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¡Tengo miedo!

“En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría”. Salmos 94:19 (TLA)

El miedo no solo nos paraliza sino que además nos sumerge en un profundo abismo, haciéndonos olvidar las promesas que Dios tiene para nuestras vidas. Cuando esto pasa, entra la duda, nuestra fe se debilita y comenzamos a ver nuestro problema como un gigante mucho más grande que nuestra fe. Es en estos momentos cuando debemos rendirnos ante Dios, reconociendo que no podemos que en todo necesitamos de Él. La Biblia nos dice que Su amor es todo lo que necesitamos y que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Es allí que nuevamente nuestra fe se activa y empezamos a creer que pronto El actuará. Quizás estés pasando por algo parecido en tu vida, sientes que el tiempo pasa, no hay cambio y el problema sigue allí parado como un gigante amenazador infundiendo temor en tu vida. Sin embargo Dios no dejará que enfrentes solo esta situación sino que estará contigo para darte la victoria.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Juan 15:7  (RVR1960)

Lo que complace el corazón de un padre es la obediencia de su hijo. Todo aquel que quiera recibir algo del Señor tiene que permanecer en El y en Su Palabra. También es necesario obedecer a todo lo que Dios manda en la Biblia. Si quieres que el Señor te conceda los anhelos de tu corazón, se obediente a Su Palabra y todo lo que pidieres, será hecho.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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No camines solo

Un bebé de tan sólo un año empezó a experimentar sus primeros pasos y quiso hacerlo sin la ayuda de su padre, pensando que lo lograría; sin embargo,  cayó y se lastimó. Este accidente sucedió porque el  niño decidió soltarse de la mano de quien lo sostenía.

Muchos cristianos,  después de haber crecido espiritualmente, deciden caminar solos sin la ayuda de Dios, soltándose de su mano y creyendo saberlo todo;  llegan a ser autosuficiente en su propia opinión sin tomar en cuenta que eso es una mentira que el enemigo quiere que crean.

El orgullo y la soberbia son malos consejeros que te hacen creer que no necesitas de la gracia del Padre. Esto sucede cuando uno se aleja de Dios en su corazón. Muchas veces cometemos el error de caminar sin la ayuda del Señor  y creemos que estamos en lo correcto, sin darnos cuenta que así vamos poco a poco hacia un callejón sin salida.

Es necesario reconocer que nuestra seguridad se encuentra en Dios, el buscarlo con un corazón arrepentido nos acercará una vez más  a Él y volveremos a  caminar junto a nuestro Padre.

El Señor quiere cuidar de ti en todo momento como a un niño que necesita ser protegido en todo tiempo.  Hoy es el mejor día para estar a solas con Jesús y decirle: “No quiero caminar solo, deseo que vayas conmigo, no me sueltes de tu mano”.

Si  Dios va contigo,  ninguna cosa prosperará contra ti, tu vida se llenará de su luz  y podrás caminar sin temor en medio de la oscuridad.  Él estará contigo y no te desamparará, tu refugio seguro está en la mano del Padre. ¡No camines solo!

“Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”. Proverbios 3:6 (RVR1960)

Por Miguel Ángel

 

 
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¡Nadie como tú, mamá!

“Tiempo después, dos prostitutas fueron a ver al rey para resolver un asunto.  Una de ellas comenzó a rogarle: «Ay, mi señor, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Ella estaba conmigo en la casa cuando yo di a luz a mi bebé.  Tres días después, ella también tuvo un bebé. Estábamos las dos solas y no había nadie más en la casa.

 »Ahora bien, su bebé murió durante la noche porque ella se acostó encima de él.  Luego ella se levantó a la medianoche y sacó a mi hijo de mi lado mientras yo dormía; puso a su hijo muerto en mis brazos y se llevó al mío a dormir con ella.  A la mañana siguiente, cuando quise amamantar a mi hijo, ¡el bebé estaba muerto! Pero cuando lo observé más de cerca, a la luz del día, me di cuenta de que no era mi hijo».

Entonces la otra mujer interrumpió:

—Claro que era tu hijo, y el niño que está vivo es el mío.

— ¡No! — dijo la mujer que habló primero—, el niño que está vivo es el mío y el que está muerto es el tuyo.

Así discutían sin parar delante del rey.

Entonces el rey dijo: «Aclaremos los hechos. Las dos afirman que el niño que está vivo es suyo, y cada una dice que el que está muerto pertenece a la otra.  Muy bien, tráiganme una espada». Así que le trajeron una espada.

Luego dijo: «¡Partan al niño que está vivo en dos, y denle la mitad del niño a una y la otra mitad a la otra!».

Entonces la verdadera madre del niño, la que lo amaba mucho, gritó: «¡Oh no, mi señor! ¡Denle el niño a ella, pero, por favor, no lo maten!».

En cambio, la otra mujer dijo: «Me parece bien, así no será ni tuyo ni mío; ¡divídanlo entre las dos!».

Entonces el rey dijo: «No maten al niño; dénselo a la mujer que desea que viva, ¡porque ella es la madre!»”. 1 Reyes 3:16-27 (NTV).

Es impresionante cómo una madre puede aceptar el incluso perder a su propio hijo para mantenerlo con vida; esa fue la situación de esta mujer que decidió hacer el sacrificio de no tener a su hijo al lado suyo para verlo crecer.

Al igual que el amor de Dios, una madre es símbolo de desprendimiento y entrega incondicional, que sin interés alguno vela por el bienestar de sus hijos y, a pesar de ser responsable de las tareas de la casa, muchas veces sale a trabajar para ayudar con el sustento de su hogar.

¿Cómo no honrarla, si más allá de ser madre es esposa, amiga, consejera, doctora, psicóloga, cocinera, orientadora y tantas cosas más? No podemos negar que en  cada rol que desempeña pone esmero y dedicación para sacar a sus hijos adelante y lucha por ellos sin rendirse.

Puede que haya momentos en los que tal vez no logremos comprender sus palabras o decisiones, es muy probable que en ocasiones tengamos algún desacuerdo que nos lleve a alguna discusión, pero como hijos debemos recordar la importancia de cuidar nuestras palabras y hechos para no lastimar el corazón de aquella mujer por quien tenemos vida, aprendamos a recibir sus consejos y ponerlos en práctica.

“Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.” Proverbios 3:8-9 (NVI)

No menosprecies a tu mamá, tal vez no tiene un título que diga “Ingeniera” o “Licenciada”, pero debes tener en cuenta que su vida entera la ha dedicado a tu cuidado. ¿Te das cuenta lo privilegiado que eres al tenerla a tu lado?

Si aún la tienes presente en tu vida, abrázala y hazle sentir lo importante y valiosa que es para ti porque algún día ella no estará más.

Por Ruth Mamani.

 

 

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Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

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Soledad

El salto tecnológico que la humanidad ha dado es impresionante, el internet se ha convertido en una herramienta poderosa para superar los límites de espacio y tiempo; todo parece indicar que por las facilidades que tenemos todos estamos en contacto con alguien.

Pero ante este gran avance, hoy son muchas las personas que dicen sentirse solas ¿Qué está sucediendo? Lo que parecía un gran adelanto para el hombre se ha convertido en un motivo de preocupación.

¿Te sientes solo?

El sentimiento de soledad no discrimina a niños, adolescentes, jóvenes o personas adultas, esa sensación de vacío en el corazón puede llevarte a encerrarte voluntariamente en una prisión. Quizás tu madre, tu padre, amigos, hijo, novio y compañero te haya abandonado voluntaria o involuntariamente y hoy estás desesperado pensando que tu vida no tiene sentido y no encuentras una razón para vivir.

Recuerda estás palabras ¡NO, ESTARÁS SOLO JAMÁS! “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí” Salmos 27:10 (DHH), elimina esa sensación de vacío reconociendo que Dios estará contigo siempre.

Jesús en el momento en que se encontró solo, sin la compañía de sus discípulos porque habían sido dispersados, nos enseña una verdad “(…) Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo” Juan 16:32 (NTV).

Si estás luchando contra esa sensación de soledad y tus heridas te duelen demasiado por lo sucedido, decide hoy ya no vivir así, no te acostumbres a ese estado y comienza a llenar ese vacío con el amor de Dios.

¡Él está contigo! Aunque todos te hayan dado la espalda, Dios no te ha dejado y no lo hará y quiere que comprendas esa verdad.

Dios te dice hoy: “Mi presencia irá contigo” Éxodo 33:14 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

 

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No pidas antes de tiempo

Como hijos de Dios debemos aprender a aceptar todo lo que Él  nos va dando aunque no recibamos lo que pedimos. Nuestro Padre nos ama y por esa razón tiene que ir moldeando nuestra paciencia, fe y emociones hasta alcanzar la madurez suficiente para poder administrar lo que ponga en nuestras manos.

En la parábola del hijo pródigo, se menciona que el menor de los hijos exigió su herencia, su padre concedió el pedido y le dio lo que le correspondía.  No después de muchos días, reunió todo y se fue  a otro lugar donde malgastó  su dinero. En ese entonces vino gran hambre a aquella ciudad y él no tenía con qué hacer frente a esa situación; entonces,  tuvo que cuidar cerdos queriendo comer algarrobas para saciar el hambre que tenía. Este joven, no estaba preparado para poder administrar responsablemente lo que se le había entregado.

Muchos sólo nos limitamos a pedir como este joven, creemos que Dios nos tiene que dar todo lo que pidamos en ese mismo instante aunque no tengamos la madurez suficiente para poder recibir  lo que queremos y justamente ese es el motivo por el cual muchas veces no vemos la respuesta positiva a nuestras peticiones, porque posiblemente,  al no estar preparados solamente malgastaríamos las bendiciones; es mejor esperar su voluntad para recibir lo que pedimos porque todo tiene su tiempo.

No cometas el mismo error de este joven que pidió su herencia sin estar preparado para poder hacerse responsable de lo que su padre le había dado. Para poder recibir las bendiciones de Dios, necesitas tener madurez y mucha responsabilidad para poder disfrutar de lo que el Padre ponga en tus manos. ¡Pide todo a su tiempo!

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga
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¡Lo hago por tu bien!

¿Alguna vez escuchaste estas palabras?

¡Es por tu bien!

¡Lo hago porque te amo!

¡Cuando seas grande lo entenderás!

En algún momento de nuestras vidas hemos recibido esas palabras de parte de nuestros padres, tutores y personas que quieren nuestro bien ¿Cuál fue nuestra reacción o sentimiento en ese momento?

Todo buen creyente sabe que Dios es su Padre, “¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? (…)” Hebreos 12:5 (NVT), como hijos amados sabemos que en el momento necesario y justo Dios tendrá que decirnos estas mismas palabras:

¡Lo hago por tu bien!

Cuán difícil es comprender que un NO o un ESPERA de parte de Dios es por el bien de uno mismo, pero muchas veces, al igual que cuando éramos niños, nos enojamos y pensamos que Él es injusto, malo y que no escucha nuestras oraciones.

Hebreos 12: 6 dice: “Pues el Señor disciplina a los que ama  y castiga a todo el que recibe como hijo” Como buen Padre Dios quiere lo mejor para ti y por ello en algunas circunstancias tendrá que darte un NO o un ESPERA como respuesta, pero lo hará porque te ama.

La disciplina no es sinónimo de odio sino de amor y respeto, quien verdaderamente ama, corrige y querrá lo mejor para la persona. Si estás pasando ese tiempo de disciplina en Dios, no te preocupes pues es por tu bien.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11 (NVT)

Los planes que Él tiene para ti en todas las áreas de tu vida son buenos y perfectos, no dudes de que quiere lo mejor para ti y aunque no era lo que esperabas recuerda que solamente Dios sabe lo que verdaderamente necesita su hijo.

Por Judith Quisbert.

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Por segunda vez

Un niño, de nombre Guillermo, vivía junto a las costas del mar y disfrutaba navegar junto a su padre quien era pescador.

Guillermo tomó la decisión de crear un barquito con sus propias manos, talló un trozo de madera dándole forma de un barco pequeño. Él amaba su barquito  y jugaba haciéndolo navegar en el agua, pasaba mucho tiempo junto a su juguete.

Un día su barco fue arrastrado por el agua mar adentro y él no pudo hacer nada, fue golpeado por las olas contra las piedras, lo que le ocasionó daños muy fuertes; después que el barquito naufragara por muchos días  fue encontrado por un hombre  que lo restauró y lo pintó para poder venderlo en su tienda.

Al pasear Guillermo por la plaza del pueblo, vio en una vitrina un barquito que reconoció inmediatamente. Entrando a la tienda le expresó al vendedor que él era el dueño del barco que estaba en el mostrador, el hombre contestó  lo siguiente: Ese barquito  tiene un precio, el cual debe ser pagado.

El niño salió presuroso de la tienda con rumbo a su casa, entró en su habitación y rompió su alcancía donde tenía sus ahorros, tomando todo su dinero fue y pagó el precio demandado para poder recuperar su barco. Con lágrimas en sus ojos dijo: Te tengo de nuevo conmigo.

Dios hizo lo mismo por nosotros, pagó precio de sangre para poder recuperarnos cuando estábamos perdidos y sin rumbo.

“Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.  1 Corintios 6:20

Aprende a valorar  lo Jesús  hizo por ti, te amó tanto que  entregó hasta la última gota de su sangre y en la cruz pagó el precio de tu salvación con su propia vida. ¡Su amor es incomparable!

Por Miguel Ángel Veizaga

 

 

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Padre extraordinario – hijo extraordinario

En las redes sociales puedes encontrar una infinidad de imágenes y frases, algunas de ellas graciosas, otras dolorosas o groseras y algunas que te hacen pensar, como esta: “Las personas no cambian solamente se moderan para lograr su objetivo” ¿Cuán cierta puede ser esta frase?

Pablo antes conocido como Saulo de Tarso era un cazador de cristianos, un día recibió su llamado a predicar y fue ese el punto de inicio de Pablo como apóstol y siervo de Jesucristo, se convirtió de perseguidor a predicador y muchos de los que lo conocían no creían su cambio.

Hechos 9:26 dice: “Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de reunirse con los creyentes, pero todos le tenían miedo. ¡No creían que de verdad se había convertido en un creyente!” (NVT).

Muchos de los creyentes hemos llegado a los pies de Cristo a cierta de edad, cuando ya hemos hecho o dicho cosas vergonzosas y ahora que conocemos el amor de Dios, hemos sido transformados pero algunas de las personas que nos conocen no creen en nuestro cambio o no podemos creer que alguien que vivió una vida libertina haya cambiado.

¿Cuántas veces has sido juzgado en base a tu pasado? A muchos de nosotros nos han señalado y condenado por el pasado que tuvimos y hemos llegado al punto de dudar de obra transformadora de Dios en nuestra vida.

Cuando te juzguen recordando tu pasado o el enemigo te susurre al oído lo que hiciste, recuerda esta verdad “Dios te transformo y no eres una persona común, sino que eres hijo de un Rey”.  Hechos 10:15 dice:Pero la voz habló de nuevo: —No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio” (NTV), Dios te limpió del pecado y te santificó, aunque los demás lo duden o no lo crean, tú cree y vive conforme a lo que Dios hizo en ti.

“No eres común, eres una persona extraordinaria”

Por Judith Quisbert

 

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Papá – no – el

Es curioso que la mayoría de las personas no saben a quién agradecer. En diferentes oportunidades se puede observar que existen hijos que no valoran todo el sacrificio que sus padres realizaron en el transcurso de su crecimiento y dan todo por una novia que los humilla o simplemente tienen poco tiempo de conocer.

Puede pasar lo mismo con el matrimonio, cuando la esposa hace una entrega total de amor y respeto, mientras que el esposo es desleal en su compromiso,  jugando con los sentimientos de las involucradas. Lamentablemente estos casos se observan a diario y cada vez aumenta el número de malagradecidos.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Del mismo modo sucede en “Navidad”,  la noche de paz y amor es un recuerdo del nacimiento del Salvador en un pesebre. Jesús no nació la fecha exacta de noche buena, pero recordamos su llegada al mundo y lo que hizo por nosotros. Lamentablemente en lugar de darle las gracias por ese amor y el sacrificio que hizo, desviamos nuestra mirada a un hombre de traje rojo que no hizo nada, no es papá Noel, es “papá, No él”.

Festejar la Navidad en el hogar, es reflexionar sobre  a quién debes agradecer. Primeramente pide al Señor que sea el primer invitado en tu hogar, dale gracias por todo lo que hizo por ti y dedícale esta noche.
¡Recuerda que la navidad no se trata de un señor que viene a repartir regalos, sino de alguien que te ama y dio su vida por ti!

 

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Dolor de un padre

Pedro era un padre trabajador, su esposa lo había abandonado con un hijo, al cual se dedicaba con mucho esmero y amor. Mientras su hijo crecía fue haciéndose cada vez más rebelde y lastimaba constantemente a su padre con palabras hirientes, las cuales Pedro siempre perdonaba.

Un día el joven llegó ebrio y golpeó a su padre hasta casi matarlo, los vecinos fueron a ayuda  a Pedro, por lo que el joven tuvo que escapar. A pesar de los golpes recibidos por su hijo y la presión de sus amigos para que lo denunciara, él solamente quería saber si su hijo se encontraba bien. Después de enfrentar escasez y hambre, el muchacho volvió arrepentido y sin pensarlo dos veces su padre lo perdonó nuevamente.

Las personas que lo rodean critican este accionar puesto que piensan que el joven volverá a hacer lo mismo, pero Pedro sólo cree que su hijo merece otra oportunidad para ser una mejor persona, a pesar que muchas veces le ha fallado.

“Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste. Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos…” Nehemías 9:28-29

“Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.” Nehemías 9:31

Israel se olvidaba de Dios cuando tenía paz,  no atendía a sus mandamientos, no escuchaba las amonestaciones, no le servía, ni se convertía de sus malas obras, hasta que sufría. Cuando el pueblo de Dios enfrentaba el dolor, buscaba al Señor y Él los perdonaba, no estaba enojado con ellos, no los desamparó, Dios los amaba y era misericordioso aunque su pueblo le fallaba constantemente.

Podemos criticar al pueblo de Israel pero quizás somos semejantes a ellos ¿Cuántas veces has fallado a Dios? Aunque en este momento estés haciendo algo que no le agrada, quiero recordarte que Él te ama y está preocupado por ti, acércate una vez más, porque Él es bueno. Recuerda que por su misericordia aún  tienes la oportunidad de arrepentirte,  acercarte y clamar otra vez, porque lejos de Él nada podrás hacer.

Nunca llegarás lejos luchando contra Dios, nunca podrás huir de su presencia, arrepiéntete y dale gracias porque a pesar de todo lo que has hecho Él solamente quiere que te encuentres bien.

 

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