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Más que vencedores

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”  1 Juan 4:4 (RVR1960)

¿Estás peleando contra un vicio o una enfermedad?  ¿Estás luchando por tu matrimonio? Cada día que pasa representa una lucha diaria, quizás en este momento tus ojos son testigos de cómo tu vida, tu hogar o tu matrimonio están siendo arrebatados por el enemigo, deja de luchar en tus fuerzas, comienza a pelear con Dios de tu lado y tu victoria estará asegurada.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 preguntas que debes hacerte todos los días

Los niños tienen la habilidad de maravillarse de todo. Cuando son pequeños, todo es nuevo y fascinante para ellos. Sin embargo, cuando comienzan a crecer, se acostumbran a lo que se encuentra a su alrededor y ya no se asombran con facilidad. Si antes les parecía extraordinario la manera en que funcionan las cosas, una vez que aprenden cómo se realiza, ya no tienen más admiración por ellas.

De adultos, estamos tan acostumbrados a despertar y seguir viviendo, que olvidamos que el simple hecho de abrir los ojos cada mañana es un milagro. Al entender esto, debemos aprender a ser más considerados y agradecidos con cada nuevo día. De esta manera, podremos vivir de manera diferente y productiva. Estas son algunas preguntas que ayudan a reflexionar sobre la vida y a darse cuenta de lo que realmente importa:

  1. ¿Qué aprendí de ayer?
  2. ¿Qué puedo cambiar hoy?
  3. ¿En qué pienso invertir mi tiempo libre?
  4. ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones interpersonales?
  5. ¿Las decisiones de hoy tendrán repercusión a largo plazo?
  6. ¿Estoy orgulloso de los planes que tengo para hoy?
  7. ¿Tengo algún problema con alguien que deba solucionar?
  8. ¿Qué puedo hacer para ayudar a otros?
  9. ¿De qué manera quiero recordar este día?
  10. ¿Qué mal hábito debo cambiar hoy?

Tampoco debemos dejar de lado la oración, el ejercicio y la lectura de la Biblia. Ésos son los tres ingredientes para comenzar el día de la mejor manera posible.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En su presencia

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28 (RVR1960)

Las situaciones de la vida a veces nos terminan agotando, por lo tanto solemos pensar lo bien que nos vendrían unas vacaciones para lograr el descanso de nuestro cuerpo. Si bien esto es muy bueno, Dios nos quiere dar algo aún mas completo. Él quiere darnos descanso, pero no solo físico sino también para nuestra alma y espíritu. De esta manera seremos fortalecidos, recibiremos aliento para vencer ante las situaciones difíciles que la vida nos presenta.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Derribando Fortalezas

La Gran Muralla China o Chángchéng (“larga fortaleza”), fue edificada en la Dinastía Qin, 200 años antes de Cristo, con el fin de protegerse de los ataques de los habitantes de la actual Mongolia. El emperador Qin Shi Huangdi, unificó el Imperio en el año 221 antes de Cristo y unió los trechos de muralla construidos previamente. Durante los siguientes mil años que duró la reconstrucción, la muralla llegó a tener 7300 km de longitud, con aproximadamente 6 metros de ancho y 8 metros  de altura; características que  la convertían en un  gran lugar de vigilancia.

Con la construcción de esta gran fortaleza no era fácil que el enemigo atravesara para derrotar al imperio Chino.

De una forma similar, en medio de todo conflicto, somos nosotros quienes creamos fortalezas en lugar de fortalecernos en el Señor.

¿Qué es una fortaleza? Es una estructura pensante que tenemos dentro de la mente que se convierte en una creencia.

Cuántas veces pensaste que tu vida no tiene sentido y dijiste: ¿Para qué seguir? Tal vez son incontables las oportunidades que de tus labios salieron estas palabras: “no puedo hacerlo”, aun sabiendo que tenías la habilidad y las herramientas necesarias para ejecutar aquello. No hay duda que estas son fortalezas que necesitan ser derribadas.

La mente es un campo de batalla, por ello, estamos en una guerra espiritual donde debemos pelear con armas espirituales.

“Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.  Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” 2Corintios 10:3-5 (NVI)

El apóstol Pablo en esos versículos está instruyendo a la iglesia de Corinto sobre cómo batallar y “derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” Lo cual no se hace mediante las armas del mundo, sino por el “poder divino” y los recursos que Dios pone a disposición de sus hijos, esto es la armadura de Dios. (Efesios 6:10-18)

Si en verdad quieres ser libre de toda fortaleza, debes aprovechar los recursos de Dios y fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza, porque mientras nos enfocamos en ello, podemos ver que Dios nos da la victoria.

Ninguna fortaleza del mal puede resistir a los cristianos que oran y que se visten de la armadura de Dios, luchando con Su Palabra y llenos de su Espíritu Santo.

Por Ruth Mamani.

 

 

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7 prácticas para ser mentalmente fuerte

Cada día debemos tomar decisiones y, aunque algunas tienen más repercusión que otras, nuestro futuro depende de ellas. Hay situaciones en las que es bueno escuchar a nuestro corazón y dejar que él nos guíe; sin embargo, hay otras en las que es mejor no dejarnos llevar fácilmente por los sentimientos y decidir con la cabeza. A los que hacen esto se les denomina mentalmente fuertes.

Estas personas piensan bien antes de tomar una decisión y siempre tienen en cuenta a Dios. Ellos reconocen que si dejan sus preocupaciones, problemas y planes ante Él, todo trabajará para bien. Asimismo, ellos ponen en práctica algunas buenas costumbres de las cuales todos podemos aprender:

1. No tenerle miedo a los desafíos:

Es natural tenerle miedo a lo desconocido, a fallar, a no hacer un buen trabajo, etc. A veces podemos ser muy perfeccionistas, demasiado críticos con nosotros mismos, o tenemos la mala costumbre de poner altas expectativas y compararnos con otros. Todos estos malos pensamientos impiden que uno se atreva a aceptar nuevos desafíos y retos. Las personas mentalmente fuertes saben que, si bien es cierto que existe una probabilidad de fracasar, si no se arriesgan, nunca podrán aprender ni a superarse.

2. Aceptar los cambios:

La monotonía es cómoda y segura, pero también es una trampa. Cuando uno se encierra en algo y se resiste a los cambios le está dando la espalda a nuevas posibilidades. Los cambios nunca son fáciles, pero tienen una gran recompensa en el proceso y en el resultado. Si un cambio es arduo de llevar, lo mejor es trabajar en equipo y juntarse con alguien que sea de apoyo. Otra manera efectiva es orar constantemente para que Dios provea la sabiduría y paciencia necesarias.

3. Buscar oportunidades:

A veces, las oportunidades llegan a nosotros; a veces, hay que salir a buscarlas. Las personas mentalmente fuertes saben que la persistencia es la clave del éxito. Si una situación no sale como esperaban, ellos continúan en la búsqueda de nuevas posibilidades y no se rinden hasta encontrarlas. Ellos conocen de primera mano que si fallan una y otra vez, no quiere decir que sean fracasados, sino que no han intentado lo suficiente.

4. Tener una mente positiva:

Las personas que se dejan guiar por sus emociones se predisponen ante una situación sin haberlo intentado. Esta mala actitud les impide ver el lado positivo de la vida y paraliza su progreso. Es importante entender que toda circunstancia tiene un lado positivo y, que si uno se concentra en ella, es mucho más sencillo tener un comportamiento más asequible y eficiente.

5. Saber manejar la crítica:

Alguien dijo una vez que las críticas duelen como una lluvia de ladrillos. Recibir un golpe así deja heridas y marcas; sin embargo, si se sabe aprovecharlos, con ellos se podría construir una casa. No toda la crítica suele ser cierta, pero en todo momento se puede aprender de ella. En lugar de tomar los comentarios negativos como un desaliento, se debe verlos como un incentivo para mejorar y salir adelante.

6. Aprender de los errores:

Muchos inventores a lo largo de la historia tuvieron que hacer muchas prácticas de prueba y error. Si ellos se hubieran rendido al primer intento, jamás habríamos podido disfrutar de las cosas que tenemos hoy en día. De igual forma, las personas mentalmente fuertes ven a sus errores como un intento más, pero no como el resultado final. Ellos hacen que sus fallas los guíen a buscar la excelencia en todo.

7. Depositar la confianza en Dios:

Gran parte de ser mentalmente fuerte es reconocer que eres débil (2 Corintios 12:9). Como seres humanos tenemos diversas capacidades y talentos, pero el dueño y creador de la sabiduría es Dios. De nada vale tener las mejores intenciones al momento de tomar una decisión; si no está en los planes de Dios, es seguro que tendrá malas consecuencias. Poner a Dios primero y a lo demás después, es la mejor práctica para tener una vida con propósito y ser una persona de bien.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿A punto de desmayar?

Nunca es fácil perseverar cuando uno se encuentra en situaciones adversas, las emociones negativas surgen como el desánimo, la desesperanza, la tristeza, el miedo o la impotencia nos asaltan llevándonos a un aparente fracaso.

¿Cómo seguir de pie cuando no tienes fuerzas? Cuando no entiendes ¿por qué estás en ese escenario de dificultad? Salmos 84: 5-7 (RV1960) tiene la respuesta: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente. Cuando la lluvia llena los estanques, Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.”

Centrarse en que tenemos a alguien que es mucho más fuerte que nosotros y que se preocupa por nuestro bienestar es la mejor motivación que podemos tener. Si dejas que los principios divinos sean los que te guíen en cualquier situación que te encuentres, Dios fortalecerá tu corazón, te dará la fuerza que necesitas para enfrentar las dificultades de la vida y también la sabiduría para actuar.

Ten presente que la persona que enfoca toda su atención en qué dice la Palabra con respecto a su problema es la que está más preparada en superar las dificultades. Consideremos que todos tenemos problemas familiares ya sea en el matrimonio o con los hijos, ¿De qué manera actuamos? ¿Qué consejo seguimos?

Por eso quiero animarte a que no te desamines porque en Dios siempre hay una esperanza, busca la respuesta en el Señor y experimentarás paz y confianza.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.” 2 Timoteo 3:16 (NTV)

 

 

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¿Se agotaron tus fuerzas?

A veces en la vida se enfrentan tiempos difíciles, bastantes problemas que terminan con nuestra poca fuerza; entonces, nos cansamos  y  observamos que el camino se torna cada vez más largo e insostenible, sentimos que no podremos más porque hemos dado todo lo que teníamos.

Lo que quiero que entiendas en esta oportunidad, es que en cuando estás en un tiempo así no necesitas “fuerzas” para continuar, sino el amor de Cristo.

Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (DHH)

Si te encuentras en un momento de debilidad, necesitas recordar el amor de Dios en tu vida: Primero te eligió entre muchas personas, te salvó a pesar de no merecerlo y tiene un propósito para tu vida, aún después del pasado que has tenido.

La realidad es que No vencerás este conflicto si continúas luchando con tus propias fuerzas, puesto que la fuerza humana tiene un límite; sólo lo lograrás con el poder del Señor y este se mostrará plenamente en tu debilidad. Así que si te encuentras en una situación compleja te animo a confiar como David:

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido. Salmos 28:7-8

En el tiempo de dificultad David confió en el Señor, para él su fortaleza y escudo protector era Dios, al cual  alababa y se gozaba de tenerlo, y por esto  Dios lo ayudó.

En este tiempo te animo a poner tu confianza en Dios para que Él te socorra, alégrate de tener su amor y cántale una canción alabando su nombre.

¡Demuestra que confías en Él entregándole todas tus cargas!

 

 

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Nada que perder

Los griegos cuentan de un soldado enfermo que en tiempos de Antígono se destacó mucho en la guerra. Era siempre el primero en la batalla, valiente entre valientes. La razón de ello era que sufría tanto por motivo de una enfermedad, que luchaba en la guerra con el fin de olvidarla. Sabía que tenía poco tiempo de  vida, así que  no temía a la muerte.

Antígono, gran admirador de este valiente soldado, al enterarse de su enfermedad,  lo hizo curar por uno de los más eminentes médicos de Grecia pero, desde ese día, ya no apareció más el guerrero en el frente de batalla. El antes valiente y destacado soldado buscaba comodidades y descanso, pues, como  lo expresó a sus camaradas, habiendo recobrado la salud, deseaba vivir para gozarse de ella y no estaba dispuesto a arriesgar su vida.

Lo mismo sucede con muchos de nosotros que durante el tiempo de pruebas estamos comprometidos, valientes, trabajando y dando lo mejor de nuestras vidas para Dios, pero cuando nuestras oraciones son respondidas o llegan los momentos de calma, decidimos disfrutar de la vida y dejamos de lado todos nuestros compromisos.

Si bien a nadie gusta enfrentar problemas, hay que reconocer que pueden ser la mejor motivación para mantenernos cerca de Dios y buscarlo de todo corazón. Cuando tenemos todo en contra y ya no tenemos nada que perder es cuando nuestra búsqueda de Dios se hace más sincera e incesante.

Quizás muchas veces los problemas parecen eternos y la respuesta de Dios no es inmediata porque si quitara de nuestras vidas todas aquellas cosas que nos  preocupan, inquietan y duelen daríamos un paso al costado, alejándonos de Dios y perdiendo nuestra vida.

“Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12: 9,10 (NTV)

Vive cada día como si no tuvieras nada que perder, dando lo mejor de ti, gozándote tanto en las pruebas como en los tiempos de paz, sabiendo que todo nos ayuda a ser mejores y nos acerca a lo que Dios quiere que seamos. No temas ni te desanimes, recuerda que en Él está nuestra fortaleza.

 

 

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El arco iris

Un arco iris se produce cuando los rayos del sol atraviesan las gotas de agua que produce la lluvia. La luz del sol aparentemente es blanca pero en realidad está compuesta por rayos de diferentes colores y cuando uno de ellos atraviesa una gota de agua el color se desvía formando así un arco iris.

La aparición de esta escena maravillosa en el cielo es señal de que la tormenta ha cesado, pero para nosotros que amamos a Dios es señal de su fidelidad.

Entonces Dios dijo: «Les doy una señal de mi pacto con ustedes y con todas las criaturas vivientes, para todas las generaciones futuras.  He puesto mi arco iris en las nubes. Esa es la señal de mi pacto con ustedes y con toda la tierra” Génesis 9:12-13 (NTV).

Los problemas, dificultades y tristezas pueden ser parte de tu vida diaria y esa tormenta que está sobre ti, sobre tu familia o trabajo parece cobrar más fuerza cada día y todo indica que los desastres que causará serán irremediables e incluso has llegado a pensar que no saldrás bien de ésta;  recuerda que el arco iris es un símbolo de esperanza para ti, pues así como la tormenta tuvo un inicio también tendrá un final y de lo mismo sucederá con tus problemas.

Confía en Dios y en sus promesas, porque como buen Padre y fiel amigo estará contigo hasta el último instante y no dejará que caigas a pesar de que la tierra tiemble o que los vientos sean fuertes. “Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá” Salmos 121:3 (NTV).

Descansa en sus brazos con la certeza de que en su tiempo ese arco iris de esperanza saldrá para ti.

La próxima vez que veas un arco iris, recuerda:

¡Habrá un mañana y será mejor si confías en Dios!

Por Judith Quisbert.

 

 

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El otro mundo

Cruzar los cercos fronterizos, perforar los límites y adentrarse en territorios distintos. Encarnarse en lo otro en vez de seguir alucinando con conquistas mundiales y desde cómodos recintos cerrados continuar analizando las estadísticas con avanzadas máquinas virtuales. Ensuciarse no sólo las manos sino el cuerpo todo con la contundencia de los hechos. Tanto discurso apocalíptico y tanta elucubración redentora sólo han producido preñeces llenas de viento y sonidos extraños.
Los hechos están a la vista. El perro mundo se extiende inagotable, lejos del amor, ajeno a la mirada de la autodenominada selecta mayoría que sale de sus convocaciones dominicales y se dirige a simpáticos restaurantes familiares a comentar los notables acontecimientos que han tenido lugar en sus solemnes recintos cerrados, a salvo de la feroz chimuchina del dolor y la desesperanza de la inmensa mayoría.
Invisible a sus ojos se extiende el mundo verdadero, la clase humana desplazada, el opresor oscuro, la zarabanda de anuncios y talk shows, el mercado de valores, los señores intendentes, prostitutas y proxenetas, ladrones de cuello y corbata, delincuentes patibularios, inmensas minorías, mercaderes del bienestar a plazos, enfermedades y pestilencias desconocidas, esclavas y esclavos simulados como mano de obra barata, gordos y perfumados potentados, escuálidos y tirillentos mendigos, planificadores gubernamentales, policías al mejor postor, estallidos sociales, homicidios, femicidios, parricidios, suicidios y deicidios diversos, informes secretos, pobreza innumerable, atascamientos de vehículos, contaminación desencadenada, desesperación multiplicada y esperanza inimaginable.
La galería, el palco y la platea rebosan paz, sin embargo. Estos exabruptos apenas reverberan unos segundos en las pantallas del sistema y luego se disuelven como molesta neblina en autopistas suburbanas. La congregación tiene otros asuntos que tratar: sus inmensas alegrías e interminables celebraciones, las asombrosas superproducciones de sus creadores y la filosofía utilitaria de sus notables ciudadanos. Sus tiendas temáticas están abiertas las 24 horas y sus tesorerías trabajan sin parar tabulando los réditos de la confianza mayoritaria.
Esto me acontece por épocas; son períodos en los cuales se agudiza la irritación de la vida. Más tarde, para aliviar un poco la cosa viene la poesía, el recuerdo, alguna sutileza, un comentario intrascendente, la perplejidad. Allá, al otro lado de la alambrada, enhiesta, invencible, orgullosa permanece la fortaleza. Inmutable. El mundo puede venirse abajo si quiere. Qué más da. Así está escrito…

(Este artículo ha sido escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¡Construir!

Generalmente toda persona suele establecerse metas personales: estudiar una carrera profesional, tener una familia, brindar una educación sana para los hijos, tener un negocio propio y lucrativo, levantar en un buen ministerio, etc.

Todos esos logros suenan nobles y honorables, pero sin duda requieren esfuerzo continuo y dedicación permanente, ya que nada que sea perdurable es construido de la noche a la mañana.

Salmos 127:1 dice: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vélala guardia.” Versión Reina-Valera 1960

Esta es la realidad: No importa lo que estemos construyendo, logrando o levantando, en algún momento las dificultades se harán presentes y tratarán de arrasarlo todo, es más, esas mismas dificultades provocan que nuestras debilidades y el mal carácter que tenemos se hagan evidentes para quienes nos rodean. Todo esto puede provocar inestabilidad y la mayoría de las veces nuestra capacidad puede ser rebasada.

Mateo 7:24-25 dice: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Versión Reina-Valera 1960

Un nuevo año termina y otro más está por comenzar. Quizás hubo muchos emprendimientos o metas que te pusiste a ti mismo, y tal vez no todo se ha cumplió como esperabas. No te desanimes.

Un nuevo año es una nueva oportunidad para volver a empezar. Esta vez ten presente a Dios porque lo que Él hace siempre permanece. Su poder tiene la cualidad de hacer posible aquello que para nosotros parece imposible, sencillamente porque cuando nuestra capacidad es rebasada su fuerza continúa, cuando nuestra sabiduría es insuficiente Él puede seguir guiándonos y cuando parece que ya nada se puede hacer, Dios todavía puede hacer más.

Si ya empezaste y ves que existen problemas golpeando tus proyectos, tu familia, tu negocio, tu ministerio, etc. es hora de incluir a Jesús en todo el proceso, porque todo lo que es edificado sobre la Roca firme permanece.

Dios es fiel.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Características de los que son fuertes en la fe

La fe no se puede medir en cantidades; sin embargo, las personas pueden desarrollar mayor madurez, fe y obediencia como resultado de su compromiso con Dios. Es así como se puede decir que alguien es fuerte en la fe (Romanos 15:1-6). Éstas son algunas prácticas que podemos realizar para llegar a ser como ellos:

1. No ser egoístas:

El conocimiento de cualquier tema relacionado con Dios o que ayude a conocerlo mejor, debe ser compartido. De nada vale acumular estudios si éstos no son de utilidad para otros. Los fuertes en la fe saben que no todos tienen la oportunidad de adquirir conocimientos, por lo tanto, están más que gustosos en ayudar a los demás.

2. No menospreciar a otros:

El saber algo que otros desconocen, no nos otorga el poder de degradar a los demás. Es fácil criticar y señalar los errores de otros, pero las personas maduras nunca se creen más que los que lo rodean.

3. Apoyar a los demás:

No basta con solo dejar de criticar. También se debe prestar ayuda a los que fracasan. Los que son fuertes en la fe saben que nadie está seguro y que todos podemos equivocarnos. Así que prestar apoyo sin juzgar, es una práctica digna que debemos imitar.

4. Ser humildes:

Los que son fuertes en la fe no se jactan de ello, sino que son humildes y prefieren darle la honra a quien verdaderamente se lo merece: Dios.

5. Seguir el ejemplo de Jesús:

Ser cristiano no implica imitar a un líder o pastor. Ser cristiano es seguir el ejemplo de Jesús y tener completo entendimiento de que para ello necesitamos de Dios. Si quieres ser fuerte en la fe, deja que Jesús sea tu modelo de vida y no te dejes influenciar por aquellos que digan lo contrario.

6. Promover la unidad:

Debemos ser pacificadores y no destructores. Ser maduro es estar consciente de que un grupo de personas siempre tendrá diferencias por el simple hecho de que todos somos distintos. Los fuertes en la fe son sabios al momento de promover la unidad y mantener paz en tiempos difíciles.

7. Vivir en esperanza:

Es importante vivir con la certeza de que este mundo es pasajero y que nuestro verdadero hogar nos espera en el cielo. Al comprender esta verdad, podrás afrontar cualquier adversidad y vivir en esperanza, así como muchas otras personas fuertes lo hacen.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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