sino la que hace lo mejor con lo que tiene”

 

¡Relájate más!

El día que conversaba con Catalina Cáceres en El Antivirus, ella me dijo y cito: “el estrés, a veces es subestimado, y en ocasiones pasamos por alto sus graves consecuencias”.  Hoy, ella explica que es importante ayudar a los hijos a enfrentar el estrés,  con un descanso adecuado,  una nutrición correcta, y una buena crianza. Dedique  tiempo a sus hijos todos los días.  Esté disponible para ellos, ya sea que necesiten hablar o simplemente estar en el mismo cuarto que usted.

A medida que los niños crecen, el tiempo de calidad es importante.  Exprese interés por el día de sus hijos así les demuestra que para usted ellos son importantes.  También puede ayudar si se adelanta a las situaciones posiblemente estresantes y prepara a sus hijos para enfrentarlas, por ejemplo, avísele a su hijo con anticipación (pero no demasiada) que se aproxima una cita con el médico y háblele sobre lo que sucederá.

Sin embargo  los niños más pequeños casi siempre  no necesiten mucha preparación por adelantado, al contrario,  darles mucha información puede causarles  más estrés.  La seguridad es la clave, hazles sentir seguros, amados y confiados.

Tips para enfrentar el estrés:

-Respirar profunda y lentamente

-Tensar y luego relajar los distintos grupos de músculos

-Hablar con lentitud en los momentos de estrés

-Cambien su panorama, rutina, salgan a caminar, canten a pleno pulmón

-No apretar los dientes

-Frotar rápidamente las manos hasta que se calienten

-Rendirse de vez en cuando, darse un descanso

-Comer tres colores diferentes de frutas y verduras en cada comida

-Váyanse a la cama a la misma hora todos los días

-Duerman una siesta de diez minutos todos los días.

-Organícense y planifiquen su día

-Hagan las tareas más difíciles y que menos les gusten a primera hora del día

-Eliminen deudas financieras

-Regale o tire lo que no use, las muchas cosas estresan

-Trácense metas, objetivos que realmente vayan a cumplir

-Tomar agua con limón todos los días

-Escribir un diario es relajante

-Organice un día en pijama

-Eviten aferrarse a los sentimientos, canalícelos diariamente

-Hagan una cosa a la vez

-Aprendan a conocerse

-Con cierta frecuencia tengan ataques de risa

La Biblia nos ofrece el mejor antídoto contra el estrés.  El Salmo 23 nos inspira a saber a quién le pertenecemos; reconocer la fuente de nuestra fortaleza; saber cuándo estar tranquilos; anticipar algunos valles o tormentas; contar con la gracia.  No  permitas que el estrés presione tu vida indebidamente.  Que el enemigo de nuestras almas lo use para encarcelarte y dominarte, porque indudablemente el estrés es un arma de Satanás  y la sabe usar muy bien.  Involucra a Dios en los planes de tu vida diaria, hazlo parte de ella, eso te garantiza buenas decisiones y mantener el estrés bajo tu control.

Quiero dejarles con esta versión del Salmo 23, la encuentras en el libro “Cómo escapar de la trampa del estrés”, disponible en Editorial Patmos.

Mi Salmo 23 “El Señor es mi pastor”

Tú eres mi identidad; Nada me falta; Tú eres mi provisión; En verdes pastos me hace descansar; Tú eres mi descanso; Junto a tranquilas aguas me conduce; Tú eres mi abastecimiento; Me infunde nuevas fuerzas; Tú eres mi cura; Me guía por sendas de justicia; Tú eres mi guía; Por amor a su nombre; Tú eres mi propósito; Aun si voy por valles tenebrosos; Tú eres mi fuerza;  No temo peligro alguno; Tú eres mi seguridad; Porque tú estás a mi lado; Tú eres mi paz; Tu vara de pastor me reconforta; Tú eres mi libertador; Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos; Tú eres mi esperanza;  Has ungido con perfume mi cabeza; Tú eres mi bendición; Has llenado mi copa a rebosar; Tú eres mi abundancia; La bondad y el amor me guiarán todos los días de mi vida; Tú eres mi promesa; Y en la casa del Señor habitaré; Tú eres mi destino para siempre; !Tú eres mi todo!

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¡Lo mejor de la vida para ti y los tuyos!

 

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