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¡Que no te falte Dios!

“Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada” Salmo 127:1 (NTV)

Si Dios no está presente en todo lo que haces, tu trabajo es tiempo y esfuerzo perdido, pues sin su presencia y ayuda, tienes muchas probabilidades de caer o salir lastimado. Te invito a construir en Dios, a tenerlo presente en tus sueños, anhelos, propósitos y tu victoria estará asegurada.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Llamados para reconstruir

“Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” Nehemías 1:2-4.

Después de un desastre natural o catástrofe provocada por una guerra, en cualquier lugar del mundo, se hacen labores de reconstrucción rápida para levantar esa ciudad afectada. Pero lamentablemente las cosas nunca vuelven a ser iguales, todo cambia para siempre. Muchos se marcharán del lugar y otros vivirán llorando por la pérdida de sus seres queridos. En momentos así el único consuelo es Dios, quien promete llevar nuestro dolor.

En el pasaje que acabamos de leer vemos a un hombre de Dios llamado Nehemías llorando por la destrucción de su pueblo, su ciudad había sido quemada y dejada en ruinas. ¿Cómo reaccionas tú cuando ves que tu vida, familia y ciudad están en ruinas?

“Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés.” Nehemías 1:5-7. Fueron las palabras de Nehemías al ver la situación de su pueblo. Si seguimos leyendo más de esta hermosa historia, encontraremos a un hombre que a pesar de su dolor se mantuvo en pie, confiando en el Dios grande y poderoso que él tenía, capaz de restaurarlo todo.

Nehemías era un hombre de oración que nunca dudó de Dios y sabía que en toda situación hay un propósito. Tenía un deseo y una visión grande de lo que Dios podía hacer a través de su vida. Con la fe y la ayuda de Dios se propuso restaurar Jerusalén y lo logró.

Si tenemos fe, nosotros también podemos lograr la restauración no sólo de nuestra propia vida, sino de la de otras personas que están destruidas por problemas, vicios, malas decisiones y falta de confianza en Dios.

Nunca es tarde para que puedas ser un instrumento de Dios, solamente necesitas disponer tu vida. Tú y yo estamos llamados a dar esperanza a aquellos que no la tienen.

Oremos: Señor amado gracias por tu palabra, quiero ser un hombre lleno de fe y con las cualidades de tu hijo Nehemías, para que pueda ayudar a mi familia y nación. Obra en mi vida y dame sabiduría para conducir a mis seres queridos a tus pies, porque sólo tú puedes restaurar sus vidas. Gracias por tu amor y por escucharme, te encomiendo mi vida en tus manos, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Construir!

Generalmente toda persona suele establecerse metas personales: estudiar una carrera profesional, tener una familia, brindar una educación sana para los hijos, tener un negocio propio y lucrativo, levantar en un buen ministerio, etc.

Todos esos logros suenan nobles y honorables, pero sin duda requieren esfuerzo continuo y dedicación permanente, ya que nada que sea perdurable es construido de la noche a la mañana.

Salmos 127:1 dice: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vélala guardia.” Versión Reina-Valera 1960

Esta es la realidad: No importa lo que estemos construyendo, logrando o levantando, en algún momento las dificultades se harán presentes y tratarán de arrasarlo todo, es más, esas mismas dificultades provocan que nuestras debilidades y el mal carácter que tenemos se hagan evidentes para quienes nos rodean. Todo esto puede provocar inestabilidad y la mayoría de las veces nuestra capacidad puede ser rebasada.

Mateo 7:24-25 dice: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Versión Reina-Valera 1960

Un nuevo año termina y otro más está por comenzar. Quizás hubo muchos emprendimientos o metas que te pusiste a ti mismo, y tal vez no todo se ha cumplió como esperabas. No te desanimes.

Un nuevo año es una nueva oportunidad para volver a empezar. Esta vez ten presente a Dios porque lo que Él hace siempre permanece. Su poder tiene la cualidad de hacer posible aquello que para nosotros parece imposible, sencillamente porque cuando nuestra capacidad es rebasada su fuerza continúa, cuando nuestra sabiduría es insuficiente Él puede seguir guiándonos y cuando parece que ya nada se puede hacer, Dios todavía puede hacer más.

Si ya empezaste y ves que existen problemas golpeando tus proyectos, tu familia, tu negocio, tu ministerio, etc. es hora de incluir a Jesús en todo el proceso, porque todo lo que es edificado sobre la Roca firme permanece.

Dios es fiel.

 

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Constructor

Furnarius Rufus, es el nombre científico del ave popularmente conocida como “Hornero”. Esta especie es propia de Sud América y es bastante conocida principalmente porque construye su hogar en forma de un horno de piedra.

Pasada la temporada de lluvias, éste pajarito aprovecha que el agua ha mojado la tierra y tiene disponible el material para empezar su trabajo: barro, paja, raíces y otras ramas, son unidas hasta formar una masa arcillosa que luego es esculpida hasta formar un pequeño horno.

La estructura es construida en pocas semanas y después de secar completamente, puede llegar a ser tan sólida que es capaz de soportar climas adversos y permanecer en buen estado durante varios años. Por esto, el Hornero es considerado el mejor de los arquitectos dentro del reino animal.

Lo que llama la atención es que este animalito nunca ha sido instruido en el arte de la construcción, entonces ¿de dónde recibe el adiestramiento para edificar junto a su pareja un hogar en lo alto de la copa de un árbol?

La ciencia suele llamar a este tipo de comportamiento instinto. Sin embargo, Dios mismo quien creó a todas las especies de la tierra, les da instrucciones y ellas obedecen Su voz, Apocalipsis 19:17.

Job 38:41 nos muestra que Él oye el clamor de su creación: “¿Quién prepara al cuervo su alimento, Cuando sus polluelos claman a Dios, Y andan errantes por falta de comida?” Versión Reina-Valera 1960. De hecho los capítulos 38 y 39 del libro de Job, hablan de cuán atento está Dios a toda la naturaleza.

Ahora bien, Jeremías 8:7 dice: “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” Versión Reina-Valera 1960

¿Será posible que el hombre es de todo lo creado, quien más se aparte de la voluntad de Dios? El Hornero recibe instrucciones de lo alto para construir su casa y nosotros como seres humanos, deberíamos imitar esa actitud.

Mateo 7:24-25 dice: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Versión Reina-Valera 1960

Hoy en día la alarmante cifra de divorcios ha subido a niveles escalofriantes incluso dentro de la iglesia. Hagamos un alto a la lógica y al sentido común, y comencemos a vivir de acuerdo a la sabiduría de Dios porque si Él le da instrucciones a un ave para que construya un resistente hogar de barro, definitivamente podrá ayudarnos a edificar familias fuertes porque nosotros valemos más, Mateo 6:26.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Construir de nuevo

Me encuentro en la realización de un proyecto que consiste en colaborar con aquellos estudiantes que presentan conflictos de conducta, en su mayoría por ausencia de un apoyo familiar.  Las actitudes que los estudiantes presentan en la actualidad son realmente diferentes a las que antes se mostraban, principalmente porque los padres no permitían que la televisión, internet u otros factores eduquen a sus hijos.

Lo primero que se planteó para la realización del proyecto fue una reeducación, es decir, volver a enseñarles lo que aprendieron en su infancia, valores como: el saludo, pedir perdón, ser agradecido, el respeto, como si fuera la primera vez que lo escucharían. Los avances fueron satisfactorios hasta el momento, ya que los estudiantes están empezando a poner en práctica lo que olvidaron hace mucho tiempo para la modificación de su conducta.

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5

Ahora puedo comprender con más claridad cuando la palabra de Dios nos insta a hacer las primeras obras. Muchas veces uno cae y tiene un gran peso en su espalda porque no sabe por dónde empezar para poder cambiar, pero después de arrepentirte el Señor solo te pide que vuelvas a hacer lo que aprendiste cuando recién conociste a Dios. Es decir, vuelve a orar y estudiar la Biblia, y no te conformes, también vuelve a estudiar el motivo por el que es importante la oración y estudiar la palabra. Si no te encuentras en algún servicio, comienza limpiando baños, te aseguro que esta actitud de ayudará a crecer de manera más efectiva.

No te tortures pensando que nunca podrás levantarte por lo mucho que tienes que hacer, simplemente acércate a Él con un corazón arrepentido y construye de nuevo, te sorprenderá observar cómo te levantarás por haber empezado a poner los cimientos firmes en tu vida. Por tanto, deja de preocuparte por todo lo que tienes que hacer, preocúpate solo por hacer las primeras obras y verás que todo lo demás ya sea tu estado espiritual, emocional o sanidad, se irá construyendo en el proceso y voluntad de Dios.

¡Empieza de nuevo!

 

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Construyendo

Cuentan que mientras se construía la Catedral de San Pablo, un turista  que visitaba  el lugar le preguntó a un obrero qué estaba haciendo. Sin levantar la vista  respondió:

     – Estoy cortando piedras.

Otro al que le hizo la misma pregunta respondió:

     – Estoy ganando veinte chelines por semana.

Un tercero. Levantando la vista, dijo:

     – Estoy construyendo una catedral.

Lo mismo sucede con todo lo que hacemos, puedes tener en tus manos una de las tareas más importantes que se te hayan encomendado, podrías estar dejando un legado para la humanidad y tu consideras que “sólo” estás cortando piedras o ganado el sustento.

Tu actitud ante las cosas que estés realizando es lo que hará la diferencia. ¿Cómo ves tu trabajo, tu familia, tus amistades, tu servicio a Dios?

Mucha gente se casa porque ya es hora, por no estar solos, porque sus amigos ya lo hicieron o por muchos más motivos equivocados y después sus matrimonios no duran porque no estaban teniendo en cuenta la magnífica tarea que estaban emprendiendo.

Otros sirven en la iglesia para sentirse parte de un grupo, por el qué dirán los demás, por pasar el rato, pero no ven realmente la importancia de la labor que se les ha encomendado.

Todo, absolutamente todo lo que hagas, no lo veas como una actividad más, piensa qué es lo que estás haciendo y el alcance que tus acciones tendrán.  No sólo estás criando a tus hijos, estás formando valores para un  futuro de bien en tus seres queridos que guiarán familias y hasta países, Dios te los prestó con un propósito y tienes una enorme responsabilidad en tus manos. No simplemente estás visitando enfermos, estás abriéndoles una puerta de salvación y estás llevando esperanza. No se trata sólo de limpiar las sillas de la iglesia, estás cuidando la casa de Dios y no sabes quién podría ser la siguiente persona que entre en ella.

Por muy humildes que sean las labores que se te han encomendado, si Dios es quien guía tu vida y le encomiendas a Él tus caminos, nada de lo que hagas será inútil, sino que verás los frutos y entenderás que tu papel era fundamental en la construcción de la obra que se te ha confiado.

“Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente” Colosenses 3:23

Mira más allá de lo evidente, quizás sea difícil visualizar la catedral que estás construyendo, pero sin duda alguna no sólo estás cortando piedras, Dios te ha confiado una parte muy importante de su obra y te ha hecho parte de sus planes.

 

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