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Estoy junto a ti

“Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?  Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.” Génesis 22:7-8  (RVR1960)

Me encanta este versículo, porque Isaac le dice a Abraham: “Padre mío”, y nosotros como hijos de Dios podemos usar esas palabras en medio de nuestra dificultad, estando plenamente seguros que Él nos responderá del mismo modo: “Heme aquí, mi hijo” dando tranquilidad a nuestro corazón, seguros de que Dios proveerá todo para nuestras necesidades, nos protegerá y sacará en victoria, como lo hizo con el hijo de Abraham. Te animo a confiar como Isaac y tendrás gozo, paz, fe y la seguridad que Dios está siempre contigo en medio de la prueba.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Siendo pecadores Él nos ama

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8 (RVR1960)

Había una vez un puente que atravesaba un gran río. Durante la mayor parte del día el puente permanecía con ambos carriles en posición vertical para que los barcos pudiesen navegar libremente. Pero a determinada hora, los carriles bajaban colocándose en forma horizontal con el fin de que los trenes puedan cruzar el río.

Un hombre era el encargado de operar los controles del puente desde una pequeña choza que estaba ubicada al lado del río. Una noche, el operador estaba esperando el último tren para activar los controles y poner al puente en posición horizontal; vio a lo lejos las luces del tren y esperó hasta que estuviese a una distancia prudente para bajar los carriles del puente. Cuando advirtió la cercanía del tren, se dirigió a la cabina de control donde horrorizado descubrió que los controles no funcionaban correctamente y que el seguro que sujetaba la unión entre los carriles ya colocados en forma horizontal se malogró.

Existía el peligro de que con el peso del tren, el puente no podría mantenerse firme pues los carriles tambalearían y ocasionarían que el tren se estrellara directamente en el río.

El tren traía muchos pasajeros a bordo por lo que muchas personas morirían inmediatamente en el accidente. Había que hacer algo. El operador abandonó rápidamente la cabina de control, cruzó el puente para dirigirse al otro lado del río para accionar una palanca manualmente, la cual sostendría los dos carriles del puente. El  hombre tendría que bajar la palanca y sujetarla en dicha posición con mucha fuerza hasta que el tren pasara el puente. Muchas vidas dependían de la fuerza de este hombre.

Fue entonces cuando escuchó un sonido que provenía muy cerca de la cabina de controles y que hizo que se le helara la sangre. “Papi, ¿Dónde estás?”, escuchó repetidas veces. Su hijo de tan sólo cuatro años de edad estaba cruzando el puente para buscarlo. Su primer impulso fue gritar “corre, corre” pero se dio cuenta que las diminutas piernas de su pequeño jamás podrían cruzar el puente antes de que el tren llegase. El operador casi soltó la palanca para correr tras su hijo y ponerlo a salvo, pero comprendió que no tendría suficiente tiempo para regresar. Tenía que tomar una decisión: la vida de su hijo o la vida de todas aquellas personas que estaban a bordo del tren. La velocidad con que venía el tren evitó que los miles de pasajeros que venían en él se diesen cuentan del diminuto cuerpo de un niño que había sido golpeado y arrojado al río por el tren. Tampoco fueron conscientes de los sollozos y dolor de un hombre que había sostenido la palanca y mucho menos vieron a ese hombre destrozado que caminaba en dirección a su casa a decirle a su esposa, que su único hijo había muerto brutalmente.

Para que todas esas personas que viajaban en el tren se salvaran tuvo que morir un niño contemplado por un Padre destrozado por el dolor. De la misma manera, Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16 (NTV)

Aunque no todos lo vimos morir, Jesús vino a rescatarnos, murió y resucitó al tercer día para redimirnos con su sangre del pecado (Efesios 1:7) Si hasta hoy no valoraste este gran sacrificio, te animo a que puedas hacerlo este día, porque lo que hizo Jesús por ti y por mí es la mayor muestra de amor que podrás ver.

Oremos:

Dios amado, gracias por tu amor y por todo lo que has hecho por mí, perdóname si hasta hoy he corrido por la vida sin tener en cuenta tu sacrificio. Reconozco que muchas veces te he ignorado y no he valorado tu sacrificio. Por favor entra en mi vida y toma control de todo mi ser. Me rindo ante ti, mi Señor y Salvador.

 

 

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Tesoro de Dios

“Entregué a otros a cambio de ti. Cambié la vida de ellos por la tuya, porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo” Isaías 43:4 (NTV)

Si pudieras valuar tu vida en dinero ¿Cuánto valdrías? Quizás muchos puedan darte un precio limitado pues somos humanos, pero para Dios,  tú eres invaluable porque eres un preciado y amado tesoro que ni todo el oro y la plata de este mundo podrían compararse al costo que Dios te da.

Por Judith Quisbert

 

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¿Hijo obediente o desobediente?

Los niños pequeños tienen la peculiaridad de hacer justo lo que les pides que no hagan, a cierta edad esto es característico de ellos, pareciera que quieren comprobar qué pasa si hacen lo que no les es consentido.

Lo gracioso es que no sólo pasa con los niños sino también con las personas ya mayores, que ya tienen conciencia y carácter formado. Este es el caso del Rey Salomón 1 Reyes 11:1-2 dice: “Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;  gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.” Lo que Dios había dicho que no hiciera, el rey lo hizo como un niño.

Dios había advertido lo que pasaría si desobedecían esta instrucción, sin embargo Salomón no obedeció y la consecuencia fue que estas mujeres desviaron el corazón del rey hacia sus dioses. Obviamente Jehová se enojó contra Salomón y hubo consecuencias.

Cuando los padres advertimos a nuestros hijos acerca de algo, no es para evitar que sean felices o experimenten cosas buenas; al contrario, lo hacemos para resguardar su bienestar, porque los amamos y queremos cuidarlos las malas consecuencias. Dios, nuestro Padre, también tiene la misma actitud con nosotros, nos ama y si hay algo que dice que no lo hagamos es para nuestro bien: “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NTV)

Debemos ser perceptivos a sus advertencias, confiando que si obedecemos y hacemos caso no sólo evitaremos las malas consecuencias sino que también estaremos cumpliendo el propósito de Dios para nuestras vidas.

¿Hay algo en lo cual no has sido has escuchado la advertencia de Dios? Medita, dispón tu corazón para ser guiado a la voluntad de Dios y también pídele que te ayude a ser un hijo obediente.

 

 

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Título de honor

El 14 de junio de 1917, el rey Jorge V en Inglaterra estableció un título de honor dirigido a las personas que no pertenecen a la monarquía o a la familia real. Se trata de un reconocimiento especial para ciudadanos civiles o militares que hicieron algo significativo por su país, ya sea dentro del campo de la ciencia, el arte, la política, los deportes, la literatura, etc.

Este reconocimiento concede el título de “Sir” (abreviatura de señor en inglés) dentro de la realeza británica a quien lo reciba. Algunas de las personas que ganaron este reconocimiento son: el científico Isaac Newton, el actor y comediante Charles Chaplin, el cineasta Alfred Hitchcock, el político y escritor Winston Churchill, el entrenador de futbol Alex Ferguson entre otros.

Las personas que recibieron esta condecoración han escrito su nombre en los libros de la corte suprema de ese país, ganándose el reconocimiento de sus compatriotas por haber puesto el nombre de su nación en alto.

Pero esto no es nada nuevo. Desde hace mucho tiempo Dios quiso otorgarnos un título dentro de su reino.

1 Juan 3:1 dice: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” Versión Reina-Valera 1960

A diferencia del reconocimiento Inglés, para ser nombrado “Hijos de Dios” y pertenecer a Su familia no tuvimos que hacer nada, Jesús hizo todo lo que se debía hacer en la Cruz del calvario dejándonos como única responsabilidad el decidir si queremos o no aceptar ese regalo.

Contrario a los títulos de este mundo que muchas veces son entregados para designar posiciones de superioridad en comparación al resto, el regalo que Dios nos da por su Gracia debe ser un recordatorio de la misericordia que tuvo con nuestras vidas: sin buscarlo Él fue quien nos encontró, nos salvó, nos restauró y aunque fallamos, aún nos sigue preparando para ver la Gloria de su Reino.

1 Pedro 2:9 dice: “Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Versión Reina-Valera 1960

No existe ningún otro título en el mundo que pueda causar un cambio tan profundo, completo, eterno y gratuito en la vida del hombre. Es definitivamente algo incomparable.

Cuidemos con honor y responsabilidad el regalo que nos fue dado.

 

 

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¡Tengo miedo!

“En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría”. Salmos 94:19 (TLA)

El miedo no solo nos paraliza sino que además nos sumerge en un profundo abismo, haciéndonos olvidar las promesas que Dios tiene para nuestras vidas. Cuando esto pasa, entra la duda, nuestra fe se debilita y comenzamos a ver nuestro problema como un gigante mucho más grande que nuestra fe. Es en estos momentos cuando debemos rendirnos ante Dios, reconociendo que no podemos que en todo necesitamos de Él. La Biblia nos dice que Su amor es todo lo que necesitamos y que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Es allí que nuevamente nuestra fe se activa y empezamos a creer que pronto El actuará. Quizás estés pasando por algo parecido en tu vida, sientes que el tiempo pasa, no hay cambio y el problema sigue allí parado como un gigante amenazador infundiendo temor en tu vida. Sin embargo Dios no dejará que enfrentes solo esta situación sino que estará contigo para darte la victoria.

Por Danitza Luna

 

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Seguir para recibir

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Juan 15:7  (RVR1960)

Lo que complace el corazón de un padre es la obediencia de su hijo. Todo aquel que quiera recibir algo del Señor tiene que permanecer en El y en Su Palabra. También es necesario obedecer a todo lo que Dios manda en la Biblia. Si quieres que el Señor te conceda los anhelos de tu corazón, se obediente a Su Palabra y todo lo que pidieres, será hecho.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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No camines solo

Un bebé de tan sólo un año empezó a experimentar sus primeros pasos y quiso hacerlo sin la ayuda de su padre, pensando que lo lograría; sin embargo,  cayó y se lastimó. Este accidente sucedió porque el  niño decidió soltarse de la mano de quien lo sostenía.

Muchos cristianos,  después de haber crecido espiritualmente, deciden caminar solos sin la ayuda de Dios, soltándose de su mano y creyendo saberlo todo;  llegan a ser autosuficiente en su propia opinión sin tomar en cuenta que eso es una mentira que el enemigo quiere que crean.

El orgullo y la soberbia son malos consejeros que te hacen creer que no necesitas de la gracia del Padre. Esto sucede cuando uno se aleja de Dios en su corazón. Muchas veces cometemos el error de caminar sin la ayuda del Señor  y creemos que estamos en lo correcto, sin darnos cuenta que así vamos poco a poco hacia un callejón sin salida.

Es necesario reconocer que nuestra seguridad se encuentra en Dios, el buscarlo con un corazón arrepentido nos acercará una vez más  a Él y volveremos a  caminar junto a nuestro Padre.

El Señor quiere cuidar de ti en todo momento como a un niño que necesita ser protegido en todo tiempo.  Hoy es el mejor día para estar a solas con Jesús y decirle: “No quiero caminar solo, deseo que vayas conmigo, no me sueltes de tu mano”.

Si  Dios va contigo,  ninguna cosa prosperará contra ti, tu vida se llenará de su luz  y podrás caminar sin temor en medio de la oscuridad.  Él estará contigo y no te desamparará, tu refugio seguro está en la mano del Padre. ¡No camines solo!

“Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”. Proverbios 3:6 (RVR1960)

Por Miguel Ángel

 

 
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¡Nadie como tú, mamá!

“Tiempo después, dos prostitutas fueron a ver al rey para resolver un asunto.  Una de ellas comenzó a rogarle: «Ay, mi señor, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Ella estaba conmigo en la casa cuando yo di a luz a mi bebé.  Tres días después, ella también tuvo un bebé. Estábamos las dos solas y no había nadie más en la casa.

 »Ahora bien, su bebé murió durante la noche porque ella se acostó encima de él.  Luego ella se levantó a la medianoche y sacó a mi hijo de mi lado mientras yo dormía; puso a su hijo muerto en mis brazos y se llevó al mío a dormir con ella.  A la mañana siguiente, cuando quise amamantar a mi hijo, ¡el bebé estaba muerto! Pero cuando lo observé más de cerca, a la luz del día, me di cuenta de que no era mi hijo».

Entonces la otra mujer interrumpió:

—Claro que era tu hijo, y el niño que está vivo es el mío.

— ¡No! — dijo la mujer que habló primero—, el niño que está vivo es el mío y el que está muerto es el tuyo.

Así discutían sin parar delante del rey.

Entonces el rey dijo: «Aclaremos los hechos. Las dos afirman que el niño que está vivo es suyo, y cada una dice que el que está muerto pertenece a la otra.  Muy bien, tráiganme una espada». Así que le trajeron una espada.

Luego dijo: «¡Partan al niño que está vivo en dos, y denle la mitad del niño a una y la otra mitad a la otra!».

Entonces la verdadera madre del niño, la que lo amaba mucho, gritó: «¡Oh no, mi señor! ¡Denle el niño a ella, pero, por favor, no lo maten!».

En cambio, la otra mujer dijo: «Me parece bien, así no será ni tuyo ni mío; ¡divídanlo entre las dos!».

Entonces el rey dijo: «No maten al niño; dénselo a la mujer que desea que viva, ¡porque ella es la madre!»”. 1 Reyes 3:16-27 (NTV).

Es impresionante cómo una madre puede aceptar el incluso perder a su propio hijo para mantenerlo con vida; esa fue la situación de esta mujer que decidió hacer el sacrificio de no tener a su hijo al lado suyo para verlo crecer.

Al igual que el amor de Dios, una madre es símbolo de desprendimiento y entrega incondicional, que sin interés alguno vela por el bienestar de sus hijos y, a pesar de ser responsable de las tareas de la casa, muchas veces sale a trabajar para ayudar con el sustento de su hogar.

¿Cómo no honrarla, si más allá de ser madre es esposa, amiga, consejera, doctora, psicóloga, cocinera, orientadora y tantas cosas más? No podemos negar que en  cada rol que desempeña pone esmero y dedicación para sacar a sus hijos adelante y lucha por ellos sin rendirse.

Puede que haya momentos en los que tal vez no logremos comprender sus palabras o decisiones, es muy probable que en ocasiones tengamos algún desacuerdo que nos lleve a alguna discusión, pero como hijos debemos recordar la importancia de cuidar nuestras palabras y hechos para no lastimar el corazón de aquella mujer por quien tenemos vida, aprendamos a recibir sus consejos y ponerlos en práctica.

“Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.” Proverbios 3:8-9 (NVI)

No menosprecies a tu mamá, tal vez no tiene un título que diga “Ingeniera” o “Licenciada”, pero debes tener en cuenta que su vida entera la ha dedicado a tu cuidado. ¿Te das cuenta lo privilegiado que eres al tenerla a tu lado?

Si aún la tienes presente en tu vida, abrázala y hazle sentir lo importante y valiosa que es para ti porque algún día ella no estará más.

Por Ruth Mamani.

 

 

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Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

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Soledad

El salto tecnológico que la humanidad ha dado es impresionante, el internet se ha convertido en una herramienta poderosa para superar los límites de espacio y tiempo; todo parece indicar que por las facilidades que tenemos todos estamos en contacto con alguien.

Pero ante este gran avance, hoy son muchas las personas que dicen sentirse solas ¿Qué está sucediendo? Lo que parecía un gran adelanto para el hombre se ha convertido en un motivo de preocupación.

¿Te sientes solo?

El sentimiento de soledad no discrimina a niños, adolescentes, jóvenes o personas adultas, esa sensación de vacío en el corazón puede llevarte a encerrarte voluntariamente en una prisión. Quizás tu madre, tu padre, amigos, hijo, novio y compañero te haya abandonado voluntaria o involuntariamente y hoy estás desesperado pensando que tu vida no tiene sentido y no encuentras una razón para vivir.

Recuerda estás palabras ¡NO, ESTARÁS SOLO JAMÁS! “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí” Salmos 27:10 (DHH), elimina esa sensación de vacío reconociendo que Dios estará contigo siempre.

Jesús en el momento en que se encontró solo, sin la compañía de sus discípulos porque habían sido dispersados, nos enseña una verdad “(…) Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo” Juan 16:32 (NTV).

Si estás luchando contra esa sensación de soledad y tus heridas te duelen demasiado por lo sucedido, decide hoy ya no vivir así, no te acostumbres a ese estado y comienza a llenar ese vacío con el amor de Dios.

¡Él está contigo! Aunque todos te hayan dado la espalda, Dios no te ha dejado y no lo hará y quiere que comprendas esa verdad.

Dios te dice hoy: “Mi presencia irá contigo” Éxodo 33:14 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

 

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No pidas antes de tiempo

Como hijos de Dios debemos aprender a aceptar todo lo que Él  nos va dando aunque no recibamos lo que pedimos. Nuestro Padre nos ama y por esa razón tiene que ir moldeando nuestra paciencia, fe y emociones hasta alcanzar la madurez suficiente para poder administrar lo que ponga en nuestras manos.

En la parábola del hijo pródigo, se menciona que el menor de los hijos exigió su herencia, su padre concedió el pedido y le dio lo que le correspondía.  No después de muchos días, reunió todo y se fue  a otro lugar donde malgastó  su dinero. En ese entonces vino gran hambre a aquella ciudad y él no tenía con qué hacer frente a esa situación; entonces,  tuvo que cuidar cerdos queriendo comer algarrobas para saciar el hambre que tenía. Este joven, no estaba preparado para poder administrar responsablemente lo que se le había entregado.

Muchos sólo nos limitamos a pedir como este joven, creemos que Dios nos tiene que dar todo lo que pidamos en ese mismo instante aunque no tengamos la madurez suficiente para poder recibir  lo que queremos y justamente ese es el motivo por el cual muchas veces no vemos la respuesta positiva a nuestras peticiones, porque posiblemente,  al no estar preparados solamente malgastaríamos las bendiciones; es mejor esperar su voluntad para recibir lo que pedimos porque todo tiene su tiempo.

No cometas el mismo error de este joven que pidió su herencia sin estar preparado para poder hacerse responsable de lo que su padre le había dado. Para poder recibir las bendiciones de Dios, necesitas tener madurez y mucha responsabilidad para poder disfrutar de lo que el Padre ponga en tus manos. ¡Pide todo a su tiempo!

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga
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