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¿Necesitas una oportunidad más?

Juan 8: 1-11 relata que  cuando Jesús estaba enseñando en el templo, los escribas y los fariseos llegaron con una mujer sorprendida en el acto mismo del adulterio. Según la ley debía ser apedreada; entonces preguntaron a Jesús cuál era su postura, su respuesta hizo que la conciencia de ellos los acusara y abandonaran el lugar, porque les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra a ella.”  Después viendo que nadie se quedó, preguntó a la mujer “¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?” y ella dijo que ninguno, entonces Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más. “

Jesús quería perdonar, mostró compasión hacia una mujer débil, despreciada y acusada por sus pecados, mientras los escribas y fariseos querían condenarla, aplicando la ley fríamente sin tomar en cuenta la gracia. A pesar de todo, ella necesitaba ayuda para salir de su mala vida.

Un comentarista dice:”…De hecho, Jesús no le dijo: “No te preocupes; todo está bien… Dijo: “No voy a dictar una sentencia definitiva ahora; ve, y demuestra que puedes mejorar. Has pecado; vete, y no peques ya más, y Yo te ayudaré todo el tiempo. Cuando llegue el final, veremos cómo has vivido.”

¿Alguna vez sentiste que nadie confía en ti por errores que cometiste? Cuando la gente ya no tiene esperanza en ti, ni cree que puedes mejorar debes tener la confianza de que a pesar de tus tropiezos Dios mismo cree en ti, porque Él tiene el poder para transformar tu vida, no superficialmente o momentáneamente, sino para la eternidad. Pero es indispensable que le entregues tu vida y  permitas que su Palabra sea la que guíe tu vida.

¡Cree en el perdón de Dios y en la nueva oportunidad que te da hoy!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mostremos y demos amor

“Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad.  Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:31-32 (DHH)

Muchas veces uno puede cargar con ciertas actitudes por causa de que fuimos lastimados o defraudados por los demás. Podemos  pensar que no dejaremos que nos hieran nuevamente y que no volverá a ocurrir. Sin darnos cuenta estamos cobrando factura a las personas de nuestro alrededor y a nosotros mismos por esas acciones del pasado. La palabra de Dios nos dice: “no dejemos que esas cosas nos impidan correr la meta” Dios desea que perdonemos el pasado y que actuemos con misericordia hacia nosotros mismos y las demás personas, aprendiendo a perdonar y perdonándonos, y junto a Él empezar la mejor historia de nuestras vidas. Es un buen momento para dejar el odio, la ira, el temor, pánico, baja autoestima, amargura y entregarlos a nuestro Padre; permitiendo que Él sane, haga latir nuevamente nuestro corazón.

Por Danitza Luna

 

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Para corregir nuestra vida

La displasia de cadera es una enfermedad ósea hereditaria provocada por una mal formación de la articulación coxofemoral (unión entre coxis y las piernas) en la que el fémur esta fuera de la cavidad que la une a la pelvis. Lamentablemente no se puede detectar del todo desde el momento del nacimiento, pero llega a manifestarse con diversos síntomas a medida que el niño va creciendo.

Hoy en día la ciencia ha logrado desarrollar una manera de tratar ese mal de una forma simple. La primera fase consiste en colocar un arnés metálico que mantiene las piernas del niño abiertas para reubicar los huesos en su lugar. Si la radiografía de control muestra una correcta reducción de la anomalía éste será el tratamiento definitivo, pero si no hay cambios podría ser necesaria una cirugía.

Por otro lado, cuando una displacía no es tratada en su momento puede dejar lesiones permanentes como cojera y dolor en la articulación.

Algo similar sucede con el pecado. Todos nacemos con una inclinación a hacer siempre lo malo y aunque al principio cualquiera parece un niño inocente, con el tiempo se manifiestan todo tipo de pecados: ira, mentira, robo, malos pensamientos, envidia, celos, etc. Todas esas acciones se hacen evidentes en proporciones pequeñas al principio y si no son corregidas suelen crecer descontroladamente.

Es verdad que al llegar a los pies de Cristo todos los pecados son limpiados completamente por la obra redentora de Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, pero después es necesario someterse a Su voluntad escrita en la Biblia para que nuestras vidas sean corregidas.

“¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra! Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. ¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes!” Salmos 119:9-12 Versión Dios Habla Hoy

Permanecer en obediencia a la ley de Dios es como colocarse un arnés que mantiene el pecado sujeto para que las obras de la carne no sigan desgastando nuestra vida. De a poco se manifestarán cambios en nuestras actitudes, costumbres y hábitos, para dar lugar al fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) del que habla Gálatas 5:22-23

Someterse a la ley de Dios puede ser incómodo y hasta doloroso al principio, pero podemos estar seguros que obtendremos cambios definitivos y eternos.

 

 

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Me dará

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19 (RVR1960)

En ocasiones creer en Dios es como caminar en la cuerda floja pero confiando que Él nos sostiene de la mano para seguir adelante. Desarrolla tu fe y el Señor te dará aquello que necesitas, ya que Él es dueño de todo lo que existe en la tierra, camina creyendo que a su tiempo el Padre se glorificará en medio de tu necesidad.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Sin cuestionar

Cuentan que cierto capitán ordenó a un soldado:

       – Dispare contra aquella casa blanca que se encuentra tras aquellos árboles de la izquierda.

Un instante después no quedaba nada. Cuando el Capitán se acercó al soldado para felicitarlo, lo halló llorando.

– ¿Qué te sucede? – Le preguntó.

– Acabo de destruir el hogar donde nací y todo lo que poseía- contestó.

– Pero… ¿Por qué no me lo dijiste?

– A mí no me toca discutir, mi capitán, sino obedecer.

Es probable que existan oportunidades en las que Dios nos pida que dejemos, destruyamos o entreguemos algo que consideramos nuestro tesoro.

Existen muchas historias de gente  que estaba confiada en sus posesiones y por malas decisiones o circunstancias que no pudieron controlar perdieron todo.  Otros vieron gravemente afectada su salud de un momento a otro,  perdieron su trabajo, un ser que amaban ya no está, su familia se desmoronó, etc.

Nunca es fácil perder algo que amamos o aquello que de alguna forma nos da seguridad, pero muchas veces Dios tomará eso porque ve más allá que nosotros. El Señor conoce nuestro futuro y sabe qué es lo mejor, por lo tanto irá quitando aquellas cosas o personas que de alguna forma interferirán en sus planes para nuestras vidas.

Nuestro primer impulso siempre será tratar de interrogar a Dios, enfrentarnos con Él, pedirle respuestas, una explicación lógica y tantas cosas más; pero el Señor es soberano y no nos corresponde cuestionar sus decisiones.

Job dijo: “…El Señor me dio lo que tenía, y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!” (Job 1:21 NTV) Él fue un hombre que aprendió lo que es sufrir grandes pérdidas pero pese a sus circunstancias confiaba en Dios  y, por esto, después le fue restituido mucho más de lo que perdió.

¿Dónde está puesta nuestra confianza? ¿En personas, cosas, nuestros logros, el éxito que alcanzamos? ¿Te has negado a entregarle algo a Dios?

“Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.” Jeremías 17:7-8 (NTV)

No mires tus circunstancias actuales, confía en el Señor,  aférrate a sus promesas, que tu esperanza esté puesta en Él y verás cómo sus planes de bien se van cumpliendo en tu vida.

 

 

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Más que vencedores

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”  1 Juan 4:4 (RVR1960)

¿Estás peleando contra un vicio o una enfermedad?  ¿Estás luchando por tu matrimonio? Cada día que pasa representa una lucha diaria, quizás en este momento tus ojos son testigos de cómo tu vida, tu hogar o tu matrimonio están siendo arrebatados por el enemigo, deja de luchar en tus fuerzas, comienza a pelear con Dios de tu lado y tu victoria estará asegurada.

Por Judith Quisbert

 

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Agradecidos

Cuando Jesús se dirigía a Jerusalén, pasó por una aldea y allí diez hombres con lepra comenzaron a pedir su ayuda y fueron sanados, pero sólo una persona volvió para agradecer por el milagro que había recibido ¿Qué pasó con los otros nueve? (Lucas 17)

Esta historia nos muestra dos tipos de personas: los que saben agradecer y los que no lo saben hacer.

¿Qué es la gratitud? Es un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

Si hoy estás vivo, viste el amanecer y tuviste el privilegio de ver a los seres que amas ¡Ya tienes muchos motivos para agradecer!

1 Tesalonicenses 5:18 señala: Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús” (DHH), la palabra nos dice que debemos dar gracias por todo.

Quizás creas que no tienes una razón para agradecerle a Dios porque estás atravesando problemas físicos, espirituales, sentimentales, económicos, etc. resulta fácil agradecer por las cosas que recibimos y cuando estamos en tiempos de bendición pero ¿Podrías agradecer en medio de los problemas?

Reconocer el favor de Dios debe ir más allá de las circunstancias que atravesamos, el sólo hecho de amanecer con vida es un motivo enorme para dar gracias.

Demostrar agradecimiento en circunstancias dolorosas es una decisión personal, es la actitud que uno toma porque está totalmente seguro que No está solo y que Dios lo sostendrá. Agradecer también es una muestra de fe.

“Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre”
Salmos 100:4 (RVR 1960)

Por Judith Quisbert.

 

 

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Deja atrás el pasado

“Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.” Efesios 4:32 (NTV).

¿Sientes que tu pasado te persigue, atrapa y sofoca? Entonces es tiempo de tomar una decisión, decide perdonar a quienes te lastimaron e incluso a ti mismo, perdona de la misma forma que Dios te perdonó a ti, sin peros ni condiciones. Se libre del peso que el pasado acarrea y déjalo ir, tú puedes hacerlo.

Por Cesia Serna

 

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Preparado para todo

Hace mucho tiempo vi la película titulada: “Al filo del peligro” que trata de una situación de supervivencia. La avioneta en la que viajaban cuatro personas cae, el piloto muere en el impacto, otro es asesinado por un oso y los dos restantes buscan sobrevivir.

Lo interesante es que Charles Morse, que es uno de los sobrevivientes, es una persona que “sabe todo”,  al gustarle leer libros tenía bastantes conocimientos: hizo una brújula improvisada para darse cuenta de qué camino  debía seguir, trampas para cazar su alimento, armas para defenderse y otras cosas que le permitieron subsistir en el bosque.

Cuando llegó la ayuda, sólo este hombre fue encontrado con vida, lo que hubiera sido imposible si no hubiese estado preparado.

¿Qué pasaría si hubieras estado en su lugar? Posiblemente estarías muerto de hambre o por el ataque de algún animal, lo que nos enseña lo importante que es nuestra preparación.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17 (RVR 1960)

La Palabra de Dios, conocida como “la Biblia”, es fundamental para la preparación de un hijo de Dios, porque: enseña, corrige, adiestra y perfecciona, con la finalidad de que estemos preparados para el trabajo que tenemos como cristianos.

El Señor quiere que en su camino seamos como Charles Morse y “sepamos todo”;  es decir, que seamos competentes espiritualmente y no nos hundamos o desesperemos en el camino, que sepamos enseñar o corregir al que lo necesita, y ser sabios para actuar cuando enfrentemos una situación inesperada, siendo guiados por lo que dice la palabra de Dios porque solamente de este modo saldremos victoriosos.

Si estás perdiendo la confianza en Dios porque estás enfrentando un tiempo de conflicto como una enfermedad, un derrumbe económico, pérdida de empleo u otros; entonces necesitas Palabra de Dios en tu corazón o quizá quieres dar a conocer el mensaje de Jesús pero no sabes cómo empezar, entonces requieres preparación.

En este momento, te animo a tomar la decisión de prepararte todos los días, apartando un tiempo importante para estudiar la palabra de Dios y realizar un buen servicio para Él.

 

 

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Dios entiende tu dolor y puede ayudarte

“El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos.” Salmos 119:71 (NTV)

Sé que no es nada fácil pasar por una prueba y estoy convencido de que a nadie le gusta atravesar momentos de dolor y sufrimiento, pero créeme que todo esto es necesario aunque no lo entendamos así. Por lo general, el dolor es el medio a través del cual nuestro Padre Celestial nos moldea para que seamos cada día más como Él.

Puede que sea difícil la situación que estás viviendo, y que tengas razones suficientes para decir que no puedes más, que todo terminó y que ya no hay solución para tu problema. Tal vez  tus circunstancias te han llevado a perder la fuerza y las ganas de seguir luchando. Pero no somos los únicos que pasamos ese proceso, también nuestro Salvador pasó por esos momentos desesperantes.

“Mientras estuvo aquí en la tierra, Jesús ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía rescatarlo de la muerte. Y Dios oyó sus oraciones por la gran reverencia que Jesús le tenía. Hebreos 5:7 (NTV)

La Biblia nos muestra dos escenas más en las que  Jesús lloró por el dolor, mostrándonos que ningún ser humano es inmune al sufrimiento. Lee: Juan 11:33-36; Lucas 19:41-44.

Sea cual sea tu situación no te limites a mostrar tu dolor delante de Jesús, acércate a Él y dile cómo es que te sientes en este instante. Recuerda que Él también pasó por momentos dolorosos y grises, y no hay nada mejor que escuchar Su voz por medio de Su palabra para seguir adelante.

“En mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos.” Salmo 18:6 (NTV)

Dios puede hacer que el sufrimiento que estás atravesando sea una bendición para ti y los que te rodean.

Oremos:

“Señor amado, tú conoces mi situación y cómo está mi alma en este momento. Te pido que renueves mis fuerzas, me des sabiduría y dirección para seguir adelante. Pongo en ti mi esperanza y mi confianza. Amén.”

 

 

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Más que palabras…

Si hubo alguien que atravesó el dolor más intenso que una persona pudo haber experimentado por causa de satanás, fue Job, a quien en todo momento el diablo intentó demostrar que detrás de su integridad se escondía el verdadero Job (un hombre egoísta que al igual que otro podría olvidarse de Dios si sus riquezas le fueran arrebatadas).

Por ello, al leer el libro de Job podemos entender que los justos no siempre tienen las cosas a su favor, muchas veces la alegría va acompañada de dolor, de la pérdida y no sólo material, sino también de salud y de personas a quienes uno ama. Job literalmente se encontraba solo, su familia lo había negado y sus amigos al intentar ayudarlo, lo visitaron y se asustaron con su dolor, lloraron y rasgaron sus túnicas; se cubrieron de ceniza como señal de compasión. Impresionados por la angustia decidieron sentarse junto a él, hacer ayuno y permanecer en silencio esperando que algo sucediera, que la pesadilla terminara y una vez más, volvieran a reunirse para reír y mirar el futuro con esperanza.

Lamentablemente, después de siete largos días, nada sucedió. Entonces decidieron hablar y fue ahí donde  comenzó el verdadero dolor porque llegó un tiempo en el que cada intervención de los amigos aumentaba el sufrimiento de Job hasta llevarlo a la desesperación: “A esto, Job respondió: ¿Hasta cuándo van a estar atormentándome y aplastándome con sus palabras? Una y otra vez me hacen reproches; descaradamente me atacan. Aun si fuera verdad que me he desviado, mis errores son asunto mío. Si quieren darse importancia a costa mía, y valerse de mi humillación para atacarme, sepan que es Dios quien me ha hecho daño, quien me ha atrapado en su red” Job 19:1-6 (NVI)

Sus amigos comenzaron bien en su tarea de querer consolar a Job,  pero después se equivocaron, ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que deseando reconfortarlo terminaron molestándolo? Como todo amigo, comprendieron que su deber era consolarlo, pero no estuvieron preparados para hacerlo y empezaron a juzgarlo. “Todos mis íntimos amigos me aborrecieron, y los que yo amaba se volvieron contra mí” Job 19:19 ¡Los amigos verdaderos nunca juzgan!

¿Cómo reaccionas a las necesidades de tus amigos? ¿Qué haces por ellos?

La Biblia dice: “El hombre que tiene amigos debe mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano” Proverbios 18:24.

¿Estás listo para darle tu apoyo más allá de las palabras?

Si bien uno no puede entender totalmente la situación por la que un amigo atraviesa, lo más sabio que puede hacer es orar por él.

Por Ruth Mamai.

 

 

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¡El tiempo de Dios es perfecto!

“Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.” Eclesiastés 3:11 (NVI).

Todo lo que Dios permite en tu vida, aun la tristeza tiene un propósito. En momentos cuando nos encontramos en situaciones muy tensas, hasta llegamos a pensar que Dios se ha olvidado de nosotros, pero en realidad, Él ha fijado el momento exacto para que tales acontecimientos ocurran con un propósito mayor al que nosotros podamos imaginar. Aunque no lo entiendas solo confía en Dios, porque Él te conoce mejor de lo que tú mismo te conoces.

Por Ruth Mamani

 

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