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¡Los juegos mentales no te hacen más inteligente!

Con el creciente auge de las aplicaciones para los teléfonos móviles, cada vez más personas se aventuran a descargar apps que ofrecen satisfacer las distintas necesidades de sus clientes; sin embargo, no todas ellas son lo que prometen ser. Con el afán de incrementar su productividad, algunos optan por descargar juegos mentales que aseguran aumentar la inteligencia de los participantes. Esta tendencia ha hecho que esa clase de juegos se convierta en un negocio de aproximadamente un billón de dólares. Las compañías encargadas publicitan sus aplicaciones como una forma rápida y sencilla de entrenar al cerebro; no obstante, a veces su propaganda es exagerada. De hecho, la Comisión Federal de Comercio multó a una empresa por 2 millones de dólares por falsa publicidad.

Los juegos para entrenar el cerebro ofrecen resultados que no han sido comprobados científicamente, así lo afirma un estudio de un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Florida publicado por la revista científica Frontiers in Aging Neuroscience. Wally Boot, profesor asociado de psicología y experto en deterioro cognitivo relacionado con la edad afirma que: “Nuestros hallazgos y estudios anteriores confirman que hay muy poca evidencia de que estos tipos de juegos pueden mejorar su vida de una manera significativa.” Además aseveró que la publicidad de estos juegos “no son consistentes con las conclusiones de nuestro último estudio”.

¿Por qué los juegos mentales no funcionan?

Éstos juegos sostienen que si uno mejora el total de su memoria de trabajo, se puede realzar el funcionamiento en muchas áreas de la vida cotidiana, ya que, la memoria es vital para realizar nuestras actividades diarias. Sin embargo, Neil Charness, profesor de psicología y una autoridad líder en el envejecimiento y la cognición, manifiesta que “las personas tienen una preocupación real por la pérdida de conocimiento y la pérdida de memoria a medida que envejecen, por lo que hacen todo tipo de cosas para tratar de evitar el deterioro cognitivo”, pero que de nada sirve practicar con juegos que les ayuden a memorizar números o patrones pues ellos no tienen mayor repercusión en el desempeño cerebral.

¿Cuál es la mejor manera de entrenar el cerebro y de ser inteligente?

El ejercicio físico cambia la estructura en el cerebro y aumenta su función; es por tal motivo que Charness recomienda hacer ejercicios aeróbicos en lugar de practicar los juegos mentales: “Si su objetivo real es mejorar la función cognitiva y los juegos cerebrales no están ayudando, entonces tal vez es mejor para ti hacer ejercicio aeróbico en lugar de sentarse frente a la computadora jugando estos juegos”. Por otra parte, otros investigadores sugieren que actividades como la lectura, la práctica de un instrumento musical, y la ingesta de comida saludable; son factores que contribuyen al mejor desempeño del cerebro y a incrementar la inteligencia.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué hábitos matan tu inteligencia?

“La verdadera señal de la inteligencia no es el conocimiento sino la imaginación”. — Albert Einstein.

Todos los seres humanos nacimos con la misma capacidad de adquirir nuevos conocimientos, tal vez unos con más facilidad que otros, pero Dios nos hizo a su imagen y por lo tanto, no hay quien sea más que otro. Sin embargo, hay personas que han desarrollado mejor sus habilidades y por eso son consideradas más inteligentes. Por otra parte, hay hábitos que impiden que el cerebro trabaje adecuadamente los cuales dificultan el crecimiento de nuestras destrezas. Éstos son:

Ver televisión:

Un estudio hecho por la Universidad Tohoku, en Japón, demostró que ver televisión cambia dramáticamente la biología de nuestros cerebros. También descubrieron que las personas que miran televisión diariamente son más propensas a la depresión, diabetes, a disminuir su capacidad verbal, desarrollar conducta antisocial, entre otros problemas. Otras investigaciones concuerdan en el hecho de que ver televisión, independientemente del contenido, bloquea nuestra capacidad de análisis crítico, lo cual es una gran limitación para la inteligencia. Por lo que los expertos recomiendan reducir el tiempo que se está frente a la pantalla y reemplazar esos momentos con alguna actividad que ayude al cuerpo y al cerebro.

Nutrición inadecuada:

La frase “eres lo que comes” se aplica también en cuanto a la inteligencia. La comida chatarra, las bebidas alcohólicas, los cigarrillos y la drogas dañan a todos los órganos de tu cuerpo, y el resultado se ve en muchas áreas de tu vida. Por ejemplo, un estudio realizado por la Universidad Nacional de Australia demostró que los alimentos grasosos y procesados hacen que el hipocampo, que es responsable del aprendizaje, la memoria y la salud mental; sea más pequeño. Es por ello que los expertos recomiendan tener una alimentación balanceada que ayude a tener una mejor calidad de vida.

Sueño inadecuado:

El Dr. Rapoport, profesor asociado de la NYU Langone Medical Center, afirma que el sueño fortalece las habilidades aprendidas durante el día. Además, mientras uno duerme, el cerebro organiza y reestructura los recuerdos, los cuales son de vital importancia en el proceso creativo. Esto quiere decir que de nada vale adquirir nuevos conocimientos si no se duerme el tiempo suficiente. Los expertos recomiendan dormir de siete a ocho horas diarias y tratar de mantener esta rutina. Asimismo aconsejan leer diariamente, pues esto mantiene al cerebro joven y saludable; y también sugieren utilizar la lectura como medio de relajación para tener un descanso pleno durante toda la noche.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué no soy tan inteligente como otros?

Hay algunos que creen que la inteligencia depende del tamaño del cerebro. Sin embargo, el Dr. Jakob Pietschnig de la Universidad de Vienna negó esta teoría tras realizar una investigación; y sostuvo que: “La asociación actualmente observada significa que el volumen del cerebro desempeña un papel secundario en la explicación del rendimiento de la prueba de Coeficiente Intelectual en los seres humanos.” Por lo tanto no se puede comparar la inteligencia de dos personas con tan solo medir sus cabezas.

Coeficiente Intelectual (CI):

Es una puntuación que se obtiene de diversos exámenes estandarizados con el fin de medir la inteligencia humana, donde los que obtienen más de 110 puntos son considerados más inteligentes que el promedio. Aunque el CI está ampliamente reconocido por muchos estudiosos e investigadores; según el profesor Richard Nisbett, estos tests no pueden medir la inteligencia práctica ni la creatividad. Lo cual hace que, hasta cierto punto, el resultado del CI sea incompleto.

¿Qué es lo que te hace ser inteligente?

Para el Profesor de Psicología de la Universidad de Michigan, Richard Nesbitt, tener un alto índice de Coeficiente Intelectual no es sinónimo de éxito, así como tener un CI bajo no es garantía de ser un fracaso. Según sus estudios, lo que hace que una persona sea más inteligente es su curiosidad; el mostrar interés por aquellas cosas que nadie toma en cuenta, pues esto lleva a la investigación y al estudio.

¿Por qué no soy tan inteligente como otros?

El factor que más influye en el éxito de una persona es su comportamiento, la toma de decisiones y su actitud frente a la vida. Éstas son capacidades que se obtienen con el paso de los años y con entrenamiento. Por lo tanto, no se puede decir que una persona es más inteligente que otra, sólo que tiene mayor habilidad en cierta área.

Así que no te subestimes y comienza a desarrollar tus talentos. Todos tenemos fortalezas en las que podemos desenvolvernos mejor; solo debes trabajar más en ellas y no dejar que tus debilidades tomen el control de tu vida.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

5 frases que nunca debes decirte

Estamos rodeados de corrientes que nos hacen creer que debemos cumplir ciertos estándares. El resultado es que nos vemos frustrados al no poder alcanzarlos y empezamos a creer mentiras que poco a poco se apoderan de nuestra mente y corazón.

Debemos ser muy cautelosos al hablar pues nuestras palabras tienen poder. Es por ello que nunca debemos decirnos estas frases:

1. “No valgo nada”:

El valor de las personas se ha vuelto subjetivo. En la actualidad, se mide acorde al dinero, posesiones u otros factores. Sin embargo, Dios nos ve como su creación, y para Él somos valiosos. Al decir que no valemos nada, estamos rechazando a nuestro Creador. Así que nunca debemos olvidar todo el amor de Dios hacia nosotros y reconocer nuestro valor en Él (Lucas 12:6-7).

2. “No puedo hacerlo”:

Es cierto que no todos tenemos las mismas habilidades; no obstante, esta no es razón para rendirnos incluso antes de haberlo intentado. Hay muchos factores que influyen al momento de obtener buenos resultados, pero el más importante de ellos es saber en dónde está puesta nuestra confianza. Una vez que entendemos esto, las cosas se ponen en perspectiva y empezaremos a cambiar el “no puedo” por “sí puedo” (Filipenses 4:13).

3. “No soy atractivo”:

La influencia de la cultura y la moda nos han hecho creer que debemos parecernos a alguna celebridad para ser hermosos. Pero debemos recordar que fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios. Él nunca hace nada incorrecto, así que debemos aprender a disfrutar de la belleza que nos otorgó (1 Samuel 16:7, Salmos 139:13-14).

4. “Soy tonto“:

Que no entendamos algo que otros sí, no nos convierte en tontos. Dios no hizo a dos seres iguales, así que no podemos esperar procesar una nueva información con la misma rapidez que otros. Pueden existir muchas personas inteligentes, pero la sabiduría solo la otorga Dios; y en la Biblia dice que debemos pedirla si la necesitamos (Santiago 1:5).

5. “Nadie me ama”:

Esta frase suele venir a nuestras mentes en momentos de soledad o tristeza, pero es precisamente en esos momentos que debemos tener presente el gran amor que tiene Dios por nosotros. El amor humano se termina y jamás se podrá comparar al que Dios nos da, porque después de todo, Él es amor (1 Juan 3:1).

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La presentación

“Las universidades deberían prohibir el Powerpoint. Hace que los estudiantes se vuelvan estúpidos y los profesores aburridos”. Estos duros términos, que reflejan algo más que malestar, aparecen en un artículo del periódico académico estadounidense The Conversation. Agrega su autor, Paul Ralph, que las proyecciones de Powerpoint desalientan en pensamiento complejo: sólo se usan definiciones y nociones ultra simplificadas, y cuando los estudiantes confían en ellas, dejan los libros y el consumo de tiempo que tomaría su lectura. Continúa diciendo que este recurso es tóxico para la educación por tres razones: a) desanima a los estudiantes respecto de la práctica del pensamiento complejo, b) les hace creer que un curso es un conjunto de diapositivas, y c) crea la falsa expectativa de que las diapositivas contienen todo lo necesario para aprobar un curso
Después de casi dos décadas de hablar en público tuve que aceptar el uso de presentaciones de diapositivas como recurso de apoyo. Hasta entonces usé la antigua pizarra y la tiza y luego la pizarra blanca y los marcadores – siempre clásico. Pero me decían que los tiempos exigían alternar las conferencias con recursos que “mantuvieran la atención de la audiencia y no se aburriera”. Transé a regañadientes pero con la condición de que la usaría solamente para marcar los puntos del bosquejo. Nada de dibujitos, inserciones de audio ni cuentas de colores. Siempre consideré esos recursos una falta de respeto al pensamiento abstracto y a la inteligencia crítica.
La generación actual está obsesionada con el entretenimiento, con la novedad exacerbada y el vértigo del video clip. Necesita continuas inyecciones de color, sonido y velocidad del mismo modo que un adicto necesita la droga para mantenerse high. Esa mentalidad se ha trasladado a la academia y a las conferencias. Y como en todas las demás cosas que hacen a la cultura pop, me niego a enrolarme en la tendencia.
No sé si diría algo tan duro como el artículo citado – que los estudiantes se vuelven estúpidos – pero mi juicio se acerca bastante. Milenios de cultura fueron posibles sin ninguna de esas tretas indulgentes. Por lo mismo, no estoy dispuesto a ceder. Si alguien quiere asistir a mis conferencias se tendrá que contentar con mis escuálidos bosquejos en la pantalla y escuchar mis palabras. Si se aburren, se pueden retirar nada más, eso me hace cero problema. El pensamiento abstracto y la inteligencia crítica no necesitan hacer striptease para interesar a una audiencia excitada de imágenes y sonidos.

Ultima frontera

El pensamiento crítico como última frontera.
Cuando la cultura audiovisual, la velocidad, la inmediatez, la lectura abandonada y la ausencia de reflexión dominan el campo, no queda más reserva que unos pocos que, tomando el control de los medios en lugar de ser controlados por ellos, mantienen la perspectiva, la mirada panorámica, el juicio lúcido y el análisis documentado de la realidad.
No se trata de nostalgia por el pasado o el deseo de mantenerse a salvo en la memoria de las cosas viejas. Al contrario; la humanidad pudo progresar, cualquiera sea el significado de ese verbo, por miles de años, produciendo lo mejor y lo peor de la raza sin aparatos, sin internet, sin la parafernalia cibernética.
Esta es, claro que sí, una mirada atrevida: El mundo y la vida no se explican por los últimos treinta o cuarenta años de computadoras, teléfonos inteligentes y mundo virtual.
No hay nada que me parezca más arrogante que esos gurús y jovencitos creadores de las grandes empresas de internet y redes sociales que nos quieren hacer creer que ese mundo que ellos han inventado es el único mundo posible. Me niego rotundamente a aceptar tamaña infatuación. No es sino la misma infatuación de los imperios antiguos, de los creadores o descubridores de las fuentes de energía, de los filósofos que decían haber llegado al fin de todos los pensamientos.
En todas las épocas se han levantado las voces de hombres y mujeres que advertían a la multitud de la locura de los encantamientos de las nuevas ondas y de los alegatos de que ahora sí estábamos frente al súmmum de la inteligencia humana, en la cresta final de la historia.
Abogamos desde aquí por la racionalidad, por el cuestionamiento a las ideas subyacentes en las cosas que nos llegan a través de los medios, por el pensamiento crítico. Alguien tiene que mantener la cordura. Alguien tiene que asumir el desagradable rol de aguafiestas de la fanfarria del tiempo y decir que las cosas no son lo que parecen. Gente que apunte con entereza a los hitos de la historia para demostrar que no hay nada nuevo bajo el sol. Que los mil años de esto o aquello terminaron siempre en el lugar donde termina la soberbia humana: el fin de las utopías y el regreso a la realidad.
Por eso, con una candidez enorme, propongo aquí la vigencia del pensamiento crítico.

No somos nada

Una artista chilena presenta por estos días una instalación con imágenes de líderes políticos latinoamericanos asesinados y fotografías de documentos desclasificados de la agencia de inteligencia de los Estados Unidos que dan cuenta de la intervención de ese país en los procesos políticos y sociales de América latina en la segunda mitad del siglo XX.
En una reveladora entrevista la autora caracteriza la naturaleza y las consecuencias de las operaciones secretas de ese organismo en los gobiernos y procesos sociales de este continente. El reportaje incluye la fotografía de la primera página de un documento desclasificado que instruye cómo debe realizarse el asesinato de algún personaje público en Guatemala en los años 50.
Cuando uno mira y lee documentos de esa índole siente la pequeñez y la impotencia, el latigazo de la ignorancia en que vivimos. Sentimos, si tenemos algo de sensibilidad, el horror que provoca que potencias extranjeras, inmensas y poderosas corporaciones, ubicuos pero invisibles poderes económicos se asocien para mantener a todo precio su dominio sobre nuestra pequeña región de por acá como la llama Voluspa Jarpa, la artista que montó la instalación en comento.
Pero sobre todo enfatizo en la pequeñez y la impotencia. A veces bromeo con mis colegas cuando no hallamos – o no hay – solución a un asunto: “No somos nada”, les digo. En relación a lo que escribo hoy quiero significar con ello nuestra pequeñez. Oscuros intereses, negocios fraudulentos, el obsceno robo de la plata pública, el control de las grandes transnacionales sobre el clima político, económico y cultural, las mentiras y las caretas de los dirigentes de todos los ámbitos: ¿qué podemos hacer nosotros contra eso?
¿Qué podemos hacer con las revelaciones de los documentos desclasificados de la inteligencia estadounidense, los papeles de Panamá, las filtraciones de Wikileaks? ¿Cómo podríamos siquiera intentar articular algún tipo de acción si habría que leer cientos de miles de páginas de documentos, entenderlos, interpretarlos, compartir las conclusiones y sugerir cursos de acción para pelear contra semejantes gigantes? Eso, si hubiera alguna masa crítica de personas que quisieran efectivamente hacer algo.
Pero con la clase de ciudadanos y ciudadanas promedio que tenemos, victimados por un lado por la política reinante y narcotizados por otro por la fascinación hipnótica de la red, lo único que parece posible decir es: “No somos nada…”

La preciada sabiduría

Dios puso en Israel como nuevo rey a Salomón hijo de David para ocupar el lugar de su padre. El nuevo rey demandó únicamente algo a Jehová: Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?

La respuesta de Dios fue: “Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti.” 2 Crónicas 1:1-13

El Señor añadió a su requerimiento riquezas, bienes y gloria; la cualidad que le fue dada lo llevó a reinar con prudencia y sensatez. En el presente aunque no seamos reyes de una ciudad es necesario obtener sabiduría para administrar nuestra vida, familia y en todo lo que estemos involucrados.

El libro de Proverbios, escrito por el mismo Salomón, está registrado un gran tesoro de conocimiento que son la fuente de guía para toda situación.

Uno de los pasajes dice: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tu la hayas abrazado” Proverbios 4: 7-8 Justamente eso pasó con el Rey de Israel, la sabiduría lo engrandeció porque supo pedir lo importante no lo pasajero.

Cada día, cada instante y en toda situación la sabiduría divina nos ayudará a trazar un mejor camino. Te animo a leer cada día un capítulo del libro de Proverbios y dispón tu corazón para practicar todo lo que aprendas.

Todo problema tiene una salida, pero también se puede prevenir las dificultades, por eso “Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida.” Proverbios 4:13

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Adquiere lo más preciado

Las posesiones del mundo no son eternas, un día podemos tener todo lo que queremos y al otro día perderlo por cualquier motivo. Incluso la familia, el cónyuge, los padres o los hijos un día partirán, ya no estarán y no habrá nada que podamos hacer.

En cambio las pertenencias en cuanto al carácter, la conducta y la manera de vivir son las que permanecerán. La sabiduría es otra de ellas, pero no la humana sino la divina, la que procede de Dios, la que reconoce la dependencia del Señor y la presencia del Espíritu Santo.

Proverbios 4:7-9 dice: Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará.

La sabiduría consiste en diferenciar el bien del mal y ¿dónde la encontramos? Proverbios 8:12-21 (NTV) dice: “Yo, la Sabiduría, convivo con el buen juicio. Sé dónde encontrar conocimiento y discernimiento.Todos los que temen al Señor odiarán la maldad. Por eso odio el orgullo y la arrogancia, la corrupción y el lenguaje perverso. El sentido común y el éxito me pertenecen. La fuerza y la inteligencia son mías. Amo a todos los que me aman. Los que me buscan, me encontrarán. Tengo riquezas y honor, así como justicia y prosperidad duraderas. ¡Mis dones son mejores que el oro, aun el oro más puro; mi paga es mejor que la plata refinada! Camino en rectitud, por senderos de justicia. Los que me aman heredan riquezas; llenaré sus cofres de tesoros.”

El libro de sabiduría está abierto para todo el que ha nacido de nuevo, y el Espíritu nos ilumina por Su Palabra para darnos dirección en nuestro andar diario, entonces todos podemos obtenerla.

La sabiduría nos da discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. Más que otra cosa debemos buscarla, porque tenemos la garantía de que la hallaremos, pero no se la consigue de la noche a la mañana, como todo lo bueno, cuesta obtenerla y mantenerla pero su recompensa es eterna.

¿Tienes el anhelo de adquirir lo más preciado? Como dice la Palabra, adquiere sabiduría y lo demás será añadidura.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Joven eres débil o capaz?

Un educador requería solicitar  permiso de sus clases puesto que debía realizar un viaje de suma urgencia.  La institución en la que trabajaba le pidió que llevara un reemplazo para la semana que se ausentaría. El profesor llevó a un joven para que lo supliera, a lo que el director en tono burlesco dijo: “Se hace la burla, ¿no?”  Lo que no sabía es que aquel hombre era un respetado líder y educador de jóvenes.

Para un joven es difícil que una persona de mayor edad pueda ver su valor, en especial porque la edad refleja también su tiempo de experiencia; además, porque muchos jóvenes se hacen conocer más por sus debilidades que por su capacidad.

Ninguno tenga en poco tu Juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12

Dios nos dice en este versículo que no permitamos que las personas tengan en poco nuestra juventud, pero que no nos defendamos con palabras sino con nuestro “ejemplo”.

Ser modelo con la actitud correcta como, por ejemplo, pidiendo perdón o perdonando, controlando nuestras palabras (en especial cuando algo nos molesta), mostrando amor al prójimo al ayudarlo o preocupándonos por él, en buscar la presencia de Dios con oración y lectura de su palabra, con fe, procurando constantemente hacer lo correcto y renunciando  a aquello que no agrada a Dios.

Si haces esto, no dejarás que nadie te menosprecie por ser joven ya que habrás logrado algo que es digno de respetar y que muchos, a pesar de la experiencia, no pueden.

En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia. Job 12:12

Es necesario aclarar que un joven siempre debe respetar y tener presente el consejo de una persona mayor, ya que en la misma experiencia está la sabiduría y la inteligencia. Como jóvenes tenemos demasiado por aprender y debemos ser humildes en recibirlo.

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. Santiago 3:13 NVI

Seas adolescente, joven, adulto o anciano, tu sabiduría y entendimiento se mostrará en tus actitudes, realizando el servicio de Dios con toda humildad y sin menospreciar a otros.

Es difícil ser ejemplo por las debilidades que uno tiene, pero no es imposible. Te animo a esforzarte porque así como joven mostrarás tu valor y como adulto tu sabiduría.

¡No busquen un título, sino la actitud correcta!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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