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Dime con quién andas

El hombre fue creado para vivir en sociedad. Estamos hablando de la necesidad natural de pertenecer a una comunidad con el fin de alcanzar satisfacción a través de las relaciones amistosas. Cualquier persona en la escuela, en la universidad, en el barrio, en la iglesia, etc. siente ganas de tener un grupo de amigos.

Elegir un entorno donde se puedan hacer amistades tiene mucho que ver con los gustos deportivos, afinidades artísticas, inclinaciones políticas, intereses mutuos e incluso se ha visto que el grado intelectual y el nivel económico juegan papeles importantes, pero no definitivos. Al final la humanidad ha crecido tanto que fácilmente se puede seleccionar uno o varios amigos de diferentes estratos sociales.

Por otro lado, el proceso de conocer gente nueva puede ser más fácil de lo que parece. Se ha comprobado que una persona que asiste frecuentemente a un lugar como un gimnasio, repetidamente se para en el mismo lugar, viste de forma similar todos los días y saluda a los que se hallan en su entorno, podría rápidamente promover su imagen convirtiéndose en alguien conocido. Esto sucede en la universidad o en el trabajo: uno cuando es nuevo empieza a tener una rutina y casualmente saluda a algún interlocutor desconocido, luego empieza una conversación con intercambio de ideas amigables y si se encuentra afinidad en uno o varios aspectos, con el tiempo podría formarse una relación duradera.

Aunque mucho se habla de la dificultad para hacer amigos, la verdad es que con un poco de personalidad cualquiera podría alcanzar cierto nivel de popularidad en cualquier entorno. Pequeños actos amistosos como saludar, dar la mano, ser amable, sonreír, etc. son suficientes.

Sin embargo, la Biblia repetidamente nos recomienda que sepamos seleccionar a las personas con las que decidimos rodearnos: Dios le dijo a Abraham que saliera de su país,  el pueblo hebreo dejó la tierra de Egipto, las tribus de Israel tenían prohibido tener contacto con los pueblos idolatras que los rodeaban, los apóstoles fueron advertidos de lo dañino de las relaciones con los religiosos  hipócritas de la época, etc.

Salmos 1:1-2 dice: “Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día.” Versión Dios Habla Hoy

En una sociedad con tanta diversidad de personas saber seleccionar amigos es importante ya que el entorno suele afectar la conducta, la personalidad y tiene el poder de influenciar de buena o mala manera a cualquiera. Definitivamente la elección de amigos no es algo que se pueda tomar a la ligera.

Jesús era conocido por muchos, pero tenía un grupo de seguidores de entre los cuales eligió a 12 para que sean sus apóstoles, y de esos tenían un grupo íntimo de 3 con los que siempre hablaba: Pedro, Juan y Jacobo (Marcos 5:37).

Él es nuestro mejor ejemplo: no está mal ser conocido, popular y apreciado, pero no a todos se les puede llamar amigos íntimos.

Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.” Versión Reina-Valera 1960

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué frase te representaría mejor?

Una ilustración cuenta que en una charla a jóvenes de un seminario se les planteó lo siguiente:

“Supongan que Dios pusiera en sus manos un diamante y les pidiera escribir en él una frase que tendría que ser leída en el último día, la cual revelará sus pensamientos y sentimientos en tan solmene ocasión, ¡Con qué cuidado escogerían esa frase!. Es lo  que Dios ha hecho: ha puesto ante ustedes, mentes inmortales, más imperecederas que el diamante, en las cuales tienen que escribir día tras día y hora tras hora, sus impresiones, y ejemplos, y ello será testimonio en favor o en contra de ustedes el día del juicio”

Todos los días tenemos la oportunidad de escribir en una nueva página en blanco de nuestras vidas, constantemente estamos tomando decisiones y todas ellas influyen en cómo será nuestra vida, en qué legado dejaremos y a quiénes impactaremos positiva o negativamente.

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.” Efesios 5:15-17 (NTV)

Busquemos aprovechar cada día de nuestras vidas, que no haya un sólo día que consideremos perdido, sino que cada noche al ir a descansar podamos estar tranquilos, confiando en que dimos lo mejor de nosotros  y que Dios recompensará nuestro esfuerzo.

Recuerda que Dios nos ha confiado algo mucho más valioso que un diamante: nuestras vidas, y depende de cada uno de nosotros cuidarlas y darles el valor que realmente tienen. Nuestro cuerpo físico es temporal y pasajero pero la vida  no termina con la muerte.

¿Qué dirán de ti en tu funeral? ¿Cómo te recordará la gente? ¿Cambiaste alguna vida con tu ejemplo? ¿Qué dirá la frase que te representará mejor?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

9 características que todo cristiano debe tener

Ser cristiano significa seguir el ejemplo de Jesús. Cuando lo aceptas en tu vida, Dios se convierte en el dueño y Señor de todo lo que tienes; y por lo tanto, tu vida cambia. Gálatas 5:22-23 (TLA) dice: “El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.” De este versículo se entiende que todo cristiano que verdaderamente tiene a Jesús en su corazón, debe reflejar las siguientes características:

Es imposible que alguien diga que es cristiano y no refleje amor. Esto en sí ya es una contradicción directa, pues, Dios es amor. La Biblia no nos dice que amemos cuando el amor es recíproco, o cuando la otra persona lo merece; sino que amemos a otros de la misma manera en que lo hacemos con nosotros mismos. Sin embargo, para amar a otros, primero debemos amar a Dios. Marcos 12:30 dice: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”, una vez que cumples esa parte, amar a los demás es un simple reflejo de lo que ya llevas dentro: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo” (v. 31 TLA).

Demostrar alegría no significa sonreír todo el día. Cuando eres cristiano, entiendes que tu lugar no está en la Tierra y que, por lo tanto, las cosas que aquí ocurren son pasajeras. Cada aflicción, problema, tristeza, o preocupación es nada comparado con la eternidad que nos espera. Colosenses 3:2 nos dice que fijemos nuestra atención en lo eternal; y cuando piensas en el cielo que Dios nos tiene preparado, la alegría que Él pone en nuestros corazones se muestra en cada área de nuestra vida.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!” (Filipenses 4:4, NTV).

Ser cristiano no significa estar libre de problemas, sino tener la paz y seguridad de Dios cuando estas cosas ocurren. Juan 16:33 (NTV) dice: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Hay muchas técnicas y ejercicios que prometen traernos paz; sin embargo, la paz que Dios da no se iguala a ninguna otra, pues, su paz no es circunstancial, sino que es duradera.

La paciencia es algo que todo cristiano debe reflejar, independientemente de su personalidad. Ser paciente demuestra confianza, esperanza, amor, fe e inteligencia (Proverbios 14:29). Si alguien no es paciente, se puede perder las más grandes bendiciones que Dios tiene para su vida.

Ser amables implica demostrar un genuino interés por la otra persona. Filipenses  2:3-4 (DHH) dice: “..que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.” Uno puede practicar la amabilidad desde pequeños gestos y esforzarse para hacer que otros vean el fruto del amor que Dios nos da.

Hay distintas maneras de demostrar buen trato y una de ellas es con las palabras. Efesios 4:29 nos advierte que debemos decir palabras que edifiquen a la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. Debemos de tratar bien a otros, incluso cuando ellos no hacen lo mismo con nosotros. En Mateo 5:43-44 (TLA) también nos recomienda a orar por aquellos que no nos desean lo mejor: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los maltratan. Así demostrarán que actúan como su Padre Dios, que está en el cielo.”

Dios nos pide depositar toda nuestra confianza en Él, sin importar los momentos difíciles que pasemos, así como dice Hebreos 11:1 (TLA): “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.” Dios sabe recompensar a quienes le tienen fe, pues, al hacerlo le estamos demostrando fidelidad. Al ser fiel a Dios, le estás poniendo por sobre todo lo demás en tu vida; y cuando lo haces, todas las cosas siempre trabajan para bien.

La humildad no puede faltar en los cristianos. Efesios 4:2 (TLA) dice: “Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros.” Ser humilde es aceptar que sin Dios no podemos ser nada, y que, gracias a Él lo tenemos todo. Humildad no es sinónimo de baja autoestima ni pobreza, sino de dejar que Dios sea más importante que nuestro yo.

1 Corintios 10:23 (TLA) dice: “Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.” Dios nos ha dado la libertad para elegir entre el bien y el mal. Cada elección que hagamos tiene una consecuencia. A diferencia de los animales, Dios nos entregó dominio propio para que aprendamos a controlar nuestros malos deseos. Quien necesite ayuda para gobernar sus impulsos, puede acudir a Dios para que Él le dé la fortaleza necesaria.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ejemplo transformador

Cuentan que un niño fue una vez a una escuela de chicos de escasos recursos; en el lugar le lavaron la cara y al volver a su casa la madre, viendo el rostro tan limpio del pequeño, no pudo menos que creer que el suyo estaba bastante sucio, así que se lavó también.

Cuando el padre vio las dos caras limpias; se lavó igualmente. Luego comparó desfavorablemente el  cuarto en el que vivían  con las caras limpias, de manera que la madre se puso a  fregar y limpiar el polvo.

Otra mujer que vivía en otro cuarto en la misma casa, viendo el cambio de sus vecinos, se decidió a emplear los mismos medios de limpieza. Pero el cambio no se limitó  a estas  dos familias sino que toda la vecindad se reformó. Y todo esto fue el  resultado de haber lavado la cara a un pequeño.

Lavarle el rostro a un pequeño puede parecer una acción casi insignificante, podríamos creer que más allá de evitar enfermedades y de que se vea bien no hará ningún otro cambio significativo, lo cual es una gran mentira.

Cada una de  nuestras acciones tiene repercusiones y muchas veces no llegaremos a conocer el alcance que tuvieron, pero sin duda habrán afectada la vida de una o más personas. Nunca olvides que aún la cosa más mínima  que hagas puede cambiar la vida de alguien, edificándola o destruyéndola. Y lo mismo sucede con nuestras palabras, todo aquello que digamos repercutirá en los demás.

Las familias en las que hay amor y respeto tienen niños que tratan de la misma forma a los demás; y aquellas en las que la violencia física o verbal está presente tienen miembros agresivos con otros y esto tiende a ser una cadena en crecimiento.

Procuremos que nuestras palabras y acciones transformen la vida de los demás, que puedan verse en nosotros como en un espejo, que podamos inquietarlos a cambiar y a ser mejores, a corregir sus caminos y ayudar a otros.

“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos.  Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios”. Efesios 5: 1, 2 (NTV)

Busquemos que en todo tiempo ser buenos imitadores de Dios, que nuestras vidas reflejen su amor y podamos ser agentes de cambio de personas, familias y hasta comunidades.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es lo que más amas?

“Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” Génesis 22:2 (RVR)

La promesa se había cumplido en Abraham. Dios le había dado descendencia, lo había prosperado y bendecido muchísimo, pero llegó el tiempo de volver a ser probado.

Abraham había obedecido a Dios muchas veces en su caminar con Él, pero ninguna prueba había sido más dura y severa que esta: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” (Génesis 22:2).

Muchas veces Dios nos pide lo que más queremos en la vida, o nos demanda algo que nos cuesta entregarle, pero Abraham es un ejemplo de Fe y Obediencia. ¿Quién imaginaría que Dios le pediría a Isaac, el hijo de la promesa? y ¿Cómo respondería Abraham?  Sin ninguna duda en su corazón, muy temprano en la mañana siguiente, Abraham se puso en marcha con un asno cargado de leña y  su amado hijo Issac, tal vez este último preguntaría: Papá y ¿dónde está el cordero que será sacrificado? Puede que lágrimas hayan corrido de los ojos de Abraham, pues  Isaac era la promesa que Dios le había hecho pero, ¿por qué Dios se lo quitaría?

Tal vez te encuentres en una situación similar a la de Abraham, después de haber esperado por mucho tiempo la promesa de Dios para tu vida, Él la cumple para que la disfrutes, pero no pasa mucho tiempo y te pide de vuelta lo que te dio. Parece inexplicable, pero a veces Dios quiere asegurarse de cuán lejos llega tu amor por ÉL.

Pero, ¿Qué sucede cuando Dios nos está pidiendo algo que no es de tanta de bendición en nuestras vidas? Por supuesto que no nos cuesta dar.

La palabra del Señor dice en Hechos 10:23  “…Más bienaventurado es dar que recibir”.

Si anhelas un gran ministerio, tienes que entregarle algo a Dios primero, y no porque tengas que hacer cosas para que Él te bendiga, porque su misericordia es nueva cada mañana, pero quizás puede ser ese trabajo o esa persona que tanto le pediste a Dios te haya alejado de su presencia o te llevó a dejar de servirle cuando recibiste lo que tanto pediste.

Este es el momento de tomar una decisión, porque cuando obedecemos a Dios como lo hizo Abraham, confiando en que su plan es el mejor camino por el que debemos andar, seguro que todo obrará para bien.

Por Ruth Mamani

 

 

 

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De tal palo tal astilla

¿Has escuchado esta frase alguna vez? yo creo que sí, pues habla acerca de el ejemplo que los padres dan sus hijos.

Hace muchos años conocí a un niño en la escuela, su madre se había ido al extranjero debido a que su esposo era alcohólico y mujeriego. Mi amigo se crió con su padre, era muy frecuente verlo borracho y andar con muchas mujeres. No hace mucho me encontré con él y luego de hablar un rato, pude darme cuenta que él se había transformado en una réplica bastante exacta de su padre.

Pasaban las horas y no podía sacarme esta historia de mi mente, lo cual me llevó a reflexionar, acerca de la importancia de nuestro ejemplo como padres, una responsabilidad de la cual, no siempre estamos conscientes.

Es así que nosotros somos el ejemplo a seguir de nuestros hijos. Somos los responsables de inculcarles  valores y principios que marcarán su vida. Ellos están siempre atentos. mirando lo que hacemos, nuestras reacciones, incluso aprendiendo de nuestras decisiones. Copian nuestros gestos, la manera de hablar e imitan así muchas de las cosas que ven en nosotros y esto sucede las 24 horas del día, ellos ven todo.

Dice la Biblia:

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6

Tenemos la responsabilidad de cuidar por ellos, lo que implica no solo proveer para sus necesidades físicas, sino también para las afectivas, llevando contención y fundamentalmente para instruirlos en los principios de Dios, los cuales serán los cimientos en los que edificarán su vida.

Los valores que reflejan tus actos, serán los que vayan formando la vida de tus hijos. Recuerda, tienes una gran responsabilidad en mostrarle un ejemplo a seguir.

“Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer”. Éxodo 18:20

Por Daniel Zangaro

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Oro por hierro

Se cuenta que Federico Guillermo III, rey de Prusia, se encontró con que necesitaba dinero para proteger y consolidar la economía del país. La situación había llegado a ser tan delicada que solicitó de todas las mujeres del reino que entregasen sus joyas de oro y plata a fin de ser convertidas en monedas. A cambio de sus joyas, las mujeres recibían una pieza de fundición de hierro en la que había impresa la siguiente inscripción: “Yo di oro por hiero – 1813”

Pronto se convirtió en motivo  de orgullo el usar este sencillo ornamento, pues él era prueba del sacrificio hecho.

Así obtuvo su origen la Orden de la Cruz de Hierro, como distintivo para premiar los actos de servicio y sacrificio realizados en favor de la nación.

Al igual que en esta anécdota de la historia, Dios hizo un intercambio similar, dio lo más valioso, a su Único Hijo, para poder salvarnos.  Es por eso mismo que debemos dar lo mejor de nuestras vidas para su reino.

“Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios”. Efesios 5:2 (NTV)

Debemos lleva vidas que sean un reflejo de todo lo maravilloso que Dios hizo por nosotros, de su amor, misericordia y perdón. Que cuando la gente nos conozca pueda ver a Cristo y su obra en nosotros.

“Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo” Colosenses 3:23-24 (NTV)

No escatimes nada, vive dando lo mejor de ti. Dios está esperando y buscando a aquellos que estén decididos a entregar todo aquello que los tiene sujetos a la vida terrenal; con la diferencia de que a su tiempo Él dará como recompensa, no una “cruz de hierro”, sino una corona de gloria. ¿Qué es lo que estamos dispuestos a sacrificar por amor al nombre de Dios?

 

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Relación padres-hijos con respeto

Todos los padres buscamos tener el respeto de nuestros hijos. Es primordial para llevar una buena relación y también para educarlos correctamente. Pero no olvidemos que nosotros los padres también los debemos respetar a ellos como seres humanos que son.

El ser constantes en las pautas y normas es clave. Porque si un día porque no estás de humor o cansado no les impones la disciplina que les has impuesto antes, ya los chicos pueden ir perdiendo el norte. Se desorientan. Lo que está mal un día, otro está bien o viceversa. Eso no trae nada bueno.

El respeto es ganado, no puede ser exigido. Cuando tus hijos te hablen, así sea a gritos, escúchalos. Evidentemente cálmalos con un buen abrazo, les dices que los amas y luego les preguntas por qué están tan alterados.

Si por el contrario nos colocamos al mismo nivel de pegar gritos, decir frases amenazadoras o humillantes, no vamos a lograr más que conseguir la misma respuesta en otras ocasiones.

El diálogo es imprescindible. El tono de voz moderado, la cortesía y los buenos modales no son solo cosas que debemos enseñar. Si las practicamos, las aprenderán mejor por el ejemplo. Les enseña más lo que hacemos que lo que decimos.

Sé que hay niños que tienen tanto temperamento, que muchas veces nos pueden sacar de las casillas. Si el nene se pone demasiado terco, o grosero – ¡algunos hasta les pegan a sus padres! En esos casos yo sí recomiendo una buena nalgada, que pique. Cuando se les da y se les dice la razón por la cual se le está dando, generalmente funciona a perfección. Darles la razón por la cual le has dado el castigo es muy importante.  La comunicación per sé, forma parte de una relación donde se puede dar amor y recibirlo de vuelta, respetar y que te respeten.

Una clave para lograr respeto es conversar con los chicos, no solo cuando les tengas que llamar la atención por algo que hayan hecho mal. En el día, les puedes preguntar cómo les fue, que han aprendido y tal vez hasta compartirles algún momento agradable del día que hayas tenido. Cuéntales de cuando tú eras niño y las aventuras que pudiste vivir con amiguitos. Saber escucharlos y constantemente conversar con ellos va a estrechar la relación y va a fortalecer los lazos de respeto. Con ello, las posibilidades de que ellos a su vez en el futuro tengan buenas relaciones de amistad y de pareja van a ser mayores.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es lo que ven?

Christian Herald cuenta una historia acerca de un joven que atendiendo a un anuncio se presentó  en una ladrillera que ofrecía trabajo.

– ¿Cuánto paga? – preguntó el muchacho.

– Diez pesos por semana y alimentos – respondió el hombre.

– ¿Qué clase de alimentos? – inquirió el muchacho.

– Bueno- Balbuceó el corpulento fabricante con buen humor- son los que yo como.

– Deme el empleo- se apresuró a decir el joven sonriendo, mientras miraba atentamente al gran hombre.

Puede sonar gracioso el hecho de que haya sido la apariencia del fabricante de ladrillos lo que convenció al joven para pedir el puesto, pero sin duda alguna, la gente seguía más por lo que ve, por lo que hacemos y somos que por lo que decimos.

Nuestras vidas deben ser un ejemplo del amor y el poder transformador de Dios, debemos reflejar en cada acto que somos verdaderos discípulos de Jesús. Sin duda alguna no es fácil ser como Él pero no llegaremos muy lejos ni alcanzaremos vidas si nos dedicamos solamente a hablar.

“Y sé tú mismo un ejemplo para ellos al hacer todo tipo de buenas acciones. Que todo lo que hagas refleje la integridad y la seriedad de tu enseñanza. Enseña la verdad, para que no puedan criticar tu enseñanza. Entonces los que se nos oponen quedarán avergonzados y no tendrán nada malo que decir de nosotros”. Tito 2:7,8 (NTV)

Que nadie tenga nada que reprocharte, ni ninguna cosa mala que decir acerca de tu vida y conducta, por el contrario, procura que te conozcan como una persona recta, sabia, digna de ser imitada.

Nuestros actos hablan más alto que nuestras palabras, al punto de poder callarlas. Procura que tus actos y palabras digan lo mismo, que tu vida sea una demostración práctica de tu fe, que la gente al verte busque ser como tú, anhele la vida que tienes y el gozo que muestras pese a las adversidades.

 

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El Retrato

Una historia cuenta  acerca de  un célebre rey de Polonia que hizo grandes hazañas. Cuando le preguntaron cuál era el secreto de su éxito, les dijo:

      – Soy hijo de un gran padre y llevo siempre conmigo, en un medallón, su retrato. Muy a menudo lo miro.

Cada vez que  el rey se disponía a entrar   en combate, miraba el retrato del padre y extraía de él el valor necesario. Cuando tenía que reunirse con sus consejeros hacía lo mismo y luego actuaba de manera correcta.

¿Qué es lo que hacemos cuando vamos a tomar decisiones importantes? Cuando estamos en medio de una prueba, ¿A quién acudimos? ¿De dónde sacamos valor para hacer frente a  todas las circunstancias adversas de la vida?

Nosotros no necesitamos un medallón con la foto de nuestro Padre, lo llevamos en el corazón y pese a eso, muchas veces nos olvidamos de Él y hacemos todo por nuestra cuenta; no practicamos sus mandamientos, ignoramos su ejemplo e incluso, evadimos su consejo.

El hacer las cosas por nuestra cuenta, sin pedir ayuda de nuestro Padre, puede acarrearnos demasiado dolor, tomar decisiones equivocadas sólo por capricho o apuro puede ser catastrófico para nuestras vidas.

“Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá”. Proverbios 19:21 (RVR 1960)

Tener a Dios siempre presente, en todo lo que hacemos y lo que somos, nos permitirá vivir sabiamente, dándonos la posibilidad de  disfrutar de las bendiciones que nuestro Padre tiene para cada uno de nosotros, aún en los tiempos malos.

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios.  Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos.” Efesios 5: 15, 16 (NTV)

La vida no siempre es fácil y muchas veces la incertidumbre de las circunstancias nos generan temor y ansiedad, lo que hace más complicado saber qué es lo correcto; pero si  buscamos, en todo momento, el consejo de Dios,  tenemos presentes sus mandamientos y el ejemplo que Jesús nos dejó, su paz inundará nuestras vidas y  podremos cumplir  el propósito que tiene para nosotros.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Aprendiendo de Papá

Es impresionante como los niños, desde temprana edad, empiezan a absorber y copiar lo que observan. Tal vez creemos que recién cuando ellos tienen uso de razón comienzan a imitar o hacer lo que ven, pero no es así, este proceso de reproducir todo lo que los rodea se inicia mucho antes.

En lo personal me sorprende la forma en la que ellos imitan lo que ven. Mi bebé acaba de cumplir un año y cuando lo subimos a algún juego que tiene un volante, él comienza a moverlo con las dos manos y a hacer un ruidito con la voz, como la de un motor; aun no habla pero ya imita los sonidos que oye y los movimientos que ve cada día en su papá cuando maneja.

Normalmente todos actuamos de acuerdo a lo que aprendimos de nuestro entorno, sea bueno o malo, e independientemente de cómo haya sido nuestra infancia no debemos olvidar que nuestro Padre y mejor ejemplo es Dios.

Tu vida pasada o las personas que te hayan rodeado no tienen porqué ser tu referente de vida, ni  tu patrón a seguir, tu vida puede cambiar y cada cosa que quieres cambiar de ti y que no te hace feliz, puede convertirse en algo bueno.

“Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” 1 Tesalonicenses 1:6 (RVR-1960)

Si naciste de nuevo y aceptaste a Cristo como tu Salvador puedes seguir el ejemplo de tu Padre y ser restaurado. Puedes cambiar tu vida y ser imagen y semejanza de quien te creó.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De corruptos y corruptores

Leo que los hijos del profeta Samuel no anduvieron en los caminos de su padre. Al contrario, y cito del texto, “se volvieron a la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho”. Nada nuevo bajo el sol. Sorpresa para los ingenuos que creían que la corrupción era un invento de mandamases de repúblicas bananeras y/o sudamericanas. Para quienes miramos continuamente a la historia – esa aburrida parte de la vida para la mayoría – es la recurrente manifestación de la naturaleza humana, capaz de nobles acciones a la vez que susceptible al atractivo de la maldad.
Me permito algunas reflexiones en torno a este aleccionador fragmento. Al finalizar su vida, Samuel alegó con contundentes pruebas haber vivido una vida austera, sin préstamos y sin haber participado en ilícito alguno. El caso de sus hijos confronta crudamente con la realidad la creencia que el producto automático de una educación paternal excelente es hijos excelentes. Puede presentar mejores pronósticos que el mal ejemplo, pero hay que esperar a ver: los hijos de Samuel no tomaron mucho tiempo en demostrar lo contrario.
Hay una pregunta por hacer cuando los grandes casos de corrupción salen a la luz. Nos alegra la posibilidad que los involucrados sean juzgados y devuelvan la plata robada. Pero, ¿a quién le interesa sobornar? Más exactamente, ¿quién, teniendo el dinero suficiente, soborna? Hasta ahora en la historia de las grandes corruptelas los involucrados han sido la mafia, las grandes corporaciones y los administradores de la caja fiscal. Para grandes sobornos, grandes sumas de dinero. Una abuelita, un jubilado, un empleado público, un comerciante de barrio no tienen doscientos mil dólares para sobornar porque: a) no tienen esa suma, y b) no tienen intereses que requieran semejante plata para hacerlo.
Los hijos de Samuel, en vista de que no había un poder político separado del religioso eran en su calidad de pontífices los representantes de ambos poderes. Así que la corrupción no corre exclusivamente por el lado de los administradores públicos. Ha penetrado también, como antiguamente lo hizo, el tejido y la trama de las instituciones religiosas. Un buen tema para mirar…
Para quienes aprecien un tratamiento estético del tema al modo del cine, recomiendo varias películas; algunas son ficción, otras son más documentales: “V por Venganza”, “Erin Brockovich”, “El Informante”, “El Informe Pelícano”. Si prefieren el crudo mundo de la realidad, nada más revisen la prensa sudamericana de los últimos, digamos, quince años.

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