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Los temas del escritor

Leí hace algunos días que los grandes temas del escritor son el regreso al hogar y la muerte. Leo a veces fragmentos de “Por el camino de Swann” de Marcel Proust y parecería que, efectivamente, esos son los temas que recurren en la escritura.
No sé si una afirmación así sea valida para todas las personas que escriben – sean escritores o no. Pero la cuestión me llama la atención porque veo que mi memoria trabaja en esas dos direcciones cuando intento poner algunas ideas en el papel: hacia atrás, me sumerge en imágenes, sensaciones y episodios de los primeros diez años de mi vida, profundamente arraigados en mi hogar y en su entorno; hacia adelante me confronta con la materialidad de la muerte, con ese encuentro en el que es imposible dejar de pensar especialmente en estos tiempos que se empiezan a morir los padres, viejos amigos algo mayores o algunos menores que uno, por no nombrar las señales del propio cuerpo.
Me está costando trabajo a veces – y debería estar agradecido por ello – remitirme a temas “técnicos” como suelo llamar a las consideraciones del tiempo presente, la institución iglesia y su precaria relación con la sociedad circundante. Digo que debería estar agradecido porque hubo una o varias épocas en que sentí que las cuestiones éticas habían desplazado por mucho a las cuestiones estéticas que me ocupaban constantemente: la prosa poética, la mirada que busca la belleza o la tragedia con la misma intensidad en las cosas humanas o en los paisajes, sin ponerse a pensar si tiene o no un efecto didáctico o, como aman decir los evangélicos, “edificante”.
En cierto modo, el regreso al hogar y la muerte son dos expresiones de un mismo tema si uno cree en una vida más allá. Si efectivamente hay un hogar más allá, aquel hermoso país donde ha de morar el alma feliz mientas vuelan los siglos sin fin, entonces la muerte es sin dudarlo un regreso al hogar – si uno va a ser considerado digno de entrar en él, por cierto; si no es así sólo queda la nada o el infierno tan temido. Pero eso ya es tema de otro artículo…
Hace algunos días asistí al funeral de mi madre y experimenté ese encuentro entre los temas del hogar y la muerte. La experiencia no resultó muy agradable. Pero hay que decir que fue asombrosamente real.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

 

Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sigue orando por tu familia

Recuerdo que cuando era niño, después de haberse perdido todo el día mi papá llegaba por la noche a casa en completo estado de ebriedad e iniciaba una noche de llanto y dolor.

Se mostraba descontento con la comida que mamá le daba, para luego pasar a las palabras groseras que destruían su interior y por último llegaba a los golpes que le dejaban marcas profundas en su cuerpo.

En ese momento era incapaz de poder ayudar a mamá, pero en mi interior crecía un odio hacia mi padre, tenía deseos de agarrarlo a golpes y matarlo. Quería hacer muchas cosas para vengarme, pero por mi corta edad no podía pues seguro saldría yo más lastimado que él.

Estas escenas se dieron por varios años en mi familia, y cuando alcance los 15 años las cosas cambiaron un poco, porque ya no era el mismo niño que solo miraba cómo golpeaban a su mamá, a esa edad enfrentaba y amenazaba a mi padre, pero lo que hacía no lograba cambiar la situación siempre era lo mismo, creí que con mostrar esa actitud mi papá tendría temor de mí y dejaría de golpear a mamá, pero no fue así.

Pasaron los años y lo único que había en mí era un gran odio, rencor, remordimiento, deseos de golpearlo y hacerle pagar todo el daño que mi papá había causado. Pero por la gracia de Dios y por lo que hizo en mí hoy estoy escribiendo este devocional y puedo decir que Dios es real.

Era un domingo cuando me invitaron a la iglesia, y al entrar en ella me sorprendí por la forma en la que todos se saludaban y el trato que daban, era un ambiente muy diferente a lo que yo estaba acostumbrado, por supuesto, para mí eso era algo raro, nuevo y diferente.

Después de asistir varios cultos de Jóvenes y haber ya aceptado a Jesús en mi corazón. El Señor me dio esta promesa: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31

Agarrado de esa promesa empecé a luchar por mi familia doblando rodillas. Al principio era complicado porque era el primer cristiano de una familia desintegrada. Fueron dos largos años y algunos meses aproximadamente desde que empecé a luchar por mi familia, y mi hermano mayor se acercó a Jesús, de un momento a otro mi mamá comenzó a ir a la iglesia, ahora va mi hermanita, sólo faltan mi papá y mi hermana mayor para que toda la familia esté rendida a Dios.

Claro que no fue fácil llegar hasta aquí, tuve desánimos, sentía el cansancio, quería renunciar y dejarlo todo, porque a veces las cosas empeoraban en casa.  Pero nunca dejé de creer en el poder de Dios.

Durante este tiempo que conozco a Dios no sólo vi Su poder para cambiar vidas, familias, situaciones, problemas, sino también su misericordia cuando le fallas.

Quizá esta historia o alguna parte de mi vida te identifican. Tal vez tienes una familia en la que reina el dolor o algún miembro de tu familia aún no conoce a Cristo. Hoy te invito a que tomes tu Biblia  y medites  en Hechos 16:30-31 y sobre esa promesa empieces a luchar por tu familia.

Si ya estás orando desde hace años por tu hogar y aún no hay respuesta, no te rindas. Dios es fiel a su palabra y siempre responde. Permanece en oración y esperas con fe, Dios hará que lo imposible se haga realidad. “Dios no es como los mortales: no miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple.”  Números 23:19 (DHH)

Si has perdido las esperanzas y has dejado de orar por tu familia, hoy es un buen día para empezar a confiar en Él. Su misericordia sigue intacta y su poder sigue cambiando vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Papá – no – el

Es curioso que la mayoría de las personas no saben a quién agradecer. En diferentes oportunidades se puede observar que existen hijos que no valoran todo el sacrificio que sus padres realizaron en el transcurso de su crecimiento y dan todo por una novia que los humilla o simplemente tienen poco tiempo de conocer.

Puede pasar lo mismo con el matrimonio, cuando la esposa hace una entrega total de amor y respeto, mientras que el esposo es desleal en su compromiso,  jugando con los sentimientos de las involucradas. Lamentablemente estos casos se observan a diario y cada vez aumenta el número de malagradecidos.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Del mismo modo sucede en “Navidad”,  la noche de paz y amor es un recuerdo del nacimiento del Salvador en un pesebre. Jesús no nació la fecha exacta de noche buena, pero recordamos su llegada al mundo y lo que hizo por nosotros. Lamentablemente en lugar de darle las gracias por ese amor y el sacrificio que hizo, desviamos nuestra mirada a un hombre de traje rojo que no hizo nada, no es papá Noel, es “papá, No él”.

Festejar la Navidad en el hogar, es reflexionar sobre  a quién debes agradecer. Primeramente pide al Señor que sea el primer invitado en tu hogar, dale gracias por todo lo que hizo por ti y dedícale esta noche.
¡Recuerda que la navidad no se trata de un señor que viene a repartir regalos, sino de alguien que te ama y dio su vida por ti!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 tips para una casa más ordenada

Mantener tu casa en orden te da una sensación de agrado al entrar en ella. La limpieza y pulcritud evidentemente dependen de nuestro tiempo, pero como yo digo: “mi casa es lo suficientemente limpia para ser saludable y los suficientemente desordenada para ser felices”. En otras palabras: no hay que ser obsesivo…pero si ordenado.

1- Haz tu cama en las mañanas siempre.

2- Ten al lado de tu lavamanos un limpiador de vidrios y el papel para limpiarlo. Luego que te cepilles los dientes, limpia el vidrio. No toma sino diez segundos.

3- Todas las tardes después de recoger el correo, siéntate y elimina lo que no es importante.

4- Haz limpieza cada tres meses de lo que no usas. Cualquier cosa que lleves más de un año sin usar, no la necesitas. Puedes regalarlas, donarlas o venderlas. Ropa, muebles, zapatos.

5- No dejes nada tirado. Se va acumulando y luego no sabes por donde comenzar. Dedica unos minutos diarios a ordenar y limpiar.  Lo que te vayas quitando lo vas guardando donde va.

Smiling middle-aged female customer choosing apparel on shelves at store

6- Si no necesitas algo, no lo compres.

7- Si tienes demasiado artefactos de decoración, se hace más engorroso limpiar. Deshazte de algunos de ellos. También puedes regalarlos, venderlos o donarlos.

8- Dedica un día quincenalmente a cada clóset para organizarlo y limpiarlo de nuevo.

9- Coloca divisores en las gavetas y tramos de los clósets o gaveteros para tener mejor organizadas tus prendas.

10- Revisa tu lugar de primeros auxilios y medicamentos y deshecha lo que esté pasado de fecha de caducidad. Si hay que comprarlo de nuevo, haz tu lista y lo repones.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 razones para tener plantas en casa

Sin importar el tamaño del lugar donde vivas siempre puedes tener plantas en casa. Éstas son algunas razones por las cuales debes tenerlas:

1. Decoración:

Las plantas otorgan vida y color a cualquier espacio. Además te permiten ser creativo al momento de colocarlas en un lugar específico o reciclar objetos para convertirlos en macetas. De esta manera le darás vida y personalidad a tu vivienda.

2. Purifican el aire:

La NASA hizo un estudio en el cual se descubrió que las plantas remueven hasta el 87% de compuestos orgánicos volátiles del ambiente a cada 24 horas. Es por ello que recomiendan tener una planta en maceta por cada 9 metros cuadrados (100 pies cuadrados).

3. Te ayudan a respirar mejor:

Las plantas absorben el dióxido de carbono y lo convierten en oxígeno, lo cual contribuye a que la respiración sea más fácil. Esto tiene un efecto relajante que además te ayuda a desintoxicar el cuerpo.

4. Mejoran tu salud:

De acuerdo a un estudio de la Universidad del Estado de Kansas, los pacientes quirúrgicos en cuyas habitaciones habían plantas se recuperaban con mayor rapidez. Además requerían menos analgésicos, tenían la presión arterial más baja y experimentaban menos fatiga y ansiedad en comparación a aquellos pacientes que no tenían plantas en sus cuartos.

5. Contribuyen a tu productividad:

Un estudio de la Universidad Royal de Agricultura en Circencester, Inglaterra, demostró que los estudiantes estaban 70% más atentos cuando estaban en habitaciones con plantas, también se vio un aumento significativo en el índice de asistencia.

6. Hacen que seas más responsable:

Hay plantas que no requieren mucho cuidado; sin embargo, crean un sentido de responsabilidad en el dueño ya que se debe cuidar de que estén regadas y libres de posibles insectos dañinos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Meditación

Tengo un amigo que escribe unos Devocionales en pijamas. El devocional es una de las variadas formas que la gente cristiana tiene para acercarse al texto bíblico. Se toma un pasaje de las Escrituras y se le da un breve tratamiento, que usualmente tiene que ver con la consagración, la fe, el amor, la fidelidad, la paciencia o las relaciones humanas.
Quise hacer algo parecido hace algún tiempo. El concepto de pijamas lo veía relacionado con la intimidad del hogar, un espacio privado a saludable distancia de la cotidianidad del trabajo, la ciudad, el mundo exterior. Así que los quise titular Devocionales en overol, con el fin de instalar la idea de una Palabra militante, en interacción en la política, la economía, la cultura, los problemas sociales y otras cosas públicas. Envié uno o dos y me di cuenta que no iba a tener el tiempo para hacer algo así, pensando en los tres artículos que publicamos aquí cada semana en medio de mis otros asuntos de vida personal y trabajo. Así que me propuse otra cosa: incluir en esta columna uno de esos devocionales, quizá cada semana.
Es un hecho sabido que mi lectura de la Biblia me lleva casi siempre por derroteros distintos a los que la mayoría de los cristianos transitan cuando consideran su mensaje. Eso se debe yo creo a que los creyentes son instados a entender la Biblia de la manera en que se la explican los mediadores (maestros, predicadores), por lo que las interpretaciones se ven reducidas al material que han producido los que piensan la Palabra.
Entonces llamé a estas breves entregas Meditaciones inconvenientes. Lo de “inconveniente” se explica porque su lectura provoca casi siempre reacciones contrarias lo cual me pone, supongo, en entredicho con las personas acostumbradas a una lectura predecible del texto. Y a veces la reflexión que uno hace fuera de los márgenes lo pone en una situación incómoda. Inconveniente.
Finalmente he resuelto llamarlas Meditaciones impertinentes porque a pesar de leer los mismos episodios y pasajes que leen todos, siempre hallo una mirada inesperada, un punto invisible, o quizá una conclusión que no se acomoda con la de los señores de la Palabra.
Van a salir a lo menos una vez por semana y voy a usar el modo de las series de TV: Meditaciones impertinentes – Temporada 1 – Episodio 3 (que ya apareció en este blog el lunes pasado).

¿Ser libre o tener un padre que controle?

La mayoría de los adolescentes anhelan independizarse con ansias, piensan que saliendo de sus hogares podrán  disfrutar de la libertad que desean, puesto que no seguirán reglas que constantemente son repetidas por sus padres, no tendrán que pedir permiso o tolerar las llamadas de atención a causa de su desobediencia.

La realidad es que los adolescentes que no tuvieron el privilegio de vivir con sus padres, han sufrido de muchas carencias, entre las principales el afecto y las necesidades básicas como ser: alimentación y vestimenta. Muchos han tenido que trabajar desde niños para su propio sustento, por lo que hubieran deseado tener una familia que se preocupe por ellos.

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.” Josué 1:7

A veces una persona no desea seguir a Jesús porque tiene conocimiento de que será necesario que se esfuerce y sea valiente para obedecer la palabra de Dios; entonces, prefiere seguirlo de lejos, pero cuando recapacita y decide acercarse, existe un sentimiento de arrepentimiento por el tiempo perdido lejos de Él.

Por el contrario, un creyente puede pensar que las personas que no conocen a Dios viven mejor porque  no tienen que preocuparse por obedecer y cambiar su vida, pero cuando deja de seguir a Cristo reconocen que sin Él nunca podrán llegar lejos.

La realidad es que los mandamientos de Dios son para cuidarnos, prosperarnos y salvar nuestras vidas. Es posible que quieras hacer las cosas a tu modo, a pesar de que son desagradables para Dios, sin darte cuenta que estás actuando como un niño o adolescente que en su tiempo recibirá las consecuencias de sus decisiones. Recuerda que es mejor obedecer y  estar en casa que en la calle sin saber a dónde  o a quién acudir.

Por este motivo te animo a levantarte y pedirle a Dios que sea tu Padre, recíbelo en tu corazón, toma la decisión de esforzarte y ser muy valiente para obedecer su palabra, pedir perdón o perdonar, apoyar al prójimo, no mentir, robar, anunciar el mensaje de salvación, orar, y estudiar su palabra porque  entonces serás prosperado en todas las cosas que emprendas.

¡Es mejor estar en los brazos del padre!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Abre tu vida a Dios

“Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía.” 1 Crónicas 13:14

La Biblia nos cuenta la historia de Obed – edom, como el hombre que tuvo el privilegio de tener en su casa el arca del pacto. Sabemos que por esta causa Dios le prosperó en todo lo que tenía.

El arca es un símbolo de la presencia de Dios para nuestros días. Al igual que Obed -edom debemos tener una actitud parecida de abrir nuestra casa, para que el arca habite con nosotros.

Donde está la presencia de Dios, todo prospera, revive, toma nuevas fuerzas.

En su presencia hay plenitud de gozo, hallamos paz y solución a cuestiones que humanamente parecen imposibles.

Hay otro pasaje bíblico, donde podemos sacar una enseñanza similar.

“Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.” 2ª de Reyes 4:10

Esta mujer sunamita, estuvo atenta, y rápidamente cayó en cuenta, que el que pasaba a menudo por su casa en un varón de Dios. No solo se conformó con el trato habitual que pudieran tener de un saludo o compartir una comida, sino que le propuso a su esposo hacer un aposento para él, un lugar en el que pudiera quedarse.

Esta mujer, no quería que la bendición pasara, sino que se quedara en su casa y a causa de esto, al año siguiente dio a luz un hijo, siendo estéril y su marido de avanzada edad.

Cuando dejas entrar la presencia de Dios en tu casa, Él lo cambiará todo.

Pero para esto, es necesario estar dispuestos a que Él pueda cambiar nuestra vida, dejar de tener nosotros el control, para que Dios lo tenga.

Te animo en este día, a que lleves la presencia de Dios a tu vida, a tu casa, búscalo como nunca antes y al igual que Obed –edom, todo será bendecido por su presencia.

Por: Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Libros para enriquecer tu matrimonio

Opciones literarias salen a diario que intentan mejorar la relación entre pareja.  Las muy buenas deben recomendar que pongas a Dios en primer lugar en tu vida, y luego desarrollar una buena comunicación con tu pareja. Establecer una confianza solida, honrar de palabra y de hecho a tu cónyuge, y continuar haciendo todas las cosas que hiciste para lograr conquistar su corazón son parte de una exitosa relación. Si no lo crees fíjate en las parejas que han logrado pasar la prueba del tiempo y las dificultades tomados de las manos. Tres de estas parejas contaron sus historias y te las queremos compartir a ti.

En este mes hemos querido resaltar tres de esos libros como sugerencias para edificar tu relación matrimonial.  El primero es “Un matrimonio de bendición“, Robert y Debbie Morris abren su corazón y su vida, revelando las historias y compartiendo los principios que los guiaron hacia Un matrimonio de bendición. Ellos son los pastores principales de Gateway Church, una iglesia estadounidense de 36,000 miembros. Han estado casados por 34 años y son bendecidos con tres hijos y cuatro nietos.

El segundo libro es “Principios de vida en pareja“.  En Principios de vida en pareja los pastores Luis y Hannia Fernández presentan una enseñanza sólida sobre la relación matrimonial a través de la Palabra, testimonios y su experiencia tras más de 30 años de casados.

Y finalmente “Mujeres fuertes y los hombres que las aman“. Mujeres fuertes y los hombres que las aman, ofrece soluciones prácticas y herramientas enriquecedoras para las parejas que tienen una relación combinada entre un esposo llevadero y una esposa extrovertida. Usando principios y perspectivas según las Escrituras, las parejas aprenderán a apreciar la manifestación de los dones de cada uno para el beneficio de la relación.  Fue escrito por Tom y Jan Lane quienes fueron novios en la escuela secundaria y han estado casados por más de cuarenta y dos años.

Cada uno de estos libros añadira valor a tu vida, y a tu relación.  Recuerda que Dios es un Dios al cual le interesa tu felicidad y también la de tu hogar.  Edifica tu casa, Dios te ha dado la sabiduría y todas las herramientas para hacerlo.

Si quieres saber de estos temas escríbenos a [email protected]

 

Peregrinos y extranjeros

Cuando Teodoro Roosevelt era presidente en los Estados Unidos, fue a una cacería en África. En el viaje de regreso estuvo con él un misionero que se retiraba tras cuarenta años de servicio en un remoto poblado de la selva.

Cuando el barco arribó a puerto, una gran multitud estaba allí para vitorear al presidente, pero no había nadie esperando al misionero. Por un momento el siervo de Dios se vio embargado en un sentimiento de alta compasión, pensando: “Cuando un presidente de una nación llega a la patria después de una corta cacería, cientos de personas acuden a saludarle. Pero, Señor; cuando uno de tus misioneros vuelve al hogar después de toda una vida de servicio nadie viene a recibirlo”. De inmediato sintió como si el Señor le susurrara al oído:

       – Pero ¡hijo mío!, todavía no estás llegando al hogar, te faltan aún algunos años.

En muchas ocasiones hemos podido sentir lo mismo que el misionero de la historia; damos lo mejor de nosotros, buscamos servir a Dios, guardar sus mandamientos, vivir correctamente y sin embargo pareciera que no vamos a ningún lado, que nadie reconoce nuestro esfuerzo y que, por el contrario, aquellos que no hacen mucho o que, posiblemente no proceden correctamente, son los que reciben el reconocimiento y parecen avanzar a pasos agigantados.

Sin embargo, nunca debemos olvidar que no pertenecemos a este mundo, que esta vida es sólo un  breve espacio de tiempo comparado con la eternidad; cuando demos el último suspiro aquí habremos llegado a nuestro hogar.

“Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados,  ¡y cuán fugaz es mi vida! La vida que me has dado no es más larga que el ancho de mi mano. Toda mi vida es apenas un instante para ti; cuando mucho, cada uno de nosotros es apenas un suspiro” Salmos 39: 4, 5 NTV

No te desanimes ni retrocedas cuando no veas reconocimientos, la alabanza o elogios de las personas ya que no tienen ningún valor frente a lo que será llegar a nuestra morada celestial porque en esta tierra  todos somos peregrinos y extranjeros.

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre”. 2 Corintios 4:18 (NTV)

¡Vive para la eternidad!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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