CVC LA VOZ | CVCLAVOZ

All posts in “CVC LA VOZ”

¡Nadie como tú, mamá!

“Tiempo después, dos prostitutas fueron a ver al rey para resolver un asunto.  Una de ellas comenzó a rogarle: «Ay, mi señor, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Ella estaba conmigo en la casa cuando yo di a luz a mi bebé.  Tres días después, ella también tuvo un bebé. Estábamos las dos solas y no había nadie más en la casa.

 »Ahora bien, su bebé murió durante la noche porque ella se acostó encima de él.  Luego ella se levantó a la medianoche y sacó a mi hijo de mi lado mientras yo dormía; puso a su hijo muerto en mis brazos y se llevó al mío a dormir con ella.  A la mañana siguiente, cuando quise amamantar a mi hijo, ¡el bebé estaba muerto! Pero cuando lo observé más de cerca, a la luz del día, me di cuenta de que no era mi hijo».

Entonces la otra mujer interrumpió:

—Claro que era tu hijo, y el niño que está vivo es el mío.

— ¡No! — dijo la mujer que habló primero—, el niño que está vivo es el mío y el que está muerto es el tuyo.

Así discutían sin parar delante del rey.

Entonces el rey dijo: «Aclaremos los hechos. Las dos afirman que el niño que está vivo es suyo, y cada una dice que el que está muerto pertenece a la otra.  Muy bien, tráiganme una espada». Así que le trajeron una espada.

Luego dijo: «¡Partan al niño que está vivo en dos, y denle la mitad del niño a una y la otra mitad a la otra!».

Entonces la verdadera madre del niño, la que lo amaba mucho, gritó: «¡Oh no, mi señor! ¡Denle el niño a ella, pero, por favor, no lo maten!».

En cambio, la otra mujer dijo: «Me parece bien, así no será ni tuyo ni mío; ¡divídanlo entre las dos!».

Entonces el rey dijo: «No maten al niño; dénselo a la mujer que desea que viva, ¡porque ella es la madre!»”. 1 Reyes 3:16-27 (NTV).

Es impresionante cómo una madre puede aceptar el incluso perder a su propio hijo para mantenerlo con vida; esa fue la situación de esta mujer que decidió hacer el sacrificio de no tener a su hijo al lado suyo para verlo crecer.

Al igual que el amor de Dios, una madre es símbolo de desprendimiento y entrega incondicional, que sin interés alguno vela por el bienestar de sus hijos y, a pesar de ser responsable de las tareas de la casa, muchas veces sale a trabajar para ayudar con el sustento de su hogar.

¿Cómo no honrarla, si más allá de ser madre es esposa, amiga, consejera, doctora, psicóloga, cocinera, orientadora y tantas cosas más? No podemos negar que en  cada rol que desempeña pone esmero y dedicación para sacar a sus hijos adelante y lucha por ellos sin rendirse.

Puede que haya momentos en los que tal vez no logremos comprender sus palabras o decisiones, es muy probable que en ocasiones tengamos algún desacuerdo que nos lleve a alguna discusión, pero como hijos debemos recordar la importancia de cuidar nuestras palabras y hechos para no lastimar el corazón de aquella mujer por quien tenemos vida, aprendamos a recibir sus consejos y ponerlos en práctica.

“Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.” Proverbios 3:8-9 (NVI)

No menosprecies a tu mamá, tal vez no tiene un título que diga “Ingeniera” o “Licenciada”, pero debes tener en cuenta que su vida entera la ha dedicado a tu cuidado. ¿Te das cuenta lo privilegiado que eres al tenerla a tu lado?

Si aún la tienes presente en tu vida, abrázala y hazle sentir lo importante y valiosa que es para ti porque algún día ella no estará más.

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su ira es pasajera…

“Cuando Dios se enoja, el enojo pronto se le pasa; pero cuando ama, su amor dura toda la vida. Tal vez lloremos por la noche, pero en la mañana estaremos felices.” Salmo 30:5 (TLA)

Ningún padre puede premiar a su hijo por su mal comportamiento, así como cuando contristamos al Espíritu Santo no podemos esperar su sonrisa. Pero ante todo, sabemos que Dios es misericordioso y pronto desvanecerá toda culpa, nuestras lágrimas no durarán hasta el día de mañana. Si la vara de Dios está sobre tu vida, entiende que es por tu bien y pronto pasará, porque su ira es temporal, más su amor es para toda la vida.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Soy fuerte en mi debilidad

“…Señor me ha dicho: Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad…” 2 Corintios 12:9 (DHH)

Resulta hermoso saber que Dios está con nosotros en toda circunstancia, que tiene el control de todo y que además pelea por nosotros. Por eso es importante, que en cada situación, busquemos su presencia y refugio, entonces ya no habrá debilidad, seremos fuertes porque será Dios peleando a nuestro favor.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No se preocupen por nada

¿Por qué vivimos preocupados si tenemos un Dios Todopoderoso? Sencillamente porque no lo conocemos en su totalidad  y nuestra relación de comunión con Él es inconstante. Vivir preocupado es dejar de creer en los planes de Dios y sus promesas.

En nuestra vida diaria nos preocupamos tanto por nuestros problemas y necesidades básicas, que terminamos perdiendo la salud de nuestro cuerpo y la vida misma porque, sin darnos cuenta, nuestras preocupaciones han ocupado el primer lugar que le pertenece a Dios y nos hemos olvidado de buscarlo.

En Lucas 12:22-31. Jesús dice: “no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento para comer o suficiente ropa para vestirse. Pues la vida es más que la comida, y el cuerpo es más que la ropa. Miren los cuervos. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque Dios los alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? Miren cómo crecen los lirios. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos. Y, si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y él les dará todo lo que necesiten.

Si Dios alimenta y da refugio a las aves, ¿Cuánto más a nosotros? Si Él es quien nos dice, no te preocupes por nada, búscame, dime lo que necesitas; ¿Por qué no podemos confiar en ÉL?

“Benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.” Jeremías 17:7.

No olvidemos que Dios tiene control absoluto de todas las cosas y que siempre está dispuesto a ayudarnos. Si hemos dejado de confiar en ÉL y nos hemos preocupado más por nuestras necesidades, hoy es un buen día para entregarle a Dios todas nuestras angustias y preocupaciones.

La palabra de Dios dice: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

Oremos:

“Señor, gracias por tu palabra y por orientarme. Me acerco a ti porque te necesito, he estado muy afanado en otras cosas y he dejado de buscarte. Por favor, ten misericordia de mí y ayúdame a partir de hoy a buscarte primero. Te entrego mis problemas, preocupaciones y angustias. Deposito toda mi confianza en ti porque sé que Tú tienes el poder para transformar toda situación para gloria y alabanza de tu nombre, gracias porque prometes cuidarme. Amén”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dime con quién andas

El hombre fue creado para vivir en sociedad. Estamos hablando de la necesidad natural de pertenecer a una comunidad con el fin de alcanzar satisfacción a través de las relaciones amistosas. Cualquier persona en la escuela, en la universidad, en el barrio, en la iglesia, etc. siente ganas de tener un grupo de amigos.

Elegir un entorno donde se puedan hacer amistades tiene mucho que ver con los gustos deportivos, afinidades artísticas, inclinaciones políticas, intereses mutuos e incluso se ha visto que el grado intelectual y el nivel económico juegan papeles importantes, pero no definitivos. Al final la humanidad ha crecido tanto que fácilmente se puede seleccionar uno o varios amigos de diferentes estratos sociales.

Por otro lado, el proceso de conocer gente nueva puede ser más fácil de lo que parece. Se ha comprobado que una persona que asiste frecuentemente a un lugar como un gimnasio, repetidamente se para en el mismo lugar, viste de forma similar todos los días y saluda a los que se hallan en su entorno, podría rápidamente promover su imagen convirtiéndose en alguien conocido. Esto sucede en la universidad o en el trabajo: uno cuando es nuevo empieza a tener una rutina y casualmente saluda a algún interlocutor desconocido, luego empieza una conversación con intercambio de ideas amigables y si se encuentra afinidad en uno o varios aspectos, con el tiempo podría formarse una relación duradera.

Aunque mucho se habla de la dificultad para hacer amigos, la verdad es que con un poco de personalidad cualquiera podría alcanzar cierto nivel de popularidad en cualquier entorno. Pequeños actos amistosos como saludar, dar la mano, ser amable, sonreír, etc. son suficientes.

Sin embargo, la Biblia repetidamente nos recomienda que sepamos seleccionar a las personas con las que decidimos rodearnos: Dios le dijo a Abraham que saliera de su país,  el pueblo hebreo dejó la tierra de Egipto, las tribus de Israel tenían prohibido tener contacto con los pueblos idolatras que los rodeaban, los apóstoles fueron advertidos de lo dañino de las relaciones con los religiosos  hipócritas de la época, etc.

Salmos 1:1-2 dice: “Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día.” Versión Dios Habla Hoy

En una sociedad con tanta diversidad de personas saber seleccionar amigos es importante ya que el entorno suele afectar la conducta, la personalidad y tiene el poder de influenciar de buena o mala manera a cualquiera. Definitivamente la elección de amigos no es algo que se pueda tomar a la ligera.

Jesús era conocido por muchos, pero tenía un grupo de seguidores de entre los cuales eligió a 12 para que sean sus apóstoles, y de esos tenían un grupo íntimo de 3 con los que siempre hablaba: Pedro, Juan y Jacobo (Marcos 5:37).

Él es nuestro mejor ejemplo: no está mal ser conocido, popular y apreciado, pero no a todos se les puede llamar amigos íntimos.

Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.” Versión Reina-Valera 1960

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Disfrazado?

“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.” Romanos 12:9 (RVR1960)

Actualmente vemos como se ofrecen una cantidad de artículos que aparentan ser genuinos y de marca, pero solo son una burda imitación del original. Pienso que pudiera pasarnos lo mismo en nuestras vidas cuando no somos genuinos y no ofrecemos a los demás un amor sincero sin fingimiento. Que nuestra relación de amor hacia los demás, siempre exprese el amor de Cristo.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Destino Final

Una piedrecita reposaba en el fondo del arroyo. Al llegar la primavera, con las lluvias, la corriente se dirigió a ella y le dijo:

      – Si quieres te llevo al mar.

La piedra hizo algunos movimientos de resistencia tratando de agarrarse al fondo y contestó a la corriente con aire indiferente:

      – ¡El Mar!… ¡El mar no existe! Sólo existe el arroyo, las piedras y las vacas que nos pasan por encima de vez en cuando. Sigues tan idealista como siempre… ¡el mar!

Pero la corriente volvió a susurrar:

      – Deja que te lleve al mar, deja que te lleve.

Y la piedra contestó, dejándose arrastrar:

      – Bueno, vamos – porque en el fondo le gustaba la aventura. Era una piedra volcánica, con algunas estrías claras de las que estaba muy orgullosa.

A pesar de viajar a merced de la corriente solía hacer comentarios autoritarios para sentir que la dominaba.

      – Mira- dijo una vez con cierto aire despectivo- ¡Ya hemos pasado varios recodos y el mar no está! ¡Déjame aquí!, estoy cansada de rebotar entre las peñas del cauce.

      – Deja que te lleve… – respondía suavemente la corriente

La piedra pasó por aguas ennegrecidas y dijo:

      – ¿A dónde me has traído, sinvergüenza? ¿Esto es el mar? ¡Prefiero que me pisen las vacas!

Pero la corriente ya no respondía y tan sólo aumentaba la velocidad.

      – ¡Para ya! – gritó la piedra chocando contra los guijarros- ¡Vas a destruirme! ¿Es que no te das cuenta? ¡No quiero ir al mar!… ¡Odio el mar!

La corriente la arrastró con gran vehemencia haciendo sentir un gran vértigo a la piedra, que en el colmo de su furia gritó:

      – ¡También te…!

Pero no pudo seguir porque estaba cayendo por una enorme cascada. Y ya en el fondo añadió casi sin fuerzas:

      – También te odio a ti, Arroyo… no vale la pena perder mis esquirlas por ese sueño que llamas mar. Juegas conmigo sin sentido.

Pasaron a gran velocidad entre muchos rápidos. Luego siguieron por remansos tranquilos, llenos de algas y líquenes.

La piedra ya no decía nada. Se había abandonado a la corriente. Tenía la superficie cubierta de grietas y casi no se reconocía a sí misma. Todo le dolía.

Atrás quedaron diversas orillas, bosques, aldeas. A la piedra sólo le quedaba el silencio, la corriente y el recuerdo de los golpes recibidos en la trayectoria desgraciada. Pero lo peor era el silencio.

De repente, escuchó otra voz. Era una voz muy distinta; grande, cautivadora y muy azul:

      – Por fin has llegado, piedra mía – dijo el mar.

Y mientras caía dulcemente entre espléndidos corales, la piedra giró sobre sí misma varias veces, como murmurando:

      – ¡Gracias arroyo, gracias corriente… os amo!… todo ha valido la pena.

Esta historia, de Miguel Segura,  bien puede ilustrar el viaje de nuestra vida. En medio de la travesía vamos perdiendo las estrías de las que alguna vez nos sentimos orgullosos, pasamos por momentos de dolor en los que pensamos que hubiera sido mejor quedarnos donde estábamos, el silencio ante nuestras oraciones,  el dolor y la impotencia, nos invaden y sin más nada que hacer dejamos de pelear con nuestras fuerzas y nos rendimos a la corriente.

Nadie dijo que el viaje sería sencillo y que sólo disfrutaríamos del paisaje, pero sin duda alguna, todo lo que vivimos en este viaje va formando nuestras vidas,  y  en el momento que menos lo pensamos  habremos llegado  a nuestro destino final y podremos ver que la travesía valió la pena.

“He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel. Ahora me espera el premio, la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me dará el día de su regreso; y el premio no es sólo para mí, sino para todos los que esperan con anhelo su venida”. (2 Timoteo 4:7-8)

No permitas que los golpes en el camino, ni las aguas oscuras o el tiempo que demore este viaje te lleven a anhelar lo que dejaste ni te hagan perder el enfoque; cuando hayas llegado verás que todo valió la pena, tu destino final nunca se comparará con lo que dejaste atrás.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La respuesta

“El Señor ha escuchado mi ruego; el Señor responderá a mi oración” Salmos 6:9 (NTV)

La oración no solamente está compuesta de palabras, sino también de fe. Hay veces, que pese a que invertimos muchas horas en la oración, no vemos cambios. Es posible que nos falte agregarle el imprescindible condimento de la fe a nuestras palabras. Hoy te animo a que actives tu fe y declares que Dios responderá en su tiempo y conforme a su voluntad.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Acero o chatarra?

A un herrero que había entregado su vida a Jesús le gustaba hablar de su fe y cierto día uno de sus amigos le dijo: “Explícame por qué tu Dios, quien dices es todo amor, ha permitido que pases por tantas pruebas”.

Tomando un trozo de hierro le respondió: “Para que este trozo de hierro sea útil es necesario que lo pase por fuego para luego martillarlo, si resiste vuelvo a hacer lo mismo muchas veces pero si no resiste entonces es chatarra”

Cada vez que vivimos tiempos difíciles o dolorosos en las distintas áreas de nuestra vida pensamos que estamos siendo castigados o que simplemente hemos sido olvidados por Dios.

Quizás alguna vez escuchaste o te hiciste estás preguntas:

Si mi relación con Dios es buena, ¿por qué tengo problemas?

Si cumplo con mi diezmo y ofrenda, ¿por qué me pasan estás cosas?

Si le sirvo a Dios, ¿por qué tengo que pasar por todo esto?

Y así podríamos seguir mencionando las preguntas que uno se hace cuando está pasando por la prueba.

El apóstol Pedro señala una gran verdad que pocos estamos dispuestos a aceptar y comprender, Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo” 1 Pedro 1:7 (NTV).

En el tiempo de prueba es cuando debes demostrar de qué está hecha tu fe, aleja toda de idea equivocada sobre el castigo o el olvido de Dios, esa es una mentira del enemigo para debilitarte y vencerte.

Cuán difícil es mantener el gozo cuando hay muchos motivos para llorar y que complicado es permanecer de pie cuando todo está cayendo a tu alrededor, pero es justamente en esos momentos en los que tu fe debe ser de acero, a prueba del fuego y de los golpes de la vida.

Dios no quiere destruirte con la prueba, pero desea hacerte fuerte y a diferencia del herrero que desecha el hierro que no soporta el fuego y los martillazos, Él no te desecha sino que sigue trabajando en tu vida porque quiere sacar lo mejor de ti.

Es una realidad inevitable que seguiremos pasando pruebas a lo largo de nuestra vida, pero debemos tener presente que Dios ha prometido caminar con nosotros para enseñarnos que todo es parte de un plan maravilloso.

“Cuando pases por aguas profundas,  yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad,  no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán” Isaías 43:2 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Refugio seguro!

“Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás”. Salmos 32:7 (RVR1960).

Cuando atravesamos situaciones difíciles o dolorosas, solemos creer que estamos solos y sentimos un peso tan grande sobre nosotros que casi nos ahoga. Sin embargo, no es verdad que estemos solos, sino que es en esos momentos cuando más cerca está Jesús. Él está dispuesto a llevar tus cargas, por lo cual ya no tienes que soportar tanta presión sobre tu vida. Deja sobre el Señor tu carga y Él te sostendrá, no dejara para siempre al caído al justo. (Sal 55:22)

Por Cesia Serna.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Rendido

Es mejor sentarse a observar el partido, que ser un jugador, posiblemente el equipo pierda por culpa mía o no sea capaz de meter un gol y no quiero arriesgarme.”

¿Alguna vez has pensado de esta manera? Estos son los pensamientos de una persona derrotada  que  aún sin haber intentado jugar ya piensa que va a perder.

A veces actuamos como personas derrotadas, no deseamos implicarnos en el problema ni nos arriesgamos a actuar por miedo, preferimos no correr el riesgo, siendo espectadores de los logros de otras personas.

Si no quieres fracasar, simplemente no hagas nada

Las personas que nunca han fracasado, son aquellas que nunca han hecho nada, jamás han corrido riesgos en su vida y, por lo tanto, no conocen lo que es “meter la pata”,  sufrir por haber tropezado; no conocerán el dolor de perder pero tampoco disfrutarán el increíble sentimiento de la victoria.

La vida es corta y creo que uno recuerda más aquellas vivencias que nos han marcado, tanto los fracasos como las victorias, aquellos eventos que nos hicieron tocar el fondo de nuestras emociones ¿Lo has sentido?

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30

En el camino del Señor, Él desea que le entregues tu vida con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Esto significa que quiere verte en la cancha, sudando la camiseta y no simplemente sentado en la banca de la iglesia; que salgas a predicar, ores por los enfermos, por tus familiares, que apoyes a los que tienen necesidad, que madrugues para buscarlo.

Si estás enfrentando el dolor de no hacer nada, no pierdas más el tiempo y cambia tu mente ¡Vuélvete una persona activa y luchadora! Recuerda que los premios no son para los espectadores, sino por aquellos que se esfuerzan por alcanzar la meta. Si deseas recibir una respuesta o bendición de Dios, tendrás que preguntarte si has entregado tu vida con pasión.

¡Asume el reto y esfuérzate por ganar!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Escogido para servir

Jesús escogió a sus discípulos cuidadosamente, pues buscaba características específicas para la tarea que realizarían; sin embargo, se relacionó con diferentes grupos de personas.

Por un lado tenemos a las multitudes, que representan las miles de personas que vienen a la casa de Dios por los panes  y los peces. Esto es válido y correcto porque todos llegamos a Cristo por una necesidad. Vinimos heridos, enfermos o con problemas. Jesús  siempre estaba presto para orar por la multitud, liberarla de ataduras, sanarlas y alimentarlas. “Y le seguía  gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.” Juan 6:2.  Pero el Maestro no contó con ellos cuando fue a la cruz.

Otro grupo son los setenta a los que Jesús llamó y los designó porque tenían cualidades que los diferenciaban del resto, por eso les dio autoridad sobre los demonios y las enfermedades. En sus corazones, ya ardía la pasión por las almas y el reino de Dios. “Después de estas cosas, designo el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de el a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.” Lucas 10:1

Después están los discípulos, los doce que fueron llamados a tener una relación cercana con Jesús.  Ellos tomaron su ADN espiritual, y se convirtieron en los fundadores de la iglesia. Fueron perseguidos y torturados, pero también fueron llamados amigos de Dios porque hacían su voluntad. La obediencia y la sumisión son características notables de un discípulo.

Jesús siempre ministraba  a las multitudes y dentro de ellas encontraba  discípulos, hombres y mujeres especiales que querían conocer al hacedor de los milagros más que a los milagros, el corazón del Padre y trabajar para cumplir la visión de Dios  para llegar al mundo entero  con el evangelio.

La multitud puede estar hoy y mañana seguir el rumbo de su vida porque ya recibió lo que buscaba. El discípulo está comprometido con Dios en obediencia,  pone su vida completamente a su servicio; también  es aquel que se niega a sí mismo todo el tiempo, toma su cruz  cada día  por amor a quien lo rescató de la muerte.

Elige ser un discípulo de Jesús y  recibirás una gran recompensa,   tu gozo  será incomparable. No hay mayor felicidad para el ser humano que el servir a Dios y estar en el centro de su perfecta voluntad.   Sólo con discípulos se puede edificar grandes obras y llegar a cumplir el mandado del Padre.

“Habiendo reunido a los doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.” Lucas 9:1.2

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend