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¿Estás listo para la prueba?

“Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió por el desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos” Deuteronomio 8:2 (NTV).

Quizás hoy mismo estás pasando tiempos complicados a los cuales no les encuentras una explicación. Recuerda que muchas veces Dios permite que enfrentemos una prueba o que pasemos por un desierto para mostrarnos realmente de qué estamos hechos y cuál es la capacidad de resistencia de nuestra fe. Persevera sin desmayar, pronto la tormenta pasará y podrás gozarte en tu victoria.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Haz un milagro en mí!

“Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. “2 Corintios 10:5 (NVI)

Es importante creerle a Dios antes que a los pensamientos de fracaso, baja autoestima o temor que llenan nuestra mente, ellos nos llevan a vivir una vida que no está en sus planes. A pesar de conocerle, a menudo nos damos cuenta que hay áreas que todavía no le hemos entregado completamente a Dios. Si te sientes identificado, es bueno que hoy le digas como en esta canción: “Entra en mi casa, entra en mi vida, mueve toda mi estructura, sana todas las heridas, dame de tu Santidad quiero amarte solo a ti, porque eres mi gran amor ¡Haz un milagro en mi!”. Recuerda que Dios desea darnos lo mejor, pero muchas veces somos nosotros los que debemos dejar que Él pueda obrar, dándole la libertad para que nos moldee. Él quiere darte vida en abundancia y que puedas mirar la vida a través de sus ojos.

 
 

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Inspirador

A través de los años podemos ver cómo muchos hombres empezaron a sobresalir en el campo de la literatura y la poesía, algunos  formaban parte de ese entorno por tener una carrera dedicada a la psicología, filosofía o abogacía, pero otros desarrollaron esa habilidad por gusto y satisfacción personal.

De esa manera hoy conocemos los trabajos de una infinidad de pensadores de varios países del mundo. Muchos de ellos murieron, pero su legado literario será recordado siempre a través de sus escritos y también de los pequeños pensamientos que nos dejaron y que ingeniosamente encierran grandes lecciones de vida.

Algunas de esas frases animan, corrigen, enseñan o simplemente describen alguna situación de la vida, y son muy usadas en las redes sociales, en murales, libros, camisetas, dedicatorias en tarjetas de cumpleaños, aniversarios o salutaciones póstumas.

Muchos de esos pensamientos pueden llegar a tener un efecto tremendamente alentador, pero producen un impacto mayor cuando se conoce el lugar y el momento en el que fueron escritos.

Algunos autores tuvieron libertad y plenitud de vida cuando escribieron sus obras. Pero existen otros como por ejemplo Nelson Mandela quien estuvo prisionero durante 27 años en la isla Robben y después en las prisiones de Pollsmoor y de Víctor Verster. Muchas de sus frases célebres fueron pensadas y escritas en una celda donde era conocido como el prisionero 466/64.

Aunque todos sabemos que después salió en libertad y llegó a ser presidente de Sud África, siempre será recordado por la perseverancia que tuvo en la lucha por la libertad de su nación.

Filipenses 4:4 dice: “Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense!” Versión Dios Habla Hoy

Todo el libro de Filipenses da la impresión de haber sido escrito al fuego de una reconfortante chimenea, con un fiel sabueso recostado en el tapete, una taza caliente de leche sobre el escritorio y un ventanal que permite la vista panorámica de una noche estrellada. Pero no fue así.

El apóstol Pablo en ese momento de su vida era ya un hombre mayor que estaba en una mazmorra húmeda y fría con los pies sujetos a un cepo esperando la llamada de su verdugo. La situación no parecía que iba a mejorar, pero aun así en todos los capítulos se pueden ver temas como la humildad, el gozo, la unidad y la vida cristiana sobresaliendo casi en forma natural.

A primera vista es imposible notar el lugar real en el que está escribiendo Pablo ya que no expresa la más mínima queja sobre su situación, pero aun así logra tener la paz que sobrepasa todo entendimiento y alcanza la inspiración divina para escribir una carta alentadora.

El Antiguo y el Nuevo Testamento están repletos de hombres que lograron impactar con sus vidas a miles de personas hasta el día de hoy, pero no podemos dejar de mencionar  sobre todo, las notas de amor que se pueden encontrar al leer el relato de la muerte de Jesús en La Cruz del Calvario.

La palabra de Dios no sólo es un compendio de frases alentadoras, sino que tienen el objetivo de llenar de fortaleza y brindar la paz que sobre pasa todo entendimiento a aquel que tiene fe.

“Cuando me hablabas, yo devoraba tus palabras; ellas eran la dicha y la alegría de mi corazón, porque yo te pertenezco, Señor y Dios todopoderoso.” Jeremías 15:16 Versión Dios Habla Hoy

 

 

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¿Este versículo bíblico se aplica para ti?

Muchos versículos bíblicos nos ofrecen consuelo, ánimo y esperanza cuando estamos pasando por momentos difíciles. Probablemente uno de los más famosos se encuentre en Filipenses 4:13 (RVR1960): “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Este texto ha sido ampliamente utilizado para infundir fortaleza en tiempos de dolor; sin embargo, en algún punto se ha perdido el verdadero significado de sus palabras.

De acuerdo a lo que se puede analizar de la Biblia, Pablo estaba bajo arresto en el tiempo que escribió la carta a los filipenses. Aunque él admite no estar viviendo en escasez (Filipenses 4:11-12), los expertos historiadores afirman que las condiciones carcelarias en Roma en aquel tiempo eran precarias. Los castigos físicos eran una práctica común dentro del régimen penitenciario y los derechos de los reos era casi inexistente. Es en este ambiente en el cual Pablo escribe una carta “a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (1:1).

En la primera parte de su carta, Pablo no se queja de su situación, sino más bien habla de ellas como si fueran una bendición (1:12-14). En los textos siguientes, él presenta un informe sobre su estado y la de sus compañeros Epafrodito y Timoteo (2:19-29); y en los capítulos que siguen, expresa palabras de ánimo y exhortación a los filipenses. A partir del versículo 10 del capítulo 4, Pablo agradece las atenciones y regalos de los filipenses. Es allí donde afirma: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Lo que Pablo reconoce durante toda su carta, es que sus proezas y las fuerzas que tiene para enfrentar las cosas no vienen de sí mismo sino de Dios. En ningún momento Pablo pide que ser librado de estas situaciones; de hecho, él asegura que los problemas de este mundo son insignificantes comparados con la alegría que representa conocer a Jesús cara a cara (3:7-11). Es así como tiene la seguridad de decir: “Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones” (TLA).

Como hijos de Dios debemos concentrarnos más en las cosas que tienen valor eterno que en las situaciones pasajeras de la vida. Jesús no es un talismán de buena suerte, ni una máquina expendedora de la cual podemos obtener lo que queremos al depositar una moneda. En lugar de verlo como una ayuda extra, aprendamos a verlo como la fuente de nuestras fuerzas. Por nosotros mismos no podemos hacer nada. Somos insignificantes comparados a la gloria de Dios, pero si empezamos a depender y a vivir en Él, estaremos cumpliendo el propósito por el cual fuimos creados.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te rindas ni retrocedas

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje». Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. Hebreos 10:35-39. (NTV)

El Señor nos exhorta a no perder la confianza en Él, porque tiene una gran recompensa. Como dice: «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse.”

Sé que hay momentos dolorosos que nos llevan a perder la fuerza y el deseo de seguir luchando, donde creemos que todo está perdido y que nada tiene solución. A veces pensamos que lo mejor es rendirse y abandonar las esperanzas.

Esta historia que todos conocemos dice que Job perdió repentinamente toda su riqueza y lo más importante que tenía: sus hijos. Seguramente Job no sabía ni entendía qué estaba pasando en ese momento, todas las noticias que le llegaban eran malas; pero a pesar de eso seguía conservando su integridad. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” Job 2:9 (NTV)

No sólo había perdido sus riquezas e hijos, sino también el apoyo y la ayuda de su esposa. No imagino lo doloroso que debe ser escuchar “muérete” de alguien que amas. ¡Qué terrible la situación de Job, perder todo y no tener apoyo de tus seres queridos es sumamente trágico!

Posiblemente te identifiques con la situación de Job y estás apunto de renunciar a todo. Los problemas son etapas que llegan a nuestra vida cuando menos los esperamos y muchas veces, a través de esas circunstancias,  satanás logra apartar a muchos cristianos de su fe.

Job no se dejó llevar por la situación ni sus sentimientos y dijo: “…¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?…” Job 2:10 (NTV) No preguntó nunca por qué le estaban ocurriendo esas cosas ni pensó en abandonar su fe en Dios. Al contrario, le dijo a Dios en oración cómo se sentía y puso su situación delante de Él.

Quizás piensas que todo acabó, que nada tiene sentido, y la única solución que encuentras es renunciar y volver atrás en tu propósito de caminar con Dios. Te animo a confiar en la palabra de Dios y en sus promesas. Declara en este momento con todo tu corazón, “El SEÑOR es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación! No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del SEÑOR.” Salmo 118:14,17. (NVI)

Job no quedó en la ruina para siempre, Dios lo bendijo con el doble de lo que tenía antes. No pienses en rendirte y darte por vencido, levántate en fe y sigue adelante. Dios te bendecirá con mucho más de lo que te imaginas. Se fiel y no retrocedas. «Pues, dentro de muy poco tiempo, ÉL vendrá.”

 

 

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Más que vencedores

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”  1 Juan 4:4 (RVR1960)

¿Estás peleando contra un vicio o una enfermedad?  ¿Estás luchando por tu matrimonio? Cada día que pasa representa una lucha diaria, quizás en este momento tus ojos son testigos de cómo tu vida, tu hogar o tu matrimonio están siendo arrebatados por el enemigo, deja de luchar en tus fuerzas, comienza a pelear con Dios de tu lado y tu victoria estará asegurada.

Por Judith Quisbert

 

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10 preguntas que debes hacerte todos los días

Los niños tienen la habilidad de maravillarse de todo. Cuando son pequeños, todo es nuevo y fascinante para ellos. Sin embargo, cuando comienzan a crecer, se acostumbran a lo que se encuentra a su alrededor y ya no se asombran con facilidad. Si antes les parecía extraordinario la manera en que funcionan las cosas, una vez que aprenden cómo se realiza, ya no tienen más admiración por ellas.

De adultos, estamos tan acostumbrados a despertar y seguir viviendo, que olvidamos que el simple hecho de abrir los ojos cada mañana es un milagro. Al entender esto, debemos aprender a ser más considerados y agradecidos con cada nuevo día. De esta manera, podremos vivir de manera diferente y productiva. Estas son algunas preguntas que ayudan a reflexionar sobre la vida y a darse cuenta de lo que realmente importa:

  1. ¿Qué aprendí de ayer?
  2. ¿Qué puedo cambiar hoy?
  3. ¿En qué pienso invertir mi tiempo libre?
  4. ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones interpersonales?
  5. ¿Las decisiones de hoy tendrán repercusión a largo plazo?
  6. ¿Estoy orgulloso de los planes que tengo para hoy?
  7. ¿Tengo algún problema con alguien que deba solucionar?
  8. ¿Qué puedo hacer para ayudar a otros?
  9. ¿De qué manera quiero recordar este día?
  10. ¿Qué mal hábito debo cambiar hoy?

Tampoco debemos dejar de lado la oración, el ejercicio y la lectura de la Biblia. Ésos son los tres ingredientes para comenzar el día de la mejor manera posible.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En su presencia

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28 (RVR1960)

Las situaciones de la vida a veces nos terminan agotando, por lo tanto solemos pensar lo bien que nos vendrían unas vacaciones para lograr el descanso de nuestro cuerpo. Si bien esto es muy bueno, Dios nos quiere dar algo aún mas completo. Él quiere darnos descanso, pero no solo físico sino también para nuestra alma y espíritu. De esta manera seremos fortalecidos, recibiremos aliento para vencer ante las situaciones difíciles que la vida nos presenta.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Derribando Fortalezas

La Gran Muralla China o Chángchéng (“larga fortaleza”), fue edificada en la Dinastía Qin, 200 años antes de Cristo, con el fin de protegerse de los ataques de los habitantes de la actual Mongolia. El emperador Qin Shi Huangdi, unificó el Imperio en el año 221 antes de Cristo y unió los trechos de muralla construidos previamente. Durante los siguientes mil años que duró la reconstrucción, la muralla llegó a tener 7300 km de longitud, con aproximadamente 6 metros de ancho y 8 metros  de altura; características que  la convertían en un  gran lugar de vigilancia.

Con la construcción de esta gran fortaleza no era fácil que el enemigo atravesara para derrotar al imperio Chino.

De una forma similar, en medio de todo conflicto, somos nosotros quienes creamos fortalezas en lugar de fortalecernos en el Señor.

¿Qué es una fortaleza? Es una estructura pensante que tenemos dentro de la mente que se convierte en una creencia.

Cuántas veces pensaste que tu vida no tiene sentido y dijiste: ¿Para qué seguir? Tal vez son incontables las oportunidades que de tus labios salieron estas palabras: “no puedo hacerlo”, aun sabiendo que tenías la habilidad y las herramientas necesarias para ejecutar aquello. No hay duda que estas son fortalezas que necesitan ser derribadas.

La mente es un campo de batalla, por ello, estamos en una guerra espiritual donde debemos pelear con armas espirituales.

“Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.  Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” 2Corintios 10:3-5 (NVI)

El apóstol Pablo en esos versículos está instruyendo a la iglesia de Corinto sobre cómo batallar y “derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” Lo cual no se hace mediante las armas del mundo, sino por el “poder divino” y los recursos que Dios pone a disposición de sus hijos, esto es la armadura de Dios. (Efesios 6:10-18)

Si en verdad quieres ser libre de toda fortaleza, debes aprovechar los recursos de Dios y fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza, porque mientras nos enfocamos en ello, podemos ver que Dios nos da la victoria.

Ninguna fortaleza del mal puede resistir a los cristianos que oran y que se visten de la armadura de Dios, luchando con Su Palabra y llenos de su Espíritu Santo.

Por Ruth Mamani.

 

 

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7 prácticas para ser mentalmente fuerte

Cada día debemos tomar decisiones y, aunque algunas tienen más repercusión que otras, nuestro futuro depende de ellas. Hay situaciones en las que es bueno escuchar a nuestro corazón y dejar que él nos guíe; sin embargo, hay otras en las que es mejor no dejarnos llevar fácilmente por los sentimientos y decidir con la cabeza. A los que hacen esto se les denomina mentalmente fuertes.

Estas personas piensan bien antes de tomar una decisión y siempre tienen en cuenta a Dios. Ellos reconocen que si dejan sus preocupaciones, problemas y planes ante Él, todo trabajará para bien. Asimismo, ellos ponen en práctica algunas buenas costumbres de las cuales todos podemos aprender:

1. No tenerle miedo a los desafíos:

Es natural tenerle miedo a lo desconocido, a fallar, a no hacer un buen trabajo, etc. A veces podemos ser muy perfeccionistas, demasiado críticos con nosotros mismos, o tenemos la mala costumbre de poner altas expectativas y compararnos con otros. Todos estos malos pensamientos impiden que uno se atreva a aceptar nuevos desafíos y retos. Las personas mentalmente fuertes saben que, si bien es cierto que existe una probabilidad de fracasar, si no se arriesgan, nunca podrán aprender ni a superarse.

2. Aceptar los cambios:

La monotonía es cómoda y segura, pero también es una trampa. Cuando uno se encierra en algo y se resiste a los cambios le está dando la espalda a nuevas posibilidades. Los cambios nunca son fáciles, pero tienen una gran recompensa en el proceso y en el resultado. Si un cambio es arduo de llevar, lo mejor es trabajar en equipo y juntarse con alguien que sea de apoyo. Otra manera efectiva es orar constantemente para que Dios provea la sabiduría y paciencia necesarias.

3. Buscar oportunidades:

A veces, las oportunidades llegan a nosotros; a veces, hay que salir a buscarlas. Las personas mentalmente fuertes saben que la persistencia es la clave del éxito. Si una situación no sale como esperaban, ellos continúan en la búsqueda de nuevas posibilidades y no se rinden hasta encontrarlas. Ellos conocen de primera mano que si fallan una y otra vez, no quiere decir que sean fracasados, sino que no han intentado lo suficiente.

4. Tener una mente positiva:

Las personas que se dejan guiar por sus emociones se predisponen ante una situación sin haberlo intentado. Esta mala actitud les impide ver el lado positivo de la vida y paraliza su progreso. Es importante entender que toda circunstancia tiene un lado positivo y, que si uno se concentra en ella, es mucho más sencillo tener un comportamiento más asequible y eficiente.

5. Saber manejar la crítica:

Alguien dijo una vez que las críticas duelen como una lluvia de ladrillos. Recibir un golpe así deja heridas y marcas; sin embargo, si se sabe aprovecharlos, con ellos se podría construir una casa. No toda la crítica suele ser cierta, pero en todo momento se puede aprender de ella. En lugar de tomar los comentarios negativos como un desaliento, se debe verlos como un incentivo para mejorar y salir adelante.

6. Aprender de los errores:

Muchos inventores a lo largo de la historia tuvieron que hacer muchas prácticas de prueba y error. Si ellos se hubieran rendido al primer intento, jamás habríamos podido disfrutar de las cosas que tenemos hoy en día. De igual forma, las personas mentalmente fuertes ven a sus errores como un intento más, pero no como el resultado final. Ellos hacen que sus fallas los guíen a buscar la excelencia en todo.

7. Depositar la confianza en Dios:

Gran parte de ser mentalmente fuerte es reconocer que eres débil (2 Corintios 12:9). Como seres humanos tenemos diversas capacidades y talentos, pero el dueño y creador de la sabiduría es Dios. De nada vale tener las mejores intenciones al momento de tomar una decisión; si no está en los planes de Dios, es seguro que tendrá malas consecuencias. Poner a Dios primero y a lo demás después, es la mejor práctica para tener una vida con propósito y ser una persona de bien.

 

 

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¿A punto de desmayar?

Nunca es fácil perseverar cuando uno se encuentra en situaciones adversas, las emociones negativas surgen como el desánimo, la desesperanza, la tristeza, el miedo o la impotencia nos asaltan llevándonos a un aparente fracaso.

¿Cómo seguir de pie cuando no tienes fuerzas? Cuando no entiendes ¿por qué estás en ese escenario de dificultad? Salmos 84: 5-7 (RV1960) tiene la respuesta: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente. Cuando la lluvia llena los estanques, Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.”

Centrarse en que tenemos a alguien que es mucho más fuerte que nosotros y que se preocupa por nuestro bienestar es la mejor motivación que podemos tener. Si dejas que los principios divinos sean los que te guíen en cualquier situación que te encuentres, Dios fortalecerá tu corazón, te dará la fuerza que necesitas para enfrentar las dificultades de la vida y también la sabiduría para actuar.

Ten presente que la persona que enfoca toda su atención en qué dice la Palabra con respecto a su problema es la que está más preparada en superar las dificultades. Consideremos que todos tenemos problemas familiares ya sea en el matrimonio o con los hijos, ¿De qué manera actuamos? ¿Qué consejo seguimos?

Por eso quiero animarte a que no te desamines porque en Dios siempre hay una esperanza, busca la respuesta en el Señor y experimentarás paz y confianza.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.” 2 Timoteo 3:16 (NTV)

 

 

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¿Se agotaron tus fuerzas?

A veces en la vida se enfrentan tiempos difíciles, bastantes problemas que terminan con nuestra poca fuerza; entonces, nos cansamos  y  observamos que el camino se torna cada vez más largo e insostenible, sentimos que no podremos más porque hemos dado todo lo que teníamos.

Lo que quiero que entiendas en esta oportunidad, es que en cuando estás en un tiempo así no necesitas “fuerzas” para continuar, sino el amor de Cristo.

Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (DHH)

Si te encuentras en un momento de debilidad, necesitas recordar el amor de Dios en tu vida: Primero te eligió entre muchas personas, te salvó a pesar de no merecerlo y tiene un propósito para tu vida, aún después del pasado que has tenido.

La realidad es que No vencerás este conflicto si continúas luchando con tus propias fuerzas, puesto que la fuerza humana tiene un límite; sólo lo lograrás con el poder del Señor y este se mostrará plenamente en tu debilidad. Así que si te encuentras en una situación compleja te animo a confiar como David:

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido. Salmos 28:7-8

En el tiempo de dificultad David confió en el Señor, para él su fortaleza y escudo protector era Dios, al cual  alababa y se gozaba de tenerlo, y por esto  Dios lo ayudó.

En este tiempo te animo a poner tu confianza en Dios para que Él te socorra, alégrate de tener su amor y cántale una canción alabando su nombre.

¡Demuestra que confías en Él entregándole todas tus cargas!

 

 

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