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¿Sufres de ansiedad?

De acuerdo a estudios, problemas relacionados con la ansiedad son el problema mental numero uno entre las mujeres; y el segundo después del abuso de alcohol y drogas entre los hombres.

Lo más probable es que tu conozcas a alguien que tiene serios problemas de ansiedad no manejados. Lamentablemente todos los problemas que tienen que ver con el control propio o que son enfermedades originadas en la mente, son como estigmas de los que nadie quiere hablar o no quieren mencionar porque sienten que son debilidad. Incluso sucede en la iglesia. Muchos de estos problemas como ansiedad o depresión los atribuyen a poca fe. Esto se debe tratar igual que una adicción. Debiéramos tener en las iglesias ministerios para tratar casos de este tipo con gente especializada en ellos. O guiar a las personas que sufren estos problemas a buscar un especialista para que les de el tratamiento adecuado, pero mientras lo buscas y te dan la cita, te doy algunos tips de cosas naturales que ayudan.

1- Aprender a respirar atentamente. Contando hasta siete u ocho con la aspiración, reteniendo el aire por la misma cuenta de siete u ocho, botarlo en la misma cuenta, hacer una pausa sin respirar por las ocho contadas y comenzar de nuevo. Son solo cuatro pasos. Inhalar, retener, exhalar, esperar. Trata de hacer esto al menos por tres minutos.

2- Hay aromas que calman, como la lavanda, la menta.

3- Masajear tus pies ayuda mucho, con una crema con aromas también de lavanda o menta.

4- Los tés de manzanilla, malojillo o citronera, lavanda, y tés de hierbas naturales ayudan. Todos sin cafeína o teína.

5- Hay algunos tipos de música clásica especiales para relajar. La puedes buscar online y hay mucha variedad.

Y una palabra de la Biblia para aferrarte a ella: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. Filipenses 4:6

Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Tu dolor tiene fecha de vencimiento

Puede que estés pasando por situaciones tan difíciles que crees que ya no hay salida, pero lo que sucede en realidad es que el dolor te está vendando los ojos y no te permite ver que hay algo más allá. Esto no significa que tu tristeza no sea real, sino que te está privando de disfrutar tu vida al máximo.

Si deseas que tu dolor termine de una vez, puedes practicar lo siguiente:

Deja que tus lágrimas caigan:

No te reprimas y deja que tu dolor se exprese por medio del llanto. Las lágrimas son una manera efectiva de aliviar la tristeza, mejorar tu ánimo y reducir los niveles de estrés y enojo, así lo confirmó un estudio de la Universidad de Minnesota. Además, te permite ser vulnerable por esos momentos, lo cual significa que puedes ser más sincero y abierto con respecto a lo que te sucede y, de esa manera, desahogarte con mayor facilidad.

Separa un tiempo de duelo para lidiar con tus emociones, pero no te quedes en esa etapa por mucho tiempo; en cambio, continúa y da el siguiente paso.

Habla con Dios:

Probablemente hayas escuchado este consejo antes, pero la mejor manera de dejar tus penas es hablando con Dios. Sé honesto y dile todo lo que sientes. Si debes pedirle perdón por algo, hazlo; y si necesitas ayuda para perdonarte a ti mismo, díselo también. Mateo 11:28-29 (PDT) dice Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansar. Acepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso. Así que no dudes en acudir a Él y contarle por lo que estás pasando.

Después de hablar con Dios, dedica algunos minutos a la lectura de la Biblia. Una historia que puede ayudarte es la de José y se encuentra en Génesis, los capítulos 37 y del 39 al 45. Él pasó por dificultades en su vida, pero confió en Dios y su fidelidad fue premiada.

No te encierres:

Hay muchos estudios que han confirmado la relación entre el quedarse encerrado en casa y la depresión. Aún cuando no tengas deseos ni motivos para salir a la calle, procura salir lo más que puedas y pasar el tiempo con personas que pueden ayudarte. También puedes ocupar tu tiempo en alguna actividad física o pasatiempo. Lo importante es que no des lugar a la tristeza y comiences una nueva vida alejada del dolor.

Si necesitas algún consejo, escríbenos a [email protected]
Si tienes estás considerando al suicidio como una opción, escríbenos a [email protected]

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios entiende tu dolor y puede ayudarte

“El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos.” Salmos 119:71 (NTV)

Sé que no es nada fácil pasar por una prueba y estoy convencido de que a nadie le gusta atravesar momentos de dolor y sufrimiento, pero créeme que todo esto es necesario aunque no lo entendamos así. Por lo general, el dolor es el medio a través del cual nuestro Padre Celestial nos moldea para que seamos cada día más como Él.

Puede que sea difícil la situación que estás viviendo, y que tengas razones suficientes para decir que no puedes más, que todo terminó y que ya no hay solución para tu problema. Tal vez  tus circunstancias te han llevado a perder la fuerza y las ganas de seguir luchando. Pero no somos los únicos que pasamos ese proceso, también nuestro Salvador pasó por esos momentos desesperantes.

“Mientras estuvo aquí en la tierra, Jesús ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía rescatarlo de la muerte. Y Dios oyó sus oraciones por la gran reverencia que Jesús le tenía. Hebreos 5:7 (NTV)

La Biblia nos muestra dos escenas más en las que  Jesús lloró por el dolor, mostrándonos que ningún ser humano es inmune al sufrimiento. Lee: Juan 11:33-36; Lucas 19:41-44.

Sea cual sea tu situación no te limites a mostrar tu dolor delante de Jesús, acércate a Él y dile cómo es que te sientes en este instante. Recuerda que Él también pasó por momentos dolorosos y grises, y no hay nada mejor que escuchar Su voz por medio de Su palabra para seguir adelante.

“En mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos.” Salmo 18:6 (NTV)

Dios puede hacer que el sufrimiento que estás atravesando sea una bendición para ti y los que te rodean.

Oremos:

“Señor amado, tú conoces mi situación y cómo está mi alma en este momento. Te pido que renueves mis fuerzas, me des sabiduría y dirección para seguir adelante. Pongo en ti mi esperanza y mi confianza. Amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ora por ellos

Cuando la enfermedad toca a nuestros seres queridos es cuando comenzamos a pasar más tiempo en oración e incluso, en medio de la desesperación, las personas que decían no creer en Dios comienzan a elevar oraciones para que la persona que ama sea sanada.

¿Pero qué sucede cuando son otras las personas que están enfermas?

Una muestra de amor al prójimo es orar por ellos. Por ejemplo, una persona que estuvo muy enferma durante mucho tiempo dijo: “El dolor es tan fuerte que no puedo orar sólo puedo llorar, mi cuerpo me duele” En medio de su debilidad estaba comenzando a bajar los brazos y no porque no tenía fe sino que su estado físico era muy débil.

Santiago 5:14 dice: ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  (NTV) ¡Qué importante y necesario es orar por los demás! No solamente nos limitemos a pedir un milagro por alguien cercano a nosotros, oremos por todos los enfermos.

El amor no solamente se expresa en palabras sino también a  través de las acciones y orar por el otro es un acto de amor “Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39 (NTV).

Cada día de nuestras vidas es una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente, pero también es una ocasión para bendecir a los demás. No te cierres solamente a velar por tu bienestar y el de los tuyos, sino que tienes el deber de mirar más allá e interceder por quienes están pasando por tiempos de debilidad y dolor.

Tu oración puede ser la oportunidad para que el que sufre encuentre descanso y experimente un milagro en su vida, Santiago 5:15 dice: “Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere; y si ha cometido pecados, será perdonado” (NTV)

Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos significa tener con ellos la actitud que nos gustaría que ellos tengan con nosotros y darles el trato que desearíamos recibir “Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe” Gálatas 6:10 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

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Palabras de amor

“El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias”. Proverbios 21:23 (RVR1960)

¡Cuántas veces nuestros impulsos son más fuertes que el amor que sentimos por los demás! Cuando nos ofenden, dejamos de ver con objetividad a la persona que nos lastimó y corremos el riesgo de responder causando una herida a nuestro agresor. En lugar de esto, podemos pedir que Dios nos ayude y de sabiduría para saber responder adecuadamente. Por eso antes de hablar y responder con más agresiones, pudiéramos preguntarnos ¿qué haría Jesús en mi lugar? Seguramente descubriremos que necesitamos más amor, misericordia y dominio propio de manera que nuestro carácter cada día sea más parecido al de Jesús.

Por Danitza Luna

 

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Contagia tu alegría

“Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría”. Salmos 94:19 NVI

Nuestro diario vivir siempre estará  lleno de cosas buenas y malas, pero es nuestra decisión dejar que esto nos derrote y crezca al punto de afectar todo nuestro ser. Si sientes que esto pasa, la Palabra nos dice: “Dejen todas sus preocupaciones a Dios” 1 Pedro 5:7-9 (DHH) al depositar todo lo malo en Dios, el cambia nuestro semblante por un gozo que no solo nos bendice, sino contagia a nuestro alrededor.  Decide dejar que Dios te inunde con su alegría.

Por Danitza Luna

 

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Clama a mí

Todos en algún momento de nuestras vidas pasamos por situaciones difíciles y dolorosas que a veces no sabemos cómo afrontar, nuestro corazón se llena de desesperación buscando de alguna manera poder solucionar ese problema.  La mente se nubla y  lo que hacemos es buscar ayuda en personas  para  refugiarnos y poder sentirnos seguros olvidando así lo que Dios nos manda:   “E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás”. Salmos 50:15

Al rey Ezequías le tocó vivir un tiempo muy duro en un momento de su vida, él había enfermado e iba a morir. Después de enterarse  que no viviría mucho  más, su corazón se llenó de angustia.  En ese momento crítico de su vida Ezequías buscó a Dios en oración diciendo: “Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro”. 2 Reyes 20:3   Su oración fue escuchada por el Señor, quien lo  libró de la muerte, lo sanó y le añadió quince años más a sus días.

Durante los momentos de prueba y angustia  debemos buscar a Dios en oración, la solución y la respuesta a nuestro problema está en Él.  No busques en tus fuerzas la salida a todo lo que te pasa, recuerda que Dios mismo dice: “E invócame en el día de la angustia…”.

Aprendamos a hacer lo mismo que hizo el Rey Ezequías en medio de su angustia, acudamos al dador de la vida aún cuando las situaciones sean difíciles de afrontar en su momento. En su palabra dice que la oración del justo puede mucho,  el Señor te librará,  hará un milagro y te bendecirá en gran manera.

 “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Jeremías  29:12-13
Por Miguel Ángel Veizaga

 

 
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No se preocupen por nada

¿Por qué vivimos preocupados si tenemos un Dios Todopoderoso? Sencillamente porque no lo conocemos en su totalidad  y nuestra relación de comunión con Él es inconstante. Vivir preocupado es dejar de creer en los planes de Dios y sus promesas.

En nuestra vida diaria nos preocupamos tanto por nuestros problemas y necesidades básicas, que terminamos perdiendo la salud de nuestro cuerpo y la vida misma porque, sin darnos cuenta, nuestras preocupaciones han ocupado el primer lugar que le pertenece a Dios y nos hemos olvidado de buscarlo.

En Lucas 12:22-31. Jesús dice: “no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento para comer o suficiente ropa para vestirse. Pues la vida es más que la comida, y el cuerpo es más que la ropa. Miren los cuervos. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque Dios los alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? Miren cómo crecen los lirios. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos. Y, si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y él les dará todo lo que necesiten.

Si Dios alimenta y da refugio a las aves, ¿Cuánto más a nosotros? Si Él es quien nos dice, no te preocupes por nada, búscame, dime lo que necesitas; ¿Por qué no podemos confiar en ÉL?

“Benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.” Jeremías 17:7.

No olvidemos que Dios tiene control absoluto de todas las cosas y que siempre está dispuesto a ayudarnos. Si hemos dejado de confiar en ÉL y nos hemos preocupado más por nuestras necesidades, hoy es un buen día para entregarle a Dios todas nuestras angustias y preocupaciones.

La palabra de Dios dice: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

Oremos:

“Señor, gracias por tu palabra y por orientarme. Me acerco a ti porque te necesito, he estado muy afanado en otras cosas y he dejado de buscarte. Por favor, ten misericordia de mí y ayúdame a partir de hoy a buscarte primero. Te entrego mis problemas, preocupaciones y angustias. Deposito toda mi confianza en ti porque sé que Tú tienes el poder para transformar toda situación para gloria y alabanza de tu nombre, gracias porque prometes cuidarme. Amén”

 

 

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¿Llorar es de débiles?

El llanto es una reacción de un estado emocional, ya sea de dolor, angustia, alegría o impotencia. Aunque a veces se lo interpreta como un signo de debilidad, podemos afirmar que no lo es. De hecho la debilidad consiste en la falta de firmeza en el carácter y cuando uno llora, sólo está expresando un sentimiento, de ninguna manera está en juego la firmeza del carácter.  Si llorar fuera una debilidad, luego todos seriamos débiles pues ¿Quién no ha llorado alguna vez?

Se dice que solamente el ser humano es capaz de producir lágrimas como reacción a un estímulo que provocó dolor o tristeza, con el tiempo me di cuenta que no es bueno reprimir el llanto, sino que debemos verlo como una exteriorización normal de nuestros sentimientos.

En una ocasión el Rey David, al enterarse de la muerte de su hijo, lloró amargamente: “Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” 2 Samuel 18:33. David, estaba desbastado ante esta pérdida, aunque como sabemos, Absalón estaba poniendo en riesgo la vida de su padre.

También Jesús lloró ante la muerte de su amigo Lázaro, sin embargo su carácter siempre fue firme, porque sabía quién era y demostrar compasión o dolor no lo hacía menos delante de los demás. Por el contrario instantes más tarde, dio una muestra inequívoca de autoridad al decirle a Lázaro saliera fuera y haciendo que resucitara.

Muchas veces escapamos de expresar esta emoción, por miedo a parecer débiles; sin embargo, debes estar seguro que llorar tiene ciertos beneficios: nos ayuda a reducir el estrés, da claridad de pensamientos y permite desahogar tus emociones, posibilitando pensar más claramente sobre la situación que te angustia, por lo cual estarás más cerca de la solución de tu problema.

Probablemente tendremos que seguir experimentando situaciones en las que debamos derramar lágrimas. Pero esto, lejos de ser una señal de debilidad, debe entenderse como un signo que muestra nuestra dependencia y necesidad de Dios. Llorar significa: yo no puedo con esto, pero conozco a uno que tiene todo poder para darme la salida de esta situación.

Cuando veas a alguien llorar, préstale tu apoyo y escúchalo. Ahora, cuando seas tú el que llora, recuerda que no estás solo, Dios está contigo en todo momento, también y con más razón en los tiempos de angustia.

Cuando lloramos y derramamos lo que hay en nuestro corazón delante de Dios, recibimos, esa paz y consuelo que sólo Él puede dar.

“Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más”. Apocalipsis 21:4

 

 
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La tristeza se convertirá en gozo

Juan 16:20 “….pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo….”

Cuantas veces, nos toca vivir tiempos de angustia, tristeza y desolación. Son esos momentos donde no vemos salida en incluso a veces, caemos en el error de compararnos con otros.

Vemos que gente que conocemos prospera, progresa, viven una vida aparentemente feliz, y esto si continúa, nos lleva a pensamientos de desánimo y la consiguiente depresión.

Pero qué bueno es leer, esta promesa bíblica de que la tristeza, se convertirá en gozo.

La Biblia hace una comparación de estos momentos, con los de una mujer que está a punto de parir. Siente dolores cada vez más fuerte, el temor, la ansiedad, la preocupación de que todo salga bien, la angustia etc. Sin embargo cuando nace un nuevo ser, todo este sufrimiento es rápidamente olvidado por la alegría del hijo que nació.

De igual manera sucede en nuestras vidas, nos toca pasar por momentos de dolor y sufrimiento, pero son solo dolores de parto, son señales de que algo nuevo está a punto de nacer en tu vida.

Puede que estés pasando momentos, de angustia, tristeza, y depresión, pero no desmayes, pronto verás el nacimiento de lo que Dios quiere hacer.

Prepárate y vive por adelantado, la alegría de una gran victoria.

Por: Daniel Zangaro.

 

 

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¿Sabes por qué existes?

Mientras estemos con vida, siempre nos preguntaremos el motivo por el cual existimos: ¿Para qué fuimos creados? ¿Qué función debemos cumplir en este mundo?

Thomas Alva Edison fue el creador de la primera bombilla eléctrica. Si esta bombilla tuviera vida, seguramente en este momento estaría feliz, porque no sólo cumplió el propósito de su existencia al dar luz a diferentes hogares, sino rebasó las expectativas del creador, siendo necesaria y de gran utilidad en todo el mundo.

En este momento me gustaría preguntarte: ¿Eres feliz? ¿Estás cumpliendo el propósito por el cual Dios te creó?

“… todo fue creado por medio de Él y para Él.” Colosenses 1:16

Si quieres saber el motivo por el cual existes, es necesario que busques la respuesta en tu creador. La palabra del Señor menciona que fuimos creador por Él y para Él, así que primero es necesario pensar en: ¿Qué es lo que el Señor quiere de mí?

Mientras más cerca del Señor te encuentres, estarás más cerca de su voluntad y de lo que quiere para tu vida, por lo que es importante que lo recibas en tu corazón. Acércate a Él con una oración, pidiendo perdón por tus pecados. Después, búscalo todos los días orando y estudiando la Palabra de Dios y, posteriormente, busca la santidad, corrige tu vida apartándote del pecado, la mentira y el engaño,

Si tú dispusieres tu corazón, Y extendieres a él tus manos; Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás;

Y olvidarás tu miseria, O te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro.” Job 11:13-18

Si estás triste, preocupado o angustiado, es posible que no te encuentres en el camino que debes estar, y por lo tanto te estés perdiendo una gran bendición. Ten presente que tu vida vale muchísimo, tanto que Dios hizo un gran sacrificio para salvarla ¿Cuándo cumpliremos nuestro llamado y rebasaremos las expectativas de nuestro creador?

Te animo a acercarte a Dios en este momento y a que te comprometas que cada día te acercarás más, y Él te ayudará a conocer el propósito de tu existencia. ¡La vida es buena porque hay un propósito por el cual vivir!

 

 

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7 maneras de relajarte cuando estás estresado

Un poco de estrés nos ayuda a ser responsables y cumplir con nuestras obligaciones; pero, mucho estrés nos deja profundas secuelas emocionales y físicas. Es importante aprender a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida y no dejar que ninguno se vaya al extremo; es por ello que debemos controlar el estrés antes que él nos controle. Éstas son algunas maneras rápidas con las que puedes relajarte:

1. Toma un baño de agua caliente:

Muchos estudios científicos han demostrado que tomar un baño de agua caliente tiene beneficios para la salud, pues, ayuda a la circulación sanguínea, relaja los músculos y el sistema nervioso, reduce el nivel de azúcar en la sangre, fomenta el balance de las hormonas, además, ayuda a la regeneración de las células de la piel. Ya sea en la ducha o en la bañera, el agua caliente es una forma rápida de relajar tu cuerpo y disminuir el estrés.

2. Camina:

Los médicos recomiendan mantener el cuerpo en constante movimiento y no llevar una vida sedentaria. Aunque no parezca, esto puede ser un gran remedio anti estrés. Cuando quieras despejar tu mente y alejarte de tus preocupaciones, sal a caminar a algún lugar que te parezca tranquilo y donde puedas disfrutar el ambiente. Recuerda que ese paseo no es para que te concentres más en tus problemas, sino para que te relajes y te concentres en cosas positivas.

3. Desconéctate de la tecnología:

El sonido de las notificaciones, o la ausencia de ellas, puede añadir más estrés a tu vida. No dejes que la tecnología se convierta en una carga más; separa un tiempo para disfrutar de alguna otra actividad que no incluya aparatos electrónicos y verás la diferencia. También puedes dedicar esos momentos para culminar alguna otra tarea que dejaste pendiente, o simplemente para tomar una siesta corta.

4. Canta y baila:

No importa si tienes una voz prodigiosa, o si cuando cantas todos huyen; lo importante es cantar. La música tiene un efecto casi instantáneo porque puede cambiar tu sentido del humor en cuanto comienzas a cantar. Si a esto le añades los beneficios del baile, comprobarás cómo tus preocupaciones se sienten más ligeras. Si sabes tocar algún instrumento musical, no desaproveches tu talento y ponlo en práctica. ¡La música es un regalo y debemos aprovecharla!

5. Lee:

La lectura disminuye el estrés. Algunas personas se quedan dormidas cuando leen, pero este hecho -además de ser una señal de falta de práctica en lectura- es un signo de relajación. La lectura hace que uno se interne en un estado de tranquilidad y se enfoque en el tema sobre el cual está leyendo; por lo cual, es una cura rápida para la preocupación. Un excelente libro que te ayudará en cualquier momento es la Biblia, allí encontrarás textos como éste: Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia! Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño.” (Salmos 118:5-6 TLA).

6. Pasa tiempo con tus amigos:

No tengas miedo de confiar tus preocupaciones a alguien. Los verdaderos amigos estarán allí para entenderte, y si no les dices qué te ocurre, no hay manera de que ellos lo sepan. Cuando necesites alejar el estrés de tu vida, reúnete con tus amigos y pasa tiempo de calidad con ellos. Si por motivos de tiempo es difícil que te encuentres con ellos, siempre puedes confiar con Dios. Él es el amigo más fiel que puede existir, y además, está interesado por ti.

7. Practica tu pasatiempo preferido:

Si tienes un pasatiempo, entonces dedica un tiempo para hacerlo. Si hay algo que te gustaría hacer pero que no te atreves, entonces ahora es el mejor momento. Reemplaza tus preocupaciones con alguna actividad que mantenga tu mente centrada en otra cosa. Recuerda que tu actitud influye mucho en los resultados que obtengas. Si estás predispuesto a lo malo, entonces eso es lo que ocurrirá; pero, si te concentras en lo bueno, verás que hay más razones por las cuales estar felices que por las que estresarse.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

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