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Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Reality

No estoy de acuerdo con los viejos sobre lo que está bien y lo que está mal, loco… porque a mí me gusta hacer lo que está mal, pero estoy obligado a hacer lo que para ellos está bien… ¡y eso es una porquería, chabón! ¡No entienden que ellos vivieron equivocados y se perdieron vivir de parranda! ¿Entendés?” (Porquería y parranda se han colocado en reemplazo de palabras inadecuadas para este sitio).
La cita precedente es de una tira cómica que aparece en un matutino de circulación nacional y es el monólogo irritado del hijo ya no tan adolescente de una familia promedio. Es ese tipo de humor que ya no es humor sino ironía, sátira, crítica o mofa y que en realidad está dirigido a adultos. El mismo subtítulo de la tira lo deja claro: Reality. La vida tal cual, sin florituras ni maquillaje superfluo, en cuatro cuadros, en la contratapa de un importante periódico. El discurso acerca del deber ser reemplazado por lo que es, sin ambages ni excusas. El fin de la cátedra del valor, vocablo que se incorporó al lenguaje en reemplazo de la cruda verdad porque ésta nos pesa demasiado a todos.
Sigo esa tira desde hace años y la persona que la dibuja es un señor ya mayor por lo que las frases puestas en boca del protagonista son – deben ser – una mirada crítica al modo en que una amplia mayoría de la gente joven entiende la vida: una fiesta continua, el laissez faire proclamado como derecho y ocupación. Una renuncia consciente al ejercicio de pensar, de darse el trabajo, de examinar posibilidades.
Hacerse cargo de su tiempo. Eso es lo que la generación joven tiene o va a tener obligadamente que pensar dentro de muy poco. La generación de los políticos, intelectuales y artistas que fueron los protagonistas de la segunda mitad del siglo XX ya están próximos a desaparecer (es decir, morirán o ya no estarán en condiciones de protagonizar nada). La posta está cambiando y tenemos que preguntarnos sobre estos chicos que sólo quieren estar de parranda. ¿Se van a poder hacer cargo?
La historia me hace inclinarme a pensar que sí: antes de 1950 los muchachos que comandaron nuestro mundo eran idénticos; cambiaban solamente los entornos y las posibilidades.
Esperemos que se hagan cargo y podamos todavía pensar en un mundo mejor.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Maravillosa soledad

Hay muchos que dicen que no es bueno estar solos. Incluso solemos compadecernos de ver a alguien almorzando a solas en un restaurant o viendo una película en el cine a solas.

¿Por qué tenemos que asumir que deben estar mal o estar tristes porque están a solas, sin pareja o sin una amistad que les haga compañía?

Yo voy mucho al cine sola. Es poco el tiempo del que dispongo, y la verdad, soy un poco exigente cuando voy al cine si voy acompañada. ¡Exijo silencio! No hay nada que me moleste más que me estén hablando durante una película, más aún si es de suspenso. Peor aún si es alguien a quien se le ocurre contar la película porque ya la vieron. Ahí si me molesto de veras. Si decido ver una película, no me quiero perder detalle. Les aseguro que cuando voy sola al cine no me siento mal, ni siento nostalgia de una compañía. Me encanta ver películas y lo disfruto, acompañada o no.

La primera vez que me decidí a ir sola a un restaurant, me llevé un libro, para tener algo que hacer mientras esperaba. Hoy día con tanta conexión a través de los celulares ni eso hace falta. Pero sí es cierto que tuve que pensarlo bien antes de hacerlo la primera vez. No estaba acostumbrada. Siempre iba con familiares o con mi pareja, pero al divorciarme de mi primer esposo, me costó salir la primera vez a un restaurant a solas. Una vez que lo hice, ya me di cuenta que no tenía nada de particular. Aún no era cristiana, pero siempre he creído en Dios, y sentí que Él me acompañaba.

La próxima vez que veas a alguien a solas en un cine, restaurant o evento social, no te compadezcas de la persona. Admírala o admíralo. Ya no es tan poco común. Y tomar tiempo a solas es importante.

Salgo a caminar varias mañanas a la semana y cuando lo hago, aprovecho para pensar, reflexionar, cantar alabanzas, tomar decisiones. Es un tiempo precioso, al igual que el tiempo que paso con Dios, dándole gracias, leyendo Su palabra y pidiéndole guía.

No subestimemos a la gente que vemos sola. Tal vez solo necesitaban un momento con Dios o en ocasiones un momento a solas. No tiene nada de malo ni de particular. ¡Atrévete!

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Perdido

¿Alguna vez has extraviado algo importante para ti? Has rebuscado sin descanso, arrepintiéndote a cada instante por haberlo perdido y lo has buscado sin perder las esperanzas ¿Cómo te sientes después de encontrarlo? Estoy segura pegarías un grito al cielo y quizá harías un gran festejo.

Quiero contarte que del mismo modo hace el Señor cuando encuentra lo importante que perdió.

Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Lucas 15:3-7

La Biblia nos enseña que somos como ovejas y que en ocasiones nos alejamos de Dios. La alegría que le producen las noventa y nueve ovejas no parece suficiente para el Buen Pastor que piensa en la que está perdida, lo que muestra que nadie es indiferente para el Señor; cada uno vale mucho a sus ojos. Después de dejar seguros a los fieles busca al extraviado.

La pregunta que quiero hacerte es: ¿Te has perdido? Esta enseñanza manifiesta el gran amor que Jesús nos tiene y está dispuesto a dejarlo todo para ir a tu encuentro. Te animo a empezar este nuevo año en la dirección correcta, con la protección y amor de tu Pastor, si te has alejado recuerda que ¡Él nunca se da por vencido! Vuelve al redil seguro y reconfortante.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Cuidado con la trampa!

Juan debía llegar temprano a su casa para realizar un trabajo, pero al regresar se encontró con unos amigos quienes le insistieron ir a una fiesta. Él  aceptó con la condición de quedarse sólo por un momento. Cuando llegaron al lugar se le acercó una amiga que hace mucho tiempo no veía y  le rogó para que salieran a bailar; Juan, sintiéndose presionado, aceptó y posteriormente no pudo rechazar las bebidas que sus amigos habían comprado.

El proceso de la caída es así, damos pequeños pasitos hasta encontrarnos en el suelo. Muchas personas pecan porque hacen lo mismo que hizo Juan, “aceptan” y se exponen, él pensó que al condicionar a sus amigos diciéndoles “sólo por un momento” estaba luchando con la tentación, pero no se trataba de pelear, sino de escapar de ella.

Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Hebreos 4:15 (NVI)

La tentación es algo que nos atrae fuertemente y que nuestro cuerpo parece desearlo irresistiblemente. Jesús afrontó esto cuando se hizo hombre y Él sabe lo vulnerables que podemos ser cuando enfrentamos un momento de tentación;  la diferencia es que Jesús nunca pecó, pero nos comprende y tiene compasión de nosotros.

“Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes.” 1 Corintios 16:13 (NVI)

Uno pastor decía: “Si te quedas en la peluquería bastante tiempo, vas a salir con un corte de cabello” ¡Es verdad! No es pecado ser tentado, sino ceder a la tentación, tienes que “estar alerta” saber qué es lo que te tienta y alejarte de ello.

Jamás utilices palabras como: “Nadie sabrá”, “Mientras no dañe a nadie”, porque no son ciertas. Al final todo sale a la luz y hace mucho daño ceder a la tentación no sólo a ti, si no a las personas que te rodean.

Si has estado luchando con alguna tentación te animo a realizar una oración y pedirle a Jesús que te socorra para no caer. Él te conoce y sabe cómo te sientes, no dudes en correr a sus brazos y pedirle ayuda, después sé valiente y fuerte para permanecer firme, huyendo de la tentación.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Excusas, excusas y más excusas!

Jesús fue invitado por autoridades religiosas de ese tiempo a compartir en una casa, con el único fin de que Él pudiera hacer o decir algo que fuera utilizado en su contra. Entonces, llegó el momento en que uno de los invitados dijo:

¡Bienaventurado el que coma pan en el banquete del reino de Dios! Y Jesús respondió a esta expresión con una parábola:

Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.” Lucas 14:15-22

La palabra hebrea “Bienaventurado” significa: feliz, feliz, feliz (Tres veces feliz), por lo que los fariseos reconocían lo afortunada que sería la persona que sea partícipe de la mesa del Señor. Sin embargo, ellos no deseaban un acercamiento sincero a Jesús.

No obstante,  Jesús a través de su parábola da a conocer que todos están invitados a la mesa del Señor, pero desvalorizan participar en la misma. A pesar de que el padre de familia invitó con anticipación a los presentes, cuando todo estaba preparado los invitados comenzaron a poner excusas. Invitó también a las personas que se encontraban en necesidad, pero aun así quedaba lugar.

Por medio de la Palabra de Dios podemos tener conocimiento de lo feliz y afortunada que es una persona cuando se acerca a Jesús, pero aunque muchos lo sepamos y digamos “¡Feliz el que se acerca al Señor!” la realidad es que no lo valoramos. Es por este motivo que se observa iglesias repletas cuando se reúnen por motivos de diversión, a diferencia de las reuniones que se realizan para oración o ayuno.

La Palabra de Dios dice que si estamos cansados Él nos hará descansar (Mt 11:28), lo lamentable es que aunque lo sepamos continuamos ocupados o afanados en nuestras cosas. ¿Hasta cuándo? ¡Deja de poner excusas y aparta un tiempo importante para entrar a su presencia! Ya no pierdas paz, gozo y bendición.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Diversión o lección?

Francisco era un joven extrovertido al que le gustaba pasarla bien. Cuando se enteró que su mejor amigo desde infancia había fallecido en un accidente de carretera se puso muy nostálgico, no sabía si ir a su servicio fúnebre o no, pues pensaba que eso le entristecería en gran manera y quería evitar esa sensación. Al final, tomó la decisión de ir y sin duda el sentimiento de tristeza lo invadió, pero le hizo reflexionar sobre la vida, pues nadie la tiene asegurada y la muerte llega a cualquier persona, sin importar la edad o condición.

Al regresar a su casa encontró entre sus cosas dos fotos, una que había capturado sus sonrisas picarescas cuando atraparon una rana y otra cuando se coronaron como ganadores en fútbol y mostraban sus trofeos muy orgullosos. Al verlas suspiró y dijo: “¡Qué gratos recuerdos!, ahora que él ha partido debo darle mejor sentido a mi vida pues no sé cuando me tocará a mi.”

Muchas veces huimos de situaciones tristes como la que le tocó enfrentar a Francisco, pues la muerte es un evento que deja mucho dolor por el vacío que deja el ser querido en nuestro corazón. Sin embargo, es algo que pasará y en este caso a los que seguimos en este mundo nos debe dejar una lección: vivamos teniendo presente que algún día partiremos, entonces ¿qué estamos postergando pensando que tenemos mucho tiempo todavía? ¿Qué hábitos malos seguimos tolerando y creyendo que aún hay tiempo para cambiar? O ¿qué familiares no apreciamos o visitamos pensando que jamás se irán?

El sabio Salomón en Eclesiastés 7:2 (NTV) dice: “Vale más pasar el tiempo en funerales que en festejos. Al fin y al cabo, todos morimos, así que los que viven deberían tenerlo muy presente.” Por eso consideremos también los tiempos tristes como lecciones para nuestro diario vivir.

Si tienes que elegir entre ir a una fiesta o a un funeral, elige la opción que no solo que te entretenga, porque a pesar de todo las distracciones son momentáneas pero las lecciones son eternas.

Consideremos que nuestra vida está en las manos de Dios y que nuestra existencia terrenal también.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pregúntale a Andrés – Falta un año para la quinceañera de mi hija, ¿cómo le hago?

Andrés

Mi hija acaba de cumplir 14 años, y sentí la presión de que tengo un año para prepararme  para la quinceañera. Hice una lista de invitados y un presupuesto y creo que se va a tomar alrededor de $10,000 dólares, si no es que más. ¿Cómo le hago?

Caro

New Jersey

 

Hola Caro,

“Si es necesario aviento la casa por la ventana, pero mi hija va tener su quinceañera”

Literalmente, he escuchado ese tipo de comentarios; y se me viene un pavor por las consecuencias que eso puede traer, que me pone la carne de gallina. Una Vez le pregunté a una señora de dónde venía toda esa intensidad, furia, compromiso, garra, locura, creencia o anhelo, y ella me dijo que era porque cuando ella era chiquita no tuvo celebración de quinceañera cuando muchas de sus amigas, sí. En lugar de que planear una fiesta sea algo lindo, las mamás se pueden en unos ogros controladores que terminan escogiendo hasta el vestido, en vez de permitir que sea una experiencia de su hija. Es obvio que ese coraje interno no es el sentimiento más apropiado para planear una quinceañera de su hija.

Eso no solo puede poner las finanzas de esa familia patas arriba, sino que, además, puede poner en riesgo hasta el matrimonio.

Empieza por respirar profundo y cálmate; la presión de una quinceañera  le puede volar la tapa de los sesos a cualquiera. Vamos paso a paso. Antes que nada, vamos a calcular si esta meta es realista. Juntar $10.000 dólares en un año  se tomaría un poquito más de $800 dólares por mes. ¿Es realista, para ti, ahorrar esa cantidad de dinero mensualmente? Si le echas un ojito a tu presupuesto y ves que no hay manera de lograr eso, entonces hay que ajustar nuestras expectativas (metas). Gastar la mitad de eso, sigue siendo una cantidad fuerte que podría estar fuera de la realidad. No es mi intención ser aguafiestas, pero muchas veces hay que bajar de las nubes y poner, qué digo poner, plantar los pies en la tierra para evitar caer en un hoyo financiero.

Si estaban pensando endeudarse, olvídenlo. Si creen  que pueden hacer pagos, mejor denle vuelta a la tortilla, y junten el dinero. La deuda no puede ser una opción. Ahora, si tu presupuesto no te permite ahorrar, tu única opción es incrementar tus ingresos durante estos próximos doce meses para tener dinero; hasta podrías retrasar la quinceañera unos seis meses para estar preparada. Una fiesta como esta, fácilmente a eso. Recuerden que cuando uno va de compras, mira cosas más bonitas de las que se imaginó  y presupuestó.

Si tu caso es como el de la señora que te conté, de corazón y con cariño, te comparto el consejo que le di a ella: el dolor de los que tú no tuviste en tu niñez, no se te va a quitar por más que le compres a tu hija; la única manera es perdonando a tus padres por lo que no pudieron darte.

A los catorce años los adolescentes entienden y razonan mejor de lo que unpadre se imagina. Platica con tu hija sobre la situación y permite que también ella opine. Preparen para su hija una quinceañera donde ella pueda sentir su amor por ella y no su capacidad de compra. Si ustedes siguen esto, las fotos lo comprobarán con sus sonrisas reales que traerán maravillosos recuerdos para todos.

Andrés.

 

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