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De la Ira…a la desobediencia

Desde su nacimiento, Moisés fue apartado para los propósitos de Dios, y se convirtió en el caudillo que liberó al pueblo de Israel, sacándolos de la esclavitud a la tierra prometida. Sin embargo, no faltaron las quejas de la gente en contra de Moisés, lo que lo hizo enfurecerse, sin poder controlarse, hasta llegar a desobedecer a Dios, quien, lamentablemente, no tuvo otra alternativa que disciplinarlo y de la manera que más le afectaría: las plantas de sus pies no pisarían la tierra de Canaán.

¿Qué pasó? ¿Por qué Moisés merecía ser severamente castigado si él siguió fielmente a Dios durante muchos años? Esto fue lo que sucedió:

 “Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias” Números 20:7-11 (RVR).

Analicemos:

Primero: Tenía que reunir a la congregación como testigos del milagro.

Segundo: Moisés debía hablar a la roca, pero terminó hablando en contra de la gente.

Tercero: Dios había dicho que la roca daría sus aguas, pero Moisés le preguntó al pueblo si  sería capaz de hacer salir agua de la peña.

Cuarto: Moisés levantó la mano y golpeó la roca dos veces. ¡Este fue un terrible error! No era necesario golpear sino hablar.

Tal vez hoy te encuentres en una situación en la que no sabes cuánto tiempo vas a soportar. Si la presión, las quejas y aún las críticas de la gente están a punto de hacerte estallar en ira y quieres golpear esa roca cuando sólo necesitas hablar ¡Ten cuidado! No vaya a ser que esa reacción deshonre a Dios y lo pierdas todo.

Moisés sufrió las consecuencias de un pueblo que lo presionó a actuar sin medida, la Biblia dice que de lejos vio la tierra prometida mas no entró en ella.

¿Cómo reaccionas cuando la gente te da motivos para estallar?

Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Santiago 1:19-20 (NVI)

Por Ruth Mamani.

 

 

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Favor sin límites

“Haré con ellos un pacto eterno: Nunca dejaré de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondré mi temor en sus corazones, y así no se apartarán de mí. Me regocijaré en favorecerlos, y con todo mi corazón y con toda mi alma los plantaré firmemente en esta tierra.” Jeremías 32:40-41 (NVI)

Tal vez has escuchado a alguien decirte: “Estoy cansado ya no puedo seguir ayudándote, hice lo que pude” Despertando en ti un fuerte sentimiento de soledad. Lamentablemente el ser humano tiene un límite. Aun teniendo buenas intenciones, llegará un momento en que sus fuerzas o capacidades para ayudar se agoten. Contrariamente, nuestro Dios nunca cesa de ofrecernos su amor y bondad, sus fuerzas no decaen y nunca se cansa de brindarnos su ayuda y protección. Por lo tanto, si tienes una necesidad, puedes ir delante de Él con la seguridad de obtener su socorro.

Por Ruth Mamani

 

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Filtro

Un filtro de agua permite purificar este líquido atrapando las partículas que pueden ser tóxicas o perjudiciales para la salud, algunos de estos elementos son arena, barro, óxido, polvo, hierro, altas cantidades de cloro y bacterias, entre otros.

Los primeros en crear filtros de agua fueron los romanos. Al consolidarse una gran civilización perteneciente al Imperio Romano,  debieron pensar en cuál era el mejor sistema para proporcionar agua potable a todos los ciudadanos; por tal motivo, construyeron un sistema de acueducto, para transportar el agua desde los montes Apeninos. A lo largo del recorrido, se instalaron filtros y estanques, obteniendo agua de buenas condiciones al llegar a la ciudad.

Hoy en día, alrededor nuestro,  existen muchas impurezas que pueden contaminar nuestra mente, como el contenido malicioso que circula con tanta facilidad en el internet y los medios de comunicación, pero también nosotros podemos tener pensamientos negativos de acuerdo a la circunstancia en la que estemos. Es por eso que cada uno debe filtrar lo que ingresa a nuestra mente y lo que se crea en ella.

Pablo, menciona lo que debe estar en nuestra mente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8 (RVR1960)

La manera de vivir algo, comienza en nuestra mente. Es lo que pensamos y admitimos lo que va a determinar lo que somos o lo que hacemos. Cuida a qué estás expuesto, vigila tu mente. Pensar en algo triste te mantendrá afligido todo el día, en cambio, si a pesar de las dificultades piensas en las promesas de Dios tendrás mucha esperanza y te ayudará a ver la solución con más claridad.

1 Tesalonicenses 5:21-23 también dice: “Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (RVR1960)

¡Purifiquemos nuestra mente con la Palabra de Dios!

 

 

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Aprendiendo a hablar la verdad

“Sólo quien hace lo bueno y practica la justicia; sólo quien piensa en la verdad y habla con la verdad;” Salmos 15:2 (TLA)

Muchas veces decimos amar y creer en Dios, pero cuando desviamos nuestros ojos de Él vivimos siempre derrotados autojustificándonos y sintiendo autocompasión; sin embargo su voluntad es contraria. No desea que lamamos nuestras heridas, anhela usarnos, sanarnos y transformarnos. Si en algún momento expresaste: “No puedo porque ya lo he intentado”, Dios te recuerda que si transformo la vida de Pablo, Pedro y los hizo personas capaces de llevar adelante sus planes, también lo puede hacer contigo. Solo necesitas colocarte en sus manos para que tú también seas transformado.

Por Danitza Luna

 

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Protegido

Existen especies de animales que son capaces de remplazar partes de su cuerpo. El ejemplo más conocido es el de las estrellas de mar que cuando pierden alguna extremidad tardan pocos días en volver a regenerarla. Otro caso muy conocido es el de las colas de algunos reptiles que crecen después de haber sido cortadas.

También se cree que los caracoles terrestres pueden cambiar de concha, pero eso no es verdad. Estos animalitos son muy frágiles y no pueden sustituir por ningún motivo la cubierta que tienen, pero sí son capaces de regenerar cualquier rotura, brecha o imperfección que pueda presentarse ya que han sido dotados por el creador con los mecanismos necesarios para reponer o arreglar desperfectos que puedan sufrir por caídas, golpes fuertes o ataques inesperados.

Sin ese caparazón no podrían protegerse de las inclemencias del tiempo, la acción de los depredadores y serían incapaces de conservar la humedad que necesitan para subsistir. En otras palabras estarían destinados a morir.

La vida cristiana dentro del ámbito espiritual también es frágil y necesita protección.

1 Pedro 1:5 dice: “Por la fe que ustedes tienen en Dios, él los protege con su poder para que alcancen la salvación que tiene preparada, la cual dará a conocer en los tiempos últimos.” Versión Dios Habla Hoy

Nacer a una nueva vida en Cristo no nos hace inmunes a los ataques del diablo, pero no estamos solos porque la fe puesta en Dios se convierte en un escudo para que podamos llegar a la meta de la Salvación.

El Apóstol Pablo también habló de esto en Efesios 6:16: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.” Versión Reina-Valera 1960

La protección de Dios está con quienes tienen fe. Sin embargo, es posible decaer en algún momento de prueba, algo así como las roturas que sufre el caparazón de un caracol. Ese es quizás el momento más peligroso que puede tener cualquier cristiano porque su principal línea de defensa está debilitada ante los ataques de un enemigo que viene a robar, matar y destruir.

La respuesta este problema está en Romanos 10:17 que dice: “Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.” Versión Dios Habla Hoy

¿Te sientes desprotegido? Una lectura corta de la Biblia, acompañada de una oración de gratitud, asistir frecuentemente a la iglesia y procurar una vida de obediencia a Dios, son algunos de los ingredientes más importantes para restaurar y fortalecer la fe.

 

 

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Servir a los demás

“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”. Hebreos 6:10 (RVR1960)

Cuando sentimos amor por alguien, buscamos la forma de agradar a esa persona y no importa lo que tengamos que hacer. Dios ama a su pueblo y quiere que seamos sus manos, sus pies, su boca y lo representemos para hacer conocer a las personas de su amor.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Sin medida

Se cuenta que en una aldea de Madrás, en el día de Acción de Gracias, un nativo pobre ofreció para el Señor un saquito de arroz, el principal alimento de los humildes en la India.

Un pastor que estaba de paso y quien era el encargado de recibir las ofrendas que iban llegando, le preguntó:

      – ¿Cuántos kilos trae hermano?

      – No lo sé…. – fue la respuesta.

      – ¿No lo sabe? Debería saberlo, porque así no sabe cuánto está dando al Señor.

El humilde hombre continuó:

      – Nosotros, aquí, los cristianos de esta aldea, nunca medimos lo que damos a Dios.

La actitud de este hombre es una hermosa lección para todos nosotros pero no solamente en el hecho de dar recursos económicos sino en que deberíamos tratar de dar lo mejor de nuestra vida sin medida, ya sea nuestro tiempo, fuerzas, dones y talentos.

Dios conoce acerca de nuestras posibilidades y nunca nos pedirá más de lo que podemos dar. En 2 Corintios 8:11, 12 dice: “Ahora deberían terminar lo que comenzaron. Que el anhelo que mostraron al principio corresponda ahora con lo que den. Den en proporción a lo que tienen. Todo lo que den es bien recibido si lo dan con entusiasmo. Y den según lo que tienen, no según lo que no tienen”. (NTV)

No importa si es mucho o poco, lo importante es que al momento de dar lo hagamos con un corazón sincero y agradecido, que todo lo que hagamos para Dios sea con amor, sin mezquinarnos en el tiempo ni dando prioridad a otras cosas. No permitamos que otros afanes nos roben el tiempo que le corresponde al Señor.

El dar sin medida no se refiere a cuantiosas sumas, sino a dar lo que tenemos como agradecimiento, sin estar llevando la cuenta de cuánto le damos a Dios (en tiempo, dinero, fuerzas, etc.) para después “recordárselo” o “cobrárselo” en nuestras oraciones. Dar sin medidas es más una actitud de un corazón agradecido.

Recuerda que el Señor nos da mucho más de lo que imaginamos y muchas de sus bendiciones no las consideramos como tales, olvidándonos que la salud, la vida, la familia, el trabajo, los amigos, son dones de Dios.

Cuando vayas a darle algo al Señor o a hacer algo por Él no te midas y dentro de tus posibilidades, entrégale lo mejor que tienes.

 

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¿Estás listo para la prueba?

“Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió por el desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos” Deuteronomio 8:2 (NTV).

Quizás hoy mismo estás pasando tiempos complicados a los cuales no les encuentras una explicación. Recuerda que muchas veces Dios permite que enfrentemos una prueba o que pasemos por un desierto para mostrarnos realmente de qué estamos hechos y cuál es la capacidad de resistencia de nuestra fe. Persevera sin desmayar, pronto la tormenta pasará y podrás gozarte en tu victoria.

Por Judith Quisbert

 

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El valor de esperar

A un niño al que le gustaban las plantas, le regalaron la semilla de una flor de luna, la plantó y cuidó, esperando ansioso poder verla florecer. Pasó el tiempo y vio que brotaba una rama pequeña y delicada, entonces el niño la arrancó y la puso en un vaso con agua esperando que brotara la flor pensando que ya era su tiempo, pero la rama murió.

Al igual que este niño que no pudo esperar para ver la flor, muchos actuamos de la misma manera, caemos en desesperación y angustia cuando las cosas no están sucediendo como queremos y en el tiempo que planeamos y dejamos que la frustración y la ira nos invadan, llegando incluso a dudar de Dios y de su existencia.

El ritmo que lleva este mundo, impulsa al ser humano a buscar los medios para saciar el deseo que tiene, sin importar el tiempo o si está preparado para recibir lo que anhela.

El apóstol Pablo nos enseña acerca del valor de esperar, “Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido” Hebreos 10:35-36 (NTV).

¡Qué difícil es esperar! hoy varias personas caen en la desesperación por tener un compañero de vida, una casa, estabilidad económica, hijos, profesión, etc. y corren presurosos para alcanzar aquello que sueñan, sin importar lo que pueden perder en el trayecto a su objetivo.

Cuando la desesperación toma el control puede causar grandes e irremediables daños a uno mismo y a las personas que uno ama; Dios conoce cada anhelo y sueño que sus hijos tienen y como buen Padre desea complacerlos y darles mucho más de lo que imaginan, pero es necesario esperar para ver su obra.

¡Si la confianza está en Dios, no existe lo inmediato, sino el momento justo!

La paciencia es necesaria si realmente uno desea tener una vida plena; todos tenemos anhelos, metas y sueños que necesitan tiempo, algunos más de lo que planeamos, pero esperar es muestra de confianza en Dios.

Él promete recompensar tu paciencia “(…) Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman” 1 Corintios 2:9 (NTV)

El período de espera es un tiempo de preparación para recibir lo que anhelas, no procures lo inmediato, camina en el tiempo de Dios y da pasos según su ritmo.

¡Esperar traerá su recompensa!

Por Judith Quisbert

 

 

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Confíale todo

“Entrega al Señor todo lo que haces; confía en Él, y Él te ayudará.” Salmos 37: 5 (NTV)

¿Sueles acercarte al Señor pidiéndole que te ayude a lo largo del día o cuando este comienza? Si no es así, quiero animarte a que empieces a hacerlo, Dios quiere que le entreguemos todo lo que hacemos, sea grande o pequeño, fácil o difícil, porque Su intención es ayudarnos en todo lo que hagamos, de esta forma aprendemos a depender de Él.

Por Cesia Serna

 

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¿Y por qué no me involucro?

Hace poco se realizó una actividad solidaria en favor de un buen hombre que presentaba una enfermedad complicada. La familia estaba bastante endeudada y no tenían los recursos necesarios para la operación que debían realizarle; fue lindo observar cómo diferentes amigos y familiares apoyaron a este hombre en esa actividad para aliviar un poco el peso que tenía.

No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. Números 11:14-17

Moisés no podía soportar el peso que llevaba en su espalda al encargarse de todo el pueblo y  comenzó a considerar la muerte como una salida.

Muchas personas que nos rodean han llegado hasta este punto, en el que el peso de los problemas es demasiado grande, y comienzan a ver la muerte como una opción porque no pueden más.

¿Te involucras en la necesidad del otro? Seguramente muchos no fueron a esta actividad solidaria porque tenían otros planes; sin embargo, Dios nos pide: “amar al prójimo” y esto significa involucrarnos en su problema, ayudar a llevar el peso, de tal manera que no sienta morir, es dejar de pensar en uno mismo y decir: ¿Qué necesitas de mí?

En esta oportunidad te animo a renunciar al egoísmo y pensar en el otro, ayuda a las personas a llevar sus cargas porque seguramente estarás salvando una vida, brindando paz y consuelo, tal y como lo haría Jesús.

¡Si todos cooperamos los resultados serán mejores!

 

 

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No descuides tu fe

No hace mucho recibí un correo en el que la persona decía que “había perdido la fe” y que su vida espiritual ya no era la misma. Se congregaba rara vez, oraba de vez en cuando y había dejado de leer la palabra de Dios. ¿Qué sucedió?

“Timoteo, hijo mío, te doy estas instrucciones, basadas en las palabras proféticas que se dijeron tiempo atrás acerca de ti. Espero que te ayuden a pelear bien en las batallas del Señor. Aférrate a tu fe en Cristo y mantén limpia tu conciencia. Pues algunas personas desobedecieron a propósito lo que les dictaba su conciencia y, como resultado, su fe naufragó. Himeneo y Alejandro son dos ejemplos. Yo los expulsé y se los entregué a Satanás, para que aprendieran a no blasfemar contra Dios. 1 Timoteo 1:18-20 (NTV)

En los pasajes que hemos leído encontramos a Pablo dándole instrucciones a Timoteo, en ellas menciona a Himeneo y Alejandro, dos personas que voluntariamente desobedecieron las instrucciones del Señor y distorsionaron su posición como hijos. Se habían desviado del camino, ya no tenían la misma relación con Dios que al principio y terminaron alejándose. A tal punto que blasfemaron contra Dios.

Y desafortunadamente ellos no son los únicos. Conozco personas que años atrás vivían en la fe, predicaban el mensaje de Cristo, servían al Señor con pasión, se congregaban constantemente y que hoy tristemente han dejado de hacerlo y se han olvidado de Dios.

Independientemente de cuál sea el motivo o la circunstancia por la cual una persona se aleja de Dios, tiene un problema inicial y es descuidar la fe. Ésta no es algo que se da por hecho una vez que recibas a Jesús en tu corazón y tampoco es algo que no puedes perder en el camino. Se debe alimentar por medio de la palabra de Dios para que eso no suceda. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:9-10.

Un claro ejemplo es cuando Pablo llegó al final de su vida y le dijo a Timoteo. “… yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” 2 Timoteo 4:6-9 (NTV)

“He guardado la fe” No hay duda de que la fe se debe alimentar, cuidar y guardar, mediante la comunión con el Señor (Orando y meditando en su Palabra). Y eso debe ser lo más importante para un hijo de Dios. Pablo, al final de su vida, no dice: “He sido un profesional exitoso, he dado mis diezmos en gran cantidad, he tenido casas y autos, he sido bueno con todos, etc.” Simplemente dice: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” Eso muestra que su principal prioridad era guardar las enseñanzas que había recibido de Jesús.

Con seguridad el apóstol Pablo iba a terminar mal y lejos de Dios si hubiese descuidado su relación con su Creador, pero decidió en su corazón obedecer todas sus instrucciones. ¿Cómo estás con relación a tu fe? Si te das cuenta que la incredulidad se ha apoderado de ti y los pensamientos de duda han invadido tu mente, has un alto en tu vida y examínate.

No descuides tu fe, porque  es lo único que te mantendrá en el camino.

Oremos:

“Dios amado, te doy gracias por todo lo que tú haces en mi vida, gracias porque lejos de juzgarme y echarme de tu presencia, me buscas para hacerme entender y mostrarme que aún puedo volver a ti. Perdóname por haberme  alejado de ti, reconozco que me dejé llevar por otras cosas y hoy me arrepiento. Quiero comenzar de nuevo con tu ayuda, dispongo totalmente mi corazón para que obres en mí, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

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