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¿Llorar es de débiles?

El llanto es una reacción de un estado emocional, ya sea de dolor, angustia, alegría o impotencia. Aunque a veces se lo interpreta como un signo de debilidad, podemos afirmar que no lo es. De hecho la debilidad consiste en la falta de firmeza en el carácter y cuando uno llora, sólo está expresando un sentimiento, de ninguna manera está en juego la firmeza del carácter.  Si llorar fuera una debilidad, luego todos seriamos débiles pues ¿Quién no ha llorado alguna vez?

Se dice que solamente el ser humano es capaz de producir lágrimas como reacción a un estímulo que provocó dolor o tristeza, con el tiempo me di cuenta que no es bueno reprimir el llanto, sino que debemos verlo como una exteriorización normal de nuestros sentimientos.

En una ocasión el Rey David, al enterarse de la muerte de su hijo, lloró amargamente: “Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” 2 Samuel 18:33. David, estaba desbastado ante esta pérdida, aunque como sabemos, Absalón estaba poniendo en riesgo la vida de su padre.

También Jesús lloró ante la muerte de su amigo Lázaro, sin embargo su carácter siempre fue firme, porque sabía quién era y demostrar compasión o dolor no lo hacía menos delante de los demás. Por el contrario instantes más tarde, dio una muestra inequívoca de autoridad al decirle a Lázaro saliera fuera y haciendo que resucitara.

Muchas veces escapamos de expresar esta emoción, por miedo a parecer débiles; sin embargo, debes estar seguro que llorar tiene ciertos beneficios: nos ayuda a reducir el estrés, da claridad de pensamientos y permite desahogar tus emociones, posibilitando pensar más claramente sobre la situación que te angustia, por lo cual estarás más cerca de la solución de tu problema.

Probablemente tendremos que seguir experimentando situaciones en las que debamos derramar lágrimas. Pero esto, lejos de ser una señal de debilidad, debe entenderse como un signo que muestra nuestra dependencia y necesidad de Dios. Llorar significa: yo no puedo con esto, pero conozco a uno que tiene todo poder para darme la salida de esta situación.

Cuando veas a alguien llorar, préstale tu apoyo y escúchalo. Ahora, cuando seas tú el que llora, recuerda que no estás solo, Dios está contigo en todo momento, también y con más razón en los tiempos de angustia.

Cuando lloramos y derramamos lo que hay en nuestro corazón delante de Dios, recibimos, esa paz y consuelo que sólo Él puede dar.

“Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más”. Apocalipsis 21:4

 

 
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Conquistador

Uno de los íconos más grandes de la historia fue Alejandro Magno. Sus triunfos militares le dieron mucha fama y en poco más de una década, logró que su reino se extendiera desde Grecia, pasando por el Mar Egeo y el mar Mediterráneo, Asia Menor, Media, Egipto, Mesopotamia, Persia, Asia Central llegando hasta la India.

Tras su muerte fue ensalzado como el más grande de los conquistadores del mundo antiguo. Algunos lo llamaron un segundo Aquiles haciendo alusión a que era casi un dios, pero para otros como los Griegos no era más que un tirano que destruyó todas las culturas de las tierras que conquistó.

Su figura y legado han estado presentes en la historia tanto de Occidente como de Oriente, a lo largo de más de dos milenios ha inspirado a hombres como Julio César y Napoleón Bonaparte en sus actividades militares.

Pero detrás de todas esas conquistas y de toda esa grandeza hubo un escándalo al interior del palacio real en Macedonia, capital de su reino. Alejandro era un hombre que nunca supo controlar sus impulsos sexuales, tanto así que estaba constantemente inclinado a cometer actos de perversión contra sus propios súbditos.

Los escritos antiguos que fueron encontrados lo describen como un líder y estratega innato con mucha fuerza en batalla, pero débil para controlar sus emociones. Por ejemplo, tras la muerte de Hefestión, un amigo desde su infancia, Alejandro se volvió loco de dolor haciéndose afeitar la cabeza y las crines de los caballos del ejército, canceló todos los festejos, pintó de negro las murallas de la ciudad y crucificó al médico que lo había atendido. Una locura.

Aunque Alejandro fue un verdadero conquistador, nunca pudo gobernarse a sí mismo. Al respecto la Biblia dice: “Más vale ser paciente que valiente; más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades.” Proverbios 16:32 Versión Dios Habla Hoy.

Los impulsos amparados por los sentimientos siempre acarrean problemas; en momentos así uno podría encontrarse tomando malas decisiones, hablando indebidamente, comprando lo que no se necesita, invirtiendo sin sabiduría y hasta entregando el corazón a quien no debe. Los sentimientos son una parte de nuestro ser que siempre deben estar muy por debajo de las convicciones.

No importa los logros materiales o intelectuales que uno pueda tener, la verdadera conquista siempre será la que uno hace al dominar sus impulsos y sentimientos.

Proverbios 25:28 dice: “Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro, así es quien no sabe dominar sus impulsos.” Versión Dios Habla Hoy

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¡Construir!

Generalmente toda persona suele establecerse metas personales: estudiar una carrera profesional, tener una familia, brindar una educación sana para los hijos, tener un negocio propio y lucrativo, levantar en un buen ministerio, etc.

Todos esos logros suenan nobles y honorables, pero sin duda requieren esfuerzo continuo y dedicación permanente, ya que nada que sea perdurable es construido de la noche a la mañana.

Salmos 127:1 dice: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vélala guardia.” Versión Reina-Valera 1960

Esta es la realidad: No importa lo que estemos construyendo, logrando o levantando, en algún momento las dificultades se harán presentes y tratarán de arrasarlo todo, es más, esas mismas dificultades provocan que nuestras debilidades y el mal carácter que tenemos se hagan evidentes para quienes nos rodean. Todo esto puede provocar inestabilidad y la mayoría de las veces nuestra capacidad puede ser rebasada.

Mateo 7:24-25 dice: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Versión Reina-Valera 1960

Un nuevo año termina y otro más está por comenzar. Quizás hubo muchos emprendimientos o metas que te pusiste a ti mismo, y tal vez no todo se ha cumplió como esperabas. No te desanimes.

Un nuevo año es una nueva oportunidad para volver a empezar. Esta vez ten presente a Dios porque lo que Él hace siempre permanece. Su poder tiene la cualidad de hacer posible aquello que para nosotros parece imposible, sencillamente porque cuando nuestra capacidad es rebasada su fuerza continúa, cuando nuestra sabiduría es insuficiente Él puede seguir guiándonos y cuando parece que ya nada se puede hacer, Dios todavía puede hacer más.

Si ya empezaste y ves que existen problemas golpeando tus proyectos, tu familia, tu negocio, tu ministerio, etc. es hora de incluir a Jesús en todo el proceso, porque todo lo que es edificado sobre la Roca firme permanece.

Dios es fiel.

 

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No tengo nada que darte

¿Alguna vez te has sentido insignificante por tener poco que dar? Al compararnos con otras personas y observar nuestras propias carencias podemos sentirnos pequeños y débiles. La pregunta es: ¿Cómo te mira Dios?

Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Cuando anochecía, se acercaron a Él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá.

Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Mateo 14: 13-21

Estaba oscureciendo y  por esta razón los discípulos querían despedir a la gente prontamente para que  pudieran comprar comida; pero Jesús, teniendo compasión de las personas, quiso darles alimento. Los discípulos se asustaron, puesto que la gente era mucha, pero, Él solamente les pidió que entregaran lo que tenían, en este caso, cinco panes y dos peces, con los cuales ocurrió el milagro.

Jesús hizo un milagro con lo poco que tenía el pueblo de Dios para dar, Él bendijo esto y se hizo el milagro. A veces, nos sentimos pequeños, débiles y pensamos que tenemos muy poco para dar Dios, pero olvidamos que Él quiere mostrar su poder por medio nuestro.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10

En una ocasión fuimos con algunas personas a hablar de Dios a un hospital, entre ellos se encontraba un amigo, quien manifestaba ser nuevo y tener poco conocimiento como para predicar. Uno de los lideres le dijo: “comparte sólo lo que tienes” Él recordó el único versículo que sabía (Juan. 3:16) y comenzó a predicar, las personas al escuchar este mensaje tan claro y sencillo se pusieron a llorar y pedir que se manifieste el amor de Dios.

Dios conoce tus debilidades, sufrimientos, necesidades, así que no escapes de su presencia, Él no quiere que te alejes, al contrario, te pide que le entregues solamente lo que puedes dar porque en sus manos es muy valioso y sucederán milagros.

¡No te sientas débil o pequeño porque con Cristo eres invencible!

 

 

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¡Una salida!

Ante una situación de necesidad queremos encontrar a toda costa una puerta salida ¡Ojalá así fuera cuando enfrentamos una tentación!

La tentación es todo impulso a hacer algo atrayente que no es correcto delante de Dios y, como se caracteriza por ser irresistible, es difícil negarla por lo cual muchos se quedan cediendo a sus deseos.

No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla“. 1 Corintios 10:13

Es alentador saber que Dios proveerá una salida cuando enfrentes un momento de tentación, una forma de escapar; lo que indica que aunque tengas deseos o estés a punto de fallar, Él continúa pendiente de ti.

“Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.

Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella.” 2 Samuel 11:1-4

David fue tentado al ver desde su terrado a una mujer hermosa bañándose y no pudo resistir la tentación de preguntar por aquella mujer. En ese momento recibió una advertencia: “es esposa de uno de tus servidores” ¡Esta era la puerta de salida que Dios le dio! Betsabé era  casada y por lo tanto era prohibida; además, era mujer de uno de  los siervos que se encontraban luchando en la guerra por su nación, por consiguiente, había un mayor motivo para respetar a la esposa de Urías. Lamentablemente David ignoró la puerta de salida.

En la Biblia dice: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” Marcos 14:38

Israel se encontraba en guerra y David estaba durmiendo, mandó a todos a la batalla pero él no fue. Después de dormir todo el día se le presentó la tentación a la que no pudo resistir. Es por este motivo que Jesús nos pide que estemos despiertos y oremos porque nuestra carne es débil; David olvidó que se encontraba en una guerra y por tanto fue un blanco fácil del enemigo.

Si estás enfrentando situaciones de tentación, debes estar alerta a las advertencias o puertas de salida que te brinda Dios. Por otro lado, te animo a despertar, ponerte de rodillas y dedicar un tiempo considerable a la oración, porque como hombres somos débiles pero la oración nos fortalece.

Si eres tentado ¡ora! Porque si eres débil con Jesús serás fortalecido.

 

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La fortaleza de la salvación.

Dardwin era un muchachito que vivía en la región montañosa de Escocia. Era muy flaco y debilucho, sus piernas eran delgadas como las de un ciervo, tenía  los ojos casi escondidos tras sus pómulos y ya no le parecía gracioso que su mamá cuente el número de sus costillas cada vez que se sacaba la camisa.

Su padre era un herrero con grandes habilidades en el manejo del metal y, a diferencia de su hijo, tenía una voz firme y brazos gruesos, sus rojizos cabellos y su mirada penetrante le daban el aspecto de ser un hombre riguroso, pero la verdad es que amaba mucho a su familia y sobre todo a su hijo.

Un día la mamá de Dardwin lo envió a recoger agua del río y algunos frutos silvestres del bosque, con la intención motivarlo a hacer actividades que lo ayudaran a vencer sus miedos: primero fue por el agua y luego se adentró al bosque por los frutos, pero unos cuervos salieron de entre los arbustos y le hirieron en la cabeza, dejándolo sin más remedio que soltar todo lo que llevaba en las manos para cubrirse y salir corriendo.

Llegó a casa y les contó a sus padres lo que había ocurrido. Pero más allá de las heridas que tenía, notaron que sus miedos e inseguridades habían aumentado. Esto no se podía quedar así, pensó su papá; entonces fue de inmediato a trabajar a su taller sin parar hasta altas horas de la noche.

Al día siguiente, al despertar, Dardwin vio un yelmo junto a su cama. Era hermoso y brillante, pero lo mejor era que estaba hecho justo a su medida y tenía su nombre grabado en el interior. De inmediato se lo puso y modeló por su habitación, viéndose en el espejo se sentía poderoso y capaz de derrotar a cuanto enemigo se le acercara.

Bajó a desayunar y le dio gracias a su padre dándole un abrazo. Casi a medio día su madre le pidió que fuera al río a recoger agua y al boque por frutos silvestres. Dardwin simplemente asintió con la cabeza, tomó un balde, una cesta y cuando estaba a punto de salir por la puerta, su madre le preguntó si no olvidaba nada mientras sostenía su yelmo.

El muchacho se lo puso al instante y se fue marchando como un soldado enviado a la guerra. Sacó agua del río y al adentrarse en el bosque, los cuervos volvieron a atacarlo. Dardwin cuchaba los picotazos pero ya no le causaban daños, se sacudía y los cuervos se alejaban por un momento y, aunque volvían a atacarlo, él  ya no tenía miedo porque estaba protegido.

Recogió todo lo que pudo y salió corriendo. Casi podía escuchar trompetas y tambores de guerra entonando himnos triunfales por su hazaña, su mente no paraba de imaginar proezas bélicas mientras agitaba una rama en el aire. Regresó a casa con la autoestima renovada y feliz de haber cumplido con su deber.

Desde ese día Dardwin siempre se ponía su yelmo para salir y poco a poco, ese chiquillo debilucho e inseguro cambió físicamente, sus temores se habían extinguido y se volvió más fuerte.

Esta es la historia de un muchacho, pero podría ser la de un hombre mayor, la de una mujer o la de cualquier persona que parece no tener fuerzas para nada porque se ha convencido de ser débil. Pero el yelmo de la Salvación del que habla Efesios 6:17, nos permite proteger nuestra mente, lugar donde almacenamos todas las promesas y mandamientos de Dios.

Cuando intentamos movernos en una dirección, los cuervos atacan con sus filudos picos sobre nuestra cabeza: Las palabras hirientes llegan y las noticias malas se presentan y, por si eso no fuera poco, nuestra propia naturaleza caída nos tiene convencidos de una aparente inferioridad.

Pero al protegernos con el yelmo de la Salvación, nuestra mente está resguardada de todo pensamiento que quiera alejarnos de Dios. Recuerda que el Sacrificio de Jesús nos ha dado Salvación, esa es la prueba máxima de Su amor hacia nosotros.

“Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.” 1 Tesalonicenses 5:8 Versión Reina-Valera 1960

Nunca dejes de ponerte el yelmo de la Salvación.

 

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¿Cómo están tus fuerzas?

¿Recuerdas el dibujo animado “Popeye el Marino”? A pesar de la variedad de capítulos que este dibujo presentaba, tenía algo en común que sobresalía en todos sus episodios: cada vez que no podía vencer una situación difícil o se sentía debilitado sacaba una lata de espinacas y comía  todo el contenido, recuperaba sus fuerzas y en seguida enfrentaba al enemigo.

Me pareció interesante recordar este personaje, puesto que nos ayudaría mucho a entender cómo el Señor quiere que prioricemos su presencia en estos tiempos. Muchas veces estamos debilitados por las circunstancias difíciles que enfrentamos en el camino, nos angustiamos, lloramos sin saber qué hacer  pero olvidamos buscar a  Dios, quien nos puede dar nuevas fuerzas.

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31

¿Cómo podremos ser restaurados y recibir nuevas fuerzas de lo alto? Nuestro cuerpo  se debilita diariamente  y es por este motivo que cada día necesitamos alimentarlo, si dejamos de comer por un tiempo seremos débiles y necesariamente tendremos que consumir alimentos  para que nuestro organismo se restaure. Así también es nuestro espíritu, necesita alimentarse diariamente de Dios, en oración y lectura de su palabra.

¿Te encuentras fuerte o débil espiritualmente? Si estas enfrentando una situación complicada, estás cansado y no tienes fuerzas para continuar, no es tarde para recuperarte y cargarte de energía. En este momento ponte de rodillas, pide perdón al Señor por haberte alejado y para recibir nuevas fuerzas. Después de una plática sincera aparta un tiempo para leer su palabra, porque también Él tiene algo para decirte.

¡Si quieres vencer, recupera las fuerzas!

 

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Imposible de esconderte

A los niños pequeños les encantan los juegos, hay uno que me llama la atención por la inocencia de ellos;  es el juego de las escondidas, a pesar que son tan obvios de encontrar suelen esconderse tapando sus ojos o su cabeza con algo, y claro que nosotros les hacemos creer que no los encontramos.

Como estos niños también nosotros solemos intentar escondernos de Dios cuando le fallamos o pecamos; aunque en el fondo de nuestro corazón queremos estar en paz con Él la vergüenza nos aleja.

Puede que hayas hecho algo que te avergüenza y te ocultas de Dios, dejas de orar poco a poco, dejas su Palabra y crees que así Él no sabrá nada de ti, sin embargo es un engaño; el Salmo 139 habla respecto a la omnipresencia y omnisciencia de Dios, el versículo 7 dice: ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? y continua indicando los lugares posibles donde esconderse: subir al cielo o bajar a lo profundo de la tierra, o ir al este o al oeste, o esconderse en la obscuridad de la noche pero ninguna es apta para esconderse. Dios está en todo lado por más que intentemos ocultarnos de Él.

Antes de escondernos de Dios sería mejor ser humildes y reconocer nuestro error confiando en Su perdón: “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” Hebreos 4:16 (NTV)

Así como es imposible ocultarnos de Dios cuando le fallamos es también imposible escondernos de su gracia y amor, aunque huyamos Él nos hablará de diferentes maneras para que volvamos a su camino.

¡Su amor nos alcanzará!

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No abandones

“Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.” Hebreos 10:39 (NTV)

Qué fácil es abandonar la carrera cuando uno está debilitado, desanimado, sin fuerzas y sin ganas de seguir peleando la batalla. Es muy sencillo tirar la toalla cuando estás pidiendo a gritos socorro y parece que nadie te escucha. Pero cuán difícil es entender que todos esos sufrimientos dispone Dios para el bien de quienes lo aman, a los cuales Él ha llamado conforme a su propósito.

La vida cristiana se trata de sufrir y soportar penalidades por amor a Él, aunque a veces no entiendas porqué Dios permite tal situación. Es en esos momentos de dolor donde Dios ve tu fidelidad y dependencia.

Un claro ejemplo es Job, un hombre intachable, de absoluta integridad, que era un fiel servidor de Dios y se mantenía apartado del mal. (Job 1:1) Un día perdió todo lo que tenía: hijos, sirvientes, ganados y por último fue herido con terribles llagas en la piel, desde la cabeza hasta los pies.

La pregunta es: ¿Qué hizo Job cuando se encontró en esa terrible situación? ¿Le reclamó a Dios por los problemas que tenía? Acaso le dijo: ¿Mientras más te busco y vivo según tu palabra más problemas me vienen?

“Job dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo estaré cuando me vaya. El Señor me dio lo que tenía, y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!».” Job 1:21 (NTV)

A pesar de todo, Job no pecó y permaneció fiel y firme en el Señor. No abandonó su fe y Dios lo bendijo más que al principio.

Sea cual sea tu situación no abandones tu fe, no te rindas y sigue adelante. Aunque te falten las fuerzas, aunque estés débil y las circunstancias no sean favorables, sigue avanzando al propósito divino de Dios, mantente firme y con la mirada puesta en tu Salvador. Él no te trajo hasta aquí para que te rindas sino para conquistar, para salir victorioso, para ser cabeza y no cola, para demostrar que eres capaz y que tienes un Dios más grande que tus problemas.

Confío en que estarás bien, que Dios hará un gran milagro en tu vida y será glorificado Su nombre por las  maravillas que hará en ti.

 

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Para tener fuerzas

Los ciervos son animales bastante organizados, por lo menos así lo ha revelado un estudio hecho por la Universidad de Castilla en España. Al introducir a 44 hembras de la especie en una granja experimental, se describieron varios comportamientos muy interesantes, pero lo que más les llamó la atención fue lo siguiente:

Las ciervas se dividen en grupos por edades: el liderazgo le pertenece a las de mayor edad y las jóvenes son subordinadas. También se observó que las que dominaban seleccionaban la comida. Al tener en la granja una variedad de alimentos a disposición, ellas separaban para sí los cereales por su alto contenido de nutrientes y dejaban las legumbres por su bajo poder alimenticio.

Esto ocurría porque las que eran más grandes estaban encargadas del cuidado y la alimentación de las crías. Quizás ese comportamiento no se puede apreciar en la seguridad de la granja experimental, pero si tiene muchas sentido cuando la manada está expuesta a un ambiente salvaje.

Muchas especies de animales actúan de la misma manera; los que cuidan a la manada, los que dirigen al grupo, los machos alfa, etc. Siempre son los que procuran mejores alimentos por la tarea que desempeñan.

Algo podemos aprender del comportamiento de los animales en la naturaleza.

Imaginemos que un atleta debe hacer el recorrido de 50 Km (31 millas aproximadamente) para ganar un premio. Por lógica, su preparación física y su alimentación, no van a ser iguales a la de una persona que no tiene que enfrentar el mismo reto.

El ambiente espiritual es similar. La recomendación que hace Pablo en 1 Corintios 9:24 en la Versión Reina-Valera 1960 dice: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”

Es una instrucción en la que queda implícita la preparación continua a la que debe estar sujeto el atleta, de lo contrario es imposible que pueda realizar una carrera competitiva y pugnar por el premio.

De igual manera, si no existe una alimentación espiritual adecuada no hay mucha esperanza para el que quiere correr en la carrera que Dios ha puesto por delante (Hebreos 12:1).

Desánimo, frustración, cansancio, desaliento, pena, angustia, confusión, ansiedad, ira, deseos de abandonarlo todo, sensación de monotonía, aburrimiento, etc. son algunos de los factores que anuncian una hambre espiritual. Si no se suplen a tiempo, es posible terminar en un pecado y alejado de Dios.

Los ciervos en el ámbito natural comprenden esa necesidad de alimento para su supervivencia. Toma ese ejemplo y sé responsable, comprende que el alimento espiritual es importante para que puedas correr la carrera que Dios a trazado delante de ti.

“Tu promesa es más dulce a mi paladar que la miel a mi boca. De tus preceptos he sacado entendimiento; por eso odio toda conducta falsa. Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino.” Salmos 119:103-105 Versión Dios Habla Hoy (DHH)

 

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¡Ya no puedo más!

Creo que en algún momento de nuestra vida dijimos o escuchamos decir a alguien: ¡Ya no puedo más! Estas palabras que manifiestan rendición, cansancio y agotamiento se hacen parte de nosotros cuando sentimos que las dificultades han sobrepasado nuestras fuerzas.

Ya no hay fuerzas para seguir, el silencio y el vacío se han apoderado de nuestros pensamientos y la luz de un futuro dejó de brillar; no concebimos esperanza, entonces nos vemos estancados por los problemas y ya no queremos seguir, creyendo que el dolor que tenemos es lo único a lo cual podemos aferrarnos.

Elías vivió algo similar, después de haber escuchado que Jezabel lo perseguía para matarlo y había jurado frente a sus dioses que lo cumpliría, escapó para salvar su vida hacia el desierto. Un día de camino, sentándose bajo un enebro y deseando morirse dijo “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy mejor que mis padres.” (1 Reyes 19: 1-4)

¿Un hijo de Dios puede expresar estas palabras? Y aunque tal vez nos cueste aceptarlo es así, pero esta declaración no es de cobardía sino, es un reconocimiento que somos tan frágiles y débiles que necesitamos de alguien para poder vencer. Cuando llegamos a este punto entonces no sólo entendemos sino comprendemos que únicamente Dios puede ayudarnos y darnos la fortaleza para continuar. En Joel 3:10 el Señor se dirige a aquellos que están débiles, que se sienten sin fuerzas y les exhorta a decir “fuerte soy”, en 2 Corintios Pablo dice “…por el amor a mi Salvador me gozo en las debilidades, en afrentas, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Versículos más delante de 1 Reyes dice que Elías estaba durmiendo cuando vino un ángel a alimentarlo por dos veces y él fortalecido se levantó y continúo su camino.

Hoy quiero animarte a que si te encuentras en una situación donde ya no puedes más y quieres renunciar a todo, recuerdes que la fortaleza y el poder de Dios están contigo, no estás solo; por ningún instante pienses que el Señor te abandonó porque Él que te hizo, cuida de ti y no te dará más allá de lo que puedas soportar.

 

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¡No quiero dejar de jugar!

Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres.

Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a afligirlo, pues su fuerza se apartó de él.

Y le dijo: !Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no . Jueces 16:17-20

La madre de Sansón era estéril, por lo que su hijo fue un milagro divino. Estuvo dedicado a Dios desde su niñez según el voto Nazareo, que implicaba diferentes normas entre las cuales se encontraba “No” cortarse el cabello. A pesar de que el Espíritu de Dios solía venir sobre él y lo usaba para hostigar a los filisteos, a Sansón le interesaba más satisfacer sus deseos, que los de Dios.

Muchas veces Sansón  estuvo a punto de traicionar a Dios por Dalila, y al final terminó haciéndolo, creyendo que de igual forma Dios lo respaldaría, lo triste es que “él no sabía que Jehová ya se había apartado de él”, jugó con fuego y terminó quemándose.

¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?  Proverbios 6:27-28

La Biblia también menciona esta gran verdad ¿Cómo se aparta la gente del camino de la rectitud de Dios? ¿Por qué se desvía? Lamentablemente por su débil carácter. Es posible que el Señor te siga usando y bendiciendo a pesar de que este tiempo estés satisfaciendo un deseo que no es de su agrado, no esperes a  que se aparte de ti y termines quemándote por mantener el carácter de un niño.

Te animo a renunciar por completo a tus deseos para dar lugar a los planes de Dios en tu vida. No pienses que de igual forma Dios seguirá bendiciéndote o respaldándote porque Él es Amor; no olvides que  también justo y santo. Forma un carácter maduro, por  el que todos sepan que vas a obedecer a Dios antes que cualquier deseo.

 

 

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