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Esperanza en la escasez

“Sirve solamente al Señor tu Dios. Si lo haces, yo te bendeciré con alimento y agua, y te protegeré de enfermedades” Éxodo 23:25 (NTV)

La Biblia nos enseña que hay bendición al honrar a Dios. Entre ellas, nos promete que nos bendecirá con agua y alimento, es decir con los elementos necesarios para nuestra vida. Dios dice que su provisión no faltará cuando le ponemos en primer lugar. Si hoy estás en necesidad, no te desanimes ni dejes de alabarle aunque sea difícil tu actual situación, por el contrario, aférrate de esta promesa y declara que Dios proveerá todo lo que te falte conforme a sus riquezas en gloria.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La Resistencia

Los atletas se preocupan por aumentar su velocidad y fuerza, pero hay otro factor importante que es fácil de olvidar en la práctica física: la resistencia, que ayuda mantener la energía durante largos periodos de tiempo.

Las pruebas son las oportunidades que uno tiene para conocer y demostrar el nivel de su fe y confianza en Dios. Existen dos tipos de personas a la hora de atravesar conflictos:

 – Persona 1: Se deja inundar por la preocupación, la duda y tristeza y por ende se rinde.

 – Persona 2: Decide seguir confiando y haciendo todo lo necesario para salir de ese problema.

La resistencia es entendida como la acción o capacidad de aguantar y tolerar a pesar del dolor o del cansancio.

¿Hasta qué punto puedes llegar a resistir?

El apóstol Pablo comprendía lo que lo significa tener problemas y nos enseñó que es en ese campo lleno de dificultades cuando desarrollamos nuestra resistencia, “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia” Romanos 5:3 (NTV).

Cuando los problemas vienen con fuerza sobre nuestras vidas es cuando nuestra capacidad para soportar se pone a prueba o se entrena. Dios quiere sacar lo mejor de sus hijos y por ello quiere que aprendan a resistir en toda circunstancia.

Alguna vez oíste o te hiciste estás preguntas: ¿Por qué Dios no me ayuda? ¿Por qué tengo que pasar tantos problemas? ¿Dios es indiferente a mi sufrimiento?

Dios jamás será insensible a tu sufrimiento y tampoco te llevará más allá de lo que puedas resistir, su objetivo no es destruirte sino hacer de ti un hijo fuerte y estable por ello es que siempre habrá una puerta de salida en medio del problema, “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla” 1 Corintios 10:13 (DHH)

¿Estás dispuesto a resistir a pesar del dolor o el cansancio?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No temeré

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23: 4 (RVR1960)

Si sientes que estás completamente solo, las fuerzas te abandonan y sientes miedo de lo que pueda venir, recuerda que tenemos un Dios que no sólo nos guía sino también nos protege de todo peligro. Él siempre está con nosotros, por ello, no temas, sin importar el tamaño del problema o lo complicado de la situación que estés viviendo, cree que estará contigo para darte aliento.

Por Cesia Serna

 

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¿Tienes un conflicto con alguien?

Un joven había quedado desempleado y sin un lugar donde vivir, por lo que pidió apoyo a su comunidad cristiana. Una mujer, que supuestamente quiso colaborar, le dio un cuarto; sin embargo, poco tiempo después lo botó afirmando que constantemente el cuarto se encontraba en desorden, humillándolo delante de su líder y de su comunidad.

Este joven nunca más volvió a la iglesia por la vergüenza que sintió,  porque en realidad no recibió corrección, sino humillación, que son cosas completamente diferentes.

Seguramente Dios sabía que como humanos presentaríamos conflictos con las personas que nos rodean, por lo que la palabra del Señor nos enseña a corregir a nuestro hermano con sabiduría y no a nuestro modo, puesto que podemos lastimar y hasta matar.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15 (RVR 1960)

El propósito de corregir siempre debe ser: “ganar a tu hermano” es decir, ayudarlo a cambiar, preocuparse por él, por tanto, no se debe tener una mirada despectiva o de juez, sino de compasión. Segundo, es necesario conversar a solas con él y mostrarle el problema, si esta persona es madura seguramente el conflicto se solucionará rápido.

“Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Mateo 18:16-17 (RVR 1960)

Por el contrario, si la persona no escucha es preciso aumentar un testigo para la corrección, en este caso es necesario incluir una autoridad, como: padres, pastores o líderes, puesto que ayudarán a solucionar el conflicto.

En la anécdota que comenté a un principio la única perjudicada por el desorden era la señora, por lo cual, no era necesario involucrar a más personas a parte del líder. Sin embargo, existen otros casos en los que la actitud de alguien afecta a toda la comunidad y es ahí cuando  se debe notificar al grupo.  Por ejemplo: un hombre casado, que molesta a una y otra señorita mostrándose como soltero, si no entiende a solas o con sus autoridades, entonces tendrá que ser amonestado públicamente, con la finalidad de proteger a las señoritas estarían  en riesgo de ser engañadas.

Aprendamos a corregir siempre pensando en el otro, si tienes un problema o quieres corregir a alguien te animo a hacerlo siguiendo la Palabra de Dios, busca de qué forma puedes apoyar a esta persona, sin juzgar, gritar, insultar. Recuerda que humillar nunca ha cambiado a nadie, al contrario, lastima el corazón que le pertenece a Cristo.

¡Actuemos como hijos del Señor!

 

 

 

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¿Esperando que Dios haga todo?

Los Israelitas estaban llenos de miedo al ver que los egipcios los alcanzaban para matarlos con todo su ejército y carros de guerra. Entonces, comenzaron a clamar al Señor por ayuda y muchos de ellos empezaron a reclamarle a Moisés diciendo: ¿Por qué nos trajiste aquí a morir en el desierto? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto? ¿No te dijimos que esto pasaría?

Moisés les respondió: “No tengan miedo. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos. Luego el Señor le dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? ¡Dile al pueblo que se ponga en marcha! Toma tu vara y extiende la mano sobre el mar. Divide las aguas para que los israelitas puedan pasar por en medio del mar, pisando tierra seca.”. Éxodo 14.15-16. (NTV)

Muchos pensamos que Dios peleará la batalla por nosotros sin que nos involucremos en la misma, pero estamos equivocados. Si bien uno debe confiar en el Señor, eso no quiere decir que debemos quedarnos sin hacer nada, por eso Dios le dijo a Moisés: “¿Por qué clamas a mí? ¡Dile al pueblo que se ponga en marcha!”.

Hay personas que piden a Dios por su matrimonio pero no hacen nada para mejorar. Hay otros que oran por un trabajo pero no salen a buscarlo. Muchos anhelan un ministerio pero no sirven en nada en la iglesia. Y así podemos seguir mencionando las cosas que uno desea tener, pero si no hacemos algo, seguiremos sin recibir.

¿Estás enfrentando problemas que parecen no tener solución? ¿Has clamado a Dios y esperado en sus promesas, pero la respuesta no llega?

Analiza si después de orar has intentado buscar la solución a tu problema, si no lo has hecho, empieza hoy. Ora y usa lo que Dios ya te dio, como en el caso de Moisés, que tenía la vara en su propia mano y sólo debía extenderla. A veces, la mayoría de las soluciones a nuestros problemas están en nuestras propias manos, porque Dios siempre nos da sabiduría y recursos para que, con su bendición, resolvamos nuestras situaciones.

Dios te respaldará y no te abandonará. Solamente necesitas confiar en Él y buscar cómo solucionar  la situación que tienes.

Oremos:

Señor, hoy me doy cuenta que me falta dar ese primer paso de fe, por favor ayúdame y dame sabiduría para solucionar mis problemas. Que mis oídos puedan estar atentos a tus instrucciones y mandamientos. Yo sé que Tú me has dado recursos para salir de mi situación y estoy seguro que con tu ayuda lo lograré. Me encomiendo en tus manos y creo que serán tiempos mejores para mi vida, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

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¿Actitud o Servicio?

Marta y María eran dos hermanas muy diferentes. La primera era tranquila y observadora, pero la segunda era más dominante y activa.

Un día, Jesús fue a su casa, Marta quiso darle la mejor atención a su maestro por lo que fue a la cocina y se puso a trabajar; mientras  que María pensó que sería una gran oportunidad para sentarse a los pies de Jesús y escucharle hablar. Como Marta estaba sola en la cocina, cansada al no poder terminar sus quehaceres, empezó a murmurar. Lo que en un principio le pareció un servicio, al final terminó siendo una carga y se frustró mucho porque María no la estaba ayudando, tanto  que incluso intentó decirle a Jesús lo que tenía que hacer: “…Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! (Lucas 10:40).

La preocupación te hace olvidar de lo que realmente importa. Fíjate en estas tres cosas:

– Marta Recibió a Jesús en su casa, pero María buscaba su cercanía.

– Marta se ocupaba de muchos quehaceres que la llevaron a afanarse, pero María escuchaba la voz de Jesús.

– Marta se frustró con lo que hacía y terminó enojándose, pero María disfrutaba la presencia de Jesús en su casa.

¿Con cuál de las dos te identificas?

A veces nos gusta llenar nuestro tiempo con muchos quehaceres, al igual que Marta, y ofrecemos a Dios actividad en lugar de adoración y no nos damos cuenta que al mantenernos tan ocupados no tenemos el tiempo necesario para escuchar lo que Él quiere decirnos.

Es verdad que hay mucho por hacer en el ministerio, pero ante todo: ¡Dios valora tu actitud más que tu servicio!

Si hasta el día de hoy creíste que servir a Dios tiene más importancia que escuchar su voz, déjame decirte que estás en un  error, porque lo que Jesús quiere contigo es una relación.

Es necesario mantener un equilibrio, entre buscar a Jesús, adorarlo con todo el corazón y cumplir con nuestro servicio.

¡No descuides tu comunión con Dios por prestar más atención a su servicio!

«Yo, el SEÑOR, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras». Jeremías  17:10 (NVI)

Por Ruth Mamani.

 

 

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¡Dios te escucha!

“Orarás a él, y te escuchará, y cumplirás los votos que le hiciste.” Job 22:27 (NTV)

¿Cómo te sientes cuando alguien te hace una promesa y no la cumple? No es nada agradable, ¿verdad? ¿Cuantas veces le has prometido algo a Dios y llegado el momento no lo cumpliste? Nosotros podemos llegar a no creer más a esa persona que no ha cumplido su promesa, pero Dios no actúa de esa forma, a pesar de que le fallamos su palabra dice que Él oye nuestras oraciones y las contesta. Si hoy tienes alguna necesidad puedes ir confiado ante su presencia, porque Él responderá.

Por Ruth Mamani

 

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La mirada en lo eterno

“Porque nosotros no nos preocupamos por lo que nos pasa en esta vida, que pronto acabará. Al contrario, nos preocupamos por lo que nos pasará en la vida que tendremos en el cielo. Ahora no sabemos cómo será esa vida. Lo que sí sabemos es que será eterna.” 2 Corintios 4:18 (TLA)

El comentarista John Trapp , relató sobre Basil (un escritor Cristiano de antaño que) “Nos cuenta como los mártires fueron lanzados en la noche de invierno, a punto de ser quemados por los gentiles, al día siguiente, se consolaban uno a otros con estas palabras:…El frío es duro, pero el paraíso es dulce; la senda de vivir por Cristo es difícil, pero el fin de nuestra jornada será placentero; aguantemos el frío un poquito, y ya pronto en el seno de Abraham nos calentará; que se nos queme el pie un rato en las llamas paganas, para que bailemos después con los ángeles; que caiga nuestra mano al fuego pagano, para agarrar la vida eterna

Así como estos mártires, y otros también, el Apóstol Pablo pasó por flagelos, abandono, sufrimiento, dificultades, prisión, y finalmente fue decapitado por Nerón, pero jamás claudicó de su fe, su mirada no estaba en las circunstancias buenas o malas que pasaba sino que apuntaba hacia lo que le esperaba en lo invisible, en lo que Dios ha prometido a sus fieles.

“…Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” Colosenses 3:1-2 (LBLA)

Quizá por los muchos afanes o preocupaciones fuimos desviando nuestra atención de lo eterno hacia lo que es temporal, olvidando o teniendo en poco lo que realmente importa en la vida.

Así que dediquemos nuestros días a hacer lo que a Dios le agrada, en las cosas que nos llevarán a gozar en el cielo junto a Él, donde no habrá más sufrimiento ni lágrimas, allí está el gran tesoro que debemos anhelar.

¡Que hoy y siempre tu mirada esté en lo eterno!

 

 

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¿Dónde estás Dios?

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?  ¿A dónde podría huir de tu presencia?” Salmos 139:7 (NVI)

“Te necesito Dios, ¿Dónde estás?” Cuántas veces nos hemos hecho esa pregunta, aun sabiendo que Él está en todas partes. Nuestro Padre en su infinito amor nos responde: “…Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” Isaías 57:15;  significa que Dios está con nosotros en todo momento, si te has sentido solo recuerda esta verdad, pues  Él te responde: contigo hijo.

Por Danitza Luna

 

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Unidos

Una manada está formada por un grupo de varios animales de la misma especie que habitan en un sólo lugar o que se desplazan juntos para migrar. Esta unidad hace que puedan protegerse de algunos enemigos naturales y les permite conseguir alimentos para subsistir.

Sin embargo, a menudo se originan conflictos internos que, en el peor de los casos, puede causar que un miembro sea expulsado o simplemente decida desertar por voluntad propia. Aunque son casos muy aislados se ha visto que existen situaciones de este tipo dentro del reino animal.

La manada no sólo es un grupo que provee protección para sus miembros, sino que también es esencial para darle significado a la existencia de los animales.

Así como sucede en la familia, una manada es una unidad social que provee a cada integrante un sentido de pertenencia y el correspondiente apoyo social. Contrariamente, el que se alejó para vivir en solitario se ve obligado a soportar todo sin ningún respaldo.

La Biblia también habla de la importancia de pertenecer a un grupo y no permanecer en solitario.

Salmos 133:1 dice: “¡Vean qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!” Versión Dios Habla Hoy

Cuando uno recibe a Jesús como Señor y Salvador nace a una nueva vida, inmediatamente brota de su interior ganas de reunirse con gente que comparta su misma fe y cuando logra integrarse a una iglesia de creyentes, esa necesidad está cubierta.

Unirse a una comunidad de fe provee las condiciones necesarias para que el nuevo integrante crezca en su relación con Dios, se desarrolle espiritualmente y comprenda mejor su propósito dentro del reino de los cielos. Además ofrece los recursos para desarrollar su comunión con otras personas y mantener el fuego de su pasión por la búsqueda del Espíritu Santo.

Todos estos beneficios no los podría tener alguien que decide alejarse porque Dios no ha creado a ninguna persona para que tenga una vida de fe como ermitaño.

Efesios 2:22 dice: “En él también ustedes se unen todos entre sí para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu.” Versión Dios Habla Hoy

Dios ama la unidad de sus hijos y desea que la busquemos.

 

 

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¡Siervo fiel!

“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.  Mateo 25:23 (RVR1960)

La fidelidad después de la obediencia es la virtud más importante de un hijo de Dios, lo engrandece ante sus ojos. Cada vez que hagamos algo en nuestra vida, debemos  tener muy en cuenta que estamos bajo la supervisión del Espíritu Santo; por lo tanto todo nuestro actuar debe ser con un integro corazón.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Muy pesado

Un día, un hombre estaba trasladando su biblioteca a un cuarto del primer piso de su casa. Mientras subía la escalera con una carga de libros, su hijo entró y expresó su deseo de ayudar a papá, solicitud que le fue concedida, pero cuando el hombre se dio cuenta, vio que el niño había podido subir unos escalones y que llevaba en sus brazos el libro más voluminoso de la biblioteca, pero no podía subir más. El libro era demasiado grande para su pequeño niño y el chico se sentó a llorar.

El padre se inclinó, lo levantó en sus brazos, libro y todo, y lo llevó arriba.

Lo mismo sucede con nosotros cuando nos vemos abrumados por los problemas y las circunstancias adversas, cuando no podemos continuar ni subir un solo escalón más, Dios viene a levantarnos como estamos.

“Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan” Salmos 55:22 (NTV)

Cuando sientas que el peso que llevas es  grande para ti y ya no puedes más, busca a Dios, Él siempre está presto a ayudarnos y levantarnos para que podamos seguir. No hay problema ni circunstancia que nuestro Padre no pueda solucionar, no existe mejor lugar para descansar que sus brazos amorosos ni nadie más que pueda darnos la paz que necesitamos.

“Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso”. Mateo 11:28 (NTV)

Suelta tus cargas, no te dejes agobiar por el peso que llevas y acude a Dios, porque Él te dará el descanso que necesitas.

 

 

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