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¿Estamos todos predispuestos a las adicciones?

Según el científico del conocimiento de Texas, Brian Anderson, las personas luchando con adicciones de drogas o alcohol no son muy diferentes al resto de nosotros. En su artículo sorprendente titulado Dependencia de Drogas y Alcohol, su estudio muestra que el cerebro humano está programado para responder a cualquier tipo de recompensa: comida, drogas o cualquier cosa que ocasione placer, al generar una tendencia hacia buscar ese tipo de recompensas en el futuro. Según él, la gente que se hace adicta a las drogas puede ser más sensible a este tipo de comportamientos y menos capaces de suprimir sus efectos cautivadores. También dice que con más estudios, los expertos podrán aprender cómo refrenar los cerebros de las personas que luchan con adicciones para ayudarlos a tratar el uso adictivo de drogas y otras actividades.

En realidad hay sustancias que de por si no son malas, lo que las hace perjudiciales es el uso que hagamos de ellas. El abusar de las cantidades. Hay drogas legales como el alcohol, y tomarlo moderadamente no causa daño. Los daños surgen cuando bebemos y manejamos o cuando bebemos en exceso y dejamos de controlar nuestras emociones. Hay personas que se vuelven agresivas.

Muchas personas llegan a la bebida o droga buscando “olvidar problemas” y realmente lo que están haciendo es metiéndose en problemas peores.

La adicción es una enfermedad, pero también se cataloga como un síntoma que muestra la forma en que la persona se relaciona con el mundo. El carácter compulsivo forma los hábitos y son lo que la sociedad condena. Hay adicciones que de por si, por diversas razones la sociedad y las leyes condenan. Las leyes se hicieron para respetarlas, y debemos comenzar por aprender a respetar nuestro cuerpo como creación divina que es.

Como siempre digo, todos los excesos son malos. Y si no sabes si te puedes hacer adicto a algo o no, lo mejor es no hacer la prueba. Por otra parte el control de uno mismo, es algo que se practica y se fortalece con la práctica. Es lo que muchos llaman madurez. Hay personas que pueden tener muchos años de vida, pero no han madurado. No son fuertes en el auto control.

Hay muchos testimonios de personas que han dejado las adicciones al recibir a Jesús en sus vidas. Oren por las personas que conozcan con este tipo de enfermedad.

Se requiere de gran fuerza de voluntad y ya cuando es adicción, de excelente ayuda profesional. Si conoces a alguien que tiene una adicción, no te engañes pensando que tú lo (la) puedes cambiar o que va a cambiar porque te ama. Necesita recibir a Jesús, y necesita ayuda profesional. Y honestamente, necesita tener la disposición de hacer un cambio.

Si conoces a alguien que esté sufriendo de alguna adicción, nos puedes escribir a consejerí[email protected]  y te guiamos en la búsqueda de ayuda profesional según el caso.

Dios te bendiga.

 

 

Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

De la debilidad…al pecado

Eli es un personaje del Antiguo Testamento con un problema muy actual. Durante cuarenta años fue líder de Israel y un excelente sacerdote que se ganó el respeto del pueblo. Sin duda era una buena persona y si bien no estaba cometiendo adulterio ni robando las ofrendas, su deficiencia como padre lo llevó a la tragedia.

Si Elí era un buen hombre, ¿Qué pasó? ¿Por qué fracasó?

Cometió tres errores que como padres o líderes somos también propensos a caer.

     – Fue tolerante con el pecado, Eli estaba consiente que sus hijos Ofni y Fines cayeron en fornicación aun siendo siervos en el tabernáculo, no se atrevió a reprenderlos.

       – Fue muy tímido para poner mano fuerte a la rebeldía de sus hijos. Es verdad que ya tenía una edad avanzada y tal vez se sentía débil físicamente, pero hizo muy poco para corregirlos.

    – Fue lento para actuar y reprender el mal proceder de sus hijos y cuando quiso hacerlo, ya era demasiado tarde, porque ellos no quisieron obedecerlo.

“Elí, que ya era muy anciano, se enteró de todo lo que sus hijos le estaban haciendo al pueblo de Israel, incluso de que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada del santuario. Les dijo: ¿Por qué se comportan así? Todo el pueblo me habla de su mala conducta”. 1 Samuel 2:22-23 (NVI)

Si en estos días has visto cómo un integrante de tu familia o de tu congregación ha cometido una falta que deshonra a Dios y por no quedar mal con esa persona o por no sentirte fuerte espiritualmente no dijiste nada y lo dejaste pasar ¡Ten cuidado! Dios no puede ser burlado, Él es capaz de quebrantar sus promesas para erradicar el pecado. Esto fue lo que hizo con Elí y sus hijos, el Señor le había prometido que su familia ministraría para siempre, pero a causa de la desobediencia anuló su promesa y lo cambió por maldición.

Ofni y Fines murieron y más adelante Elí también lo hizo. Tal vez el futuro habría sido otro si Elí no se hubiera convertido en cómplice de sus hijos.

Hoy por hoy, en la posición que te encuentres, Dios te dio una gran responsabilidad para con tus hijos u ovejitas de tu congregación, si te sientes incapaz de reprender a alguno que haya caído en pecado, empieza por examinar tu vida y busca alguna debilidad moral o espiritual para no dudar y actuar con rapidez ante el pecado.

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24 (RVR)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Solo Dios basta!

“Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad. Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí.” 2 Corintios 12:8-10 (TLA)

Una amiga tiene una enfermedad que le impide subir de peso y además para su tratamiento debe tomar medicación de por vida. Estas medicinas en muchos casos terminan debilitándola aún más. En este estado de quebrantamiento en su salud ella pudo reconocer que esta circunstancia, lejos de debilitarla, la hacía cada vez más fuerte, porque esto permitió que se aferrara más fuerte de la mano de Dios. Por lo tanto y al igual que ella, podemos afirmar que en Dios somos fuertes, todo lo que necesitamos es su amor, para enfrentar cada circunstancia difícil de la vida. Solo Dios basta.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Se agotaron tus fuerzas?

A veces en la vida se enfrentan tiempos difíciles, bastantes problemas que terminan con nuestra poca fuerza; entonces, nos cansamos  y  observamos que el camino se torna cada vez más largo e insostenible, sentimos que no podremos más porque hemos dado todo lo que teníamos.

Lo que quiero que entiendas en esta oportunidad, es que en cuando estás en un tiempo así no necesitas “fuerzas” para continuar, sino el amor de Cristo.

Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (DHH)

Si te encuentras en un momento de debilidad, necesitas recordar el amor de Dios en tu vida: Primero te eligió entre muchas personas, te salvó a pesar de no merecerlo y tiene un propósito para tu vida, aún después del pasado que has tenido.

La realidad es que No vencerás este conflicto si continúas luchando con tus propias fuerzas, puesto que la fuerza humana tiene un límite; sólo lo lograrás con el poder del Señor y este se mostrará plenamente en tu debilidad. Así que si te encuentras en una situación compleja te animo a confiar como David:

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido. Salmos 28:7-8

En el tiempo de dificultad David confió en el Señor, para él su fortaleza y escudo protector era Dios, al cual  alababa y se gozaba de tenerlo, y por esto  Dios lo ayudó.

En este tiempo te animo a poner tu confianza en Dios para que Él te socorra, alégrate de tener su amor y cántale una canción alabando su nombre.

¡Demuestra que confías en Él entregándole todas tus cargas!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Soy fuerte en mi debilidad

“…Señor me ha dicho: Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad…” 2 Corintios 12:9 (DHH)

Resulta hermoso saber que Dios está con nosotros en toda circunstancia, que tiene el control de todo y que además pelea por nosotros. Por eso es importante, que en cada situación, busquemos su presencia y refugio, entonces ya no habrá debilidad, seremos fuertes porque será Dios peleando a nuestro favor.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

“Mi poder se perfecciona en tu debilidad”

Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí. Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.  2 Corintios 12:8-10 (TLA)

Pablo escribió con toda sinceridad la lucha con su carne, tal vez se sentía tan desesperado como nos sentimos nosotros cuando nos encontramos en medio de una situación difícil de enfrentar y estamos tan cargados por las cosas que nos acontecen que por un momento olvidamos quién es el centro de nuestras vidas.

¿Cuál es ese problema que parece consumir tus fuerzas? ¿Qué es lo que te roba la paz y quiere hacer que pierdas la esperanza? ¿Qué es eso que en tu interior te molesta tanto que te hace pensar que Dios no escucha tus oraciones y que tampoco está junto a ti? ¿Hay algo que actualmente está desestabilizándote de tal manera que sientes que vas a perder la cordura?

Si es así, al igual que a Pablo, Dios te dice:

“…Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad…”.

Sólo su amor y su gracia te llevarán a escalar nuevos peldaños de victoria.

Hoy te animo a rendirte delante Dios y no frente a tus problemas, tal vez el dolor que estás sintiendo es incomparable y nadie más lo entiende, pero créeme que Dios sí, Él quiere llevar esa carga por ti.

Pablo entendió que su fuerza no venía de él sino de Dios, por ello pudo gozarse en medio de cualquier situación que haya estado pasando, porque  sabía que la tribulación era momentánea.

Recuerda que cuando eres débil, entonces eres fuerte, porque mayor es el que está en ti que el que está en el mundo.

Por Ruth Mamani

 

 
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¿Llorar es de débiles?

El llanto es una reacción de un estado emocional, ya sea de dolor, angustia, alegría o impotencia. Aunque a veces se lo interpreta como un signo de debilidad, podemos afirmar que no lo es. De hecho la debilidad consiste en la falta de firmeza en el carácter y cuando uno llora, sólo está expresando un sentimiento, de ninguna manera está en juego la firmeza del carácter.  Si llorar fuera una debilidad, luego todos seriamos débiles pues ¿Quién no ha llorado alguna vez?

Se dice que solamente el ser humano es capaz de producir lágrimas como reacción a un estímulo que provocó dolor o tristeza, con el tiempo me di cuenta que no es bueno reprimir el llanto, sino que debemos verlo como una exteriorización normal de nuestros sentimientos.

En una ocasión el Rey David, al enterarse de la muerte de su hijo, lloró amargamente: “Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” 2 Samuel 18:33. David, estaba desbastado ante esta pérdida, aunque como sabemos, Absalón estaba poniendo en riesgo la vida de su padre.

También Jesús lloró ante la muerte de su amigo Lázaro, sin embargo su carácter siempre fue firme, porque sabía quién era y demostrar compasión o dolor no lo hacía menos delante de los demás. Por el contrario instantes más tarde, dio una muestra inequívoca de autoridad al decirle a Lázaro saliera fuera y haciendo que resucitara.

Muchas veces escapamos de expresar esta emoción, por miedo a parecer débiles; sin embargo, debes estar seguro que llorar tiene ciertos beneficios: nos ayuda a reducir el estrés, da claridad de pensamientos y permite desahogar tus emociones, posibilitando pensar más claramente sobre la situación que te angustia, por lo cual estarás más cerca de la solución de tu problema.

Probablemente tendremos que seguir experimentando situaciones en las que debamos derramar lágrimas. Pero esto, lejos de ser una señal de debilidad, debe entenderse como un signo que muestra nuestra dependencia y necesidad de Dios. Llorar significa: yo no puedo con esto, pero conozco a uno que tiene todo poder para darme la salida de esta situación.

Cuando veas a alguien llorar, préstale tu apoyo y escúchalo. Ahora, cuando seas tú el que llora, recuerda que no estás solo, Dios está contigo en todo momento, también y con más razón en los tiempos de angustia.

Cuando lloramos y derramamos lo que hay en nuestro corazón delante de Dios, recibimos, esa paz y consuelo que sólo Él puede dar.

“Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más”. Apocalipsis 21:4

 

 
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Nada que perder

Los griegos cuentan de un soldado enfermo que en tiempos de Antígono se destacó mucho en la guerra. Era siempre el primero en la batalla, valiente entre valientes. La razón de ello era que sufría tanto por motivo de una enfermedad, que luchaba en la guerra con el fin de olvidarla. Sabía que tenía poco tiempo de  vida, así que  no temía a la muerte.

Antígono, gran admirador de este valiente soldado, al enterarse de su enfermedad,  lo hizo curar por uno de los más eminentes médicos de Grecia pero, desde ese día, ya no apareció más el guerrero en el frente de batalla. El antes valiente y destacado soldado buscaba comodidades y descanso, pues, como  lo expresó a sus camaradas, habiendo recobrado la salud, deseaba vivir para gozarse de ella y no estaba dispuesto a arriesgar su vida.

Lo mismo sucede con muchos de nosotros que durante el tiempo de pruebas estamos comprometidos, valientes, trabajando y dando lo mejor de nuestras vidas para Dios, pero cuando nuestras oraciones son respondidas o llegan los momentos de calma, decidimos disfrutar de la vida y dejamos de lado todos nuestros compromisos.

Si bien a nadie gusta enfrentar problemas, hay que reconocer que pueden ser la mejor motivación para mantenernos cerca de Dios y buscarlo de todo corazón. Cuando tenemos todo en contra y ya no tenemos nada que perder es cuando nuestra búsqueda de Dios se hace más sincera e incesante.

Quizás muchas veces los problemas parecen eternos y la respuesta de Dios no es inmediata porque si quitara de nuestras vidas todas aquellas cosas que nos  preocupan, inquietan y duelen daríamos un paso al costado, alejándonos de Dios y perdiendo nuestra vida.

“Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12: 9,10 (NTV)

Vive cada día como si no tuvieras nada que perder, dando lo mejor de ti, gozándote tanto en las pruebas como en los tiempos de paz, sabiendo que todo nos ayuda a ser mejores y nos acerca a lo que Dios quiere que seamos. No temas ni te desanimes, recuerda que en Él está nuestra fortaleza.

 

 

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No tengo nada que darte

¿Alguna vez te has sentido insignificante por tener poco que dar? Al compararnos con otras personas y observar nuestras propias carencias podemos sentirnos pequeños y débiles. La pregunta es: ¿Cómo te mira Dios?

Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Cuando anochecía, se acercaron a Él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá.

Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Mateo 14: 13-21

Estaba oscureciendo y  por esta razón los discípulos querían despedir a la gente prontamente para que  pudieran comprar comida; pero Jesús, teniendo compasión de las personas, quiso darles alimento. Los discípulos se asustaron, puesto que la gente era mucha, pero, Él solamente les pidió que entregaran lo que tenían, en este caso, cinco panes y dos peces, con los cuales ocurrió el milagro.

Jesús hizo un milagro con lo poco que tenía el pueblo de Dios para dar, Él bendijo esto y se hizo el milagro. A veces, nos sentimos pequeños, débiles y pensamos que tenemos muy poco para dar Dios, pero olvidamos que Él quiere mostrar su poder por medio nuestro.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10

En una ocasión fuimos con algunas personas a hablar de Dios a un hospital, entre ellos se encontraba un amigo, quien manifestaba ser nuevo y tener poco conocimiento como para predicar. Uno de los lideres le dijo: “comparte sólo lo que tienes” Él recordó el único versículo que sabía (Juan. 3:16) y comenzó a predicar, las personas al escuchar este mensaje tan claro y sencillo se pusieron a llorar y pedir que se manifieste el amor de Dios.

Dios conoce tus debilidades, sufrimientos, necesidades, así que no escapes de su presencia, Él no quiere que te alejes, al contrario, te pide que le entregues solamente lo que puedes dar porque en sus manos es muy valioso y sucederán milagros.

¡No te sientas débil o pequeño porque con Cristo eres invencible!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Soy vulnerable

Las lágrimas suelen mostrarnos frágiles, pero es parte de nuestra naturaleza ante la impotencia, injusticia, angustia, dolor, desesperación o algo que nos afecta emocionalmente; y en ocasiones cuando por alguna razón lloramos no nos gusta demostrarlo o sentimos vergüenza.

Muchas veces resistimos a no demostrar lo que en realidad sentimos, solamente para que los demás no nos vean vulnerables porque la perfección y el carácter firme siempre son bien vistos, y esto no está mal, pero que en ocasiones es una barrera para llegar a las personas de nuestro alrededor con empatía, ya que nos ven tan arriba de ellos mismos que prefieren mantener distancia a pesar de que podrían necesitar nuestra ayuda.

Jesús al ver a María y a los judíos que la acompañaban en su dolor por la muerte de su hermano Lázaro, se estremeció en espíritu y se conmovió, entonces “Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.” Juan 11:35-36

La vulnerabilidad que Jesús demostró no cambió su virtud o poder. En otra ocasión también mostró enojo cuando derribó las mesas de los cambistas y los expulsó del templo;  cuando los habitantes de Jerusalén lo rechazaron, Él lloró porque sabía que esa ciudad sería destruida pronto y nuevamente  expresa sus emociones en el huerto de Getsemaní poco antes de su muerte.

Como cristianos no somos perfectos aún, estamos en ese proceso, pero no tengamos vergüenza mostrarnos como somos, pues aunque la sociedad demande perfección las personas somos propensas a equivocarnos. Recordemos que tenemos un Padre que, a pesar de nuestra imperfección, nos ama. ¡Eso es una maravilla! Y debe ser nuestro motor para que nos levantemos después de cada caída y también para ayudar a otros a levantarse.

Creo que nuestras caídas o equivocaciones deben ayudar a otros a levantarse, porque si Dios tiene compasión de ti o de mi seguro que también con todos los que le busquen de corazón.

“Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” Salmos 126:5-6 (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Atrapado!

Muchas jóvenes escriben pidiendo asesoramiento por haber avanzado demasiado en una relación, empezaron con tomarse de la mano, abrazos, posteriormente caricias y besos hasta encontrarse en una situación donde les resulta difícil poner un alto o retroceder.

“¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?” Proverbios 6:27-28

La realidad es que jugar con fuego es peligroso, grandes bosques se han incendiado simplemente por una pequeña chispa que fue encendida en ignorancia. El ser humano, como hombre, presenta diferentes debilidades y en su falta de conocimiento o madurez le gusta jugar con ellas; lo que no se dan cuenta es que continuar arriesgándose puede tener terribles consecuencias.

“Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. ” Mateo 5:29-30

En este pasaje el Señor no nos está llamando a auto-mutilarnos, sino a ser radicales; es decir, exagerados en las medidas que tomemos para apartarnos de ese pecado.

Si tienes una debilidad que ha avanzado; ya sea la pornografía, dependencia al alcohol o drogas, una relación que no está caminando conforme lo que Dios ordena o no es aprobada por Él, o cualquier otra, es preciso que tomes medidas extremas si quieres salvar tu alma.

Te pondré un ejemplo: si tu debilidad es haber ido demasiado lejos en una relación, es preciso que por un tiempo dejen de salir a solas, que no se encuentren en lugares oscuros o aislados. Si es una relación que no es aprobada, entonces tendrás que cambiar de número, no frecuentar lugares donde puedan encontrarse, eliminar todas las cosas que puedan recordarte a esta persona.

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.” Josué 1:7

Ser radical no es fácil, pero Dios te pide que te esfuerces y seas valiente. Si estás luchando contra algo o has permitido que tu debilidad avance a tal punto que piensas que no podrás vencer, escribirnos, nos gustaría acompañarte en este proceso porque ¡Nada es imposible para Dios!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es la depresión y qué podemos hacer al respecto?

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos y esto se puede considerar normal, pues hay diversas razones que pueden ocasionar estos breves episodios.

Pero existe la depresión clínica, que es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.

Los síntomas de la depresión abarcan:

  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
  • Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Movimientos lentos o rápidos.
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
  • Sentimientos de desesperanza y abandono.
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.
  • Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual.

Estos síntomas pueden aparecer en todas las edades.

También existen diversos tipos de depresión clínica, en las que podemos incluir la depresión posparto, la depresión premenstrual o TDP (trastorno disfórico premenstrual), la depresión estacional TAE (trastorno afectivo estacional), la depresión mayor con características psicóticas (las personas pierden el contacto con la realidad por momentos) y el trastorno bipolar, que ocurre cuando la depresión se alterna con manías.

La depresión puede ser transmitida de padres a hijos, puede ser desencadenada por hechos estresantes o una combinación de factores. Uno sabe que necesita a un médico profesional cuando la persona afectada con depresión:

-Escucha voces que no existen.

Llora con frecuencia sin motivos.

-Falta al trabajo, a la escuela o a eventos familiares por más de dos semanas.

-Siente que algún medicamento le causa depresión pero no deja de tomarlos.

-Tiene varios de los síntomas que indican depresión.

Si el nivel de depresión no es mayor, varias de las cosas que podemos hacer para mejorar ese estado de ánimo son:

-Recordar que somos una creación maravillosa de un Dios asombroso que nos ama incondicionalmente

-Pensar en momentos agradables, positivos, alegres de su vida.

-Caminar al menos 15 minutos en un parque, bosque o en cualquier lugar abierto cada vez que se sientan así.

-Tomar suficiente agua. El sentirnos fatigados, deshidratados, muchas veces aumenta la posibilidad de trastornos anímicos.

-Reducir el consumo de lácteos, chocolate, café; pues el exceso de estos, a veces trastornan químicamente nuestro organismo y nos pueden dar sensación de desánimo.

-Dormir bien es muy importante.

Hay varios pasajes Bíblicos que recomiendo leer cuando se sientan así:

“Regocíjense por su santo nombre; alégrense ustedes, los que adoran al Señor”. 1 Crónicas 16:10

“¡Así que alégrense mucho en el Señor y estén contentos, ustedes los que le obedecen! ¡Griten de alegría, ustedes de corazón puro!” Salmos 32:11

“¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo!” Mateo 5:12

Y por encima de todo, busquen a Dios, Él siempre estará ahí para nosotros.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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