eternidad | CVCLAVOZ

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¿Qué frase te representaría mejor?

Una ilustración cuenta que en una charla a jóvenes de un seminario se les planteó lo siguiente:

“Supongan que Dios pusiera en sus manos un diamante y les pidiera escribir en él una frase que tendría que ser leída en el último día, la cual revelará sus pensamientos y sentimientos en tan solmene ocasión, ¡Con qué cuidado escogerían esa frase!. Es lo  que Dios ha hecho: ha puesto ante ustedes, mentes inmortales, más imperecederas que el diamante, en las cuales tienen que escribir día tras día y hora tras hora, sus impresiones, y ejemplos, y ello será testimonio en favor o en contra de ustedes el día del juicio”

Todos los días tenemos la oportunidad de escribir en una nueva página en blanco de nuestras vidas, constantemente estamos tomando decisiones y todas ellas influyen en cómo será nuestra vida, en qué legado dejaremos y a quiénes impactaremos positiva o negativamente.

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.” Efesios 5:15-17 (NTV)

Busquemos aprovechar cada día de nuestras vidas, que no haya un sólo día que consideremos perdido, sino que cada noche al ir a descansar podamos estar tranquilos, confiando en que dimos lo mejor de nosotros  y que Dios recompensará nuestro esfuerzo.

Recuerda que Dios nos ha confiado algo mucho más valioso que un diamante: nuestras vidas, y depende de cada uno de nosotros cuidarlas y darles el valor que realmente tienen. Nuestro cuerpo físico es temporal y pasajero pero la vida  no termina con la muerte.

¿Qué dirán de ti en tu funeral? ¿Cómo te recordará la gente? ¿Cambiaste alguna vida con tu ejemplo? ¿Qué dirá la frase que te representará mejor?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Listo para reinar?

Cuenta una historia que cierta reina madre sometía a su hija a un régimen duro y a reglas de educación muy severas.

Al hablar del caso, una persona expresó la idea de que parecía excesivo el rigor.

–Usted se olvida que mi hija será reina un día, y si no sabe gobernarse a sí misma, ¿cómo gobernará a sus súbditos? –Dijo la reina.

Muchas veces la gente nos critica por tratar de buscar agradar a Dios y vivir en santidad e inclusive a nosotros mismo nos cuesta entender la razón  de ciertas circunstancias y en ocasiones  llegamos a creer que pueden ser exagerados los mandamientos que encontramos en la palabra de Dios, pero todo eso tiene un propósito.

“Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad”. Hebreos 12:10 (NTV)

No se trata de esta vida, nuestra estadía en la tierra es transitoria y es sólo un tiempo de preparación para la eternidad.  ¿Cómo se supone que podremos ejercer como reyes sino aquí no nos preparamos?

“…Tú eres digno de tomar el rollo y de romper los sellos y abrirlo. Pues tú fuiste sacrificado y tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación. Y la has transformado  en un reino de sacerdotes para nuestro Dios. Y reinarán sobre la tierra”. Apocalipsis  5:9,10 (NTV)

Cuando nuestra perspectiva acerca de esta vida cambia y vemos todo como una preparación para la eternidad, nuestro enfoque está en lo verdaderamente importante: la eternidad.

No te fijes ni escuches lo que los demás dicen de ti y cuando te sientas desanimado y sin fuerzas recuerda que te estás preparando para ejercer un cargo privilegiado que no cualquiera podrá tener.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Eternidad ahora

Hace unos días vi en una revista el anuncio de un perfume llamado Eternity Now (Eternidad Ahora). Me hizo algún ruido porque estaba revisando el contenido del libro Vida Líquida de Zygmunt Bauman. En la introducción hace referencia al cambio en la percepción que la gente tiene de la eternidad.
Habiendo abandonado la esperanza de una vida plus ultra la gente busca incrementar la sensación de eternidad aumentando exponencialmente el consumo de aparatos y experiencias que la reemplacen por un prolongado y pletórico ahora. Por eso pensé que el nombre del perfume se ajusta tan bien al perfil de sociedad que Bauman ha bautizado como líquida.
Me pregunto cuán seriamente la generación cristiana joven considera el asunto de la eternidad, tan querida para las generaciones mayores. Porque no se trata solamente de que los jóvenes se vean lejos de la línea final. Cuando yo era un muchacho el tema de la eternidad estaba presente aunque no fuera más que un análisis teórico-espiritual, si se me permite la expresión. Sospecho que para los jóvenes cristianos de hoy la cuestión es cómo convertirla en proximidad existencial en lugar de especular sobre la naturaleza del futuro. Tengo esa sensación porque siento que son cada vez más hijos de su tiempo. También influye en este sentimiento la tesis del autor del libro en comento. Permítaseme una cita más o menos extensa:
Es posible que, gracias a la esperada infinitud de las experiencias mundanas por venir, no se eche de menos la eternidad; puede que ni siquiera se note su pérdida.
La velocidad, y no la duración, es lo que importa. A la velocidad correcta, es posible consumir toda la eternidad dentro del presente continuo de la vida temporal … El truco consiste en comprimir la eternidad para que pueda caber, entera, en el espacio temporal de una vida individual.
Las palabras claves aquí son velocidad y consumir. Por una parte tenemos la rapidez con que las máquinas quedan obsoletas y cómo las experiencias de todo tipo pasan velozmente de moda. Por otra parte, aparatos y experiencias deben consumirse aceleradamente lo cual cumple con dos consignas no menores: intensificar la sensación de vivir mucho en poco tiempo y asegurar la existencia de las industrias de bienes y servicios a escala mundial.
Hedonismo y capitalismo desenfrenados. Dos frentes que desnudan el precario entendimiento que tienen los cristianos sobre su propio tiempo y su incapacidad para confrontarlo.

Ido con el viento

Quería decir en el artículo anterior que se me arruga el corazón cuando miro al pasado porque me abruma la distancia que hay entre esos días y el presente. Las novelas que mencioné las leí cuando apenas tenía diez años. ¿Pueden imaginar cómo se ven esos diez años desde la cima de los sesenta?

Algo parecido me ocurre con algunos lugares: la forma de los cerros, los mil distintos tonos de verde, el agua lenta o embravecida de los lagos inmensos del sur, los helechos húmedos después de la lluvia tocados por el sol, el viento que agita los álamos a la tarde en el caminito de Santa Inés, la tormenta desatada, la altura vertiginosa de Los Añiques, el desierto como un océano de fuego en las planicies de Baquedano. Tanta geografía, tanta botánica deliciosa a la vista, ¿para qué, entonces? ¿Para quién? Todo eso, ¿para que nada más se vaya con el viento? ¿No hay en todo eso un sentido de lo eterno? ¿O todo no es más que mero decorado para la matemática, las instituciones, la industria y el progreso del peregrino?

Sé que a muchas personas esto les puede parecer lo mismo que las palabras de Ashley Wilkes le parecieron a Scarlett O’Hara. Incluso pueden resentir que no reflejen la sólida convicción de la eternidad, la sublime esperanza del cielo. Entiendo que se sientan así. Pero no es eso a lo que me refiero. Intento comprender cuál es el sentido que hay en esa capacidad de recordar días y lugares, tan bellos y al mismo tiempo tan abrumadamente lejanos. Si el recuerdo no tiene alguna aplicación hoy, si no tiene cabida en el recio pragmatismo de la cristiandad militante, ¿por qué están ahí? Incluso las memorias dolientes invocan la misma pregunta.

O es que el cristianismo militante está incompleto sin una reflexión sobre el valor de la memoria y de la estética o bien estoy siendo victimado por un existencialismo inútil. Si lo primero es correcto, tengo un caso aquí. Si no lo es, alguien tendría que mandarme a hacerme friegas con algún texto de teología o que me someta a un minucioso exorcismo contra la nostalgia.

(El título original en inglés de la película “Lo que le viento se llevó” es “Gone with the wind”, que literalmente es ido con el viento).

Peregrinos y extranjeros

Cuando Teodoro Roosevelt era presidente en los Estados Unidos, fue a una cacería en África. En el viaje de regreso estuvo con él un misionero que se retiraba tras cuarenta años de servicio en un remoto poblado de la selva.

Cuando el barco arribó a puerto, una gran multitud estaba allí para vitorear al presidente, pero no había nadie esperando al misionero. Por un momento el siervo de Dios se vio embargado en un sentimiento de alta compasión, pensando: “Cuando un presidente de una nación llega a la patria después de una corta cacería, cientos de personas acuden a saludarle. Pero, Señor; cuando uno de tus misioneros vuelve al hogar después de toda una vida de servicio nadie viene a recibirlo”. De inmediato sintió como si el Señor le susurrara al oído:

       – Pero ¡hijo mío!, todavía no estás llegando al hogar, te faltan aún algunos años.

En muchas ocasiones hemos podido sentir lo mismo que el misionero de la historia; damos lo mejor de nosotros, buscamos servir a Dios, guardar sus mandamientos, vivir correctamente y sin embargo pareciera que no vamos a ningún lado, que nadie reconoce nuestro esfuerzo y que, por el contrario, aquellos que no hacen mucho o que, posiblemente no proceden correctamente, son los que reciben el reconocimiento y parecen avanzar a pasos agigantados.

Sin embargo, nunca debemos olvidar que no pertenecemos a este mundo, que esta vida es sólo un  breve espacio de tiempo comparado con la eternidad; cuando demos el último suspiro aquí habremos llegado a nuestro hogar.

“Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados,  ¡y cuán fugaz es mi vida! La vida que me has dado no es más larga que el ancho de mi mano. Toda mi vida es apenas un instante para ti; cuando mucho, cada uno de nosotros es apenas un suspiro” Salmos 39: 4, 5 NTV

No te desanimes ni retrocedas cuando no veas reconocimientos, la alabanza o elogios de las personas ya que no tienen ningún valor frente a lo que será llegar a nuestra morada celestial porque en esta tierra  todos somos peregrinos y extranjeros.

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre”. 2 Corintios 4:18 (NTV)

¡Vive para la eternidad!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El toro ganador

 “Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.” Mateo 26:41 NTV

Un predicador ilustró el conflicto interior que tienen los hijos de Dios de la siguiente manera: Es como si dos toros se enfrentaran diariamente en nuestro interior. Apenas nos despertamos ya los toros están peleando, uno de los toros es blanco y representa los deseos del Espíritu, el otro toro es negro y representa los deseos de la carne. La lucha entre ambos toros es inevitable, aunque tengamos a Cristo en nuestro corazón. La pregunta es, ¿y qué toro triunfará? La respuesta es sencillamente el que esté mejor alimentado.

Sin duda que el alimento es muy importante para la subsistencia de la humanidad, una persona que no es alimentada apropiadamente no tendrá el mismo desempeño y fuerza en comparación a otra que sí ha recibido los beneficios de una nutritiva alimentación.

Así también nosotros precisamos nutrirnos espiritualmente en cada etapa hacia la madurez, como bien lo dice en 1 Pedro 2:2-3 NTV: “Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo ahora que han probado la bondad del Señor.”

¿Cómo podremos enfrentar los problemas si estamos débiles? ¿Cómo mantendremos nuestra fe si no hay palabra que la sostenga?  ¿Cómo vencerá el toro blanco, si no le damos lo que necesita?

Pon atención a cuál de tus toros estás alimentando, ¿quién deseas que gane la batalla diaria? Podría asegurar que quieres que tu vida espiritual sea estable y firme; entonces no dudes en ir al proveedor de todo buen alimento, Dios, y ten presente que “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado. La persona íntegra enfrenta muchas dificultades,  pero el Señor llega al rescate en cada ocasión.” Salmos 34:18-19 NTV.

¡Que gane quien te lleva a una victoria eterna y no a una pasajera!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La esposa olvidada

Cuenta una antigua historia que había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás, la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

A su segunda esposa también la amaba porque ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.

La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa, y aunque ella lo amaba profundamente, apenas se fijaba en ella.

Un día, el rey enfermó y se dio cuenta que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y reflexionó: “Ahora tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera… ¡estaré solo!”.

Así que le dijo a su cuarta esposa: “Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo… ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?”

“¡Ni pensarlo!”, contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir más palabras.
Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado.

El entristecido monarca se dirigió a su tercera esposa:”Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?”

“¡No!”. Contestó su tercera esposa. “¡La vida es demasiado buena! ¡Cuándo mueras, pienso volver a casarme!” Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío.

Entonces preguntó a su segunda esposa: “Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?”

“¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!”, contestó la segunda esposa. “Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte”. Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.

Entonces escuchó una voz: “Me iré contigo y te seguiré donde sea que tú vayas”. El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo: “¡Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!”

Todos tenemos cuatro esposas es nuestra vida. Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuánto tiempo y esfuerzo invitamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando nos muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuánto nos hayan sido de apoyo aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es el alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, ella es la única que nos acompañará donde quiera que vayamos.

En la Biblia, encontramos la parábola del Rico Insensato (Lucas 12:13-1), un hombre que se dedicó a acumular riquezas y cuando pensaba que podría disfrutar de ellas murió. Nunca había dedicado tiempo a lo verdaderamente valioso.Eso mismo sucede con nosotros, dedicamos tiempo a nuestro cuerpo, las posesiones y la familia pero olvidamos nuestra alma.

“¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma?¿Hay algo que valga más que tu alma?” Mateo 16: 26 (NTV)

Te has puesto a pensar ¿Qué pasaría si hoy mismo murieras?,  ¿Dónde irías? ¿Dios te consideraría sabio o necio?

No está mal darle tiempo a las otras áreas de nuestra vida, pero no descuides lo verdaderamente importante, no dejes de lado tu alma, es lo más valioso que tienes y es la única que sobrevivirá este plano terrenal y te acompañará a la eternidad.Cuídala, cultiva tu relación con Dios, no dejes que pase más tiempo antes de darle atención porque ciertamente ninguno de nosotros sabe cuándo morirá. Que cuando llegue el momento de partir no te arrepientas por no haberle dedicado más tiempo a tu alma y al destino final que tendrán.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Indigestión por oro

Se cuenta que cuando el Dr. Edwin San Jhon Ward fue director del Hospital Americano en Beirut, acudió un paciente con una enfermedad muy extraña.

El paciente explicó que siendo atacado por un grupo de bandidos, al verlos venir, metió la mano en su bolsillo y, sacando 26 monedas de oro del valor de una libra esterlina cada una se las tragó, lo que le producía una indigestión por oro que temía lo llevara a la muerte.

El cirujano lo operó y sacando el oro de su estómago, le salvó la vida.

Mucha gente sufre de este mal, quizás no han tragado físicamente las monedas de oro pero el afán por tener riquezas, fama, poder, se han quedado atorados en su mente y corazón, convirtiéndolos en personas incapaces de percibir, sentir o atender las cosas que realmente son valiosas en la vida.

Por esta misma razón es que el joven rico  no pudo seguir a Jesús (Mateo 19:16-30), porque su corazón estaba en las cosas materiales.

No está mal tener posesiones materiales, títulos, un buen trabajo o ser reconocidos, el problema radica cuando esa es nuestra razón de ser, cuando nuestra mente y corazón están llenos de estas cosas y perdemos de vista lo más valioso como nuestra relación con Dios, con la familia, cuando nuestras prioridades cambian de orden y dejamos lo que verdaderamente vale la pena en la parte final de nuestra lista.

“Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero”. Mateo 6:24 (NTV)

No permitas que las cosas terrenales te cieguen, que aquellas cosas pasajeras que deslumbran nuestra vista no te causen una indigestión y te quiten el gozo de disfrutar de lo verdaderamente valioso, de aquello que no puede verse pero que es eterno.

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre”. 2 Corintios 4:18 (NTV)

Realiza una evaluación de tu vida, de tu corazón y si el oro te está causando una indigestión,  permite que Dios pueda retirarlo y devolverte el gozo de vivir.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Al alba

Ernesto Sábato escribe en “La Resistencia” que había algunas mañanas en que se levantaba con una esperanza demencial en las inmensas posibilidades humanas para construir un mundo mejor. A la luz de esa fe podía ver días y circunstancias más deseables para la tormentosa realidad circundante. Luego, en las siguientes páginas describía con terrible precisión los males de nuestro tiempo: la locura de la tecnología, el ruido ambiental, la prisa de la gente, el imperio del poder y de las grandes corporaciones, la guerra y el hambre. En una sola secuencia de ideas, sin solución de continuidad, nos mostraba la belleza y la miseria de las criaturas humanas.

Leí hace mucho tiempo que la esperanza no avergüenza. Creo que eso es posible sólo si se espera algo que efectivamente va a suceder. No hay nada más triste que soñar con algo que jamás va a ocurrir. Y por lo que se ve, creer en un mundo mejor es una travesía sin mucho destino. Hay ciertos momentos, ciertos lugares, instantes felices, es verdad. A veces ocurre un pequeño milagro aquí y allá. Encuentros sensibles, experiencias colectivas, algo como una pequeña alineación de planetas y estalla la vida con esa curiosa dimensión de eternidad pero que dura apenas una primavera. Entonces todo vuelve a la normalidad, si así se puede llamar la locura de nuestra generación.

No es necesario ser pesimista para reflexionar de este modo. Basta una mirada sobria a la ciudad en donde se vive, una rápida lectura del diario, una estática contemplación del noticiero nocturno. Basta salir a la calle, pero no a los lugares que muestran los avisos de las agencias de turismo, sino a los suburbios de este continente, tan distintos a los de Baltimore o Estocolmo. Basta acercarse a lugares inesperados, rincones no habituales, pasajes escondidos. La vida es exquisita – y pródiga – en el arte de mostrar su lado oscuro.

Debe ser por eso que era en la madrugada, cuando las primeras luces del alba deslíen la oscuridad, que Ernesto Sábato solía sentir esa urgencia de la esperanza. Porque cuando está más oscuro todo, cualquier mínima luz es excelente. Por qué algunas personas confían tanto en las posibilidades de una pequeña luz en medio de tanta sombra es algo incomprensible.

Pero sucede.

La vida es como nieblina

Al iniciar este nuevo año podemos detenernos un momento a reflexionar qué es lo que logramos el anterior. Quizás muchos estén felices por lo que obtuvieron pero otros tal vez estén tristes al pensar en el tiempo que perdieron y en los objetivos que no lograron alcanzar.

“…Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:14

El tiempo es corto, es decir “limitado y reducido” ¿Vale la pena seguir reviviendo el pasado? Por supuesto que no, es mejor empezar este nuevo año corrigiendo determinadas actitudes y dejar de lamentarnos por lo que no obtuvimos.

Una vez le pidieron a un viejito que de un consejo a la juventud, a lo que él respondió: “Hay cosas que lamentarás cuando seas viejo como: tener miedo de hacer cosas, no haberte esforzado más, no darte cuenta de lo guapo que eres, no escuchar el consejo de tus padres, tener miedo de abrazar o decir “te amo”, dar mucha importancia a lo que otros piensan de ti, guardar rencor o resentimiento, no defenderte, no haber viajado, no cuidar tus dientes, trabajar demasiado, no aprender de los abuelos antes de perderlos, no terminar lo que empiezas, no pasar tiempo con los hijos, preocuparte demasiado por todo, no haber sido agradecido en su tiempo… porque cuando seas viejo te darás cuenta que lo único que no te va gustar de la vida es que pareció demasiado corta”

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. Eclesiastés 12:1

Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando te encuentres en tus últimos días y tus objetivos sean imposibles de realizar. Pero siempre debes recordar que mientras tengas fuerza, la vida debe adquirir un sentido, un propósito, y para ello necesitas dejar de lamentarte por las cosas que no hiciste o dejaste de hacer. Siempre se puede ser mejor.

El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece; cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser,y su lugar ya no la reconoce.Mas la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen. Salmos103:15-17

El tiempo es corto, por tanto este año ¡Atrévete! El que nunca ha perdido es el que nunca ha hecho nada. ¡Desafíate! Porque cuando pase el tiempo, no te arrepentirás de haberte lanzado a la piscina aunque no sabías nadar, sino de no haberlo experimentado. ¡No temas a los retos! Porque la vida no se mide por las veces que respiras sino por los momentos que te dejan sin aliento. ¡Es hora de empezar de nuevo! Recuerda que si quieres ver cambios debes empezar a hacer cosas nuevas.

Alguien dijo que “ser joven es una actitud” así que no tomes en cuenta tu edad, esfuérzate mientras tengas vida. Por otro lado, si te encuentras por el final del camino, recuerda que a los que le temen al Señor les espera “la eternidad”. Mientras tengas vida no es tarde para entregarle tu vida a Cristo y conocer el cielo.

¡El tiempo es corto, ya no lo desperdicies!

 

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¿Te sientes seguro?

Conocemos la parábola de las diez vírgenes en la que cinco de ellas eran prudentes, estaban preparadas y atentas a la llegada del esposo. Las otras cinco eran insensatas, no supieron preparar el aceite suficiente y malgastaron el que tenían. La pregunta es ¿con cuál de los grupos nos identificamos?

¿Será que estamos malgastando nuestro tiempo y todo lo que Dios puso en nuestras manos para cumplir sus propósitos?

Sería muy bueno que estemos seguros que nuestro nombre está escrito en el libro de la vida y que si hoy fuera nuestro último día estemos preparados para irnos con Dios.

Lamentablemente a causa de nuestro enfriamiento y por habernos alejado de Dios ocupándonos de cosas banales que se acabarán un día, no podemos asegurar cien por ciento que nosotros habitaremos con Él.

Este es un buen momento para reflexionar acerca de cómo hemos estado viviendo, si solo nos ocupamos de nuestra agenda, de nuestro diario vivir y dejamos de lado lo realmente importante que es asegurar nuestra llegada a los brazos de nuestro Padre.

Dios quiere que tu amor por Él perdure, quiere verte seguro de que te irás un día a su presencia.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 5:23 (RVR-1960)

Si estás notando que no puedes responder favorablemente estás preguntas, aún estás a tiempo de ponerte a cuentas con Dios y terminar con toda duda acerca de tu futuro en la eternidad. Mantente atento, prepárate para cuando llegue la hora.

Dios no sólo quiere verte alabándolo acá en la tierra si no también allá en el cielo por la eternidad.

 

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No pierdas tu Primer Amor

A todos nos gusta recibir un reconocimiento o ser promovidos por nuestro trabajo, por el tiempo y el esfuerzo que dedicamos al realizar una determinada actividad. Nadie se siente bien cuando es despedido, pero esta medida disciplinaria es necesaria cuando uno no ha cumplido con las responsabilidades que le fueron asignadas.

De la misma manera Dios procederá con aquellas personas que no cumplieron el propósito con el cual fueron creadas, o lo hicieron al principio pero al pasar el tiempo permitieron que el amor y la pasión por Él fueran menguando, de modo que sus intenciones e intereses cambiaron. Nadie más que Dios conoce nuestro corazón y nuestras verdaderas intenciones; Él es nuestro Creador, a Él no podemos mentirle ni engañarle; Él es Omnisciente, lo sabe todo.

Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:2-3 (RVR 1960)

Si hoy estamos con vida es solo por su misericordia y bondad. Seamos sinceros con Dios y con nosotros mismos, analicemos cuáles son las verdaderas razones que nos llevan a servirlo. Si hemos dejado nuestro “Primer Amor” y solo estamos cumpliendo nuestro trabajo por obligación, es mejor que por un tiempo dejemos de hacerlo porque a Dios hay que servirle con excelencia y por gratitud.

Hoy es un buen día para arrepentirnos, confesar nuestro pecado, volver a los brazos de nuestro Padre Celestial y comprometernos a servirle como Él se merece. Dejemos de enfocar nuestra vista en las cosas de este mundo que son pasajeras, que nuestro objetivo sea la eternidad y nuestra prioridad vivir en santidad. Cuidemos con temor y temblor nuestra salvación para no perderla porque el regreso de nuestro Señor está muy cerca.

Todos debemos estar conscientes que cada día representa una lucha espiritual y que no podremos ganarla en nuestras propias fuerzas. Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, quien es nuestro consolador, consejero y compañero de toda la vida; solo depende de nosotros ser cada día más sensibles a su voz y a su presencia, de modo que nos dejemos guiar por Él en cada momento y lugar hasta que Jesús vuelva.

La actitud correcta para servir a Dios es con gozo, gratitud y amor.

 

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