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¿Es correcto “dejar tu mente en blanco”?

En estos últimos años se ha visto un creciente movimiento de espiritualidad alrededor del mundo. Prácticas que antes se hacían solo en ciertas culturas, hoy han cruzado las fronteras y se han hecho populares en todos los países. Esto es una muestra de la necesidad del ser humano por buscar la paz y llenar sus vacíos existenciales, pero también es una señal que debe ponernos en alerta.

Una práctica que es ampliamente publicitada por distintos medios es la meditación. Muchos afirman que el vaciar nuestra mente de toda clase de pensamientos tiene múltiples beneficios, no solo personales sino también para los que nos rodean. Esto puede sonar prometedor y saludable en teoría; sin embargo, va en contra de lo que se enseña en la Biblia.

La Biblia no está en contra de la meditación; de hecho, la promueve. Pero el tipo de meditación al cual se refiere no requiere vaciar la mente, sino llenarla con la ley de Dios, su Palabra y sus hechos (Salmos 77:12, 143:5, 63:6, 119:97). Es incorrecto pensar que para escuchar a Dios es mejor una mente vacía. Para oír a Dios no necesitas librarte de todos tus pensamientos, sino ocuparla con su Palabra.

Otra consecuencia mala de la meditación es que es una manera de negar a Dios. Esta clase de prácticas conducen a que las personas crean que son dueños de su propio bienestar; y por lo tanto, de su propia salvación. Inducen a creer que no hay vida más allá de la muerte y que lo único que importa es su felicidad en la Tierra; no obstante, Dios nos diseñó para ser pasajeros en este mundo y podamos disfrutar la eternidad con Él.

En conclusión,

¿Los cristianos pueden “dejar su mente en blanco”? Sí.

¿Deben hacerlo? Definitivamente no.

¿Deben practicar la meditación según las costumbres actuales? No.

¿Deben practicar la clase de meditación que enseña la Biblia? Sí, obligatoriamente.

 

 

Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Buscar a Dios

Es curioso cómo casi todos los cristianos definen la oración, el ayuno, la lectura de la Biblia y la meditación en un lugar privado: buscar a Dios. Lo que quieren significar es poner la mente en Dios de una manera dedicada.
Las palabras son una cosa rara: a veces dicen una cosa pero quieren significar otra muy distinta. Buscar, según cualquier definición confiable, es “hacer lo necesario para encontrar a una persona o cosa.” ¿Cómo esto puede tener sentido cuando la persona buscada es Dios? ¿No está en todas partes? No está escondido ni habita un lugar remoto.
Lo veo como una expresión más de ese continuo desplazamiento de la persona humana hacia el centro de todo: Busco a Dios para que, cuando lo encuentre, me responda, me consuele, me ayude, me traiga paz de mente y de espíritu. La característica central de toda religiosidad es la idea de la persona humana elevándose de algún modo hacia la divinidad para lograr de ella algo. El evangelio es algo completamente distinto: es Dios descendiendo a nosotros; no hay esfuerzo humano que pueda producir esto, no hay nada que buscar.
Otra fuente de donde parece proceder esta noción (recordamos eso del “único y personal Salvador”) es el individualismo que predomina en las culturas centrales de donde proviene la mayor parte de la teología y la enseñanza cristiana. Teniendo resuelta toda clase de necesidades materiales y disponiendo de una enorme batería de certezas fabricadas por la economía y la religión es natural que se hayan puesto ellos al centro de todo y a Dios como un servidor, pero no tan expuesto como un sirviente por lo cual hay que buscarlo.
Suena noble y bello escuchar a alguien decir que va a retirarse a un lugar privado para orar y ayunar para buscar a Dios. No vamos a promover aquí ninguna cruzada contra esta práctica. Sólo aportamos una mirada critica, siempre necesaria por estos rumbos.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¡Embellece tu ser interior!

Hace unos días presentamos junto a nuestra colaboradora Alba Acevedo un interesante contenido titulado “Belleza es más que maquillaje” donde se identificaban 10 consejos para cuidar nuestro cuerpo .  Hoy los consejos van enfocados en mirarnos por dentro y cuidar nuestro ser interior a la luz de la Palabra divina.

  1. Decidir tener una actitud positiva ante la vida: Se requiere determinación y perseverancia para cambiar nuestras a  ctitudes y no debe ser costoso estar motivado por un cambio. Tener una buena actitud es otra manera de elegir imitar lo que es bueno. (Filipenses 2:5, Proverbios 11:27;17:22)
  2. Dormir en paz: Cuando tengamos preocupaciones se las debemos dejar en manos del dueño de nuestra vida, si él es el dueño para que preocuparnos, no llevemos los problemas a la cama.  La palabra de Papá Dios nos invita a decir: “ En Paz me acostare y asi mismo dormiré”. (Salmos 4:8)
  3. Cero Estrés: La Biblia enseña nos ordena que evitemos la preocupación. En Filipenses 4:6, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. En esta Escritura, aprendemos que debemos traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez de preocuparnos acerca de ellas.
  4. Hacer Ejercicio: Debemos cuidar de nuestros cuerpos, templos del Espíritu Santo, pero no debemos dar paso a la vanidad.  El ejercicio con moderación es bueno para nuestra salud,  pero recordemos tener un equilibrio en todo. Mantener un balance apropiado nos ayudará verdaderamente a estar “Aptos Físicamente, Vivos Espiritualmente”. Hablando de estar vivo espiritualmente, ¿Ha nacido Usted de nuevo? (Jn 3:3-5; Mr 16:16; Rom 6:3-4)
  5. Deje el trabajo en la oficina….Todo tiene su tiempo: Por eso debemos respetar cada tiempo y vivirlo a plenitud, aprender a respetar los espacios propios y de cada persona, cuando entendemos esto nos ahorramos estrés, podemos dormir.  La Santa escritura dice lo siguiente:  Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. (Eclesiastés 3:1)
  1. Eres lo que comes, lo que oyes, lo que ves y lo que hablas: Nuestra alma y nuestro espíritu se alimenta de una comida bien especial.  Cuando hablamos es la abundancia que hay en nuestro corazón.  Lo que oigo es lo que nos da la fe o nos destruye y lo que veo es lo que despierta mis sentidos.  Por eso es importante que cuidemos lo que comemos, lo que vemos, escuchamos y decimos. No todo lo que entra contamina si no lo que sale de la boca.
  2. Limpiar e hidratar nuestra alma y espíritu en la mañana y en la noche: La mejor manera es con el  perdón y el agradecimiento a Dios todos los días.  Empiece el día con una actitud de agradecimiento. “Bueno es alabarte, Oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, Oh Altísimo; anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche”. (Salmo 92:1-2)
  1. Tome a diario el siguiente suplemento alimenticio: No hagas a otros lo que no quieran que te hagan a ti. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. (Mt 7:12)
  2. Usar protector de la fe todos los días: La fe es la GARANTIA de lo que se espera y la certeza de lo que no se ve. Y si usted cree que no tiene fe,               pídala en la farmacia del cielo seguro que le va a llegar su dosis diaria. (Hebreos 11:1)
  3. Nútrase diariamente con la oración: La oración es la charla ente Papa Dios y cada uno de nosotros.  Es la intimidad de contarle cada uno de nuestros     detalles, preocupaciones, anhelos, peticiones y nos ayuda a ser fuertes, a combatir los radicales libres de la pereza, el orgullo, la mentira y muchos más.

Encuentra más consejos de belleza con nuestra colaboradora y consultora Alba Acevedo en sus redes sociales bajo “Detrás de un cambio”.  Puedes ver todo lo que hacemos en El Antivirus apretando aquí: http://cvclavoz.com/shows/el-antivirus/chat-antivirus/

¡Lo mejor de la vida para ti y los tuyos!

 

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