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Dios protector

“Pero en aquel día venidero, ningún arma que te ataque triunfará. Silenciarás cuanta voz se levante para acusarte. Estos beneficios los disfrutan los siervos del SEÑOR; yo seré quien los reivindique. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado! Isaías 54:17 (NTV)

Puede venirse sobre ti una montaña inmensa de problemas, pero si Dios está de tu lado, ese monte no te aplastará ni te dañará. Dios es Padre y como tal te protegerá de todo aquello que amenaza tu bienestar y el de tu familia.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás dando un buen ejemplo?

Para aquel que es el hermano mayor en una familia, esta frase le sonará muy conocida “debes portarte bien porque eres el ejemplo de tu hermano….”.

Esta verdad se hace real no sólo en el hogar, sino en todo lugar y más aún en la vida del creyente, pues como hijos de Dios somos sus representantes aquí en la tierra.

El apóstol Pablo, nos da el siguiente consejo: (…) Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” 1 Timoteo 4:12 (NTV).

Nuestro estilo de vida es una herramienta poderosa para testificar de Cristo, por ello es que debemos ser sabios y cuidadosos en todo lo que hacemos, decimos y pensamos pues somos hijos de Dios y si caemos en el pecado no sólo estamos dañando nuestro testimonio sino también el nombre del Padre.

Es una realidad que tenemos una naturaleza pecaminosa, que está inclinada a hacer lo incorrecto, pero antes de dar rienda suelta a nuestro “YO” debemos pensar en lo que vamos a hacer y  preguntarnos ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Me edifica y edifica a los demás?

Los grandes hombres de Dios mencionados en su palabra son un referente para nosotros y podemos seguir su ejemplo “Amados hermanos, tomen como ejemplo de paciencia durante el sufrimiento a los profetas que hablaron en nombre del Señor” Santiago 5:10 (NTV).

Si hoy pudiésemos preguntar a las personas que están alrededor tuyo sobre tu comportamiento y tu testimonio ¿Qué dirían?

No he conocido persona que desee que tengan un mal concepto de su persona, pero el testimonio no depende de los demás sino de uno mismo, por ello es que debemos siempre procurar ser un ejemplo siendo hijos de Dios, siervos, amigos, hermanos, padres, etc.

Dios quiere que sus hijos demuestren la transformación que hizo en sus vidas y sean personas extraordinarias, dignas de confianza.

¿Estás siendo de ejemplo en el lugar donde estás?

Por Judith Quisbert

 

 

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Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

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Sé diferente

“Si solo aman a quienes los aman a ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores aman a quienes los aman a ellos!” Lucas 6:32 (NTV)

Resulta fácil hacer favores y amar a quienes nos aman, pero no sucede lo mismo con personas que nos hacen daño. Sin embargo, toda persona que dice amar a Dios o conocer de Él debe demostrar en conducta el amor hacia el que considera su enemigo.

Sin duda esto es difícil, ya que se considera enemigo a alguien que está en contra tuyo y que incluso maquina cosas para hacerte daño.

Actuar de esta manera, no fuera posible sin Dios, quien pone amor, tolerancia, misericordia y obediencia en nuestro corazón, por eso mismo la comunión con Él es vital para demostrar que somos sus hijos: “¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos.  Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo.” Lucas 6:35-36 NTV Recuerda que los hijos imitan a sus padres.

En Mateo 5:43-44 dice “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;” Esto implica orar por ellos.

Un comentarista dice al respecto: “En ese tiempo los judíos solo amaban a otros judíos. Un judío no podía darle la mano a un gentil o tan siquiera permitir que su manto rozara con la ropa de alguien que no era judío. Bajo la ley de Moisés, cualquiera que causara un daño debía ser compensado en la misma manera – herida por herida, golpe por golpe. Sin embargo, esto no podía ser así bajo el ministerio de gracia de Cristo. Verdaderamente, la orden de Jesús que amáramos a nuestros semejantes también incluía aun a nuestros enemigos.”

No quiere decir que estemos de acuerdo con las personas que nos han hecho daño ni que los odiemos o les guardemos rencor, al contrario, debemos orar por ellos.

Si hay alguien con quien has tenido problemas y lo consideras como tu enemigo, te animo a orar por esa persona, no sólo un día, sino todo el tiempo que puedas, así Dios irá quitando aquello que te dañó, perdonarás y tendrás libertad para poder amarlo.

Hagamos la diferencia y actuemos con compasión.

 

 

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¿Dónde estás Dios?

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?  ¿A dónde podría huir de tu presencia?” Salmos 139:7 (NVI)

“Te necesito Dios, ¿Dónde estás?” Cuántas veces nos hemos hecho esa pregunta, aun sabiendo que Él está en todas partes. Nuestro Padre en su infinito amor nos responde: “…Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” Isaías 57:15;  significa que Dios está con nosotros en todo momento, si te has sentido solo recuerda esta verdad, pues  Él te responde: contigo hijo.

Por Danitza Luna

 

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Él no te abandonará

En un paseo familiar cerca de un parque, nos encontramos con un niño que vendía helados, él llevaba en su hombro un recipiente térmico que se veía muy pesado para su edad. Nos acercamos para comprarle unos helados y al ver a otro hombre cerca que también ofrecía lo mismo le pregunté si era su papá y el niño me respondió: “No, el mío se fue con otra mujer”. Mi corazón se hizo añicos al escuchar esas palabras tan duras  en un niño que no pasaba de los 10 años, porque ya sabía que su progenitor había preferido una aventura que a su familia.

¿Será que ese niño en el futuro podrá ser un buen esposo o padre, viendo el desamor de su propio progenitor? Es triste ver cómo tantos niños se crían sin su padre, ya sea por el abandono o porque las madres, por una u otra razón, no les permiten verlos. Lo terrible es el sufrimiento silencioso de estos inocentes que a su edad van formando malos paradigmas de su identidad y de su valor.

No obstante quienes se queden al cuidado de estos pequeños pueden sacarlos adelante, formando en ellos una identidad firme según Dios y no lo que creen los demás. El Rey David sabía que aún si existiera la posibilidad de que lo abandonaran sus padres, el Señor lo recogería. “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos” Salmos 27:10 (NVI)

Con Dios se puede formar vidas con valores que superen el mal ejemplo que recibieron de sus padres. Incluso las personas que estamos alrededor de ellos podemos sembrar amor, perdón, esfuerzo, dedicación, sana autoestima y cualquier cosa buena que les ayude a ser mejores.

Todos tenemos la oportunidad de tener ese amor paternal de Dios, Él es nuestro creador y no nos abandonará, al contrario a cada instante busca atraer a todos hacia su amor incondicional.

Cualquiera podrá abandonarte menos tu Creador porque eres importante para Él.

“Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano.” Isaías 64:8 (NTV)

 

 

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Demuéstralo

El reino animal presenta muchos ejemplos de protección dentro de una manada, entre especies del mismo tipo, pero sobre todo en el cuidado que tiene una madre con sus crías. Ese es el caso de los pulpos que suelen depositar hasta 50.000 huevos por vez, pero el reto verdadero está en cuidarlos durante los 40 días de incubación.

Esos pequeños huevecillos son un verdadero manjar para muchos depredadores marinos y sus madres lo saben. Por eso permanecen junto a ellos para protegerlos durante todo el tiempo que les lleva desarrollarse y entre otras cosas, para ayudarles a oxigenarse soplando suavemente sobre ellos cada cierto tiempo.

En estos 40 días la mamá pulpo no se alimenta. Su cuerpo se consume a sí mismo para poder subsistir y en la mayoría de las ocasiones, cuando los huevos eclosionan y sus hijos están listos para salir al mundo, ellas mueren. La madre pulpo entrega su vida a cambio de que sus crías puedan nacer y vivir.

Sin duda esta es una verdadera demostración de sacrificio y amor.

1 Juan 3:18 dice: “Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.” Versión Dios Habla Hoy

El apóstol Juan recomienda que el amor que debe demostrar un creyente no sea solamente de palabra sino de acciones. Dios lo hizo de esa manera cuando entregó a su Hijo en rescate por la humanidad.

Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” Versión Reina-Valera 1960

El texto escrito igualmente por Juan dice que Dios amó a la humanidad tanto que hizo algo (entregar a su Hijo) para demostrarlo. El principio de amor con acciones viene de Dios y es trasmitido a través de lo escrito en la Biblia para que sea practicado por los creyentes.

¿Cómo demuestras el amor que tienes con tus seres queridos y con las personas que te rodean? Si solamente es de palabra es posible que debas pensar en la manera de realizar acciones que lo manifiesten. Un abrazo, un regalo, algunas palabras de aliento o quizás sencillamente dedicar tiempo de calidad son una forma significativa de demostrar cuánto amas.

¿Sientes amor?, demuéstralo.

 

 

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Él te conoce ¿Tú lo conoces?

Un niño, se encontraba en la entrada de la mina, esperando pacientemente la salida de los mineros pues su padre trabajaba allí. Se le acercó un hombre mayor que lo estaba observando y le dijo: ¿Qué haces ahí? El niño respondió: estoy esperando a mi papá; el hombre le dijo: No podrás reconocerlo entre tantas personas que salen con el rostro cubierto de carbón y con un casco ¡será mejor que te regreses a tu casa!, a lo que  el niño respondió: ¡Pero mi padre me conoce!

Si bien el niño no podría reconocer a su papá, su padre sí lo conocía. De la misma manera que nuestros padres terrenales saben nuestros gustos, gestos, etc. Dios nos conoce a la perfección.

Salmos 139:2 dice: “Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;  conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos” (NTV).

Como buen Padre Dios conoce a sus hijos, nada pasa desapercibido, sabe el dolor físico que sientes, conoce tus días de felicidad y tristeza y jamás te ha dejado sola(o).

Muchas veces los tiempos de tristeza y aflicción pueden hacerte pensar que Dios es indiferente a ti y a tu necesidad, pero Él sabe lo que requieres y en qué momento lo necesitas “(…) tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas” Mateo 6:8 (NTV) Dios ve y conoce todo de ti porque eres su principal tesoro e interés.

Quizás no has recibido lo que esperabas, o simplemente no tienes una respuesta a tu problema o necesidad y tienes motivos para estar molesto con Dios pero recuerda que Él te conoce, sabe lo que necesitas y por su amor y misericordia te dará lo que pides en su tiempo.

¡Qué difícil es no recibir lo que uno quiere! pero debemos tener la certeza que nuestro Padre siempre velará por nuestro bienestar físico, espiritual y material.

Los versículos mencionados nos muestran a un Padre atento a sus hijos que los conoce muy bien, pero ahora quiero preguntarte:

¿Conoces a Dios? ¿Conoces lo que Dios quiere para ti?

Por Judith Quisbert.

 

 

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Un lugar de Gracia

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16 Versión Reina-Valera 1960

Jesús predicó muchas veces sobre la Gracia que Dios le da al hombre que se arrepiente verdaderamente de sus pecados y quizás la parábola que más representa esa realidad es la del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

La historia comienza con un jovencito reclamando la parte de la herencia que le correspondía para luego marcharse de su casa. Poco a poco los constantes excesos lo llevaron a quedarse sin dinero para subsistir hasta que tuvo que trabajar en el oficio que para la época era el más despreciable de todos: cuidador de cerdos.

En ese momento el muchacho recapacita al ver a esos animales revolcándose en su propia mugre y comiendo de lo que cae al suelo. Es casi un reflejo de lo grotesca que se ha convertido su vida.

“Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”, fueron las palabras que pronunció para luego levantarse y emprender el camino de vuelta a su hogar.

Todo ese tiempo de necesidad y pena le sirvieron para comprender todos los errores que había cometido. Cuando estaba llegando a su casa vio a su Padre acercarse y le dijo las palabras que había pensado: “… he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”

En toda esta historia lo verdaderamente sorprendente es la reacción del Padre. Como autoridad en su familia tenía todo el derecho de castigar a su hijo por lo que había hecho, pero al ver que estaba arrepentido decidió perdonarlo.

Ahora ese muchacho sabía que su hogar era un lugar al que siempre podía regresar sin importar lo que podía pasar y más que todo, sabía que siempre podría encontrar amor y bondad en los brazos de su Padre.

Recuerda: cuando llega la tristeza, la aflicción, los problemas o la culpa por algún error cometido, los brazos de Dios siempre son el mejor lugar al que se puede correr para encontrar Gracia.

 

 

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Estoy junto a ti

“Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?  Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.” Génesis 22:7-8  (RVR1960)

Me encanta este versículo, porque Isaac le dice a Abraham: “Padre mío”, y nosotros como hijos de Dios podemos usar esas palabras en medio de nuestra dificultad, estando plenamente seguros que Él nos responderá del mismo modo: “Heme aquí, mi hijo” dando tranquilidad a nuestro corazón, seguros de que Dios proveerá todo para nuestras necesidades, nos protegerá y sacará en victoria, como lo hizo con el hijo de Abraham. Te animo a confiar como Isaac y tendrás gozo, paz, fe y la seguridad que Dios está siempre contigo en medio de la prueba.

Por Danitza Luna

 

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Siendo pecadores Él nos ama

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8 (RVR1960)

Había una vez un puente que atravesaba un gran río. Durante la mayor parte del día el puente permanecía con ambos carriles en posición vertical para que los barcos pudiesen navegar libremente. Pero a determinada hora, los carriles bajaban colocándose en forma horizontal con el fin de que los trenes puedan cruzar el río.

Un hombre era el encargado de operar los controles del puente desde una pequeña choza que estaba ubicada al lado del río. Una noche, el operador estaba esperando el último tren para activar los controles y poner al puente en posición horizontal; vio a lo lejos las luces del tren y esperó hasta que estuviese a una distancia prudente para bajar los carriles del puente. Cuando advirtió la cercanía del tren, se dirigió a la cabina de control donde horrorizado descubrió que los controles no funcionaban correctamente y que el seguro que sujetaba la unión entre los carriles ya colocados en forma horizontal se malogró.

Existía el peligro de que con el peso del tren, el puente no podría mantenerse firme pues los carriles tambalearían y ocasionarían que el tren se estrellara directamente en el río.

El tren traía muchos pasajeros a bordo por lo que muchas personas morirían inmediatamente en el accidente. Había que hacer algo. El operador abandonó rápidamente la cabina de control, cruzó el puente para dirigirse al otro lado del río para accionar una palanca manualmente, la cual sostendría los dos carriles del puente. El  hombre tendría que bajar la palanca y sujetarla en dicha posición con mucha fuerza hasta que el tren pasara el puente. Muchas vidas dependían de la fuerza de este hombre.

Fue entonces cuando escuchó un sonido que provenía muy cerca de la cabina de controles y que hizo que se le helara la sangre. “Papi, ¿Dónde estás?”, escuchó repetidas veces. Su hijo de tan sólo cuatro años de edad estaba cruzando el puente para buscarlo. Su primer impulso fue gritar “corre, corre” pero se dio cuenta que las diminutas piernas de su pequeño jamás podrían cruzar el puente antes de que el tren llegase. El operador casi soltó la palanca para correr tras su hijo y ponerlo a salvo, pero comprendió que no tendría suficiente tiempo para regresar. Tenía que tomar una decisión: la vida de su hijo o la vida de todas aquellas personas que estaban a bordo del tren. La velocidad con que venía el tren evitó que los miles de pasajeros que venían en él se diesen cuentan del diminuto cuerpo de un niño que había sido golpeado y arrojado al río por el tren. Tampoco fueron conscientes de los sollozos y dolor de un hombre que había sostenido la palanca y mucho menos vieron a ese hombre destrozado que caminaba en dirección a su casa a decirle a su esposa, que su único hijo había muerto brutalmente.

Para que todas esas personas que viajaban en el tren se salvaran tuvo que morir un niño contemplado por un Padre destrozado por el dolor. De la misma manera, Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16 (NTV)

Aunque no todos lo vimos morir, Jesús vino a rescatarnos, murió y resucitó al tercer día para redimirnos con su sangre del pecado (Efesios 1:7) Si hasta hoy no valoraste este gran sacrificio, te animo a que puedas hacerlo este día, porque lo que hizo Jesús por ti y por mí es la mayor muestra de amor que podrás ver.

Oremos:

Dios amado, gracias por tu amor y por todo lo que has hecho por mí, perdóname si hasta hoy he corrido por la vida sin tener en cuenta tu sacrificio. Reconozco que muchas veces te he ignorado y no he valorado tu sacrificio. Por favor entra en mi vida y toma control de todo mi ser. Me rindo ante ti, mi Señor y Salvador.

 

 

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Tesoro de Dios

“Entregué a otros a cambio de ti. Cambié la vida de ellos por la tuya, porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo” Isaías 43:4 (NTV)

Si pudieras valuar tu vida en dinero ¿Cuánto valdrías? Quizás muchos puedan darte un precio limitado pues somos humanos, pero para Dios,  tú eres invaluable porque eres un preciado y amado tesoro que ni todo el oro y la plata de este mundo podrían compararse al costo que Dios te da.

Por Judith Quisbert

 

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